{"id":6043,"date":"2025-05-06T00:00:19","date_gmt":"2025-05-06T03:00:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6043"},"modified":"2025-05-05T10:19:52","modified_gmt":"2025-05-05T13:19:52","slug":"iii-martes-de-pascua-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-martes-de-pascua-2\/","title":{"rendered":"III Martes de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6043-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/06-mayo-audio-III-MartesPascua-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/06-mayo-audio-III-MartesPascua-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/06-mayo-audio-III-MartesPascua-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/06-mayo-audio-III-MartesPascua-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>La gente dijo a Jes\u00fas:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 signos haces para que veamos y creamos en ti? \u00bfQu\u00e9 obra realizas? Nuestros padres comieron el man\u00e1 en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00ab Les aseguro que no es Mois\u00e9s el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo.\u00bb<\/p>\n<p>Ellos le dijeron: \u00abSe\u00f1or, danos siempre de ese pan.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas les respondi\u00f3: \u00abYo soy el pan de Vida. El que viene a m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 hambre; el que cree en m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 sed.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Fue necesario que Jes\u00fas se apareciera tres veces a sus disc\u00edpulos para que ellos se convencieran de su misi\u00f3n, de lo que les ped\u00eda y deseaba para sus vidas, por lo menos as\u00ed lo dec\u00eda el evangelio del domingo. Parece una iron\u00eda de la realidad o de la incredulidad de unos hombres que, viendo varias veces a su amigo resucitado, no terminaron de comprender que no hab\u00edan sido elegidos para pescar peces, sino hombres, que no hab\u00edan sido elegidos para buscarse a s\u00ed mismos, sino para ir hacia los otros. Jes\u00fas vuelve a hacer una y otra vez eso en nuestras vidas, se nos \u201caparecer\u00e1\u201d las veces que sea necesario para que nos demos cuenta cual es el sentido, el fin de nuestras vidas. En realidad, la escena nos ense\u00f1a que Jes\u00fas est\u00e1 siempre, pero que no lo veamos no es \u201cculpa\u201d de \u00c9l, nosotros no podemos reconocerlo porque nos avocamos a lo nuestro, a lo que nos interesa. No podemos reconocerlo hasta que no hacemos lo que nos dijo, lo que nos dice una y otra vez, amar y amar, ese es el \u00fanico camino, salir de nosotros para encontrar a los otros, simbolizados en los pescados. Intentemos hoy descubrir la voz de Jes\u00fas que nos habla al coraz\u00f3n para que no veamos cosas, sino corazones en los otros, para que dejemos de ver \u00fanicamente los nuestros, sino que ampliemos la mirada para descubrir lo que podemos amar en los que Jes\u00fas pone en nuestro camino.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Ayer dec\u00edamos que es bueno empezar siempre por el principio\u2026 por preguntarnos lo b\u00e1sico, por preguntarnos lo esencial y por ser sinceros. Y de \u00e9stas preguntas nadie puede prescindir, nadie puede hacer como que no son para \u00e9l\u2026 Por ejemplo\u2026 \u00bfBuscamos a Jes\u00fas? \u00bfSomos capaces de andar kil\u00f3metros, de trabajar, de esforzarnos para estar con \u00c9l, aunque sea para pedirle algo material? y si lo buscamos \u00bfPor qu\u00e9 lo buscamos? \u00bfQu\u00e9 es lo que buscamos cuando lo buscamos? La sinceridad allana los caminos, la sinceridad con nosotros mismos y con Jes\u00fas nos ayuda a creer mejor y creer bien, porque \u201cla obra de Dios es que ustedes crean\u201d que nosotros creamos. En esto dejamos ayer. Es necesario trabajar por el alimento que no perece, que no se corrompe, que no pasa, que permanece. A eso invitaba Jes\u00fas a los que lo segu\u00edan, a que no solo se quedaran con lo exterior, con lo superficial, con lo que sacia el hambre por un rato nom\u00e1s, sino que se den cuenta que tambi\u00e9n hay que trabajar por lo m\u00e1s profundo, por lo que alimenta el alma, por lo que nadie ni nada nos puede quitar.<\/em><\/p>\n<p><em>Pensemos en la cantidad de tiempo y esfuerzo que dedicamos a muchas cosas en nuestra vida, y no me refiero a cosas malas, sino a cosas buenas, que est\u00e1n bien y nos hacen bien, y que adem\u00e1s hacen bien a las dem\u00e1s. Pensemos en la cantidad de horas que dedicamos a cosas que no son malas, pero que, en exceso, a la larga terminan haci\u00e9ndonos mal o aisl\u00e1ndonos de los dem\u00e1s. Recordemos, por qu\u00e9 no, el tiempo que invertimos en hacer el mal, en buscar \u00fanicamente nuestro propio inter\u00e9s. Y as\u00ed podr\u00edamos seguir. Cada uno puede pensar en lo suyo y volver a escuchar las palabras de Jes\u00fas de ayer: \u201cTrabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfEn qu\u00e9 estamos dedicando nuestro tiempo, en que and\u00e1s trabajando? \u00bfEn qu\u00e9 nos estamos esforzando y poniendo todo, apostando como si fuera lo \u00fanico de nuestra vida? Todos tenemos hambre de algo, todos andamos buscando saciar la sed de amor que hay un nuestro interior, la sed de ser amados y de amar. Porque, en definitiva, el fondo de la cuesti\u00f3n es esa. Hambre y sed de amor, de aquello para lo cual fuimos creados, para amar y ser amados. Pero como la balanza qued\u00f3 desequilibrada desde que entr\u00f3 el pecado y el ego\u00edsmo en el mundo y en nuestros corazones, todos andamos mendigando amor y pretendiendo todo de los dem\u00e1s, pero al mismo tiempo,o no dando el amor que los otros necesitan, no amando como los dem\u00e1s se merecen. Ante esta situaci\u00f3n el mejor camino no es ir en busca de cosas que sacian por un tiempo, por cosas que tienen fecha de vencimiento, lo mejor es ir a la fuente del amor, a la fuente desde donde brota todo lo que necesitamos y que adem\u00e1s nos dar\u00e1 el equilibrio y la fuerza para no andar trabajando de m\u00e1s en lo que es pasajero y trabajar con todo el coraz\u00f3n en lo que realmente vale la pena. La mayor\u00eda de nuestros problemas, sufrimientos, tristezas, dolores, desencuentros, enojos, iras, broncas, etc. tienen que ver con que no sabemos saciar nuestra hambre y sed de amor, en el lugar que corresponde. En Jes\u00fas. Pero \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 preguntar\u00e1s? Hay que trabajar para buscarlo.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso no hay mejor manera de empezar este d\u00eda, dejando que Jes\u00fas nos diga a todos otra vez desde Algo del Evangelio de hoy: \u00abYo soy el pan de Vida. El que viene a m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 hambre; el que cree en m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 sed.\u00bb O decirle nosotros desde lo m\u00e1s profundo: Jes\u00fas, quiero que seas el Pan que me quite el hambre, el agua que me quite la sed. Esa hambre y sed que muchas veces no me deja en paz. \u00abSe\u00f1or, danos siempre de ese pan.\u00bb<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La gente dijo a Jes\u00fas: \u00ab\u00bfQu\u00e9 signos haces para que veamos y creamos en ti? \u00bfQu\u00e9 obra realizas? Nuestros padres comieron el man\u00e1 en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo.\u00bb Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00ab Les aseguro que no es Mois\u00e9s el que les dio el pan del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6044,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-6043","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6043","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6043"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6043\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6047,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6043\/revisions\/6047"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6044"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6043"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6043"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6043"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}