{"id":5770,"date":"2025-03-16T00:00:49","date_gmt":"2025-03-16T03:00:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5770"},"modified":"2025-03-15T20:27:32","modified_gmt":"2025-03-15T23:27:32","slug":"ii-domingo-de-cuaresma-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/ii-domingo-de-cuaresma-2\/","title":{"rendered":"II Domingo de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5770-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/16-marzo-audio-II-DomingoCuaresma-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/16-marzo-audio-II-DomingoCuaresma-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/16-marzo-audio-II-DomingoCuaresma-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/16-marzo-audio-II-DomingoCuaresma-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas tom\u00f3 a Pedro, Juan y Santiago, y subi\u00f3 a la monta\u00f1a para orar. Mientras oraba, su rostro cambi\u00f3 de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante. Y dos hombres conversaban con \u00e9l: eran Mois\u00e9s y El\u00edas, que aparec\u00edan revestidos de gloria y hablaban de la partida de Jes\u00fas, que iba a cumplirse en Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>Pedro y sus compa\u00f1eros ten\u00edan mucho sue\u00f1o, pero permanecieron despiertos, y vieron la gloria de Jes\u00fas y a los dos hombres que estaban con \u00e9l.<\/p>\n<p>Mientras estos se alejaban, Pedro dijo a Jes\u00fas: \u00abMaestro, \u00a1qu\u00e9 bien estamos aqu\u00ed! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Mois\u00e9s y otra para El\u00edas.\u00bb<\/p>\n<p>El no sab\u00eda lo que dec\u00eda. Mientras hablaba, una nube los cubri\u00f3 con su sombra y al entrar en ella, los disc\u00edpulos se llenaron de temor. Desde la nube se oy\u00f3 entonces una voz que dec\u00eda: \u00abEste es mi Hijo, el Elegido, esc\u00fachenlo.\u00bb Y cuando se oy\u00f3 la voz, Jes\u00fas estaba solo.<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos callaron y durante todo ese tiempo no dijeron a nadie lo que hab\u00edan visto.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Si el domingo pasado, para empezar la Cuaresma, no ten\u00edamos miedo, por lo menos la Palabra de Dios quer\u00eda quitarnos ese miedo a la tentaci\u00f3n, a la prueba, a las dificultades de la vida, incluso ve\u00edamos que eran necesarias para crecer y madurar, porque tambi\u00e9n descubr\u00edamos que al mismo Jes\u00fas le pasaba lo mismo, pasaba por lo mismo que nos pasa a nosotros, y \u00e9l fue tentado en nosotros; hoy podr\u00edamos decir que la Palabra de Dios, en este momento de la vida de Jes\u00fas que es la transfiguraci\u00f3n, nos quiere de alg\u00fan modo consolar, mostr\u00e1ndonos el final del camino. Levant\u00e1 la cabeza, nos dice hoy, hacia all\u00e1 vamos, no mires todo el d\u00eda para abajo, no mires lo dif\u00edcil que es el desierto y la tentaci\u00f3n, como hizo Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos, los llev\u00f3 al Tabor.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfTe acord\u00e1s de esta frase de san Agust\u00edn: \u00abNuestra vida mientras dure esta peregrinaci\u00f3n, no puede verse libre de tentaciones. Porque nuestro crecimiento se realiza por medio de la tentaci\u00f3n y nadie puede conocerse a s\u00ed mismo si no es tentado, ni nadie puede ser coronado si no ha vencido, ni puede vencer si no ha luchado, ni puede luchar si carece de enemigo y de tentaciones\u00bb? Y no es que a nosotros nos gusta el sufrimiento por el sufrimiento mismo, eso es una caricatura del cristianismo, no es que buscamos las dificultades porque nos gusta nada m\u00e1s, no es que solamente vale lo que duele, como algunos dicen, sino que en la Cuaresma se nos quiere dar como un baldazo de \u00abrealidad\u00bb, dir\u00edamos, realismo, un no querer ocultar la verdad de la vida, una de las grandes verdades de la vida como esta, que para resucitar, primero tenemos que morir; para vencer, primero hay que luchar; para encontrar, hay que buscar; para recibir, tambi\u00e9n hay que pedir; para gozar, hay que amar y entregarse; para amar, tenemos que renunciar y al renunciar inevitablemente de alg\u00fan modo sufrimos, muchas veces en el interior de nuestro coraz\u00f3n.Jes\u00fas lleva al monte Tabor a los disc\u00edpulos, a los m\u00e1s cercanos, aquellos que \u00e9l quiso para mostrarse como Dios por un momento, para