{"id":5851,"date":"2025-03-31T00:00:15","date_gmt":"2025-03-31T03:00:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5851"},"modified":"2025-03-30T08:44:00","modified_gmt":"2025-03-30T11:44:00","slug":"iv-lunes-de-cuaresma-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iv-lunes-de-cuaresma-2\/","title":{"rendered":"IV Lunes de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5851-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/31-marzo-audio-IV-LunesCuaresma-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/31-marzo-audio-IV-LunesCuaresma-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/31-marzo-audio-IV-LunesCuaresma-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/31-marzo-audio-IV-LunesCuaresma-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas parti\u00f3 hacia Galilea. \u00c9l mismo hab\u00eda declarado que un profeta no goza de prestigio en su propio pueblo. Pero cuando lleg\u00f3, los galileos lo recibieron bien, porque hab\u00edan visto todo lo que hab\u00eda hecho en Jerusal\u00e9n durante la Pascua; ellos tambi\u00e9n, en efecto, hab\u00edan ido a la fiesta.<\/p>\n<p>Y fue otra vez a Can\u00e1 de Galilea, donde hab\u00eda convertido el agua en vino. Hab\u00eda all\u00ed un funcionario real, que ten\u00eda su hijo enfermo en Cafarna\u00fan. Cuando supo que Jes\u00fas hab\u00eda llegado de Judea y se encontraba en Galilea, fue a verlo y le suplic\u00f3 que bajara a curar a su hijo moribundo.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo: \u00abSi no ven signos y prodigios, ustedes no creen.\u00bb<\/p>\n<p>El funcionario le respondi\u00f3: \u00abSe\u00f1or, baja antes que mi hijo se muera.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abVuelve a tu casa, tu hijo vive\u00bb, le dijo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El hombre crey\u00f3 en la palabra que Jes\u00fas le hab\u00eda dicho y se puso en camino. Mientras descend\u00eda, le salieron al encuentro sus servidores y le anunciaron que su hijo viv\u00eda. \u00c9l les pregunt\u00f3 a qu\u00e9 hora se hab\u00eda sentido mejor. \u00abAyer, a la una de la tarde, se le fue la fiebre\u00bb, le respondieron.<\/p>\n<p>El padre record\u00f3 que era la misma hora en que Jes\u00fas le hab\u00eda dicho: \u00abTu hijo vive.\u00bb Y entonces crey\u00f3 \u00e9l y toda su familia.<\/p>\n<p>Este fue el segundo signo que hizo Jes\u00fas cuando volvi\u00f3 de Judea a Galilea.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Nuestro Padre del Cielo quiere que comprendamos de una vez por todas que \u00e9l es misericordioso y quiere que seamos sus hijos y vivamos como hermanos. Ese es el gran mensaje del Evangelio de ayer, domingo, por eso buen d\u00eda, buen lunes. A levantarse, a poner cara de alegr\u00eda, sabiendo que Jes\u00fas nos habla una vez m\u00e1s a trav\u00e9s de su Palabra y quiere que nuestros corazones sean cada vez m\u00e1s parecidos al suyo. Y por eso en la par\u00e1bola de ayer, esa par\u00e1bola tan conocidos por todos, pero que a veces corre el peligro de ser ya casi ni interpretada, es de alg\u00fan modo la imagen del coraz\u00f3n de un padre que quiere ense\u00f1arnos a vivir como hermanos y por eso no vale la pena estar mirando de reojo si Dios es m\u00e1s bueno con unos o con otros, porque en realidad es bueno con todos; tanto el hijo mayor como el menor no se hab\u00edan dado cuenta. Pero vamos a Algo del Evangelio de hoy.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Si supi\u00e9ramos todos los milagros que se dan d\u00eda a d\u00eda, en cada instante, en aquellos en los que creen en las palabras de Jes\u00fas, este hombre, podr\u00edamos decir que pudo comprobarlo por s\u00ed mismo a la misma hora en la que Jes\u00fas le dijo: \u00abTu hijo vive, se le fue la fiebre\u00bb. Si nosotros nos pudi\u00e9ramos dar cuenta que en realidad cada hora Jes\u00fas realiza un milagro, \u00a1cu\u00e1nto cambiaria nuestra vida! Este hombre fue a pedirle que baje con \u00e9l, o sea, le pidi\u00f3 en realidad que lo acompa\u00f1e muchos kil\u00f3metros hasta su casa, sin embargo, Jes\u00fas lo invit\u00f3 a confiar en su palabra, lo invit\u00f3 a creer y despu\u00e9s a ir a ver, lo contrario de lo que nosotros muchas veces necesitamos, primero ver para creer.