{"id":5846,"date":"2025-03-30T00:00:17","date_gmt":"2025-03-30T03:00:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5846"},"modified":"2025-03-29T08:28:32","modified_gmt":"2025-03-29T11:28:32","slug":"iv-domingo-de-cuaresma-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iv-domingo-de-cuaresma-2\/","title":{"rendered":"IV Domingo de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5846-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/30-marzo-audio-IV-DomingoCuaresma-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/30-marzo-audio-IV-DomingoCuaresma-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/30-marzo-audio-IV-DomingoCuaresma-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/30-marzo-audio-IV-DomingoCuaresma-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jes\u00fas para escucharlo. Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: \u00abEste hombre recibe a los pecadores y come con ellos.\u00bb Jes\u00fas les dijo entonces esta par\u00e1bola:<\/p>\n<p>\u00abUn hombre ten\u00eda dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: &#8220;Padre, dame la parte de herencia que me corresponde.&#8221; Y el padre les reparti\u00f3 sus bienes. Pocos d\u00edas despu\u00e9s, el hijo menor recogi\u00f3 todo lo que ten\u00eda y se fue a un pa\u00eds lejano, donde malgast\u00f3 sus bienes en una vida licenciosa.<\/p>\n<p>Ya hab\u00eda gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel pa\u00eds, y comenz\u00f3 a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa regi\u00f3n, que lo envi\u00f3 a su campo para cuidar cerdos. El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que com\u00edan los cerdos, pero nadie se las daba.<\/p>\n<p>Entonces recapacit\u00f3 y dijo: &#8220;\u00a1Cu\u00e1ntos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aqu\u00ed muri\u00e9ndome de hambre!&#8221; Ahora mismo ir\u00e9 a la casa de mi padre y le dir\u00e9: &#8220;Padre, pequ\u00e9 contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, tr\u00e1tame como a uno de tus jornaleros.&#8221;<\/p>\n<p>Entonces parti\u00f3 y volvi\u00f3 a la casa de su padre. Cuando todav\u00eda estaba lejos, su padre lo vio y se conmovi\u00f3 profundamente, corri\u00f3 a su encuentro, lo abraz\u00f3 y lo bes\u00f3.<\/p>\n<p>El joven le dijo: &#8220;Padre, pequ\u00e9 contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo.&#8221; Pero el padre dijo a sus servidores: &#8220;Traigan enseguida la mejor ropa y v\u00edstanlo, p\u00f3nganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y m\u00e1tenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado.&#8221; Y comenz\u00f3 la fiesta.<\/p>\n<p>El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oy\u00f3 la m\u00fasica y los coros que acompa\u00f1aban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le pregunt\u00f3 qu\u00e9 significaba eso. \u00c9l le respondi\u00f3: &#8220;Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo.&#8221; \u00c9l se enoj\u00f3 y no quiso entrar. Su padre sali\u00f3 para rogarle que entrara, pero \u00e9l le respondi\u00f3: &#8220;Hace tantos a\u00f1os que te sirvo sin haber desobedecido jam\u00e1s ni una sola de tus \u00f3rdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. \u00a1Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, despu\u00e9s de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para \u00e9l el ternero engordado!&#8221;<\/p>\n<p>Pero el padre le dijo: &#8220;Hijo m\u00edo, t\u00fa est\u00e1s siempre conmigo, y todo lo m\u00edo es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegr\u00eda, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado.