{"id":6093,"date":"2025-05-15T00:00:11","date_gmt":"2025-05-15T03:00:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6093"},"modified":"2025-05-14T08:31:31","modified_gmt":"2025-05-14T11:31:31","slug":"iv-jueves-de-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iv-jueves-de-pascua\/","title":{"rendered":"IV Jueves de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6093-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/15-mayo-audio-IV-JuevesPascua-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/15-mayo-audio-IV-JuevesPascua-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/15-mayo-audio-IV-JuevesPascua-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/15-mayo-audio-IV-JuevesPascua-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Despu\u00e9s de haber lavado los pies a los disc\u00edpulos, Jes\u00fas les dijo:<\/p>\n<p>\u00abLes aseguro que el servidor no es m\u00e1s grande que su se\u00f1or, ni el enviado m\u00e1s grande que el que lo env\u00eda. Ustedes ser\u00e1n felices si, sabiendo estas cosas, las practican.<\/p>\n<p>No lo digo por todos ustedes; yo conozco a los que he elegido. Pero es necesario que se cumpla la Escritura que dice: El que comparte mi pan se volvi\u00f3 contra m\u00ed.<\/p>\n<p>Les digo esto desde ahora, antes que suceda, para que cuando suceda, crean que Yo Soy.<\/p>\n<p>Les aseguro que el que reciba al que yo env\u00ede, me recibe a m\u00ed, y el que me recibe, recibe al que me envi\u00f3.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>La certeza de la fe, la certeza de saber que nadie puede arrebatarnos de las manos de nuestro Padre es muchas veces lo que nos ayuda a seguir caminando. De alguna manera eso es lo que nos dec\u00eda Jes\u00fas el domingo: \u00abMi Padre y yo somos uno\u00bb. Y si nosotros estamos en sus manos, tambi\u00e9n somos uno con ellos, porque el Esp\u00edritu vive en nosotros. Estas verdades de fe que muchas veces olvidamos por el ajetreo de la vida cotidiana, por andar pensando demasiado en nosotros, son las que nos deber\u00edan mantener siempre en pie, aun cuando nos cansemos, aun cuando no sepamos qu\u00e9 hacer con las cosas que nos pasan, aun cuando veamos tanto mal. Nada podr\u00e1 arrebatarnos de las manos del Padre, nosotros simplemente tenemos que dejar amarnos y, al mismo tiempo, dejar que brote ese amor que hay en nuestro interior. Porque si estamos en sus manos, si somos amados por la Sant\u00edsima Trinidad, si el Esp\u00edritu de Dios est\u00e1 en nosotros, \u00bfqui\u00e9n estar\u00e1 contra nosotros? Tenemos que amar como ellos, podemos amar como ellos, podemos amar como Dios.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, Dios quiera, y quiero creer que siempre es as\u00ed, que tengamos un buen d\u00eda, un d\u00eda en el que podamos descubrir al Se\u00f1or en todas las cosas y que todas las cosas nos hablen de \u00e9l. Y para eso es necesario empezar el d\u00eda escuchando lo mejor que podemos escuchar, la m\u00fasica que hace bien a los o\u00eddos del coraz\u00f3n, la m\u00fasica de la Palabra de Dios. \u00a1Ponela a todo volumen! \u00a1Pon\u00e9 la m\u00fasica de Dios a todo volumen!<\/em><\/p>\n<p><em>Y tambi\u00e9n retomemos algo de lo de ayer: \u00a1Si tom\u00e1ramos dimensi\u00f3n de que al escuchar a Jes\u00fas estamos escuchando al Padre, qu\u00e9 distinto ser\u00eda, por ejemplo, nuestra relaci\u00f3n con \u00e9l, o nuestra manera de rezar! Muchas veces no sabemos rezar porque no sabemos escuchar. No sabemos detenernos y frenar un poco. No escuchamos porque no atendemos. En realidad, no sabemos con qui\u00e9n estamos hablando y tomar conciencia de que estamos hablando con el Padre, nos ayuda a rezar con el coraz\u00f3n, a prestar m\u00e1s atenci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Preguntando tambi\u00e9n se aprende: \u00bfA qui\u00e9n escuchamos cuando escuchamos a los dem\u00e1s? \u00bfA qui\u00e9n escuchamos cuando escuchamos a Jes\u00fas? \u00bfA qui\u00e9n recibimos cuando recibimos a los dem\u00e1s? \u00bfA qui\u00e9n recibimos cuando recibimos a Jes\u00fas? Escuchar a los dem\u00e1s con amor es escuchar a Jes\u00fas en los otros y escuchando a Jes\u00fas en los otros escuchamos al Padre. Escuchar es recibir y recibir es servir. Este es un poco la l\u00f3gica del Evangelio tambi\u00e9n de hoy, continuando con la de ayer.