{"id":6038,"date":"2025-05-05T00:00:41","date_gmt":"2025-05-05T03:00:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6038"},"modified":"2025-05-05T10:15:57","modified_gmt":"2025-05-05T13:15:57","slug":"iii-lunes-de-pascua-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-lunes-de-pascua-2\/","title":{"rendered":"III Lunes de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6038-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/05-mayo-audio-III-LunesPascua-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/05-mayo-audio-III-LunesPascua-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/05-mayo-audio-III-LunesPascua-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/05-mayo-audio-III-LunesPascua-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Despu\u00e9s de que Jes\u00fas aliment\u00f3 a unos cinco mil hombres, sus disc\u00edpulos lo vieron caminando sobre el agua. Al d\u00eda siguiente, la multitud que se hab\u00eda quedado en la otra orilla vio que Jes\u00fas no hab\u00eda subido con sus disc\u00edpulos en la \u00fanica barca que hab\u00eda all\u00ed, sino que ellos hab\u00edan partido solos.<\/p>\n<p>Mientras tanto, unas barcas de Tiber\u00edades atracaron cerca del lugar donde hab\u00edan comido el pan, despu\u00e9s que el Se\u00f1or pronunci\u00f3 la acci\u00f3n de gracias. Cuando la multitud se dio cuenta de que Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos no estaban all\u00ed, subieron a las barcas y fueron a Cafarna\u00fan en busca de Jes\u00fas. Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: \u00abMaestro, \u00bfcu\u00e1ndo llegaste?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas les respondi\u00f3: \u00abLes aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dar\u00e1 el Hijo del hombre; porque es \u00e9l a quien Dios, el Padre, marc\u00f3 con su sello.\u00bb<\/p>\n<p>Ellos le preguntaron: \u00ab \u00bfQu\u00e9 debemos hacer para realizar las obras de Dios?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas les respondi\u00f3: \u00ab La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que \u00e9l ha enviado.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Comenzamos una nueva semana, una nueva semana de Pascua en donde ya no escucharemos relatos de las apariciones de Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos, pero s\u00ed relatos en donde la Palabra de Dios quiere de alguna manera despertar nuestra fe, que est\u00e1 un poco adormecida muchas veces, reavivarla, animarla, quiere llevarnos tambi\u00e9n a la purificaci\u00f3n de nuestra fe, de nuestra mirada sobre c\u00f3mo es realmente Dios. Purificarla de todo lo que la aleja del verdadero rostro del Padre, del que nos vino a mostrar Jes\u00fas y no el que nosotros sin querer muchas veces hacemos a nuestra medida.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Y continuando con el Evangelio de ayer, domingo, entre tantas cosas lindas, recuerdo la expresi\u00f3n del disc\u00edpulo amado: \u00ab\u00a1Es el Se\u00f1or!\u00bb \u2013\u00bfte acord\u00e1s?\u2013, al darse cuenta que aquel que les hablaba desde la orilla y les hab\u00eda pedido que tiren la red a la \u00abderecha\u00bb era Jes\u00fas Resucitado. \u00bfQu\u00e9 fue lo que les ayud\u00f3 a reconocer la presencia de su amigo? \u00bfQu\u00e9 es lo que nos ayuda a nosotros hoy a reconocer que Jes\u00fas est\u00e1 en la orilla de nuestra vida y nuestro coraz\u00f3n cada d\u00eda? El clic, como decimos hoy, o lo que les permiti\u00f3 reconocerlo fue la pesca milagrosa, fue el experimentar que al obedecer sus palabras todo se hizo fecundo, aun cuando ya hab\u00edan hecho mil intentos por pescar. En sus corazones se deben haber despertado un sinf\u00edn de recuerdos y momentos que hab\u00edan vivido con \u00e9l, desde el d\u00eda en que lo conocieron, a orillas del mismo lago, hasta los momentos m\u00e1s \u00edntimos en los que les abri\u00f3 su coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Ahora, lo que podr\u00edamos preguntarnos tambi\u00e9n es: \u00bfpor qu\u00e9 no lo reconoc\u00edan? \u00bfPor qu\u00e9 tuvieron que revivir esa pesca milagrosa para darse cuenta que era el Se\u00f1or? Las razones pueden ser variadas, pero una de ellas es simplemente porque no le hab\u00edan obedecido, porque se hab\u00edan olvidado de sus palabras y su amor, porque hab\u00edan vuelto a sus trabajos olvid\u00e1ndose de lo que Jes\u00fas les hab\u00eda pedido o profetizado, que ser\u00edan pescadores de hombres. Lo mismo nos pasa a nosotros\u2026 dejamos de reconocer a Jes\u00fas en nuestra vida, que est\u00e1 siempre, cuando nos olvidamos de todo lo que hizo por nosotros y nos dedicamos una vez m\u00e1s a nosotros mismos, a nuestros caprichos y proyectos, a lo que se nos antoja, y no a lo que \u00e9l nos pide.