{"id":5971,"date":"2025-04-23T00:00:28","date_gmt":"2025-04-23T03:00:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5971"},"modified":"2025-04-21T10:42:02","modified_gmt":"2025-04-21T13:42:02","slug":"miercoles-de-la-octava-de-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/miercoles-de-la-octava-de-pascua\/","title":{"rendered":"Mi\u00e9rcoles de la Octava de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5971-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/23-abril-audio-MiercolesOctavaPascua-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/23-abril-audio-MiercolesOctavaPascua-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/23-abril-audio-MiercolesOctavaPascua-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/23-abril-audio-MiercolesOctavaPascua-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Ese mismo d\u00eda, dos de los disc\u00edpulos iban a un peque\u00f1o pueblo llamado Ema\u00fas, situado a unos diez kil\u00f3metros de Jerusal\u00e9n. En el camino hablaban sobre lo que hab\u00eda ocurrido.<\/p>\n<p>Mientras conversaban y discut\u00edan, el mismo Jes\u00fas se acerc\u00f3 y sigui\u00f3 caminando con ellos. Pero algo imped\u00eda que sus ojos lo reconocieran. \u00c9l les dijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 comentaban por el camino?\u00bb<\/p>\n<p>Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleof\u00e1s, le respondi\u00f3: \u00ab\u00a1T\u00fa eres el \u00fanico forastero en Jerusal\u00e9n que ignora lo que pas\u00f3 en estos d\u00edas!\u00bb<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 cosa?\u00bb, les pregunt\u00f3.\u00a0 Ellos respondieron: \u00abLo referente a Jes\u00fas, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y c\u00f3mo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esper\u00e1bamos que fuera \u00e9l quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres d\u00edas que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que est\u00e1n con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jes\u00fas, volvieron diciendo que se les hab\u00edan aparecido unos \u00e1ngeles, asegur\u00e1ndoles que \u00e9l est\u00e1 vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres hab\u00edan dicho. Pero a \u00e9l no lo vieron.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas les dijo: \u00ab\u00a1Hombres duros de entendimiento, c\u00f3mo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! \u00bfNo era necesario que el Mes\u00edas soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?\u00bb Y comenzando por Mois\u00e9s y continuando con todos los profetas, les interpret\u00f3 en todas las Escrituras lo que se refer\u00eda a \u00e9l. Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jes\u00fas hizo adem\u00e1n de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: \u00abQu\u00e9date con nosotros, porque ya es tarde y el d\u00eda se acaba.\u00bb El entr\u00f3 y se qued\u00f3 con ellos. Y estando a la mesa, tom\u00f3 el pan y pronunci\u00f3 la bendici\u00f3n; luego lo parti\u00f3 y se lo dio. Entonces los ojos de los disc\u00edpulos se abrieron y lo reconocieron, pero \u00e9l hab\u00eda desaparecido de su vista.<\/p>\n<p>Y se dec\u00edan: \u00ab\u00bfNo ard\u00eda acaso nuestro coraz\u00f3n, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?\u00bb En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusal\u00e9n. All\u00ed encontraron reunidos a los Once y a los dem\u00e1s que estaban con ellos, y estos les dijeron: \u00abEs verdad, \u00a1el Se\u00f1or ha resucitado y se apareci\u00f3 a Sim\u00f3n!\u00bb<\/p>\n<p>Ellos, por su parte, contaron lo que les hab\u00eda pasado en el camino y c\u00f3mo lo hab\u00edan reconocido al partir el pan.