{"id":5807,"date":"2025-03-23T00:00:14","date_gmt":"2025-03-23T03:00:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5807"},"modified":"2025-03-19T10:15:17","modified_gmt":"2025-03-19T13:15:17","slug":"iii-domingo-de-cuaresma-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-domingo-de-cuaresma-2\/","title":{"rendered":"III Domingo de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5807-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/23-marzo-audio-III-DomingoCuaresma-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/23-marzo-audio-III-DomingoCuaresma-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/23-marzo-audio-III-DomingoCuaresma-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/23-marzo-audio-III-DomingoCuaresma-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>En ese momento se presentaron unas personas que comentaron a Jes\u00fas el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcl\u00f3 con la de las v\u00edctimas de sus sacrificios. \u00c9l les respondi\u00f3:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfCreen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran m\u00e1s pecadores que los dem\u00e1s? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabar\u00e1n de la misma manera. \u00bfO creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplom\u00f3 la torre de Silo\u00e9, eran m\u00e1s culpables que los dem\u00e1s habitantes de Jerusal\u00e9n? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabar\u00e1n de la misma manera\u00bb.<\/p>\n<p>Les dijo tambi\u00e9n esta par\u00e1bola: \u00abUn hombre ten\u00eda una higuera plantada en su vi\u00f1a. Fue a buscar frutos y no los encontr\u00f3. Dijo entonces al vi\u00f1ador: &#8220;Hace tres a\u00f1os que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. C\u00f3rtala, \u00bfpara qu\u00e9 malgastar la tierra?&#8221;.<\/p>\n<p>Pero \u00e9l respondi\u00f3: &#8220;Se\u00f1or, d\u00e9jala todav\u00eda este a\u00f1o; yo remover\u00e9 la tierra alrededor de ella y la abonar\u00e9. Puede ser que as\u00ed d\u00e9 frutos en adelante. Si no, la cortar\u00e1s&#8221;\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>En este nuevo domingo que se nos regala para poder descansar un poco m\u00e1s, para estar en familia, para glorificar al Se\u00f1or, porque es su d\u00eda, tratando de estar un poco m\u00e1s con \u00e9l, rezar m\u00e1s, de escuchar m\u00e1s, de abrir nuestra alma a la Palabra que d\u00eda a d\u00eda se nos regala y nos va llevando hacia la Pascua, no tengamos miedo ni pasemos de largo esta aparente contradicci\u00f3n de las palabras de Algo del Evangelio de hoy. Por un lado, dijo Jes\u00fas: \u00abLes aseguro que no, y si ustedes no se convierten, acabar\u00e1n de la misma manera\u00bb. Parece ser como una amenaza. Y por otro lado, esta expresi\u00f3n: \u00abSe\u00f1or, todav\u00eda d\u00e9jala este a\u00f1o; yo remover\u00e9 la tierra alrededor de ella y la abonar\u00e9. Puede ser que as\u00ed d\u00e9 frutos en adelante. Si no, la cortar\u00e1s\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Ese mismo Jes\u00fas, ese mismo que nos llama urgente a la conversi\u00f3n, a que cambiemos, a que nos despertemos del estado de dormici\u00f3n a veces en el que vivimos, es el mismo que despu\u00e9s se juega por nosotros, por cada uno de nosotros, por vos y por m\u00ed, y le dice al Padre, al due\u00f1o de la vi\u00f1a: \u00abD\u00e9jalo un poco m\u00e1s, no lo cortes, no te lo lleves; si yo lo ayudo, si yo remuevo la tierra a su alrededor, si yo abono, puede ser que todav\u00eda d\u00e9 frutos\u00bb. No es contradictorio en realidad esto, no es que Jes\u00fas hace el papel de bueno, vi\u00f1ador, y el Padre hace el papel de malo, tampoco es as\u00ed, el papel de propietario, calculador, del due\u00f1o que quiere cortar de ra\u00edz todo aquello que no d\u00e9 fruto. No, es una par\u00e1bola, una par\u00e1bola que quiere llevarnos a algo m\u00e1s profundo, que quiere que descubramos otra cosa que est\u00e1 detr\u00e1s, que en realidad eso es lo que har\u00edamos nosotros finalmente, nosotros nos comportar\u00edamos como ese propietario impaciente. Eso hacemos nosotros con las cosas y con las personas cuando la paciencia se nos acaba, nuestra paciencia es limitada, chiquita, es d\u00e9bil; tenemos en realidad paciencia con las cosas que nos gustan y nos convienen. Muchas veces somos ego\u00edstas y despu\u00e9s explotamos y cortamos de ra\u00edz ciertas cosas, o personas que consideramos que no lo