{"id":6071,"date":"2025-05-11T00:00:51","date_gmt":"2025-05-11T03:00:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6071"},"modified":"2025-05-10T09:17:18","modified_gmt":"2025-05-10T12:17:18","slug":"iv-domingo-de-pascua-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iv-domingo-de-pascua-2\/","title":{"rendered":"IV Domingo de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6071-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/11-mayo-audio-IV-DomingoPascua-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/11-mayo-audio-IV-DomingoPascua-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/11-mayo-audio-IV-DomingoPascua-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/11-mayo-audio-IV-DomingoPascua-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>En aquel tiempo, Jes\u00fas dijo: \u00abMis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecer\u00e1n jam\u00e1s y nadie las arrebatar\u00e1 de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y yo somos una sola cosa.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Domingo llamado del Buen Pastor, es la jornada mundial de oraci\u00f3n por las vocaciones, por aquellos que Dios llama para ser pastores. Domingo en el que todos debemos tomar conciencia de la necesidad que tiene Jes\u00fas y la Iglesia de pastores seg\u00fan su coraz\u00f3n, mansos y humildes. Rezamos hoy para que m\u00e1s corazones le digan que s\u00ed al llamado del Cordero manso, que nos ama y quiere aligerar nuestras cargas. Dios Padre sigue llamando por medio de su Hijo a muchos, porque \u00abmuchos son los llamados, pero pocos los elegidos\u00bb, pocos los que finalmente dicen que s\u00ed. La crisis de vocaciones no pasa por una crisis de Dios, como si fuera que Dios dej\u00f3 de llamar, sino que pasa por una crisis nuestra, de la Iglesia, del tiempo que vivimos, que no siempre escucha la voz del Buen Pastor que con sus \u00absilbos amorosos\u00bb sigue llamando a muchos a trabajar por \u00e9l.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas es el Pastor del reba\u00f1o y quiere que ese reba\u00f1o sea uno, quiere que termine siendo uno. En este domingo rezamos por las vocaciones, por aquellos que el Se\u00f1or est\u00e1 llamando y no se animan a dar el paso, por aquellos que est\u00e1n en el camino al sacerdocio, y por todos los sacerdotes tambi\u00e9n, que entregan su vida diariamente por el anuncio del Evangelio, por todos los sacerdotes que est\u00e1n sufriendo, que est\u00e1n solos, tristes, abandonados, cansados, y que necesitan de la fuerza del Buen Pastor para seguir adelante. Pero recemos para que el Se\u00f1or llame y respondan, llame a sacerdotes, consagrados y consagradas, que se comprometan realmente, para ser como Jes\u00fas, un Buen Pastor, un verdadero Pastor que gu\u00ede a su pueblo con amor y que conozcan a sus ovejas, para que sus ovejas puedan seguir al \u00fanico y verdadero Pastor del gran reba\u00f1o.<\/em><\/p>\n<p><em>De Algo del Evangelio de hoy me surge hacernos algunas preguntas: \u00bfQui\u00e9n puede arrebatarnos de las manos del Padre? \u00bfQui\u00e9n puede arrebatarnos de las manos de Jes\u00fas? \u00bfQui\u00e9n puede arrebatarnos? \u00a1Nadie! Absolutamente nadie. Nadie puede quitarte, tirarte, hacerte a un lado de las manos de aquellos que son uno, del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo (la Sant\u00edsima Trinidad). Es una gran alegr\u00eda del anuncio de hoy, de este domingo. Jam\u00e1s podremos ser apartados de las manos de Dios que es Padre y siempre nos sostiene. Deber\u00edamos decir que en realidad somos nosotros los que podemos perdernos cuando deso\u00edmos la voz de Dios, cuando pretendemos soltarnos de sus manos queriendo ser independientes de su amor. Sin embargo, aunque a veces nos perdamos, aunque