<\/em><\/p>\n<p><em>Hablando un poco vulgarmente es como una especie de cadena de favores. El Padre que env\u00eda a su Hijo para servirnos, para lavarnos los pies, para amarnos y dar su vida por nosotros y nosotros, que, si nos dejamos servir por Jes\u00fas, tenemos que experimentar que Dios es Padre y que ese Padre nos sirve y, al mismo tiempo, eso nos tiene que mover y ayudar a poder hacer lo mismo con los dem\u00e1s, porque \u00abel servidor no es m\u00e1s grande que su se\u00f1or\u00bb. La l\u00f3gica de Dios invierte la l\u00f3gica del hombre que piensa que, por ser m\u00e1s grande, por estar m\u00e1s acomodado, por estar a un nivel de poder m\u00e1s alto, puede llegar a pensar que los dem\u00e1s tienen que servirlo, o que tiene alg\u00fan derecho sobre los otros. Algo del Evangelio nos ense\u00f1a que esto no es as\u00ed. Casi que naturalmente pensamos que a medida que crecemos tenemos que ser servidos. Y por eso un jefe a veces se cree que tiene derecho a ser servido por sus empleados, y por eso a veces un sacerdote no entiende esta parte del Evangelio \u2013como me puede pasar a m\u00ed o a un consagrado\u2013 y pretende que su pueblo y los fieles deben rendirse a sus pies, y por eso un padre de familia o una madre puede confundirse y pensar que sus hijos son para servirlo. Nada de esto es el mensaje de Jes\u00fas, porque nada de esto hizo Jes\u00fas. Todo lo contrario. \u00c9l vino a servir siendo el m\u00e1s grande. Vino a lavarnos los pies siendo el Maestro. Vino a perdonar siendo que no ten\u00eda pecado. Vino a morir siendo el inmortal. Seguro que a medida que escuch\u00e1s esto que estoy diciendo pens\u00e1s interiormente: \u00abEsto ya lo s\u00e9, padre. Esto ya lo escuch\u00e9 muchas veces\u00bb. Bueno\u2026 pero con saberlo no alcanza.<\/em><\/p>\n<p><em>Si no escuchamos a Jes\u00fas otra vez que nos dice: \u00abUstedes ser\u00e1n felices si, sabiendo estas cosas, las practican\u00bb, no seremos felices. No somos felices por saber cosas buenas, no somos felices por acumular sabidur\u00eda para nuestro orgullo personal y regocijo; no seremos felices por aprender nuestra fe y saberla explicar muy bien; no seremos felices por tener muchos t\u00edtulos; no seremos felices por ganar un premio Nobel, sino que seremos felices si descubrimos que la felicidad est\u00e1 en practicar concretamente y cada d\u00eda lo que Jes\u00fas hizo concretamente por nosotros y lo que hace cada d\u00eda por nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas sigue lav\u00e1ndonos los pies. Nos quiere despertar la conciencia para que de una vez por todas nos demos cuenta que \u00abtenemos que devolverle el favor, el amor\u00bb amando y sirviendo a los dem\u00e1s. Hoy, sin esperar, sin so\u00f1ar grandes cosas, en donde nos toque, ahora, en nuestras familias, en nuestro trabajo, en la vida cotidiana, hagamos lo que el Se\u00f1or hizo por nosotros.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de haber lavado los pies a los disc\u00edpulos, Jes\u00fas les dijo: \u00abLes aseguro que el servidor no es m\u00e1s grande que su se\u00f1or, ni el enviado m\u00e1s grande que el que lo env\u00eda. Ustedes ser\u00e1n felices si, sabiendo estas cosas, las practican. 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