{"id":6049,"date":"2025-05-07T00:00:54","date_gmt":"2025-05-07T03:00:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6049"},"modified":"2025-05-06T19:34:45","modified_gmt":"2025-05-06T22:34:45","slug":"iii-miercoles-de-pascua-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-miercoles-de-pascua-2\/","title":{"rendered":"III Mi\u00e9rcoles de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6049-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/07-mayo-audio-III-MiercolesPascua-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/07-mayo-audio-III-MiercolesPascua-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/07-mayo-audio-III-MiercolesPascua-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/07-mayo-audio-III-MiercolesPascua-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a la gente:<\/p>\n<p>\u00abYo soy el pan de Vida. El que viene a m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 hambre; el que cree en m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 sed. Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen. Todo lo que me da el Padre viene a m\u00ed, y al que venga a m\u00ed yo no lo rechazar\u00e9, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envi\u00f3.<\/p>\n<p>La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que \u00e9l me dio, sino que lo resucite en el \u00faltimo d\u00eda.<\/p>\n<p>Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en \u00e9l, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el \u00faltimo d\u00eda.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 maravilla la escena del Evangelio del domingo!, \u00bftantas acord\u00e1s? Es una escena que podr\u00edamos meditarla, reflexionarla mucho tiempo, tantas simbolog\u00edas, tantos matices, tantas ense\u00f1anzas para nuestra fe. Pero continuemos un poco con esa idea de preguntarnos por ah\u00ed por qu\u00e9 fue que los disc\u00edpulos no terminaron de reconocer a Jes\u00fas. Tambi\u00e9n podr\u00edamos ampliar la pregunta y preguntarnos: \u00bfpor qu\u00e9 fue necesario que se apareciera tantas veces a los disc\u00edpulos? \u00bfTan dif\u00edcil era que se den cuenta? Bueno, en definitiva, la respuesta est\u00e1 en la actitud de Pedro y los otros seis que lo acompa\u00f1aron, que volvieron a lo mismo, pero tambi\u00e9n podr\u00edamos ahondar un poco m\u00e1s. \u00bfPor qu\u00e9 volvieron a lo mismo? \u00bfPor qu\u00e9 volvieron a su tarea cuando Jes\u00fas los hab\u00eda llamado a la tarea de pescadores? Porque, en definitiva, se hab\u00edan olvidado.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Muchas veces hemos hablado, en estos audios, de la p\u00e9rdida de memoria, que en definitiva es la p\u00e9rdida de nuestra memoria que nos hace olvidar el amor de Dios, todo lo que Jes\u00fas hizo por nosotros y, en definitiva, cuando nos llam\u00f3 y ya nos dio una vocaci\u00f3n. Por eso, el volver a pescar de Pedro y los disc\u00edpulos es, en definitiva, una imagen de volver a lo suyo. Y al volver a lo nuestro tenemos la mente enceguecida y nuestros ojos se fijan solamente en lo que nos interesa y nos olvidamos que Jes\u00fas est\u00e1 en la orilla de nuestra vida. Por eso hoy volvamos a recordar cuando Jes\u00fas nos llam\u00f3 alguna vez y nos dio una misi\u00f3n, y volvamos a poner el coraz\u00f3n en lo que \u00e9l nos pide, porque tenemos que obedecerle a \u00e9l antes que a los hombres.<\/em><\/p>\n<p><em>Hay que trabajar para buscar a Jes\u00fas. En Algo del Evangelio de hoy, podr\u00edamos retomar un poco esta idea y pensar que hay que trabajar entonces por lo que vale la pena. Hay que trabajar d\u00eda a d\u00eda para alcanzar el Pan del alma, el Pan del coraz\u00f3n que ayuda a no desfallecer por el camino de nuestra vida. Por eso no hay mejor manera de empezar este d\u00eda que dejar que Jes\u00fas nos diga a todos otra vez: \u00abYo soy el pan de Vida. El que viene a m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 hambre; el que cree en m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 sed\u00bb, o decirle nosotros desde lo m\u00e1s profundo y con la mayor sinceridad posible: Jes\u00fas, quiero que seas Pan que me quite el hambre, agua que me quite la sed, esa hambre y sed que muchas veces no me dejan en paz. \u00abSe\u00f1or, danos siempre de este pan\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 linda petici\u00f3n!