{"id":5925,"date":"2025-04-14T00:00:54","date_gmt":"2025-04-14T03:00:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5925"},"modified":"2025-04-14T08:27:32","modified_gmt":"2025-04-14T11:27:32","slug":"lunes-santo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/lunes-santo-2\/","title":{"rendered":"Lunes Santo"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5925-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/14-abril-audio-LunesSanto-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/14-abril-audio-LunesSanto-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/14-abril-audio-LunesSanto-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/14-abril-audio-LunesSanto-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Seis d\u00edas antes de la Pascua, Jes\u00fas volvi\u00f3 a Betania, donde estaba L\u00e1zaro, al que hab\u00eda resucitado. All\u00ed le prepararon una cena: Marta serv\u00eda y L\u00e1zaro era uno de los comensales. Mar\u00eda, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungi\u00f3 con \u00e9l los pies de Jes\u00fas y los sec\u00f3 con sus cabellos. La casa se impregn\u00f3 con la fragancia del perfume.<\/p>\n<p>Judas Iscariote, uno de los disc\u00edpulos, el que lo iba a entregar, dijo: \u00bfPor qu\u00e9 no se vendi\u00f3 este perfume en trescientos denarios para d\u00e1rselos a los pobres? Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladr\u00f3n y, como estaba encargado de la bolsa com\u00fan, robaba lo que se pon\u00eda en ella.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le respondi\u00f3: D\u00e9jala. Ella ten\u00eda reservado este perfume para el d\u00eda de mi sepultura. A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a m\u00ed no me tendr\u00e1n siempre.<\/p>\n<p>Entre tanto, una gran multitud de jud\u00edos se enter\u00f3 de que Jes\u00fas estaba all\u00ed, y fueron, no solo por Jes\u00fas, sino tambi\u00e9n para ver a L\u00e1zaro, al que hab\u00eda resucitado. Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar tambi\u00e9n a L\u00e1zaro, porque muchos jud\u00edos se apartaban de ellos y cre\u00edan en Jes\u00fas, a causa de \u00e9l.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Buen d\u00eda, buen comienzo de otra gran Semana Santa; en realidad comenzamos ayer, pero despu\u00e9s del Lunes Santo nos encaminamos lentamente hacia el Viernes Santo, que ser\u00e1 el final de la vida de Jes\u00fas en esta tierra, en realidad el aparente final. Nos encaminamos tambi\u00e9n al Domingo de Pascua, a la resurrecci\u00f3n. Por eso en estos d\u00edas escucharemos en los evangelios los \u00faltimos momentos de la vida de Jes\u00fas, relatados por san Juan, sus \u00faltimos d\u00edas, sus \u00faltimas acciones y gestos, sus \u00faltimas decisiones. Entre ellas aparece la escena de Algo del Evangelio de hoy, en el que Jes\u00fas con sus m\u00e1s amigos, con Marta, Mar\u00eda y L\u00e1zaro, al que hab\u00eda resucitado, vive estos momentos tan particulares que acabamos de escuchar.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Dice la Palabra de hoy que le prepararon una cena, \u00e9l fue a comer con sus amigos y adem\u00e1s durante esa cena, Mar\u00eda tuvo un gesto de amor que impregn\u00f3 toda la casa de perfume y que ser\u00eda lindo que impregne toda la casa de nuestro coraz\u00f3n. Todo un signo de lo que produce el amor en la vida de aquel que reconoce a Jes\u00fas como su Se\u00f1or, como el que le da sentido a nuestra vida. Por eso, empecemos este lunes con mucho \u00e1nimo. Vuelvo a decir, no importa c\u00f3mo hayamos llegado, pero vivamos esta Semana Santa con intensidad, dediquemos m\u00e1s tiempo a la oraci\u00f3n, dediquemos m\u00e1s tiempo al silencio, apaguemos un poco tanto ruido que nos aturde, tanto aturdimiento de hoy que no nos deja pensar. Pareciera ser como una anestesia del coraz\u00f3n que impide que los latidos de nuestro ser nos digan lo que el Se\u00f1or quiere. Por eso apaguemos un poco, dejemos tanto ruido. Pero antes de detenernos entonces en esta escena, pensemos en esto que tambi\u00e9n es importante, que me parece lindo del Evangelio de hoy. Jes\u00fas de alg\u00fan modo se deja amar; de alg\u00fan modo no, se deja amar por sus amigos. Misteriosamente Jes\u00fas, que podr\u00edamos decir que no necesitaba del amor humano, de los que lo rodeaban, porque siendo Dios no lo necesita, Jes\u00fas no solo ama, sino que al mismo tiempo se deja amar para ense\u00f1arnos