{"id":6012,"date":"2025-04-30T00:00:03","date_gmt":"2025-04-30T03:00:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6012"},"modified":"2025-04-29T09:30:58","modified_gmt":"2025-04-29T12:30:58","slug":"ii-miercoles-de-pascua-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/ii-miercoles-de-pascua-2\/","title":{"rendered":"II Mi\u00e9rcoles de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6012-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/30-abril-audio-II-MiercolesPascua-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/30-abril-audio-II-MiercolesPascua-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/30-abril-audio-II-MiercolesPascua-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/30-abril-audio-II-MiercolesPascua-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>S\u00ed, Dios am\u00f3 tanto al mundo, que entreg\u00f3 a su Hijo \u00fanico para que todo el que cree en \u00e9l no muera, sino que tenga Vida eterna.<\/p>\n<p>Porque Dios no envi\u00f3 a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por \u00e9l. El que cree en \u00e9l, no es condenado; el que no cree, ya est\u00e1 condenado, porque no ha cre\u00eddo en el nombre del Hijo \u00fanico de Dios.<\/p>\n<p>En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.<\/p>\n<p>Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas. En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Te gustar\u00eda reflexionar hoy por qu\u00e9 se puede vivir mucho m\u00e1s feliz creyendo que no creyendo. \u00bfQuer\u00e9s darte cuenta de por qu\u00e9 puede vivir feliz aquel que vive creyendo \u2013no que cree, sino que vive creyendo\u2013, que cada d\u00eda hace un esfuerzo por decirle que s\u00ed a la invitaci\u00f3n de Dios? As\u00ed dice la Palabra de Dios: \u00abS\u00ed, Dios am\u00f3 tanto al mundo, que entreg\u00f3 a su Hijo \u00fanico para que todo el que cree en \u00e9l no muera, sino que tenga Vida eterna\u00bb. S\u00ed, porque Dios no env\u00edo a su Hijo para juzgar al mundo, para juzgarte a vos o a m\u00ed, para se\u00f1alarnos, sino para que creamos, para que nos salvemos por medio de \u00e9l, para que aceptemos su amor misericordioso. No es que se cree y nada m\u00e1s. El que cree vive creyendo. Digamos que es como ir caminando, se camina avanzando, es como algo continuo, algo din\u00e1mico que crece de a poco. Por eso, es feliz el que cree sin ver, porque camina confiado, camina sabiendo que va de la mano, camina sabiendo que poco a poco ir\u00e1 descubriendo lo que Dios le propone. No es la omnipotencia del creerse que uno sabe todo, que uno puede todo, que uno controla todo. Por eso el que va creyendo va viviendo de una manera distinta, como alguien que tiene vida en el esp\u00edritu, dada por el Esp\u00edritu. El que cree renace, de alguna manera, siempre, porque algo m\u00e1s grande lo sostiene y lo anima a seguir. Por eso es feliz el que cree sin ver.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Ayer Jes\u00fas nos dec\u00eda: \u00abUstedes tienen que renacer de lo alto\u00bb. Nosotros podemos ser reengendrados, podemos vivir una especie de renacimiento espiritual sea en la situaci\u00f3n en la que estemos. Es el Esp\u00edritu Santo el que nos ayuda a creer, el Esp\u00edritu que recibimos en el bautismo, en la confirmaci\u00f3n, que recibimos cada vez que volvemos a decirle que s\u00ed al Se\u00f1or. \u00ab\u00bfCreer en qu\u00e9?\u00bb, nos podemos preguntar. \u00bfCreer en qui\u00e9n? Creer en Jes\u00fas, creer en que \u00e9l es el enviado del Padre, el Hijo \u00fanico que vino al mundo para que tengamos luz y no andemos en las tinieblas. \u00bfQu\u00e9 prueba m\u00e1s grande de amor de que Dios pueda venir a estar con nosotros, que ser Dios y venir a estar con el hombre por puro amor, sin preguntar, sin esperar nada a cambio?