{"id":5791,"date":"2025-03-20T00:00:30","date_gmt":"2025-03-20T03:00:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5791"},"modified":"2025-03-19T08:10:26","modified_gmt":"2025-03-19T11:10:26","slug":"ii-jueves-de-cuaresma-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/ii-jueves-de-cuaresma-2\/","title":{"rendered":"II Jueves de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5791-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/20-marzo-audio-II-JuevesCuaresma-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/20-marzo-audio-II-JuevesCuaresma-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/20-marzo-audio-II-JuevesCuaresma-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/20-marzo-audio-II-JuevesCuaresma-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a los fariseos:<\/p>\n<p>\u00abHab\u00eda un hombre rico que se vest\u00eda de p\u00farpura y lino fin\u00edsimo y cada d\u00eda hac\u00eda espl\u00e9ndidos banquetes. A su puerta, cubierto de llagas, yac\u00eda un pobre llamado L\u00e1zaro, que ansiaba saciarse con lo que ca\u00eda de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.<\/p>\n<p>El pobre muri\u00f3 y fue llevado por los \u00e1ngeles al seno de Abraham. El rico tambi\u00e9n muri\u00f3 y fue sepultado.<\/p>\n<p>En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levant\u00f3 los ojos y vio de lejos a Abraham, y a L\u00e1zaro junto a \u00e9l. Entonces exclam\u00f3: &#8220;Padre Abraham, ten piedad de m\u00ed y env\u00eda a L\u00e1zaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan&#8221;.<\/p>\n<p>Hijo m\u00edo, respondi\u00f3 Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y L\u00e1zaro, en cambio, recibi\u00f3 males; ahora \u00e9l encuentra aqu\u00ed su consuelo, y t\u00fa, el tormento. Adem\u00e1s, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aqu\u00ed hasta all\u00ed no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de all\u00ed hasta aqu\u00ed&#8221;.<\/p>\n<p>El rico contest\u00f3: &#8220;Te ruego entonces, padre, que env\u00edes a L\u00e1zaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que \u00e9l los prevenga, no sea que ellos tambi\u00e9n caigan en este lugar de tormento&#8221;.<\/p>\n<p>Abraham respondi\u00f3: &#8220;Tienen a Mois\u00e9s y a los Profetas; que los escuchen&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;No, padre Abraham, insisti\u00f3 el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentir\u00e1n&#8221;.<\/p>\n<p>Abraham respondi\u00f3: &#8220;Si no escuchan a Mois\u00e9s y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencer\u00e1n&#8221;\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>La experiencia de la transfiguraci\u00f3n, seguramente para los disc\u00edpulos, en otros momentos de sus vidas, fue consuelo en la aflicci\u00f3n, en esos momentos de cruz que les toc\u00f3 vivir despu\u00e9s, tanto la cruz del mismo Jes\u00fas como la propia en su apostolado posterior a la ascensi\u00f3n de Jes\u00fas a los cielos. En realidad, deber\u00edamos decir que no comprendieron mucho hasta que recibieron el Esp\u00edritu Santo, es \u00e9l el que nos ayuda a comprender las vivencias, las experiencias, tanto las gozosas como las dolorosas. Por eso es bueno pedirle a la tercera persona de la Sant\u00edsima Trinidad que nos ayude a asimilar las experiencias vividas, gozosas con nuestro Padre, y a poder aceptar las que no fueron tan gratas, solo \u00e9l puede hacerlo.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Hay evangelios que son tan expresivos, que dicen tanto de solo escucharlos una vez, palabras en las que Jes\u00fas fue tan directo, que pareciera que no necesitan tanta explicaci\u00f3n. Sin embargo, siempre es bueno volver a escucharlos, siempre es bueno volver a decir algo para despertarnos del letargo en el que vivimos tantas veces, consciente o inconscientemente. Todos somos propensos a olvidar, especialmente las cosas que no nos interesan tanto, todos tendemos a ir acomod\u00e1ndonos en nuestras cosas y eso hace que incluso olvidemos lo importante, lo que en realidad jam\u00e1s deber\u00edamos olvidar. Esto que nos pasa con las cosas de la vida, nos puede pasar tambi\u00e9n con nuestra fe, con lo esencial del Evangelio, y que si lo olvidamos, provoca que se vaya atrofiando, perdiendo forma, y nos hace caer lentamente en una fe armada a la carta, a nuestro gusto y placer.