que el amor tambi\u00e9n hay que aprender a recibirlo. Deja que le preparen una cena sabiendo que eran sus \u00faltimos d\u00edas y, adem\u00e1s, deja que derrochen en sus pies, por amor, un perfume car\u00edsimo. Es un detalle que a veces no tenemos en cuenta. Es tan dif\u00edcil a veces amar, como dejarse amar por los dem\u00e1s. Aunque parezca una debilidad, Jes\u00fas necesit\u00f3 del amor de los m\u00e1s cercanos, de sus disc\u00edpulos, pero no una necesidad porque le faltaba algo, sino porque \u00e9l lo quiso as\u00ed para ense\u00f1arnos, porque eligi\u00f3 tanto amar como ser amado en todo y todo en su plenitud. Nosotros, en cambio, a veces andamos a las ca\u00eddas, a los tumbos, como decimos, intentando amar y muchas veces no dej\u00e1ndonos amar, no d\u00e1ndole la oportunidad a los dem\u00e1s que tengan gestos de cari\u00f1o con nosotros. Pens\u00e9moslo\u2026 pensemos que en el fondo es de alg\u00fan modo una cierta soberbia, es un sutil enga\u00f1o al convencernos que no necesitamos de los dem\u00e1s y mucho menos cari\u00f1o, gestos concretos. \u00bfConoces esas personas que no les gusta que les demuestren cari\u00f1o, que las abracen, que les digan que las quieren, que les festejen los cumplea\u00f1os, que les hagan sorpresas? \u00bfNo ser\u00e1 que en el fondo cuando somos as\u00ed estamos ocultando una falsa humildad, una aparente austeridad de afectos e incluso de bienes, pero que en realidad le estamos privando a los otros la posibilidad de querernos? \u00bfNo ser\u00e1 soberbia eso pensando que no necesitamos afectos? Para pensar y rezar mucho. Jes\u00fas no descart\u00f3 esa posibilidad aun pudiendo poner la excusa por los pobres. No. Cada cosa en su lugar y se pueden hacer las dos cosas al mismo tiempo. Amar a los pobres y tener gestos de derroche y de amor para con \u00e9l. Hoy para nosotros en la vida de la Iglesia, podr\u00edamos decir que es la Eucarist\u00eda, la presencia real de Jes\u00fas entre nosotros, la liturgia. Eso hace Mar\u00eda. Derrocha perfume por amor a Jes\u00fas reconoci\u00e9ndolo como su Se\u00f1or. Eso hace la Iglesia con Jes\u00fas vivo en cada sagrario, en cada altar donde Jes\u00fas es adorado, adornado y ensalzado con tantas cosas.<\/em><\/p>\n<p><em>O nos podemos preguntar: \u00bflo hacemos? La Iglesia nunca tuvo ni debe tener reparo en gastar y derrochar en gestos de amor hacia Jes\u00fas vivo y presente, obviamente sin olvidarse de los pobres que siempre estar\u00e1n y est\u00e1n con nosotros. Y son el Jes\u00fas entre nosotros tambi\u00e9n. Se pueden hacer las dos cosas, vuelvo a decir, amar a Jes\u00fas en los pobres y amar a Jes\u00fas en la Eucarist\u00eda, en cada sagrario, en cada templo, en la belleza de todo lo que dedicamos a \u00e9l. Jes\u00fas y los pobres se merecen todos los gestos de amor.<\/em><\/p>\n<p><em>Esta Semana Santa \u00e9l espera de nosotros un gesto de derroche, derroche de amor, para que se impregne la casa de nuestro coraz\u00f3n, con el perfume que proviene \u00e9l y cambia todo. Esta Semana Santa es de \u00e9l y para \u00e9l. \u00c9l quiere ser amado y por eso deja que lo amemos, que hagamos lo que se nos ocurra por \u00e9l. No midamos el amor, siempre ser\u00e1 poco, nunca alcanza, pero lo importante es dar todo lo que podamos. No tengamos miedo en esta semana en derrochar todo por amor a Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seis d\u00edas antes de la Pascua, Jes\u00fas volvi\u00f3 a Betania, donde estaba L\u00e1zaro, al que hab\u00eda resucitado. All\u00ed le prepararon una cena: Marta serv\u00eda y L\u00e1zaro era uno de los comensales. Mar\u00eda, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungi\u00f3 con \u00e9l los pies de Jes\u00fas y los sec\u00f3 con sus [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5926,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-5925","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5925","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5925"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5925\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5929,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5925\/revisions\/5929"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5926"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5925"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5925"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5925"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}