{"id":6110,"date":"2025-05-18T00:00:49","date_gmt":"2025-05-18T03:00:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6110"},"modified":"2025-05-17T12:34:49","modified_gmt":"2025-05-17T15:34:49","slug":"v-domingo-de-pascua-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/v-domingo-de-pascua-2\/","title":{"rendered":"V Domingo de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6110-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/18-mayo-audio-V-DomingoPascua-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/18-mayo-audio-V-DomingoPascua-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/18-mayo-audio-V-DomingoPascua-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/18-mayo-audio-V-DomingoPascua-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Despu\u00e9s que Judas sali\u00f3, Jes\u00fas dijo:<\/p>\n<p>\u00abAhora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en \u00e9l. Si Dios ha sido glorificado en \u00e9l, tambi\u00e9n lo glorificar\u00e1 en s\u00ed mismo, y lo har\u00e1 muy pronto.<\/p>\n<p>Hijos m\u00edos, ya no estar\u00e9 mucho tiempo con ustedes.<\/p>\n<p>Les doy un mandamiento nuevo: \u00e1mense los unos a los otros. As\u00ed como yo los he amado, \u00e1mense tambi\u00e9n ustedes los unos a los otros. En esto todos reconocer\u00e1n que ustedes son mis disc\u00edpulos: en el amor que se tengan los unos a los otros.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>En este domingo, d\u00eda del Se\u00f1or, te propongo y me propongo con este gran Evangelio, que imaginemos, que ensayemos, por decir as\u00ed, en nuestra oraci\u00f3n personal, en alg\u00fan momento que tengamos algo as\u00ed como un di\u00e1logo entre Jes\u00fas y nosotros, entre Jes\u00fas y vos. Como una especie de cuestionamiento ante estas palabras y tambi\u00e9n una disposici\u00f3n de escuchar lo que \u00e9l nos quiera decir, que, por supuesto ser\u00e1 muy distinto para cada uno, pero hay que animarse a preguntarle a la Palabra, en definitiva, al mismo Jes\u00fas, \u00bfqu\u00e9 es lo que nos quiere decir, con lo que cada d\u00eda podemos escuchar?<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Por ejemplo, podemos imaginar que le decimos a \u00e9l ante estas palabras que parecen casi como una utop\u00eda, casi como imposibles: \u00abJes\u00fas, no puedo, en serio que no puedo hacer lo que me ped\u00eds. Siento que ped\u00eds demasiado, parece como que no te das cuenta que soy de \u201ccarne y hueso\u201d, d\u00e9bil, fr\u00e1gil, pecador. \u00bfC\u00f3mo es posible que yo pueda amar como vos?, \u00bfc\u00f3mo es posible que pueda amar como Dios nos ama a cada uno de nosotros? Es imposible, es imposible que pueda amar como vos, Se\u00f1or. \u00a1Otro mandamiento m\u00e1s, Se\u00f1or, otra carga m\u00e1s para llevar!\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Y, por otro lado, pensar que Jes\u00fas nos puede responder esto, por ejemplo: \u00abEn realidad, \u00bfsab\u00e9s qu\u00e9, hermano m\u00edo, hermana m\u00eda? No pod\u00e9s porque segu\u00eds sin entender. Segu\u00eds pensando el Evangelio y mi Palabra desde tu l\u00f3gica pobre y d\u00e9bil. No pod\u00e9s porque pens\u00e1s que vas a poder justamente por tus propias fuerzas, segu\u00eds pensando que esto es \u201ccosa tuya\u201d, que \u201cel amor es cosa tuya\u201d\u00bb. \u00bfY si te lo digo de otra manera? \u00bfO te lo digo de otra forma? Por ejemplo: \u00abAm\u00e1 porque yo te amo, no solo porque te lo pido. Am\u00e1 porque yo te am\u00e9 primero, incondicionalmente, sin que nadie te pida nada a cambio. Si quer\u00e9s amar solo porque te lo pido, seguir\u00e1s intentando amar de alg\u00fan modo como \u201ccosa tuya\u201d. Y esto no es \u201ccosa tuya\u201d, es m\u00eda. \u201cEl amor procede de Dios, del Padre\u201d. El amor yo te lo entrego a vos para que vos puedas darlo a los dem\u00e1s\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Creo que esta especie de di\u00e1logo que intent\u00e9 ensayar, por decirlo de alguna manera, nos puede ayudar a pensar realmente qu\u00e9 es lo que Jes\u00fas nos quiere decir en Algo del Evangelio de hoy. El amor