<\/em><\/p>\n<p><em>La fe es un don, el don es Jes\u00fas y lo que nos queda a nosotros es aceptar esto. Eso nos ense\u00f1a Algo del Evangelio de hoy. La fe no es un conjunto de normas, una grilla de cosas por cumplir, una doctrina que aprender o repetir o para defender a los gritos \u2013como si fuese nuestra verdad\u2013, un sentimiento que sentir. La fe es un don y ese don es el mismo Hijo de Dios, el Hijo \u00fanico del Padre que se hizo hombre para que sientas, aceptes con tu cabecita y te des cuenta que Dios ama al hombre en serio, que Dios se tom\u00f3 en serio esta decisi\u00f3n, muy enserio. Y, en definitiva, creer es aceptar que esto es posible y que adem\u00e1s cambia la vida del que lo acepta, y entrando as\u00ed en una vida nueva, puede entrar en una vida nueva.<\/em><\/p>\n<p><em>Todos nosotros, los que escuchamos la Palabra de Dios d\u00eda a d\u00eda, seguramente somos bautizados, confirmados o por ah\u00ed no, por ah\u00ed incluso no hemos recibido el bautismo. Dios quiera que est\u00e9s escuchando incluso sin tener alg\u00fan sacramento. Incluso tambi\u00e9n la mayor\u00eda de nosotros recibimos a Jes\u00fas en la comuni\u00f3n. Ahora, eso no quiere decir que todos experimentamos esto de volver a nacer, este nacer en el Esp\u00edritu Santo. Muchas veces tenemos al Esp\u00edritu olvidado y por eso el Esp\u00edritu Santo no puede hacer tantas cosas en nosotros. Est\u00e1 como queriendo trabajar desde adentro y nosotros estamos en otra.<\/em><\/p>\n<p><em>Hay que volver a maravillarse una vez m\u00e1s de que Dios nos haya amado primero e incondicionalmente y nos haya enviado a su Hijo para ense\u00f1arnos a vivir como hijos amados por \u00e9l, para perdonarnos los pecados y ayudarnos a dejar el pecado que nos sigue atormentando muchas veces, nos sigue de alguna manera persiguiendo, desde adentro y desde afuera. Y es el Esp\u00edritu enviado por Jes\u00fas el que nos santifica y vivifica.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy intentemos hablarle a Jes\u00fas como lo que es, nuestro Salvador, nuestro hermano mayor, el que vino a darnos vida y no a condenarnos, aquel que nos vino a dar luz para poder ver bien.<\/em><\/p>\n<p><em>Todo lo que pidamos en su Nombre al Padre, \u00e9l nos lo conceder\u00e1. Pidamos creer en esto, pidamos creer en \u00e9l, pidamos renacer una vez m\u00e1s. Pidamos seguir creyendo, para que la vida no se haga tan pesada, para que la muerte no apague el sentido de la vida, para que el sufrimiento no sea la \u00faltima palabra, para que el amor sea el motor de cada cosa que hacemos, para que Jes\u00fas sea el centro de nuestro coraz\u00f3n, para que podamos animar al triste, consolar al afligido, para seguir amando, aunque a veces nos cansemos.<\/em><\/p>\n<p><em>No nos cansemos de seguir evangelizando por medio de las redes, especialmente en estos momentos. No nos cansemos de hacer un clic para enviarle a otro la Palabra de Dios que tanto bien hace a aquel que la escucha con insistencia y con amor. Jes\u00fas, que nos pase de todo, pero que no nos cansemos, que no nos cansemos de creer y de amarte.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00ed, Dios am\u00f3 tanto al mundo, que entreg\u00f3 a su Hijo \u00fanico para que todo el que cree en \u00e9l no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envi\u00f3 a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por \u00e9l. El que cree en \u00e9l, no es condenado; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6013,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-6012","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6012","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6012"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6012\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6016,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6012\/revisions\/6016"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6013"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6012"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6012"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6012"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}