{"id":6059,"date":"2025-05-09T00:00:08","date_gmt":"2025-05-09T03:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6059"},"modified":"2025-05-08T08:20:44","modified_gmt":"2025-05-08T11:20:44","slug":"iii-viernes-de-pascua-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-viernes-de-pascua-2\/","title":{"rendered":"III Viernes de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6059-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/09-mayo-audio-III-ViernesPascua-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/09-mayo-audio-III-ViernesPascua-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/09-mayo-audio-III-ViernesPascua-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/09-mayo-audio-III-ViernesPascua-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Los jud\u00edos discut\u00edan entre s\u00ed, diciendo: \u00ab \u00bfC\u00f3mo este hombre puede darnos a comer su carne?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas les respondi\u00f3: \u00abLes aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendr\u00e1n Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda.<\/p>\n<p>Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en m\u00ed y yo en \u00e9l.<\/p>\n<p>As\u00ed como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivir\u00e1 por m\u00ed.<\/p>\n<p>Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivir\u00e1 eternamente.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas ense\u00f1aba todo esto en la sinagoga de Cafarna\u00fan.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Cuando Jes\u00fas se nos manifiesta otra vez a orillas del lago, como a los disc\u00edpulos, a orillas de nuestro coraz\u00f3n. Cuando gracias a otros descubrimos d\u00f3nde est\u00e1 Jes\u00fas, como lo hizo el disc\u00edpulo a quien Jes\u00fas amaba, el disc\u00edpulo amado que grit\u00f3: \u00abEs el Se\u00f1or\u00bb, tenemos que tener la actitud de Pedro que se tir\u00f3 de la barca, aunque faltaban cien metros todav\u00eda para llegar a la orilla, porque no aguant\u00f3 tanto amor, tanto deseo de estar con el Se\u00f1or, con su Maestro. Dios quiera que nosotros tengamos esa actitud para con Jes\u00fas. Cuando lo descubrimos, tenemos que saltar, salir de donde estamos e ir a buscarlo. No podemos pretender siempre que \u00c9l venga a nosotros. \u00c9l siempre nos est\u00e1 esperando a orilla del lago, con el fuego encendido, con algo para darnos de comer, con el deseo de hablar con nosotros como lo hizo con Pedro, pero tambi\u00e9n quiere que vos y yo nos movamos. Por eso saltemos hoy de la barca y vayamos a buscar a Jes\u00fas en la Eucarist\u00eda, en un sagrario, en un templo, pero tambi\u00e9n en los dem\u00e1s, en tantos lugares donde podamos encontrarlo d\u00eda a d\u00eda a nuestro buen Jes\u00fas.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>El camino de esta semana va llegando al final, por lo menos al final del cap\u00edtulo seis de Juan, en el discurso del Pan de Vida, en el que ma\u00f1ana ver\u00e1s c\u00f3mo termina. Por ahora ven\u00eda todo muy lindo, como se dice, todo tranquilo. Jes\u00fas atra\u00eda con sus palabras, present\u00e1ndose como el alimento del mundo, para que el mundo tenga vida, para que vos y yo nos demos cuenta que \u00c9l es el verdadero alimento. A partir de ahora vamos a ver c\u00f3mo reaccionan los que lo siguen, al escuchar que tienen que alimentarse de su cuerpo y su sangre.<\/em><\/p>\n<p><em>Ayer te contaba lo que me dec\u00eda una vez un reci\u00e9n convertido: \u00ab&#8221;\u00bfQu\u00e9 hago ac\u00e1, padre? \u00bfQu\u00e9 hago viniendo a misa, no s\u00e9 qu\u00e9 hago ac\u00e1?&#8221;. Te dejaste atraer y viniste, hubiese sido una buena respuesta\u00bb. \u00bfTe acord\u00e1s? Es un misterio. Sabemos algo, pero no todo. Y eso es lo maravilloso, una libertad atra\u00edda por Dios. Algo as\u00ed como lo que dec\u00eda el profeta Jerem\u00edas: \u00abT\u00fa me has seducido, Se\u00f1or, y yo me dej\u00e9 seducir! \u00a1Me has forzado y has prevalecido!