{"id":5697,"date":"2025-03-02T00:00:51","date_gmt":"2025-03-02T03:00:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5697"},"modified":"2025-03-01T09:34:44","modified_gmt":"2025-03-01T12:34:44","slug":"viii-domingo-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/viii-domingo-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"VIII Domingo durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5697-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/02-marzo-audio-VIII-DomingoDuranteAno-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/02-marzo-audio-VIII-DomingoDuranteAno-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/02-marzo-audio-VIII-DomingoDuranteAno-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/02-marzo-audio-VIII-DomingoDuranteAno-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas les hizo tambi\u00e9n esta comparaci\u00f3n: \u00ab\u00bfPuede un ciego guiar a otro ciego? \u00bfNo caer\u00e1n los dos en un pozo?<\/p>\n<p>El disc\u00edpulo no es superior al maestro; cuando el disc\u00edpulo llegue a ser perfecto, ser\u00e1 como su maestro.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que est\u00e1 en el tuyo? \u00bfC\u00f3mo puedes decir a tu hermano: \u00abHermano, deja que te saque la paja de tu ojo\u00bb, t\u00fa, que no ves la viga que tienes en el tuyo? \u00a1Hip\u00f3crita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces ver\u00e1s claro para sacar la paja del ojo de tu hermano!<\/p>\n<p>No hay \u00e1rbol bueno que d\u00e9 frutos malos, ni \u00e1rbol malo que d\u00e9 frutos buenos: cada \u00e1rbol se reconoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas.<\/p>\n<p>El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su coraz\u00f3n. El malo saca el mal de su maldad, porque de la abundancia del coraz\u00f3n habla la boca.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>El domingo, te recuerdo como siempre, es el d\u00eda del Se\u00f1or, siempre es bueno volver a recordarlo, y aunque en la \u00abteor\u00eda\u00bb deber\u00eda ser un d\u00eda especialmente reservado para \u00e9l, debemos reconocer que en la \u00abpr\u00e1ctica\u00bb, en este mundo en el que vivimos, dif\u00edcilmente podemos dedicarle mucho tiempo o por lo menos el que se merece. Igualmente podr\u00edamos preguntarnos\u2026 \u00bfCu\u00e1l es el tiempo que se merece nuestro buen Dios que es Padre? \u00bfAlcanza con ofrecerle una hora por semana asistiendo a misa? En definitiva, \u00bfqu\u00e9 es el d\u00eda del Se\u00f1or? \u00bfCon eso bastar\u00eda para decir que estamos viviendo el d\u00eda en \u00e9l? En realidad, deber\u00edamos decir que todo nuestro tiempo es para \u00e9l, que \u00e9l es el due\u00f1o del tiempo, que nuestra vida es de \u00e9l, que nuestro tiempo es de \u00e9l y para \u00e9l. Es por eso que san Pablo dec\u00eda: \u00abYo los exhorto por la misericordia de Dios a ofrecerse ustedes mismos como una v\u00edctima viva, santa y agradable a Dios: este es el culto espiritual que deben ofrecer. No tomen como modelo este mundo. Por el contrario, transf\u00f3rmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cu\u00e1l es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto\u00bb. Entonces lo correcto ser\u00eda decir, o lo que m\u00e1s agrada a Dios, es que a \u00e9l no podemos ofrecerle \u00abalgo\u00bb de nuestro tiempo, sino que tenemos que ofrecerle toda nuestra vida, eso es lo que \u00e9l se merece.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Sin embargo, ahora cabe preguntarnos\u2026 \u00bfQu\u00e9 significa ofrecerle nuestra vida? \u00bfAlcanza con decir que el domingo es su d\u00eda y que, por ejemplo, podemos quedarnos con la conciencia tranquila ofreci\u00e9ndole la misa de cada domingo? Aunque la misa es lo m\u00e1s grande que le ofrece la Iglesia al Padre, ser\u00eda reductivo o muy pobre conformarnos con decir que, si cumplimos la misa del domingo, transformamos ese d\u00eda en el d\u00eda del Se\u00f1or. Para el mundo ofrecerle todo a Dios es un poco exagerado, para la mentalidad de este mundo y la nuestra muchas veces, la cantidad es lo que marca el valor de las cosas, por eso podemos pensar que ofrecerle m\u00e1s tiempo a Dios, ser\u00eda de alg\u00fan modo ofrecerle el coraz\u00f3n, y no ofrecer m\u00e1s tiempo para \u00e9l, ser\u00eda no darle nada. Lo m\u00e1s sano y liberador ser\u00eda pensar y sentir que somos de \u00e9l y que todo lo que hacemos en su nombre es para \u00e9l, y aunque es necesario, por supuesto, ir a misa cada domingo, eso no bastar\u00eda si en el fondo no le ofrecemos todo nuestro coraz\u00f3n. Transformemos este d\u00eda en el d\u00eda del Se\u00f1or, ofreci\u00e9ndole hasta lo m\u00e1s insignificante que hagamos, lo m\u00e1s cotidiano, como la vida familiar, el descanso, la diversi\u00f3n, y por supuesto, la misa y nuestro tiempo de oraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>De Algo del Evangelio de hoy son muchas las cosas que podemos meditar, porque el mismo Jes\u00fas intenta explicar lo mismo desde muchas comparaciones, que se ayudan la una a la otra. Sin embargo, podr\u00edamos decir para sintetizar, algunas cosas. El que mira el defecto en el ojo ajeno, la paja, sin ver en su ojo el propio, la viga, es un ciego. Teniendo una viga en el propio ojo, dif\u00edcilmente podemos ver bien la paja de los dem\u00e1s, a eso se refiere Jes\u00fas. La propia viga nos oculta la realidad, y lo que deber\u00edamos reconocer antes de intentar extirpar el defecto ajeno, es que nosotros, vos y yo, tambi\u00e9n estamos repletos de defectos. Nuestra boca habla de lo que tiene el coraz\u00f3n, y es por eso que cuando andamos mirando de reojo o de frente los problemas ajenos, opinamos de ellos creyendo que sabemos, damos las soluciones m\u00e1gicas a todos los problemas de los dem\u00e1s, es por eso que nuestro coraz\u00f3n, de esta manera, destila bastante soberbia y orgullo.<\/em><\/p>\n<p><em>Es feo reconocer que estamos un poco ciegos, nos cuesta, en realidad es dif\u00edcil para nuestro gran orgullo, pero en realidad reconocerlo es un don, es una gracia. Mucho peor es no reconocer la ceguera en la que vivimos y considerar que nunca necesitamos ser corregidos por otros porque no tenemos errores. De ah\u00ed el famoso refr\u00e1n de que \u00abno hay peor ciego que el que no quiere ver\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, podr\u00edamos decir que parte de nuestra ceguera para vernos a nosotros mismos como seres d\u00e9biles y llenos de \u00abvigas\u00bb, llenos de errores, es justamente no querer ver o no poder. Muchas veces no vemos por debilidad, por olvido, por ignorancia, por flaquezas, pero muchas otras no vemos porque preferimos no ver, porque elegimos dedicarnos a ver lo de los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>La sabidur\u00eda del cristiano no consiste en ser muy sagaces para ver todos los errores hacia afuera, en la Iglesia, en el papa, en los obispos, en los sacerdotes, en mi coordinador de grupo, en los pap\u00e1s de catequesis, en los problemas del mundo de hoy, en la econom\u00eda, en la pol\u00edtica, en los pol\u00edticos, en mi jefe, en el vecino, en el demonio\u2026 y as\u00ed podr\u00edamos seguir. La sabidur\u00eda del cristiano no consiste en ser \u00abacusadores\u00bb de los dem\u00e1s, ese es el papel del demonio en realidad. En la Palabra de Dios se lo llama as\u00ed, \u00abel acusador de nuestros hermanos\u00bb, y nosotros no podemos transformarnos en eso, ni prestarle nuestros labios y coraz\u00f3n para eso, porque en el fondo \u00e9l es el que lo hace. Nosotros antes que nada debemos \u00abacusarnos a nosotros mismos\u00bb, o sea, en reconocernos d\u00e9biles y pecadores, llenos de errores y defectos, pero deseosos del amor de Dios y de su misericordia, no mirando tanto la paja en el ojo de los dem\u00e1s, sino la viga en el nuestro.<\/em><\/p>\n<p><em>Esta es la verdadera sabidur\u00eda del cristiano, la humildad que nos iguala con todos, la humildad que no divide ni separa, sino que unifica en la pobreza, en la sencillez, en la simplicidad, en la misericordia.<\/em><\/p>\n<p><em>Pidamos hoy no ser ciegos, para no caer en el pozo de la hipocres\u00eda, en la doblez del coraz\u00f3n. Reconozcamos que estamos ciegos y que necesitamos del maestro para tomar y retomar siempre el buen camino.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas les hizo tambi\u00e9n esta comparaci\u00f3n: \u00ab\u00bfPuede un ciego guiar a otro ciego? \u00bfNo caer\u00e1n los dos en un pozo? 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