merecen, que no valen la pena. No vale la pena esperar por esto, decimos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfCu\u00e1ntas cosas y personas hemos cortado de ra\u00edz por no haber sabido esperar, en el fondo por no saber valorar y descubrir que, esperando, todo puede dar fruto si se abona y se cuida? \u00bfCu\u00e1ntas relaciones hemos roto as\u00ed? \u00bfCu\u00e1ntas personas quitamos de nuestra vida por no haberles dado una oportunidad m\u00e1s? \u00bfCu\u00e1ntas veces hicimos el papel de due\u00f1os malos, impacientes que pretenden merecer, que quieren y se creen merecedores de los frutos de su tierra como si realmente fu\u00e9ramos los due\u00f1os de la vida de los dem\u00e1s y de las cosas que nos rodean? \u00bfCu\u00e1ntas veces? Seamos sinceros. Por contraste hoy podr\u00edamos maravillarnos de la paciencia de un Dios que es Padre siempre, de una paciencia infinita que tiene para con todos, no cortando las vidas de ra\u00edz. Tambi\u00e9n un Dios que es Hijo y sabe jugarse por sus hermanos, es vi\u00f1ador y se juega por nosotros. Y tambi\u00e9n, por otro lado, por qu\u00e9 no asustarnos un poco por nuestra paciencia, tan chiquitita y limitada, que tantas veces se transform\u00f3 en impaciencia, siendo ansiosos e implacables con los dem\u00e1s, con nosotros y con las cosas. Nosotros muchas veces sufrimos por esta gran paciencia de Dios que parece no actuar, que parece no hacer nada, no destruir lo que no sirve, que lo deja, que parece inm\u00f3vil ante tanta inmundicia de este mundo, ante tanta injusticia y violencia. Sin embargo, creo que hoy todos tenemos que aprender a sufrir por paciencia, es una gran virtud, sufrir por paciencia, que en definitiva es amor, con amorosa paciencia.<\/em><\/p>\n<p><em>La falta de frutos de nuestra vida, y la de los dem\u00e1s, tiene que ver con nuestra impaciencia, por eso es bueno saber que siempre hay un rescoldo, un fondito del coraz\u00f3n, un resto que nos da esperanza para poder alg\u00fan d\u00eda dar frutos. Una semilla ah\u00ed escondida que todav\u00eda puede amar, que todav\u00eda vale la pena esperarla y esforzarse para verla crecer, vale la pena seguir rogando, sentarse y esperar.<\/em><\/p>\n<p><em>De la misma manera que Dios y los dem\u00e1s lo hicieron conmigo y con vos, \u00bfcu\u00e1ntas veces nos esper\u00f3 nuestra madre, nuestro padre, nuestro profesor, nuestro amigo, nuestro abuelo y abuela, para vernos crecer y dar frutos? \u00bfCu\u00e1ntas veces? Ni nosotros lo sabemos, imaginemos si nos hubieran cortado as\u00ed de r\u00e1pido, ah\u00ed nom\u00e1s, cuando nos vieron medio marchitados y cansados sin hacer nada. No estar\u00edamos escuchando hoy esta Palabra de Dios, escuchando esta par\u00e1bola que exalta la admirable y sufriente paciencia de Dios, que nos env\u00eda a su Hijo el vi\u00f1ador para abonarnos, jugarse por nosotros, mover la tierra de nuestro coraz\u00f3n. Despert\u00e9monos, despi\u00e9rtense, nos dice Jes\u00fas, arriba, porque podemos morir en cualquier momento, somos creaturas como todos, como los que d\u00eda a d\u00eda mueren por ah\u00ed por causas normales y a veces tambi\u00e9n injustas. Todos podemos acabar igual, todos tenemos y podemos dar frutos, somos semillas del Padre y tenemos mucho para dar, no tengamos miedo, no nos guardemos nada.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen domingo y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En ese momento se presentaron unas personas que comentaron a Jes\u00fas el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcl\u00f3 con la de las v\u00edctimas de sus sacrificios. \u00c9l les respondi\u00f3: \u00ab\u00bfCreen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran m\u00e1s pecadores que los dem\u00e1s? Les aseguro que no, y si ustedes no se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5808,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-5807","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5807","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5807"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5807\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5811,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5807\/revisions\/5811"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5808"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5807"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5807"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5807"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}