{"id":5986,"date":"2025-04-26T00:00:22","date_gmt":"2025-04-26T03:00:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5986"},"modified":"2025-04-24T17:32:18","modified_gmt":"2025-04-24T20:32:18","slug":"sabado-de-la-octava-de-pascua-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/sabado-de-la-octava-de-pascua-2\/","title":{"rendered":"S\u00e1bado de la Octava de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5986-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/26-abril-audio-SabadoOctavaPascua-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/26-abril-audio-SabadoOctavaPascua-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/26-abril-audio-SabadoOctavaPascua-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/26-abril-audio-SabadoOctavaPascua-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas, que hab\u00eda resucitado a la ma\u00f1ana del primer d\u00eda de la semana, se apareci\u00f3 primero a Mar\u00eda Magdalena, aquella de quien hab\u00eda echado siete demonios. Ella fue a contarlo a los que siempre lo hab\u00edan acompa\u00f1ado, que estaban afligidos y lloraban. Cuando la oyeron decir que Jes\u00fas estaba vivo y que lo hab\u00eda visto, no le creyeron.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, se mostr\u00f3 con otro aspecto a dos de ellos, que iban caminando hacia un poblado. Y ellos fueron a anunciarlo a los dem\u00e1s, pero tampoco les creyeron.<\/p>\n<p>En seguida, se apareci\u00f3 a los Once, mientras estaban comiendo, y les reproch\u00f3 su incredulidad y su obstinaci\u00f3n porque no hab\u00edan cre\u00eddo a quienes lo hab\u00edan visto resucitado. Entonces les dijo: \u00abVayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creaci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Por qu\u00e9 no intentar en este s\u00e1bado de la Octava de Pascua, con la cual terminamos esta celebraci\u00f3n de este gran d\u00eda que es la Pascua, el \u00abpaso\u00bb de la muerte a la vida, de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, el \u00abpaso\u00bb de nuestro Se\u00f1or por ese abismo al cual nadie quiere. Por qu\u00e9 no intentar lo que no hacemos hace tiempo que es hacer una s\u00edntesis de los evangelios de esta semana, que son tan ricos y nos pueden ayudar much\u00edsimo finalmente a vivir la experiencia real y concreta de que Jes\u00fas est\u00e1 vivo, en nuestra vida. Porque, en definitiva, de eso se trata ser cristiano: en descubrir la presencia de Dios real y concreta en nuestra vida como una persona a la cual queremos seguir porque nos enamoramos, porque descubrimos su amor. Eso es ser cristiano. \u00abNo se empieza a ser cristiano por una idea o por una doctrina, sino que se empieza a ser cristiano verdaderamente cuando nos encontramos con una Persona, o cuando esa Persona cambia el rumbo de nuestra vida\u00bb, as\u00ed lo dec\u00eda, de alg\u00fan modo, en su momento el papa Benedicto XVI, nos cambia el sentido de la vida. Como dec\u00eda san Juan Pablo II: \u00abCristo nos da todo, no quita nada; no tengan miedo a Cristo, \u00e1branle las puertas de par en par\u00bb.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, en esta semana de Pascua de la Octava, hemos contemplado estos evangelios donde se nos muestra a Jes\u00fas que se aparece a sus amigos, a sus disc\u00edpulos, a las mujeres, y por qu\u00e9 no pensar tambi\u00e9n en la aparici\u00f3n de Jes\u00fas a su madre, la Virgen Sant\u00edsima, que, aunque no est\u00e1 relatada en los evangelios, tambi\u00e9n podemos imaginarla, tal como lo plantea san Ignacio de Loyola. Es una oportunidad para poder reflejarnos y vernos tambi\u00e9n c\u00f3mo en nuestra vida, Jes\u00fas, de alguna manera, se nos \u00abapareci\u00f3\u00bb, se nos manifest\u00f3, aunque siempre de alg\u00fan modo \u00abvelado\u00bb, oculto; por eso tenemos que hacer un esfuerzo, por eso tenemos que abrir las puertas de nuestro coraz\u00f3n. Y para repasar y ver algunas frases, algunas situaciones de los evangelios de esta semana nos pueden ayudar. Por supuesto que cada uno de nosotros puede tomar el Evangelio que m\u00e1s les gusta, incluso el de hoy; porque Algo del Evangelio de hoy es como una especie de \u00abresumen\u00bb de los evangelios de la semana.