{"id":5836,"date":"2025-03-28T00:00:53","date_gmt":"2025-03-28T03:00:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5836"},"modified":"2025-03-27T11:30:46","modified_gmt":"2025-03-27T14:30:46","slug":"iii-viernes-de-cuaresma-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-viernes-de-cuaresma-2\/","title":{"rendered":"III Viernes de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5836-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/28-marzo-audio-III-ViernesCuaresma-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/28-marzo-audio-III-ViernesCuaresma-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/28-marzo-audio-III-ViernesCuaresma-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/28-marzo-audio-III-ViernesCuaresma-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Un escriba se acerc\u00f3 a Jes\u00fas y le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfCu\u00e1l es el primero de los mandamientos?\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00abEl primero es: Escucha, Israel: el Se\u00f1or nuestro Dios es el \u00fanico Se\u00f1or; y t\u00fa amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n y con toda tu alma, con todo tu esp\u00edritu y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a t\u00ed mismo. No hay otro mandamiento m\u00e1s grande que \u00e9stos.\u00bb<\/p>\n<p>El escriba le dijo: \u00abMuy bien, Maestro, tienes raz\u00f3n al decir que hay un solo Dios y no hay otro m\u00e1s que \u00e9l, y que amarlo con todo el coraz\u00f3n, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al pr\u00f3jimo como a s\u00ed mismo, vale m\u00e1s que todos los holocaustos y todos los sacrificios.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas, al ver que hab\u00eda respondido tan acertadamente, le dijo: \u00abT\u00fa no est\u00e1s lejos del Reino de Dios.\u00bb<\/p>\n<p>Y nadie se atrevi\u00f3 a hacerle m\u00e1s preguntas.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00bfSab\u00e9s por qu\u00e9 no nos conviene hacer de nuestra relaci\u00f3n con Dios un comercio? Por la sencilla raz\u00f3n de que no es necesario y, adem\u00e1s, no nos conviene; siempre saldremos perdiendo. Dios nos dio y no da todo su amor sin pedirnos, en principio, nada a cambio. Pensar que Dios nos puede dar algo solo y \u00fanicamente porque nosotros le damos algo, es olvidarnos de qui\u00e9n es Dios verdaderamente o, en el fondo, es no conocerlo todav\u00eda. Si Jes\u00fas hubiese necesitado algo de nosotros para darnos lo que \u00e9l quer\u00eda, no habr\u00eda muerto por nosotros antes de que naci\u00e9ramos; habr\u00eda esperado que demos nuestro coraz\u00f3n, que nosotros entreguemos la vida tambi\u00e9n. Por eso, la l\u00f3gica divina es al rev\u00e9s. Debemos descubrir todo lo que Dios hizo por nosotros, incluso sin ni siquiera merecerlo.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Dice un Salmo: \u00ab\u00bfCon qu\u00e9 pagar\u00e9 al Se\u00f1or todo el bien que me hizo?\u00bb. \u00bfLo escuchaste alguna vez? Quiere decir que, en realidad, nuestra deuda de amor con Dios es infinita, es imposible de pagar con nuestros propios medios, con nuestro pobre amor. Su amor es impagable, dir\u00edamos. No podemos \u00abnegociar\u00bb con \u00e9l por la sencilla raz\u00f3n de que no es necesario, ya tenemos todo lo que buscamos. Y, adem\u00e1s, si habr\u00eda que pagar el amor, dejar\u00eda de ser amor.<\/em><\/p>\n<p><em>Y, por otro lado, es infantil, es de ni\u00f1os, es estar con peque\u00f1eces cuando \u00e9l pretende grandezas, corazones inmensos. Por eso, toda espiritualidad que se basa en un \u00abhacer cosas\u00bb para que Dios me d\u00e9 lo que pretendo, en realidad no es cristiana plenamente, tiene alg\u00fan vicio. Nuestro templo-coraz\u00f3n debe despojarse de todo lo que le impide correr hacia Dios libremente, sin obst\u00e1culos, sin tantas condiciones, sin tantas reglas que nosotros mismos nos imponemos, sin tantas \u00abcadenas\u00bb, sin tantas devociones, sino con una \u00abl\u00ednea directa\u00bb, estando siempre online, sabiendo que \u00e9l est\u00e1 siempre con nosotros, am\u00e1ndonos, sosteni\u00e9ndonos, esper\u00e1ndonos. Espero que me entiendas, no digo que tener devociones est\u00e1 mal. Lo que digo es que cuando nos impiden llegar a Dios, es porque algo estamos haciendo mal. La devoci\u00f3n es buena, somos nosotros los que no sabemos conducirla.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfPor qu\u00e9 dar tantas vueltas cuando tenemos a Jes\u00fas a la vuelta del coraz\u00f3n? Dejemos que \u00e9l siga expulsando a todos los vendedores de nuestro interior que no nos dejan amar como \u00e9l quiere. Mientras tanto, \u00bfqu\u00e9 tenemos que hacer nosotros? Escuchar.