\u00bb. El Se\u00f1or prevalece con su amor. Somos de alguna manera protagonistas de nuestra vida. Pero no te olvides, no somos los actores principales, aunque a veces creamos que s\u00ed y nos olvidemos de esta verdad tan importante. Si nos acercamos a Jes\u00fas es porque Dios Padre nos atrajo de alguna manera, nos anim\u00f3, nos sedujo y porque al mismo tiempo nos hemos dejado seducir. Hay que dar gracias mucho a Dios por esto y alegrarse. La clave, o la mayor dificultad, es dejarse seducir, dejarse atraer por \u00c9l, no poner trabas a su amor, no poner peros, no poner siempre excusas, no estar distra\u00eddo, no pretender que \u00c9l sea como nosotros queremos, dejar que Dios sea Dios a su manera y nosotros aceptar que somos simples criaturas que perdemos el rumbo f\u00e1cilmente y que lo mejor que podemos hacer, es escuchar.<\/em><\/p>\n<p><em>Ayer no hab\u00edamos dicho nada, pero hoy ya es inevitable. Jes\u00fas lleva el discurso a un extremo, podr\u00edamos decir, y no porque sea un extremista, sino porque su amor es tan grande que es extremo. Es tanto lo que nos ama, que nos ama hasta el extremo, que desarticula todo lo pensable, lo razonable. Ven\u00edamos escuchando que Jes\u00fas dec\u00eda que \u00c9l es el Pan y el agua que viene a calmar el hambre y la sed del hombre, que \u00e9l es la respuesta a todos nuestros vac\u00edos. Bueno, pero al final lo que parec\u00eda simb\u00f3lico en su discurso, una especie de met\u00e1fora o de comparaci\u00f3n, se vuelve realidad: \u00abEl que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda\u00bb. Ya no es una forma de decir, una especie de imagen linda para admirarse. \u00a1No!, es mucho m\u00e1s que eso. Es la locura de las locuras m\u00e1s grandes. Jes\u00fas se quiso quedar para siempre, realmente con su Cuerpo y con su Sangre en la Eucarist\u00eda. Hay que creer para poder aceptarlo. \u00c9l es el Pan, o sea, \u00c9l es el alimento del hombre hambriento de amor.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas es Pan cuando nos habla en la palabra escrita; Jes\u00fas es alimento cuando lo escuchamos en la oraci\u00f3n y disfrutamos de ese di\u00e1logo; Jes\u00fas sacia nuestro hambre cuando amamos a otros hasta que duela. Jes\u00fas es verdadera comida del alma si tenemos los ojos del coraz\u00f3n abiertos a ver m\u00e1s all\u00e1 de lo que vemos. Pero en donde Jes\u00fas es m\u00e1s alimento que nunca, en donde se cumple realmente estas palabras es en la Eucarist\u00eda, en la comuni\u00f3n. Es en la consagraci\u00f3n de la misa donde \u00c9l eligi\u00f3 hacerse presente para siempre, en cada sagrario donde \u00c9l permanece, en cada custodia donde puede ser adorado. Ah\u00ed est\u00e1. \u00a1Ay, si los cat\u00f3licos crey\u00e9ramos realmente esta verdad!, \u00bfno crees que nos desesperar\u00edamos por ir a alimentarnos de \u00c9l?<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Ay, si los sacerdotes crey\u00e9ramos que tenemos a Jes\u00fas en las manos y que podemos darlo a los dem\u00e1s!, \u00bfno crees que morir\u00edamos de la emoci\u00f3n y lo tratar\u00edamos cada d\u00eda con m\u00e1s amor? \u00a1Ay, Se\u00f1or, si crey\u00e9ramos en tus palabras y que realmente est\u00e1s presente en cada Eucarist\u00eda, qu\u00e9 distinto ser\u00eda todo! \u00a1Qu\u00e9 distinta ser\u00eda la vida de la Iglesia en tantos lugares! \u00a1Se\u00f1or, ay\u00fadanos a creer! \u00a1Se\u00f1or, danos siempre tu Cuerpo y tu sangre! Ay\u00fadanos a respetarte, a venerar que con todo nuestro coraz\u00f3n en la Eucarist\u00eda, para que tu amor se haga realidad en nuestra vida, para que tambi\u00e9n nosotros, al alimentarnos de tu Cuerpo y tu sangre, nos transformemos en alimento y vida para tanto hambre que hay en el mundo.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los jud\u00edos discut\u00edan entre s\u00ed, diciendo: \u00ab \u00bfC\u00f3mo este hombre puede darnos a comer su carne?\u00bb Jes\u00fas les respondi\u00f3: \u00abLes aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendr\u00e1n Vida en ustedes. 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