{"id":5692,"date":"2025-03-01T00:00:17","date_gmt":"2025-03-01T03:00:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5692"},"modified":"2025-02-28T08:23:03","modified_gmt":"2025-02-28T11:23:03","slug":"vii-sabado-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/vii-sabado-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"VII S\u00e1bado durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5692-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/01-marzo-audio-VII-SabadoDuranteAno-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/01-marzo-audio-VII-SabadoDuranteAno-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/01-marzo-audio-VII-SabadoDuranteAno-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/01-marzo-audio-VII-SabadoDuranteAno-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Le trajeron entonces a unos ni\u00f1os para que los tocara, pero los disc\u00edpulos los reprendieron. Al ver esto, Jes\u00fas se enoj\u00f3 y les dijo: \u00abDejen que los ni\u00f1os se acerquen a m\u00ed y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un ni\u00f1o, no entrar\u00e1 en \u00e9l.\u00bb<\/p>\n<p>Despu\u00e9s los abraz\u00f3 y los bendijo, imponi\u00e9ndoles las manos.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Buen d\u00eda, buen s\u00e1bado. Un s\u00e1bado m\u00e1s para terminar esta semana tan linda en la que fuimos recorriendo, como siempre, las lecturas del Evangelio de cada d\u00eda que la Iglesia nos regala, y aunque parezca muy repetitivo, no me cansar\u00e9 de decirte, de animarte a que no dejes de escuchar. Sea como sea, sea el \u00e1nimo que tengas, est\u00e9s como est\u00e9s, no dejes de escuchar, por lo menos de fondo, por lo menos escuchar el Evangelio del d\u00eda, y aunque no profundices tanto, vas a ver que esas palabras te van a quedar grabadas lentamente en el coraz\u00f3n. Por supuesto que siempre lo mejor es profundizar, darse un tiempo, pero lo perfecto es enemigo de lo bueno, entonces por lo menos no hay que dejar de escuchar. Siempre los s\u00e1bados, de alg\u00fan modo, seg\u00fan tus actividades puede ser un d\u00eda especial para frenar un poco.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Para comprender de alg\u00fan modo Algo del Evangelio de hoy no debemos olvidar un detalle importante de la cultura de ese tiempo y que tiene que ver con los ni\u00f1os, con la presencia de los ni\u00f1os entre los adultos. Dicen los historiadores que los ni\u00f1os no eran como ahora, de alg\u00fan modo, el centro de nuestras reuniones o no eran de alg\u00fan modo tan tenidos en cuenta, por lo menos cuando se estaba con adultos, al contrario, a los ni\u00f1os se les exig\u00eda mucho y eran un poco relegados. Y es por eso que se entiende esta reprensi\u00f3n de los disc\u00edpulos hacia aquellos que le llevaban ni\u00f1os para que Jes\u00fas los tocara. En el fondo estaban respondiendo, reaccionando seg\u00fan la cultura de su tiempo. Cuando estaban los adultos, no hab\u00eda que llevar ni\u00f1os, sin embargo, ac\u00e1 vemos lo primero que podemos aprender de la escena del Evangelio de hoy: Jes\u00fas como en tantas otras cuestiones rompe de alguna manera con la cultura de ese tiempo. Revoluciona la mirada que ten\u00edan en ese tiempo sobre ciertas realidades, en este caso, con los ni\u00f1os. No, Jes\u00fas se enoj\u00f3 y dijo: \u00abDejen que los ni\u00f1os se acerquen a m\u00ed. Dejen que los ni\u00f1os se acerquen a m\u00ed\u00bb, o sea, dejen de tener esa mirada tan restrictiva. As\u00ed con muchas otras situaciones, Jes\u00fas nos mostr\u00f3 que vino a cambiar ciertas cuestiones de la cultura que se nos van adosando y que finalmente no nos dejan vivir el Evangelio. Ser\u00eda un tema largo, pero hay muchas cuestiones de nuestra cultura que se nos van pegando, que vamos adquiriendo, que vamos incorporando sin darnos cuenta y que muchas veces no nos dejan vivir el Evangelio. Para Jes\u00fas, todos somos iguales, desde el m\u00e1s peque\u00f1o hasta el m\u00e1s grande.<\/em><\/p>\n<p><em>Y por otro lado, como siempre, Jes\u00fas aprovecha este momento, esta oportunidad para ense\u00f1ar algo y por eso utiliza esta imagen de los ni\u00f1os para decirnos que en definitiva al Reino de Dios, que comienza ya en la tierra, solo podremos entrar si tenemos, de alg\u00fan modo, el coraz\u00f3n de ni\u00f1os. Y ac\u00e1 tambi\u00e9n hay mucha tela para cortar. \u00bfQu\u00e9 significa ser como ni\u00f1o? \u00bfQu\u00e9 significa para Jes\u00fas que tengamos alma de ni\u00f1os? Bueno, creo que fundamentalmente Jes\u00fas se refiere a esa sencillez de coraz\u00f3n, a esa cierta ingenuidad e inocencia que tienen los ni\u00f1os para recibir de sus padres al comienzo de sus vidas todo como si fuera lo mejor. Nosotros, cuando nos vamos haciendo adultos, nos vamos despegando un poco de nuestros padres de alguna manera, vamos descubriendo que nuestros padres no son la perfecci\u00f3n como en alg\u00fan momento pensamos; y con Dios, de alg\u00fan modo, nos pasa lo mismo. En la medida en que nos hacemos adultos, pensamos que somos nosotros mismos los que hacemos o fabricamos nuestra vida. Y \u00e9l quiere todo lo contrario, que cuanto m\u00e1s grandes nos hagamos, m\u00e1s coraz\u00f3n de ni\u00f1o, m\u00e1s pobreza espiritual, m\u00e1s humildad tengamos en el coraz\u00f3n. Si no nos hacemos como ni\u00f1os, si no nos damos cuenta que todo lo recibimos de nuestro Padre, que no somos nosotros los que fabricamos nuestra santidad, sino todo lo contrario, no podremos entrar en el Reino de Dios. Hacerse como ni\u00f1os en definitiva quiere decir cada d\u00eda ser conscientes de que somos hijos, y que como hijos todo lo recibimos de nuestro Padre.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 lindo ser\u00eda terminar este d\u00eda, este s\u00e1bado sintiendo que Jes\u00fas nos abraza, nos bendice y nos impone las manos! Solo podemos acercarnos a \u00e9l con un coraz\u00f3n puro si tenemos el alma de ni\u00f1os. Pid\u00e1mosle al Se\u00f1or ese regalo tan grande que todos necesitamos, todos tenemos que vivir, como dec\u00eda santa Teresita, esta infancia espiritual, sabiendo que todo lo recibimos por \u00e9l y para \u00e9l.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Le trajeron entonces a unos ni\u00f1os para que los tocara, pero los disc\u00edpulos los reprendieron. Al ver esto, Jes\u00fas se enoj\u00f3 y les dijo: \u00abDejen que los ni\u00f1os se acerquen a m\u00ed y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Les aseguro que el que no [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5693,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-5692","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5692","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5692"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5692\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5696,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5692\/revisions\/5696"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5693"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5692"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5692"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5692"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}