de Cristo, el amor de Dios, no es \u00abcosa nuestra\u00bb, es \u00abcosa de \u00e9l\u00bb, en realidad es cosa de todos, pero, en realidad tambi\u00e9n es \u00e9l mismo. \u00c9l es el amor que se nos da. Ese es el gran misterio de la vida cristiana. No es algo que tenemos que hacer porque nos lo pidi\u00f3 el mismo Se\u00f1or, sino que es algo que tenemos que descubrir que ya tenemos y tenemos que darlo a los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abEl amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo que se nos ha dado\u00bb, dec\u00eda san Pablo. Ese esp\u00edritu que nos dio el amor que es el mismo Dios, es el que tenemos que entregar a los dem\u00e1s. En cada sacramento, por ejemplo, pero especialmente en la Eucarist\u00eda, Jes\u00fas se nos da completamente. Especialmente en cada domingo, nos da el amor que despu\u00e9s nos pide que demos a los dem\u00e1s, para que los otros vean que es posible amar de una manera distinta, de la que ama todo el mundo y en ese amor poder ver al mism\u00edsimo Dios. El amor que recibimos por la fe. El amor que recibimos porque Jes\u00fas nos am\u00f3, es el amor que tenemos que entregar a los otros, a nuestro pr\u00f3jimo para que ellos vean que realmente Dios ama a los hombres.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfNo es distinto pensarlo as\u00ed? \u00bfNo te hace bien pensarlo as\u00ed? Esto quiere decir que en verdad, Jes\u00fas nos pide algo que en realidad antes nos lo dio \u00e9l mismo. \u00c9l pide que amemos porque su amor est\u00e1 en nosotros, aunque no nos demos cuenta. Solo podemos amar como \u00e9l porque \u00e9l nos am\u00f3, nos ama y nos amar\u00e1 siempre. Por eso podemos rezar con las palabras de san Agust\u00edn en este d\u00eda y decirle a Jes\u00fas: \u00abSe\u00f1or, dame lo que me pides y p\u00eddeme lo que quieras. Se\u00f1or, dame lo que me pides y p\u00eddeme lo que quieras\u00bb. Repet\u00ed conmigo esta frase: \u00abSe\u00f1or, dame lo que me pides y p\u00eddeme lo que quieras\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Si quer\u00e9s que ame como vos amaste, dame ese amor, Se\u00f1or. Y eso es verdad. Dios nos dio su amor para que nosotros nos demos cuenta que tenemos una fuerza a veces incontenible, para poder amar como jam\u00e1s hubi\u00e9semos podido imaginar. Y eso es lo que lograron tantos santos y tantas personas en esta vida que hicieron lo que parec\u00eda imposible. Solo aquel que cree que esto es verdad. Solo aquel que cree que Dios nos da su amor es capaz de amar a todos los que tiene a su alrededor.<\/em><\/p>\n<p><em>Ojal\u00e1 que, en este d\u00eda santo, en este d\u00eda domingo podamos vivir este mandamiento que no es una carga m\u00e1s, sino es un faro en el camino, un faro que brota y que ilumina de nuestro coraz\u00f3n para que nos demos cuenta que, el amor procede de Dios, nosotros lo \u00fanico que tenemos que hacer, es abrirnos para que llegue a los dem\u00e1s. Es sacar los obst\u00e1culos para que \u00e9l pueda amar en nosotros.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s que Judas sali\u00f3, Jes\u00fas dijo: \u00abAhora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en \u00e9l. Si Dios ha sido glorificado en \u00e9l, tambi\u00e9n lo glorificar\u00e1 en s\u00ed mismo, y lo har\u00e1 muy pronto. Hijos m\u00edos, ya no estar\u00e9 mucho tiempo con ustedes. Les doy un mandamiento nuevo: \u00e1mense los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6111,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-6110","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6110","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6110"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6110\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6114,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6110\/revisions\/6114"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6111"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6110"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6110"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6110"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}