a veces nos metamos en \u00abca\u00f1adas oscuras\u00bb su vara y su callado siempre nos conducir\u00e1n hacia los pastos verdes y ricos de su amor. Pase lo que pase, estemos como estemos, no nos olvidemos, no nos olvidemos que estamos en las manos del Padre y en las de Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Somos sus hijos, las \u00abovejas de su reba\u00f1o\u00bb. \u00c9l no puede contradecirse as\u00ed mismo, no puede dejar de amar aquello que cre\u00f3, aquello por lo cual entreg\u00f3 su vida, por lo cual se hizo hombre, aquello que hizo por amor. Solo vos y yo a veces, si queremos, podemos \u00abdarnos el lujo\u00bb de no querer estar as\u00ed, de no querer estar en las manos del Padre. Pero hay que escuchar este anuncio de Jes\u00fas, y nosotros estamos en sus manos y nadie puede sacarnos de ah\u00ed, ni las peores cosas de este mundo, ni la maldad, ni el odio, ni la injusticia, ni el sufrimiento, ni nuestro propio pecado a veces puede quitarnos de la mano del Padre. Aunque nosotros a veces nos queramos tirar, por utilizar una imagen, nos queramos ir, nos queramos escapar de Dios, jam\u00e1s nos va a soltar de su mano. Y entonces podr\u00edamos preguntarnos: \u00bfPor qu\u00e9 Jes\u00fas habla de que \u00absus ovejas escuchan su voz\u00bb? Quiere decir que hay algunos \u2014podemos ser nosotros\u2013 que no somos ovejas de \u00e9l. Pero no porque \u00e9l no quiere, sino porque nosotros no nos comportamos como ovejas. Quiere decir que hay algunos que \u00abandan\u00bb en las manos de Dios (porque es imposible dejar de estar en sus manos) sin darse cuenta que est\u00e1n en sus manos y est\u00e1n como \u00abovejas sin Pastor\u00bb, viviendo y sintiendo como si no estuvieran en las manos de su Padre. Y esto es lo peor.<\/em><\/p>\n<p><em>No es que Dios nos abandone, sino que nosotros no nos darnos cuenta o no escuchamos la voz de \u00e9l. \u00c9l nos conoce, nos habla, y nosotros somos los que tenemos que aprender a escucharlo y a seguirlo.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero volvamos a escuchar esto: \u00a1Nadie, absolutamente nadie puede quitarte, tirarte, hacerte a un lado de las manos de Dios Padre y de las manos de Jes\u00fas! Pero cuidado. Alguien s\u00ed puede arrebatarme la idea, la certeza, la alegr\u00eda de este anuncio de estar en las manos del Padre. \u00bfQui\u00e9n? Nosotros mismos, el mundo, y el maligno, que busca alejarnos de la mano del Padre. Podemos ser ovejas, pero vivir, sin escuchar y sin seguirlo, sin disfrutar de esta gran alegr\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>No dejemos que el maligno nos arrebate de las manos de Dios, no dejemos que este mundo desesperanzado y ap\u00e1tico de Dios nos meta falsas ideas o sentimientos en el coraz\u00f3n, haci\u00e9ndonos creer que \u00e9l es un ser lejano, que no le importan sus ovejitas, sus hijos. No dejemos que nuestros propios pecados nos conduzcan a la oscuridad y a la desconfianza.<\/em><\/p>\n<p><em>Que hoy el Buen Pastor nos vuelva a decir a todos al o\u00eddo: \u00abNadie absolutamente nadie puede quitarte, tirarte, y hacerte a un lado de las manos de mi Padre y de mis propias manos\u00bb, pero que nosotros al mismo tiempo podamos contestarle: \u00a1Ya lo s\u00e9 Jes\u00fas, gracias por record\u00e1rmelo, ya lo s\u00e9! Pero quiero empezar a escucharte, quiero empezar a conocerte m\u00e1s, quiero empezar a seguirte de coraz\u00f3n. Dame la fuerza de aprender a escucharte a hacer una oveja obediente.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En aquel tiempo, Jes\u00fas dijo: \u00abMis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecer\u00e1n jam\u00e1s y nadie las arrebatar\u00e1 de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. 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