<\/em><\/p>\n<p><em>Durante estas semanas vamos a escuchar fragmentos del cap\u00edtulo 6 del Evangelio de san Juan, el llamado Discurso del Pan de Vida. Un discurso que Jes\u00fas da a sus disc\u00edpulos y a una multitud que lo hab\u00eda seguido despu\u00e9s de la milagrosa multiplicaci\u00f3n de los panes. Hay que seguirlo de a poquito, desmenuzarlo para poder disfrutarlo, no adelantarse. La Palabra de Dios en definitiva es como una comida, para que nos guste m\u00e1s hay que saborearla de a poco, masticar mucho y sentir el gusto de lo que comemos. Si se come de golpe con ansiedad y no se mastica, o se traga sin masticar, la comida puede caer mal y adem\u00e1s no nos alimentamos bien, eso lo sabemos. Para asimilar bien la comida es necesario tomarse tiempo y masticar bien, saborear lo que se nos da. Lo mismo tenemos que hacer con la Palabra de cada d\u00eda o por lo menos con un texto en esta semana. Bueno, en este caso la Iglesia nos facilita las cosas porque escucharemos un texto que tiene su propia unidad, pero durante varios d\u00edas, nos va a ayudar.<\/em><\/p>\n<p><em>Imaginemos la escena de Algo del Evangelio de hoy: despu\u00e9s de haber multiplicado panes para m\u00e1s de cinco mil personas y de que sus disc\u00edpulos lo vieran caminar sobre las aguas. \u00bfQui\u00e9n no se hubiera entusiasmado de andar cerca de ese gran hombre? Comida gratis y abundante para todos y mucha sabidur\u00eda, comida para todos sin excepci\u00f3n. Sin embargo, cuando van a buscar otra vez a Jes\u00fas, cuando se ponen en camino y cruzan todo el lago para encontrarlo de nuevo, reciben esta respuesta dura y directa: \u00abLes aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Un golpe duro de Jes\u00fas para aquellos que hab\u00edan navegado kil\u00f3metros para poder verlo y estar con \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>Les dijo en definitiva: \u00abUstedes no me buscan porque interpretaron lo que hice, porque ven detr\u00e1s de la multiplicaci\u00f3n de los panes algo m\u00e1s profundo. Ustedes me buscan en el fondo para saciar sus ansias, su hambre, pero no el hambre espiritual, sino el hambre del cuerpo. Ustedes piensan solo en lo material\u00bb. Como siempre, ante palabras duras del Evangelio podemos tomar la postura de enojarnos y sorprendernos, o bien sincerarnos y hacer el camino del reconocimiento para ver si en esto que escuchamos no hay algo que nos cale profundo. Jes\u00fas no se enoja porque lo est\u00e1n buscando. En el fondo \u00e9l quiere que estemos con \u00e9l, pero quiere que seamos sinceros y reconozcamos nuestras motivaciones y verdaderos deseos.<\/em><\/p>\n<p><em>Y nosotros\u2026 \u00bfpor qu\u00e9 buscamos a Jes\u00fas? \u00bfQu\u00e9 es lo que buscamos cuando lo buscamos? O mejor podr\u00edamos empezar por el principio\u2026 \u00bfbuscamos a Jes\u00fas? \u00bfSomos capaces de andar kil\u00f3metros para estar con \u00e9l, aunque sea para pedirle algo material? La sinceridad allana los caminos, la sinceridad con nosotros mismos y con \u00e9l, nos ayuda a crecer mejor y creer bien, porque en definitiva \u00abla obra de Dios es que nosotros creamos\u00bb, la obra de Dios es que ustedes crean, pero que creamos como \u00e9l nos ense\u00f1a a creer.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de que Jes\u00fas aliment\u00f3 a unos cinco mil hombres, sus disc\u00edpulos lo vieron caminando sobre el agua. Al d\u00eda siguiente, la multitud que se hab\u00eda quedado en la otra orilla vio que Jes\u00fas no hab\u00eda subido con sus disc\u00edpulos en la \u00fanica barca que hab\u00eda all\u00ed, sino que ellos hab\u00edan partido solos. 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