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos ense\u00f1a que lo m\u00e1s importante y lo primero es escuchar. No ama el que no escucha y no escucha el que no ama. \u00ab\u00bfCu\u00e1l es el primero de los mandamientos?\u00bb, le preguntaron a Jes\u00fas. \u00abEscuchar para amar\u00bb, \u00abamar\u00e1s si escuch\u00e1s\u00bb. Es lindo saber que el mandamiento tambi\u00e9n es de alg\u00fan modo una promesa que Dios nos hace. Amar\u00e1s, amar\u00e1s\u2026 Vamos a terminar amando pero si empezamos por escuchar. Escuchar es lo primero que quiere \u00e9l de nosotros. Sin escucha no hay posibilidad de entregarnos, no hay amor que prospere. A veces creo que los cristianos queremos empezar por el final y nos olvidamos del principio. Siempre es bueno empezar por el principio. Dec\u00eda una canci\u00f3n muy linda: \u00abCrece desde el pie, musiquita; crece desde el pie\u00bb. Todo crece desde el pie.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo pretender que Dios sea todo si no le damos lo primero y principal que es el o\u00eddo del coraz\u00f3n, que hace que las palabras lleguen y nos transformen? \u00bfQui\u00e9n se puede enamorar de alguien al que jam\u00e1s escucha? Por eso es bueno volver a escuchar que el primer mandamiento en realidad es escuchar, valga la redundancia. No se puede amar a quien no se escucha. Mir\u00e1 a tus hijos, a tu marido, a tu mujer, a tus hermanos, a tus amigos. M\u00edralos y preg\u00fantate con sinceridad si es posible amarlos de verdad si no los escuch\u00e1s, si no te tom\u00e1s el tiempo para saber qu\u00e9 piensan, qu\u00e9 sienten, qu\u00e9 necesitan, sent\u00e1ndote un rato con ellos. Cuando empecemos a escuchar a los que tenemos al lado, nos llevaremos muchas sorpresas, para bien y, a veces, para mal, o por lo menos para descubrir cosas que no nos gustan. Nos sorprendemos para bien cuando de golpe descubrimos una riqueza inimaginable en personas que antes no ten\u00edamos en cuenta.<\/em><\/p>\n<p><em>Nos sorprendemos para mal cuando de golpe nos distanciamos de personas que en realidad no conoc\u00edamos bien, porque en el fondo no nos escuch\u00e1bamos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfNo ser\u00e1 que con Dios nos pasa lo mismo? \u00bfNo ser\u00e1 que nos alejamos de \u00e9l porque nos perdemos de escucharlo? \u00bfNo ser\u00e1 que nos enamoramos perdidamente de su coraz\u00f3n porque en el fondo nunca nos decidimos a escucharlo en serio?<\/em><\/p>\n<p><em>El amor de Dios brota y crece, casi naturalmente, cuando se escucha. La escucha es como la lluvia que riega las plantas, porque al escuchar cosas lindas, cosas de Dios, eso nos va purificando el coraz\u00f3n para poder verlo n\u00edtidamente y, una vez que lo vemos, empezamos a amarlo con todo el coraz\u00f3n, con toda el alma, el esp\u00edritu y las fuerzas. En cambio, cuando las cosas pretenden ser al rev\u00e9s, o sea, obligarse a amar a un Dios que no se escucha y no se sabe bien qui\u00e9n es, es tan imposible como estar ciego o sordo y querer enamorarse a distancia de alguien que ni siquiera se ve ni se escucha.<\/em><\/p>\n<p><em>Empecemos por el principio y el camino ser\u00e1 m\u00e1s lindo y posible. Probemos hoy escuchar y que el escuchar nos abra el coraz\u00f3n para amar, a Dios y a los dem\u00e1s, como Jes\u00fas lo pretende, porque en realidad escuchar es ya empezar a amar, y cuanto m\u00e1s amemos, m\u00e1s escucharemos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un escriba se acerc\u00f3 a Jes\u00fas y le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfCu\u00e1l es el primero de los mandamientos?\u00bb. Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00abEl primero es: Escucha, Israel: el Se\u00f1or nuestro Dios es el \u00fanico Se\u00f1or; y t\u00fa amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n y con toda tu alma, con todo tu esp\u00edritu y con todas tus [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5837,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-5836","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5836","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5836"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5836\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5840,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5836\/revisions\/5840"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5837"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5836"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5836"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5836"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}