<\/em><\/p>\n<p><em>Marcos sintetiza tres apariciones y las hace bien concretas y sencillas; en cambio, los otros evangelistas se explayan un poco m\u00e1s. Entonces utilicemos esta especie de \u00abs\u00edntesis\u00bb del Evangelio de Marcos de hoy para ver la s\u00edntesis de esta semana y quedarnos con una frase, con una situaci\u00f3n, con algo que nos pueda ayude a rezar, a emocionarnos, a volver a nuestra Galilea, a descubrir aquel momento en el cual nos encontramos con \u00e9l y ahora por ah\u00ed todo est\u00e1 \u00abapagado\u00bb; o no, o nos encontramos en esta Pascua con Jes\u00fas m\u00e1s plenamente y esto nos impulsa a seguirlo con alegr\u00eda; o no, y estamos en la apat\u00eda total&#8230; Pidamos la gracia, pid\u00e1mosle al Se\u00f1or poder encontrarlo, pid\u00e1mosle al Se\u00f1or como dec\u00eda el Evangelio del lunes: alegrarnos. \u00abAl\u00e9grense\u00bb, dec\u00eda Jes\u00fas. Pidamos alegrarnos verdaderamente con la presencia de Jes\u00fas Resucitado. Y Jes\u00fas nos plantea \u2013como el lunes\u2013 ir a Galilea; ir a ese lugar original donde lo conocimos alguna vez, donde escuchamos hablar de \u00e9l y por ah\u00ed nos olvidamos&#8230; Pens\u00e1 en eso, y c\u00f3mo las mujeres se postraron y se tiraron a sus pies de la emoci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>El martes ve\u00edamos c\u00f3mo Jes\u00fas consolaba tambi\u00e9n a Mar\u00eda dici\u00e9ndole: \u00abMujer, \u00bfpor qu\u00e9 lloras? \u00bfA qui\u00e9n buscas?\u00bb. Y podr\u00edamos dejar que Jes\u00fas nos pregunte qu\u00e9 es lo que nos pasa, por qu\u00e9 lloramos, por qu\u00e9 a veces seguimos en la tristeza, por qu\u00e9 nos desanimamos tan f\u00e1cil. Jes\u00fas nos viene a traer alegr\u00eda y paz. Y aunque a veces conviva con la tristeza, la paz que viene a traer Jes\u00fas es una paz que nos da la certeza de su presencia.<\/em><\/p>\n<p><em>O tambi\u00e9n como el mi\u00e9rcoles, pensar en la presencia de Jes\u00fas con los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, que los acompa\u00f1a, aunque ellos no se dan cuenta. \u00c9l siempre est\u00e1 a nuestro lado, aunque no lo vemos, siempre dispuesto a explicarnos las Escrituras para que \u00abarda\u00bb nuestro coraz\u00f3n y que finalmente se nos manifiesta en la Eucarist\u00eda para poder experimentarlo verdaderamente.<\/em><\/p>\n<p><em>Y as\u00ed el jueves ve\u00edamos c\u00f3mo Jes\u00fas nos trae la paz: \u00abLa paz est\u00e9 con ustedes\u00bb; y al mostrarles sus manos y sus pies, los disc\u00edpulos se llenaban de alegr\u00eda y admiraci\u00f3n, pero tambi\u00e9n, por otro lado, se resist\u00edan a creer. A veces nos cuesta creer. Pidamos la gracia de creer. \u00c9l est\u00e1, est\u00e1 presente.<\/em><\/p>\n<p><em>Y ayer ese gran Evangelio de la pesca milagrosa donde Juan pega el grito: \u00ab\u00a1Es el Se\u00f1or!\u00bb, y Pedro desaforadamente, pero lleno de amor, se tira al mar y recorre cien metros para encontrar a su Se\u00f1or; toda una prueba de su inmenso amor.<\/em><\/p>\n<p><em>Ojal\u00e1 tuvi\u00e9ramos ese deseo profundo de que cuando nos dicen \u00aball\u00e1 est\u00e1 el Se\u00f1or\u00bb, pudi\u00e9ramos tiranos de cabeza \u2013por decirlo as\u00ed\u2013, jugarnos la vida, cambiar el rumbo de nuestra vida para transmitir la alegr\u00eda de Jes\u00fas Resucitado.<\/em><\/p>\n<p><em>Ojal\u00e1 que esta semana de Pascua nos encienda de vuelta en lo profundo de nuestro coraz\u00f3n para decir: \u00abVale la pena ser cristiano, vale la pena creer en Jes\u00fas, vale la pena hablarle a los dem\u00e1s sin miedo de que Jes\u00fas est\u00e1 vivo\u00bb. C\u00f3mo nos cuesta a veces, \u00bfno?, c\u00f3mo nos cuesta hablar en nuestros ambientes de nuestro Se\u00f1or como alguien concreto, como una Persona a la cual amamos.<\/em><\/p>\n<p><em>Ser cristiano es seguir a Jes\u00fas, ser cristiano es enamorarse de \u00e9l y no tener verg\u00fcenza de ser testigos de su resurrecci\u00f3n.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas, que hab\u00eda resucitado a la ma\u00f1ana del primer d\u00eda de la semana, se apareci\u00f3 primero a Mar\u00eda Magdalena, aquella de quien hab\u00eda echado siete demonios. Ella fue a contarlo a los que siempre lo hab\u00edan acompa\u00f1ado, que estaban afligidos y lloraban. 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