&#8221;\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>En este domingo contemplamos una de las par\u00e1bolas m\u00e1s maravillosas del Evangelio. Un padre y dos hijos. Un padre que perdona al hijo menor que vuelve despu\u00e9s de haber tocado fondo y que, al mismo tiempo, quiere hacer sentir al mayor que es hijo, desde mucho tiempo, aunque \u00e9l no se daba cuenta. Esta par\u00e1bola es la historia de Dios Padre con los hombres, es la historia de los hombres con Dios, de los hijos para con Dios, que es Padre, un regalo que no terminamos de disfrutar, porque no nos damos cuenta. Somos hijos, pero vamos, venimos y no terminamos de reconocernos hermanos entre nosotros. Porque, en definitiva, el problema de fondo es este: quien no reconoce a Dios como Padre y Padre de todos, no de algunos, jam\u00e1s puede disfrutar de tener hermanos, y lo que es peor, jam\u00e1s puede disfrutar de la fiesta y de la alegr\u00eda de los otros, esa que Dios nos regala a todos, sin distinci\u00f3n, especialmente cuando un hombre perdido es recuperado.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas cuenta esta par\u00e1bola a los fariseos que se la pasaban murmurando porque \u00e9l com\u00eda con los pecadores. Cuenta esta par\u00e1bola a todos, a vos y a m\u00ed, a todos los que no pueden comprender el coraz\u00f3n de un Dios que es Padre siempre y, adem\u00e1s, es misericordioso. Esta par\u00e1bola es el coraz\u00f3n del Evangelio, en definitiva.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy es el coraz\u00f3n de toda la Palabra de Dios. Es una manera de decirnos: \u00abMiren\u2026 yo vine a comer con los pecadores, vine hacerlos sentir hijos a pesar de todo, vine a sentarme con ellos, aunque se hayan alejado, aunque hayan estado hundidos en el barro, aunque hayan querido comer comida de cerdos, aunque se hayan gastado todos los bienes de Dios en lo m\u00e1s bajo, aunque hayan cometido el peor de los pecados\u2026 Yo vine a comer con ustedes, vine a levantarnos, a agarrarlos de la mano dici\u00e9ndoles vengan, salgan de ah\u00ed\u00bb. Pero tambi\u00e9n vine a ayudar a los que dicen y creen \u00abportarse siempre bien\u00bb, a los que cumplen y no se equivocan tanto, a los que est\u00e1n siempre, pero no saben disfrutar de lo lindo que es ser hijo de Dios y, adem\u00e1s, el tener tantos hermanos, a los que se enojan por la bondad de Dios, a los que no comprenden que sea tan bueno, a los que no quieren participar de la fiesta del padre que le organiza a su hijo por haber vuelto, por haber estado perdido y volver a la vida.<\/em><\/p>\n<p><em>Ni vos ni yo estamos fuera de esta par\u00e1bola, esa es la clave. No estamos fuera, somos uno de los dos, o tenemos partes de los dos, en alguna \u00e9poca fuimos uno y despu\u00e9s otro. Pero en definitiva tenemos que decir que el protagonista principal es el Padre, el due\u00f1o de la historia de la humanidad, de la historia de nuestra vida. Si sos el menor, volv\u00e9, volv\u00e9 que el Padre te espera con los brazos abiertos, no importa lo que hayas hecho, volv\u00e9, levantate, sal\u00ed del barro, dej\u00e1 el pecado, pens\u00e1 que \u00e9l te est\u00e1 esperando, pedile perd\u00f3n, no te va a pedir explicaciones, dej\u00e1 abrazarte por Dios Padre que quiere organizarte una fiesta, no te preocupes por tu hermano m\u00e1s grande que todav\u00eda no sabe disfrutar, no comprende, alg\u00fan d\u00eda se le va a pasar el enojo.<\/em><\/p>\n<p><em>Si sos el mayor, si te comport\u00e1s como el hermano mayor, reconoce que ese que vuelve, ese que parece ser el peor, tambi\u00e9n es tu hermano, vos tambi\u00e9n pod\u00e9s caer, por eso ten\u00e9s que disfrutar de un hermano vuelva. Acept\u00e1 la fiesta, acept\u00e1 que tu Padre tiene derecho a ser bueno con los hijos perdidos y date cuenta que, en realidad, en el fondo, no supiste disfrutar de todo lo que Dios te dio durante toda tu vida, por eso te quej\u00e1s, porque no te das cuenta que en realidad lo ten\u00edas todo. Acept\u00e1 entrar a la fiesta, tu Padre te invit\u00e1, entr\u00e1; es lo mejor que podemos hacer. Todos tenemos que disfrutar de la fiesta de ser hijos de un mismo Padre y de ser hermanos entre nosotros. Eso va a ser el cielo, en definitiva, pero el cielo hay que empezar a disfrutarlo aqu\u00ed en la tierra.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jes\u00fas para escucharlo. Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: \u00abEste hombre recibe a los pecadores y come con ellos.\u00bb Jes\u00fas les dijo entonces esta par\u00e1bola: \u00abUn hombre ten\u00eda dos hijos. 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