{"id":5602,"date":"2025-02-13T00:00:44","date_gmt":"2025-02-13T03:00:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5602"},"modified":"2025-02-12T09:49:02","modified_gmt":"2025-02-12T12:49:02","slug":"v-jueves-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/v-jueves-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"V Jueves durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5602-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/13-febrero-audio-V-JuevesDuranteAno-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/13-febrero-audio-V-JuevesDuranteAno-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/13-febrero-audio-V-JuevesDuranteAno-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/13-febrero-audio-V-JuevesDuranteAno-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas parti\u00f3 de all\u00ed y fue a la regi\u00f3n de Tiro. Entr\u00f3 en una casa y no quiso que nadie lo supiera, pero no pudo permanecer oculto.<\/p>\n<p>En seguida una mujer cuya hija estaba pose\u00edda por un esp\u00edritu impuro, oy\u00f3 hablar de \u00e9l y fue a postrarse a sus pies. Esta mujer, que era pagana y de origen sirofenicio, le pidi\u00f3 que expulsara de su hija al demonio.<\/p>\n<p>El le respondi\u00f3: \u00abDeja que antes se sacien los hijos; no est\u00e1 bien tomar el pan de los hijos para tir\u00e1rselo a los cachorros.\u00bb<\/p>\n<p>Pero ella le respondi\u00f3: \u00abEs verdad, Se\u00f1or, pero los cachorros, debajo de la mesa, comen las migajas que dejan caer los hijos.\u00bb<\/p>\n<p>Entonces \u00c9l le dijo: \u00abA causa de lo que has dicho, puedes irte: el demonio ha salido de tu hija.\u00bb Ella regres\u00f3 a su casa y encontr\u00f3 a la ni\u00f1a acostada en la cama y liberada del demonio.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Seguramente habr\u00e1s escuchado muchas veces esto: \u00abQue en la vida espiritual hay que andar ligeros\u00bb, hay que aprender a despegarse, a despojarse \u2013por supuesto del pecado\u2013 pero tambi\u00e9n de aquellas cosas que en s\u00ed no son pecado, pero que en definitiva nos esclavizan de alguna manera: actitudes, forma de ser, pensamientos y tantas cosas que no nos dejan ser libres.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno esto que es tan espiritual, se comprueba gr\u00e1ficamente, corporalmente y carnalmente \u2013por decirlo de alguna manera\u2013 cuando uno camina, cuando uno hace un trayecto largo y tiene que cargar cosas para el camino, como la comida, como la ropa o cosas para dormir, y uno se da cuenta que cuando carga dem\u00e1s, no puede avanzar, que lo que m\u00e1s importa en una gran caminata, en una gran peregrinaci\u00f3n, es \u00abel peso que llevamos\u00bb. No importa tanto a veces la distancia o la dificultad del camino, sino \u00abel peso\u00bb. Lo que determina el poder llegar o no, es el peso. Cuando estamos muy pesados, muy cargados, el cuerpo no nos aguanta. Por eso esta imagen que estamos tomando del caminar, nos tiene que ayudar en nuestra vida espiritual: \u00bfQu\u00e9 estamos cargando dem\u00e1s? \u00bfA qu\u00e9 cosas estamos aferrados y finalmente no nos hacen avanzar, o nos hacen avanzar a pasos demasiados lentos, cuando en realidad podr\u00edamos estar corriendo por amor, corriendo hacia Jes\u00fas?<\/em><\/p>\n<p><em>Algo de este Evangelio de hoy, tan particular, tan profundo, me anima a que reflexionemos sobre dos temas fundamentales: por un lado, pensar que Jes\u00fas no es \u00abpropiedad privada\u00bb, no es solo de algunos y para algunos, sino que es de todos y para todos. Aunque a veces parezca lo contrario dentro de la Iglesia, aunque a veces queramos guardarlo celosamente como propiedad nuestra. \u00c9l ayuda y sana a qui\u00e9n quiere y como quiere, y no como nosotros esperamos. Por otro lado, la persona menos pensada a veces se transforma en modelo para imitar. Jam\u00e1s podemos despreciar a una persona, por m\u00e1s distinta y alejada de nuestra realidad que parezca, sea del credo que sea y de la raza que sea.