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Ir caminando a Ema\u00fas, en definitiva, es volver a lo de siempre, volver a lo conocido por haber dejado de confiar, por no animarse a creer. Es olvidarse de la noticia m\u00e1s linda que pod\u00edamos haber recibido, la Resurrecci\u00f3n de Cristo. Volver a Ema\u00fas, como estos dos disc\u00edpulos, es haber perdido la esperanza en la resurrecci\u00f3n, en la nuestra, en la de cada d\u00eda y, adem\u00e1s, en la de Jes\u00fas, en no confiar que \u00c9l est\u00e1 siempre y camina con nosotros, aunque a veces no podamos reconocerlo. \u00bfCu\u00e1ntas veces volvemos a nuestros \u00abema\u00fases\u00bb por haber dejado de creer? Nuestros \u00abema\u00fases\u00bb son esos lugares seguros pero en donde Jes\u00fas no nos pidi\u00f3 estar.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfCu\u00e1ntas veces escuchamos que Jes\u00fas resucit\u00f3 pero no lo vemos, no lo experimentamos, no terminamos de saborear ese misterio tan grande. Son m\u00e1s los cristianos que viven como estos dos disc\u00edpulos, cabizbajos, que los que viven sabiendo y sintiendo que Jes\u00fas camina siempre a nuestro lado mientras nos explica las Escrituras con el coraz\u00f3n a punto de explotar. Todos tenemos momentos, a todos nos toca pasar ciertas cosas dif\u00edciles, dolorosas y a veces angustiantes. Pero lo importante es no olvidar esta imagen de Algo del Evangelio de hoy. \u00bfCu\u00e1l? Que mientras caminamos as\u00ed por la vida, queriendo que el pesimismo nos gane y nos llene el coraz\u00f3n. Mientras caminamos con el coraz\u00f3n encerrado en nuestros pensamientos. Mientras hablamos entre nosotros como retroalimentando la mala onda de un mundo que siempre parece superarse as\u00ed mismo en maldad y en locura. Mientras pasa todo eso, Jes\u00fas se pone de \u00abnuestro lado\u00bb, camina a \u00abnuestro lado\u00bb, le encanta caminar con nosotros para llevarnos de a poquito al lugar donde podemos reconocerlo.<\/em><\/p>\n<p><em>No es lo mismo llegar a Ema\u00fas sin Jes\u00fas que con \u00c9l. No es lo mismo que \u00c9l sea el que nos abra el coraz\u00f3n y el entendimiento. \u00a1Qu\u00e9 lindo que es cuando \u00c9l nos hace ver lo que nunca vimos, nos hace dar cuenta de tantas cosas que dejamos pasar de lado por ignorancia y tozudez!<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 lindo que es imaginar que esta escena, que esta aparici\u00f3n de Jes\u00fas, es m\u00e1s com\u00fan de lo que imaginamos! \u00a1Qu\u00e9 bien nos hace sentir que esta Palabra de Dios de hoy es tan real como imperceptible a nuestros ojos! \u00a1Hoy quiero que esto sea real en mi vida y en la tuya! \u00a1Hoy quiero dejar que Jes\u00fas me explique algo m\u00e1s de las Escrituras para darme cuenta que \u00c9l est\u00e1 siempre, aun cuando me pierdo y quiero volver a lo m\u00edo, aun cuando me pierdo por el pecado y el ego\u00edsmo, aun cuando mi cabeza se ponga dura y pretenda que todo sea como yo quiero!<\/em><\/p>\n<p><em>Alguien me dijo una vez que quer\u00eda hablar conmigo con urgencia, porque estaba viviendo una situaci\u00f3n dif\u00edcil. Por esas cosas de la vida,\u00a0 por las corridas, no pude hablar a tiempo. Sin embargo, cuando pude hablar, me dijo: \u00abPadre, ya estoy m\u00e1s tranquila, fui a hablar con Jes\u00fas al sagrario durante una hora y estoy con mucha paz\u00bb. \u00abBueno, le dije, hiciste muy bien en ir a hablar con Jes\u00fas antes de hablar conmigo\u00bb. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda decirle yo que no le haya dicho Jes\u00fas? Me dio una linda lecci\u00f3n de gran normalidad cristiana. Primero, con Jes\u00fas en el silencio, en el sagrario, en la oraci\u00f3n; despu\u00e9s, Jes\u00fas en los otros y, finalmente, Jes\u00fas, siempre Jes\u00fas. Lo dem\u00e1s\u2026 bueno, lo dem\u00e1s ya lo sabemos bastante bien.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ese mismo d\u00eda, dos de los disc\u00edpulos iban a un peque\u00f1o pueblo llamado Ema\u00fas, situado a unos diez kil\u00f3metros de Jerusal\u00e9n. En el camino hablaban sobre lo que hab\u00eda ocurrido. 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