<\/em><\/p>\n<p><em>Imaginemos que tuvi\u00e9ramos el don de poder reconocer todos los signos que Jes\u00fas da continuamente a aquellos que conf\u00edan en \u00e9l. Son infinitos, son incontables. Ser\u00edamos mucho m\u00e1s felices, creer\u00edamos nosotros y toda nuestra familia. Por eso, hoy podr\u00edamos decir que Jes\u00fas sigue invitando a muchos a creer, a confiar, a no buscar m\u00e1s signos que su propia palabra. Porque el mayor milagro que \u00e9l puede lograr en nuestra vidas, adem\u00e1s de curar enfermedades, cosa que pasa tantas veces, es la de creer, es la de tener fe. Creer y confiar es un milagro en un mundo lleno de miedos y dudas. Creer y confiar en que la Palabra de Dios es verdad siempre, es un milagro en nuestros corazones, que muchas veces todo lo calcula, todo lo mide y de todo se quiere asegurar.<\/em><\/p>\n<p><em>En cambio, el que cree se anima a no calcular tanto, a no medir todo y a no asegurarse todo, como el hombre del Evangelio de hoy. Va en busca de Jes\u00fas, fue con un fin, con una intenci\u00f3n, sin embargo, se vuelve solo con unas palabras y un coraz\u00f3n lleno de confianza. \u00abCrey\u00f3 y se puso en camino\u00bb, dice el Evangelio. El creer verdaderamente nos pone en un camino distinto. Creer es moverse, no es cruzarse de brazos. El que cree empieza a moverse en la direcci\u00f3n que Jes\u00fas le se\u00f1al\u00f3. \u00abVolv\u00e9 a tu casa\u00bb, le dijo. Por eso m\u00e1s all\u00e1 de lo que le pidamos a Jes\u00fas d\u00eda a d\u00eda, m\u00e1s all\u00e1 del deseo que tengamos en nuestros corazones, de que cure a cierta persona, a un amigo, a un pariente, m\u00e1s all\u00e1 de que lo busquemos a Jes\u00fas para algo en especial, tambi\u00e9n es bueno que aprendamos a escucharlo, que aprendamos a escuchar lo que \u00e9l nos dice: \u00abVolv\u00e9 a tu casa, tu hijo vive\u00bb. Volv\u00e9 a lo tuyo, ponete en camino, cree, confi\u00e1.<\/em><\/p>\n<p><em>La vida es caminar, la fe es un camino y solo caminando se empieza a ver mejor, solo empezando a confiar, solo empezando a perder tantos miedos, tantos porqu\u00e9s, tantas dudas se empieza a descubrir que las palabras de Jes\u00fas se van cumpliendo. \u00bfCreemos es esto? \u00bfCreemos que en realidad tener fe no es magia? Creer es buscar a Jes\u00fas, buscar algo de \u00e9l, pero aprender a recibir lo que \u00e9l quiere darnos y, al mismo tiempo, animarse a esperar lo que venga, como decimos muchas veces, lo que Dios quiera, pero siempre con \u00e9l, siempre sabiendo que, si estamos con \u00e9l, nada estar\u00e1 contra nosotros o, en realidad, nada podr\u00e1 quitarnos la seguridad de ver signos en cada paso que damos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas parti\u00f3 hacia Galilea. \u00c9l mismo hab\u00eda declarado que un profeta no goza de prestigio en su propio pueblo. Pero cuando lleg\u00f3, los galileos lo recibieron bien, porque hab\u00edan visto todo lo que hab\u00eda hecho en Jerusal\u00e9n durante la Pascua; ellos tambi\u00e9n, en efecto, hab\u00edan ido a la fiesta. Y fue otra vez a Can\u00e1 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5852,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-5851","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5851","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5851"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5851\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5855,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5851\/revisions\/5855"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5852"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5851"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5851"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5851"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}