{"id":5824,"date":"2025-03-26T00:00:11","date_gmt":"2025-03-26T03:00:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5824"},"modified":"2025-03-19T10:22:13","modified_gmt":"2025-03-19T13:22:13","slug":"iii-miercoles-de-cuaresma-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-miercoles-de-cuaresma-2\/","title":{"rendered":"III Mi\u00e9rcoles de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5824-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/26-marzo-audio-III-MiercolesCuaresma-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/26-marzo-audio-III-MiercolesCuaresma-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/26-marzo-audio-III-MiercolesCuaresma-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/26-marzo-audio-III-MiercolesCuaresma-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abNo piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecer\u00e1 ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.<\/p>\n<p>El que no cumpla el m\u00e1s peque\u00f1o de estos mandamientos, y ense\u00f1e a los otros a hacer lo mismo, ser\u00e1 considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y ense\u00f1e, ser\u00e1 considerado grande en el Reino de los Cielos\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Volvamos a escuchar unas palabras que hablan sobre la misma Palabra de Dios y sus consecuencias para el que las escucha con disposici\u00f3n: \u00abAs\u00ed como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a \u00e9l sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que d\u00e9 la semilla al sembrador y el pan al que come, as\u00ed sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a m\u00ed est\u00e9ril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misi\u00f3n que yo le encomend\u00e9\u00bb. Volver a insistir en que la Palabra es como la lluvia, que empapa, que fecunda, que hace bien, es necesario para convencernos de vivirla, para no cansarnos, para seguir adelante, para no desfallecer, para no creer que no la necesitamos, para reconocer que es Dios el que hace crecer y que nos conduce a la conversi\u00f3n. Solo \u00e9l, gracias a su acci\u00f3n continua, la hace crecer en nuestro coraz\u00f3n. \u00c9l es el vi\u00f1ador, \u00bfte acord\u00e1s?, que dec\u00eda el Evangelio del domingo, \u00e9l remueve la tierra, \u00e9l la abona.<\/em><\/p>\n<p><em>Es lindo imaginar que Dios intenta continuamente eso en nosotros, intenta fecundar, abonar, consolar y animar. Lo que pasa es que los efectos no son inmediatos. As\u00ed como pasa con la lluvia, que al caer moja, penetra, pero solo despu\u00e9s que sale el sol, calma la sed de las plantas, de la misma manera lo que Dios nos dice y le decimos no siempre nos sorprende con frutos inmediatos. Todo crecimiento es silencioso y necesita tiempo y paciencia. Muchos de los que escuchan la Palabra de Dios no dan frutos porque no saben esperar, los carcome la ansiedad por pretender las cosas al instante. Mucha de nuestra mediocridad y aparente vida de tibieza, siempre igual, tiene que ver con esto: no sabemos esperar, no nos gusta esperar, no nos convence esperar. Todo tiene que ser ya. Por eso la par\u00e1bola de la higuera que escuchamos el domingo nos ayuda a confiar en la acci\u00f3n de Dios en nuestros corazones, para que finalmente podamos dar frutos. Porque es cierto que muchas veces andamos por la vida siendo un poco est\u00e9riles, teniendo todo para fructificar, pero nos perdemos en la mediocridad. Es ah\u00ed cuando el vi\u00f1ador, que es Jes\u00fas, vuelve a apostar por nosotros, a darnos otra oportunidad, a remover nuestra tierra-coraz\u00f3n, a abonarnos con su amor para que podamos dar m\u00e1s de lo que damos.