<\/em><\/p>\n<p><em>Es bueno que www.algodelevangelio.org pensemos entonces a qu\u00e9 se refiere la Palabra de Dios con el s\u00edmbolo del alimento, en este caso el pan. Se refiere a todo aquello que buscamos para saciar las necesidades b\u00e1sicas de cada d\u00eda, pero al mismo tiempo representa las necesidades m\u00e1s profundas de nuestra vida, las espirituales. Somos cuerpo y esp\u00edritu, y no podemos aislar una cosa de la otra. No solo vivimos de pan material, aunque a veces pareciera por afuera, no vivimos de cosas, no vivimos solamente para saciar nuestra hambre fisiol\u00f3gica, sino que para vivir necesitamos lo m\u00e1s esencial, que \u2013como dec\u00eda el conocido Principito, \u00bfte acord\u00e1s? \u2013 es invisible a los ojos, pero que es sensible al coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Sin amor claramente no podemos vivir. Sin amar y sin ser amados desesperamos. El amor es el verdadero alimento y motor de nuestras vidas y la prueba m\u00e1s palpable de esto es que hay personas que tienen todo lo material que podamos imaginar y, adem\u00e1s, cosas que le sobran, y sin embargo, viven continuamente insatisfechas, por ah\u00ed te pasa a vos o a m\u00ed. Y, por el contrario, hay personas que viven con lo justo y necesario, o incluso con menos de lo necesario y, sin embargo, viven con una cierta plenitud espiritual o, por lo menos, no viven como eternos insatisfechos. Tengamos la cantidad que tengamos, de cosas materiales, la edad que tengamos, los afectos que tengamos, vivir volcados hacia afuera, como si lo interior no importara, como, por ejemplo, la comida, la bebida, los vicios, las cosas malas, las adicciones, las obsesiones, la avaricia \u2013bueno, mezcl\u00e9 un poco de todo, entre cosas buenas y malas\u2013, pero cada uno tiene que pensarlo.<\/em><\/p>\n<p><em>Si vivimos centrando la vida solo en nosotros y nuestros deseos personales, la superficialidad muchas veces puede ser un s\u00edntoma que nos estamos alimentando mal, que estamos comiendo mucho pan material y poco pan espiritual, el pan del cielo.<\/em><\/p>\n<p><em>Todos podemos creer en Jes\u00fas y, sin embargo, vivir aliment\u00e1ndonos de otras cosas mientras decimos que creemos en \u00e9l. Incluso podemos defenderlo con nuestras palabras, podemos estar trabajando para \u00e9l, para su Iglesia. Estar caminado detr\u00e1s de \u00e9l no es la garant\u00eda absoluta de que lo consideremos como nuestro mejor alimento. \u00a1Cuidado! La eterna insatisfacci\u00f3n en la que vivimos tantas veces los cristianos es como el term\u00f3metro de la mala alimentaci\u00f3n de los que decimos creer, pero que todav\u00eda no nos satisface creer. \u00bfNo te pas\u00f3 alguna vez? \u00bfNo te pasa que aun estando con Jes\u00fas no termin\u00e1s de estar feliz? Bueno. Hay que pensar qu\u00e9 nos pasa.<\/em><\/p>\n<p><em>El que cree en serio, el que va caminando hacia \u00e9l y con \u00e9l, en la pureza de la fe, hacia ese buscar \u00fanicamente al \u00abDios de los consuelos y no los consuelos de Dios\u00bb, vive satisfecho, sabiendo que no hay mejor alimento de la vida que el Pan bajado del cielo, que es el mismo Jes\u00fas. Y ese Pan llega a nuestra vida por diferentes \u00abproveedores\u00bb, digamos as\u00ed. Llega del cielo, pero se hace humano y cotidiano. Se hace Palabra escrita d\u00eda a d\u00eda, para meditar. Se hace Hijo a quien ayudar y sostener, se hace marido y mujer a quien amar siempre, aun en el dolor, aun en las peores dificultades. Se hace pobre a quien socorrer y ayudar, se hace oraci\u00f3n diaria a donde acudir. Se hace trabajo cotidiano que dignifica, se hace Eucarist\u00eda y comuni\u00f3n en donde nos alimentamos realmente. Y lo m\u00e1s lindo de todo, es que es gratuito. Se nos da gratuitamente, solo que nosotros ponemos trabas muchas veces y seguimos insistiendo en alimentarnos con alimentos baratos que no sacian, o que sacian, pero solo por un momento.<\/em><\/p>\n<p><em>El que se alimenta de Jes\u00fas recibe estas palabras de consuelo y verdad: \u00abEsta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en \u00e9l, tenga Vida Eterna y que yo lo resucite en el \u00faltimo d\u00eda\u00bb. Qu\u00e9 gran mensaje de Algo del Evangelio de hoy. Levantemos la cabeza, levantemos el coraz\u00f3n y volvamos a mirar a Jes\u00fas que es nuestro alimento para cada d\u00eda, para toda la vida.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a la gente: \u00abYo soy el pan de Vida. El que viene a m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 hambre; el que cree en m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 sed. Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen. Todo lo que me da el Padre viene a m\u00ed, y al que venga [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6050,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-6049","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6049","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6049"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6049\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6053,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6049\/revisions\/6053"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6050"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6049"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6049"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6049"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}