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo hacer para esquivar y minimizar las palabras de Jes\u00fas de Algo del Evangelio de hoy? Imposible. Si recibimos bienes en la tierra, ya sea por regalo o esfuerzo personal, o ambas cosas al mismo tiempo \u2013pero que finalmente jam\u00e1s es m\u00e9rito exclusivamente de uno\u2013 y no sabemos compartirlos y no quisimos compartirlos al ver a tantos que la pasan mal, terminaremos alg\u00fan d\u00eda pidiendo clemencia a aquellos mismos que no quisimos socorrer cuando nos necesitaron. As\u00ed de directo, duro y sencillo. Jes\u00fas no tuvo medias tintas en ciertos temas, y por m\u00e1s que este evangelio, en estos tiempos de consumismo viralizado, nos d\u00e9 en el fondo del coraz\u00f3n a todos, no podemos esquivarlo. Ninguno de nosotros puede acabar con el hambre del mundo, con la injusticia, con el dolor, con la desigualdad, con los sin techo, pero todos nosotros podemos ayudar de alguna manera a los que vamos cruzando por la vida, a los que de alg\u00fan modo son presencia de Jes\u00fas para nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Alguno dir\u00e1: \u00abA m\u00ed nadie me regalo nada, no me sobra nada. \u00bfPor qu\u00e9 tengo que darle algo de lo m\u00edo a los que no se esforzaron por conseguirlo?\u00bb. \u00bfEstamos seguros? \u00bfNadie nos regal\u00f3 nada? Pens\u00e9moslo bien, desde que somos ni\u00f1os. \u00bfNadie nos regal\u00f3 nada? \u00bfEstamos seguros que en nuestra casa no nos sobra algo? Vayamos mirar la cantidad de ropa que a veces tenemos sin usar. Vayamos a mirar nuestra cocina y heladera, la comida que tenemos. Miremos nuestra billetera o la cuenta del banco, si tenemos, y fij\u00e9monos si en realidad necesitamos todo lo que tenemos o bien creemos que lo necesitamos. Mientras nosotros los cristianos a veces almacenamos y custodiamos cosas sin saber bien para qu\u00e9, miles y miles luchan d\u00eda a d\u00eda por lo de cada d\u00eda, por subsistir, ni siquiera por lo de ma\u00f1ana.<\/em><\/p>\n<p><em>No est\u00e1 mal tener bienes, lo que est\u00e1 mal es no compartirlos, lo que est\u00e1 mal es ver alguien tirado y pasar de largo, lo que est\u00e1 mal es gastar miles de miles en cosas superfluas y no ser capaces de mirar y sentir el dolor de tanta gente que no puede, que no le alcanza. No nos corresponde solucionarle, el problema a todos, pero s\u00ed a los que podemos, a los que lleguen nuestras manos y corazones.<\/em><\/p>\n<p><em>A veces la cerraz\u00f3n del coraz\u00f3n humano puede llegar a ser tan grande \u00abque, aunque los muertos resuciten, tampoco se convencer\u00e1n\u00bb. Es muy fuerte y dura esta expresi\u00f3n de Jes\u00fas, pero describe gr\u00e1ficamente el drama del coraz\u00f3n del hombre que se cierra al amor de Dios y al de los m\u00e1s necesitados.<\/em><\/p>\n<p><em>Que Jes\u00fas nos libre de esta cerraz\u00f3n, a vos y a m\u00ed. No hace falta que resucite alguien para descubrir lo que Dios quiere de nosotros, lo que desea. Tenemos la Palabra de Dios de cada d\u00eda y lo que nos falta muchas veces es llevarla a la vida, a la pr\u00e1ctica.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a los fariseos: \u00abHab\u00eda un hombre rico que se vest\u00eda de p\u00farpura y lino fin\u00edsimo y cada d\u00eda hac\u00eda espl\u00e9ndidos banquetes. A su puerta, cubierto de llagas, yac\u00eda un pobre llamado L\u00e1zaro, que ansiaba saciarse con lo que ca\u00eda de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas. 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