<\/em><\/p>\n<p><em>Apostemos hoy a la eficacia de la acci\u00f3n de Dios y no a nuestra visi\u00f3n de las cosas. Si aprendemos a esperar, Dios siempre nos sorprender\u00e1. Si en alg\u00fan momento de nuestra vida de fe nos invadi\u00f3 la ilusi\u00f3n de que Jes\u00fas vino a la tierra para liberarnos de la necesidad de vivir los mandamientos, Algo del Evangelio de hoy destruye un poco ese\u2026rompe los esquemas: \u00abNo piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento\u00bb. No piensen eso, dir\u00edamos nosotros, no vine a eso. No piensen que es as\u00ed de f\u00e1cil. Al contrario, no vine a desecharlos, sino a ense\u00f1arles a vivir esa ley que est\u00e1 escrita sus corazones. En realidad, Jes\u00fas como Hijo del Padre vino a liberarnos de la esclavitud de un cumplimiento sin coraz\u00f3n, del cumplimiento vac\u00edo de amor, del cumplimiento que busca calmar una culpa, la conciencia, del cumplimiento que no mira el coraz\u00f3n de Dios, sino el propio, o sea, de un amor ego\u00edsta, que en realidad no es amor. El amor es entrega o no es amor. El amor es desinteresado o no es amor. Si el amor se transforma en una \u00abtransacci\u00f3n econ\u00f3mica\u00bb, en un \u00abte doy para que me des\u00bb, es una forma de amor imperfecta, sin alma, sin el verdadero sentido del amor. Es por eso que las palabras de Jes\u00fas de hoy pueden ayudarnos a descubrir el coraz\u00f3n de la ley, que, en el fondo, es la ley del coraz\u00f3n; lo que pasa es que no la entendemos bien muchas veces y nos cuesta todav\u00eda comprenderla.<\/em><\/p>\n<p><em>Por otro lado, si en el Evangelio aparecen estas palabras de Jes\u00fas, quiere decir que siempre existi\u00f3 y existe ese peligro de que ante la novedad queramos a veces desechar lo anterior como algo ya superado. Los mandamientos, la ley de Dios del Antiguo Testamento no es para desecharla, sino para superarla y vivirla como Jes\u00fas nos ense\u00f1a.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso san Pablo, sintetizando toda esta idea, nos dir\u00e1: \u00abAmar es cumplir la ley entera\u00bb. Si no agregamos la sal del amor a nuestras obras, no somos nada, no somos cristianos; somos cumplidores de una ley fr\u00eda y vac\u00eda, nos quedamos en el Antiguo Testamento, somos cristianos \u00abantiguos\u00bb. La sal da sabor, pero al ser echada en la comida, desaparece, deja de verse. El amor al Padre Dios debe ser la sal escondida de nuestras obras, de nuestro modo de ser, de nuestro ser hijos de Dios, eso que le da sentido al vivir sus mandamientos. Ese es el desaf\u00edo de nuestra vida. Liberarnos de vivir una relaci\u00f3n con Dios que se base en el miedo, en el cumplir por cumplir, en el cumplir porque me lo dijeron, en el cumplir porque me conviene, en el cumplir porque as\u00ed ser\u00e9 m\u00e1s bueno, en el cumplir para quedarme tranquilo de conciencia creyendo que somos nuestros propios jueces.<\/em><\/p>\n<p><em>Pidamos esto hoy a Jes\u00fas, el Hijo de Dios que nos ense\u00f1a a vivir como hijos libres. Nos ense\u00f1a a que el amor sincero sea lo que nos impulse a no tirar los mandamientos por la borda, por el \u00abbalc\u00f3n\u00bb creyendo que ya pasaron de moda, pero que al mismo tiempo nos ayude a vivir m\u00e1s all\u00e1 de ellos, amando de verdad, salando nuestras obras con ese condimento que nos da libertad y nos permite dar frutos de santidad, escondidos, imperceptibles a los ojos de este mundo que le gusta lo visible, pero frutos al fin. Todos podemos dar m\u00e1s frutos si nos dejamos remover y abonar por el amor de Jes\u00fas, que desea que nos entreguemos de coraz\u00f3n, no dejando que la mirada propia y la de los dem\u00e1s nos juzgue, sino solo nuestro Se\u00f1or, porque solo \u00e9l conoce nuestros pensamientos y sentimientos, solo \u00e9l sabe el porqu\u00e9 y el para qu\u00e9 de nuestro obrar.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abNo piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecer\u00e1 ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. 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