mostrarles el esplendor de su gloria, para mostrarles lo que les espera a ellos si saben perseverar, si a pesar del cansancio siguen caminando. Y debe haber sido tan maravilloso ese momento que Pedro quiso hacer tres carpas, quiso quedarse ah\u00ed para siempre, prefiri\u00f3 hacer un campamento de elite para algunos, solo con Jes\u00fas, con Mois\u00e9s y El\u00edas, para no bajar al llano de su realidad, para evitar bajar a la realidad, nada m\u00e1s normal que la reacci\u00f3n de Pedro. Lo mismo hubi\u00e9semos hecho nosotros. Pedro siempre nos representa por su sencillez, humanidad, su espontaneidad, que cualquiera de nosotros hubiera tenido tambi\u00e9n. Porque apenas vivimos un lindo momento en la vida, ya sea en lo m\u00e1s humano y sencillo y cotidiano, como una experiencia de Dios fuerte, cuando apenas experimentamos su presencia, que ser\u00eda como una transfiguraci\u00f3n, queremos permanecer ah\u00ed para siempre. Queremos, de alguna manera, que ese momento sea inolvidable, queremos olvidarnos del d\u00eda a d\u00eda, de lo que debemos hacer y nos olvidamos claramente de que tenemos que bajar, a trabajar y a seguir caminando. Nos encanta volar a veces y evitar las dificultades diarias. En realidad, lo que Jes\u00fas les hace a los disc\u00edpulos experimentar no es para que se queden regode\u00e1ndose entre ellos, sino para evitarles el miedo futuro y para ense\u00f1arles a superarlo, para ense\u00f1arles a confiar cuando venga el momento de la cruz. Jes\u00fas nos muestra el final del camino, nos muestra el final de la pel\u00edcula, para que no desfallezcamos mientras andamos por el desierto. Ya sabemos c\u00f3mo va a terminar la historia. Ya sabemos que, si sabemos perseverar, Jes\u00fas nos har\u00e1 llegar hasta donde est\u00e1 \u00e9l. En esta vida, \u00e9l nos da su amor, a veces lo sentimos a cuenta gotas, pero mostr\u00e1ndonos que al final la victoria est\u00e1 asegurada si vamos con \u00e9l, si no nos alejamos de \u00e9l, si luchamos siempre con \u00e9l, si somos tentados con \u00e9l tambi\u00e9n triunfaremos con \u00e9l. Esa es nuestra esperanza.<\/em><\/p>\n<p><em>Tenemos que escucharlo y aprender a confiar, como tuvo que hacerlo Abraham en la primera lectura que escuchamos hoy. Tuvo que confiar, aunque no vio todo, no vio el final del camino completamente, sino que vio una luz que le mostr\u00f3 un poco para poder terminar. As\u00ed como tuvieron que hacerlo los ap\u00f3stoles hoy, a Pedro y a nosotros siempre nos asecha esta tentaci\u00f3n, como la de hacer un campamento y no volver a la realidad, de querer vivir de experiencias de Dios para nosotros nada m\u00e1s, que nos pueden alejar parad\u00f3jicamente de los dem\u00e1s, esa no es la verdadera experiencia del cristiano. El cristiano es el que reconoce las dos cosas: la cruz y la gloria que vendr\u00e1, la experiencia de Jes\u00fas, pero llevada a lo cotidiano, a lo normal, a la familia, al trabajo, a los hijos, a los amigos. El cristiano en serio es el que no se olvida de lo regalado mientras camina hacia adelante, con obst\u00e1culos; s\u00ed, es verdad, con dolores, con molestias, pero por eso no le escapa la cruz. Porque sabe que despu\u00e9s vendr\u00e1 lo mejor. Los cristianos en serio son los que aceptan con fe las palabras del Padre de Algo del Evangelio de hoy: \u00abEste es mi Hijo, el Elegido, esc\u00fachenlo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Y por eso confiamos en que todo esto es verdad, que todo esto es una invitaci\u00f3n a confiar. Confiemos, es lindo y necesario confiar. Sepamos esperar, y que en cada prueba, dolor, sufrimiento, dificultad, cada desgarro de la vida que est\u00e1 al final del camino, nos anime y que nos empuje a caminar mientras amamos y ense\u00f1amos a amar a los de al lado, y nos dejamos ense\u00f1ar amar por los dem\u00e1s tambi\u00e9n. Cuando lleguemos a esa luz, podremos mirar para atr\u00e1s y decir con certeza: \u00abBenditas pruebas y dificultades, benditos sufrimientos que me ayudaron a crecer y a llegar al final de este camino para estar eternamente con Jes\u00fas y con todos los santos\u00bb.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas tom\u00f3 a Pedro, Juan y Santiago, y subi\u00f3 a la monta\u00f1a para orar. Mientras oraba, su rostro cambi\u00f3 de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante. 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