<\/em><\/p>\n<p><em>Vamos al primer tema. Los seres humanos cometemos f\u00e1cilmente el error de pretender poseer las cosas, tanto bienes materiales como espirituales, que pueden ser ideas, pensamientos o sentimientos. Nos adue\u00f1amos de las cosas, de las personas, de las ideas, de los logros. Nos encanta la exclusividad, nos encanta generar sectarismo y eso se manifiesta de muchas maneras. Podr\u00edamos hablar horas de esto. Esto se da de diferentes formas y matices, incluso dentro de la misma Iglesia. Pas\u00f3 en la vida de Jes\u00fas, con los disc\u00edpulos y muchos otros, varias veces quisieron \u00abadue\u00f1arse del Maestro\u00bb, sin embargo, \u00c9l siempre lo evit\u00f3. Nuestra gran tentaci\u00f3n es adue\u00f1arnos de lo que nos hace bien y pretender ese bien solo para nosotros, o bien pretender que todos hagan lo mismo que nosotros; pasa para ambos lados. Los que conocieron a Jes\u00fas en un lugar, en una comunidad, hacen de ese lugar y comunidad algo as\u00ed como su \u00abnichito exclusivo\u00bb, en donde solo pueden entrar los que m\u00e1s o menos se parecen a ellos \u00a1Qu\u00e9 tristeza cuando rodeamos a Jes\u00fas con nuestras ideas e impedimos que otros puedan vivir lo mismo que nosotros!, pero como son ellos, naturalmente. Y el otro extremo es el fanatismo: si no hacen lo mismo que nosotros, si no conocen a Jes\u00fas en mi movimiento, en mi grupo, en mi parroquia, con el retiro que a mi me gusta, casi que no entienden nada, no van a conocer a Jes\u00fas. \u00a1Cu\u00e1nta soberbia! \u00a1Qu\u00e9 estrechez de coraz\u00f3n! \u00a1Qu\u00e9 cerraz\u00f3n de coraz\u00f3n!<\/em><\/p>\n<p><em>Lo segundo es que a veces los menos pensados pueden ser testimonio de fe y los m\u00e1s cercanos por prejuiciosos podemos transformarnos en \u00abbur\u00f3cratas de la fe\u00bb. Poner tantas condiciones y trabas que al final seguir, conocer y amar a Jes\u00fas, se transforma en un tr\u00e1mite m\u00e1s, controlado por algunos que ponen las reglas y los dem\u00e1s se tienen que acoplar sin libertad: para seguir a Jes\u00fas, ten\u00e9s que hacer esto, lo otro; ten\u00e9s, ten\u00e9s, y as\u00ed mil cosas. Somos nosotros los que le digitamos el camino a los dem\u00e1s y no dejamos que los dem\u00e1s hagan su camino.<\/em><\/p>\n<p><em>Incluso algo peor que tambi\u00e9n pasa: para anunciar a Jes\u00fas, ten\u00e9s que ser as\u00ed, as\u00e1, hacer esto lo otro, llenar este formulario o el otro\u00bb, o sea que para ser buenos cristianos casi que tenemos que presentar un curriculum de buena conducta, un A.D.N. de cristiano, que se parezca \u2013por supuesto\u2013 bastante al que yo creo que es el verdadero. Como dec\u00eda el papa Francisco: \u00abEs m\u00e1s importante la gracia que toda la burocracia. Y tantas veces nosotros en la Iglesia somos una empresa para fabricar impedimentos, para que la gente no pueda llegar a la gracia\u00bb. Dur\u00edsimo lo que dec\u00eda, pero muy verdadero. Cuanto m\u00e1s cerca estamos de Jes\u00fas, o creemos estarlo, m\u00e1s peligro corremos de transformarnos en bur\u00f3cratas de la fe que impiden el acceso de los m\u00e1s sencillos a Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, si te queda alguna duda sobre cu\u00e1l es la verdad del Evangelio, sobre este tema, sin dejar de lado todas las otras verdades que contiene y sin relativizar lo que Jes\u00fas ense\u00f1a, te propongo que vuelvas a escuchar el texto de hoy: una pagana que se transforma en testimonio de fe para acercarse a un Jes\u00fas aparentemente bastante duro, pero que termina concedi\u00e9ndole lo que ella necesitaba y ped\u00eda. Sin embargo, Jes\u00fas lo hizo para sacar lo mejor y m\u00e1s profundo que ten\u00eda esa mujer en el coraz\u00f3n: su fe y su confianza en \u00c9l, algo que a nosotros muchas veces nos falta por habernos acostumbrado a estar mucho con \u00c9l.<\/em><\/p>\n<p><em>Para sintetizar, Jes\u00fas no es \u00abpropiedad de algunos\u00bb, \u00c9l nos ayuda a ver mucha bondad fuera de nuestras cuatro paredes, fuera de nuestras narices, incluso fuera de la propia Iglesia.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas parti\u00f3 de all\u00ed y fue a la regi\u00f3n de Tiro. Entr\u00f3 en una casa y no quiso que nadie lo supiera, pero no pudo permanecer oculto. En seguida una mujer cuya hija estaba pose\u00edda por un esp\u00edritu impuro, oy\u00f3 hablar de \u00e9l y fue a postrarse a sus pies. Esta mujer, que era pagana [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5603,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-5602","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5602","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5602"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5602\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5606,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5602\/revisions\/5606"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5603"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5602"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5602"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5602"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}