{"id":6130,"date":"2025-05-22T00:00:31","date_gmt":"2025-05-22T03:00:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6130"},"modified":"2025-05-21T19:03:18","modified_gmt":"2025-05-21T22:03:18","slug":"v-jueves-de-pascua-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/v-jueves-de-pascua-2\/","title":{"rendered":"V Jueves de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6130-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/22-mayo-audio-V-JuevesPascua-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/22-mayo-audio-V-JuevesPascua-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/22-mayo-audio-V-JuevesPascua-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/22-mayo-audio-V-JuevesPascua-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abComo el Padre me am\u00f3, tambi\u00e9n yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecer\u00e1n en mi amor, como yo cumpl\u00ed los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.<\/p>\n<p>Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Tiene mucho que ver las palabras de hoy con las del domingo, de hecho, podr\u00edamos decir que la complementa y ayuda a comprenderla mejor. Siempre es bueno recordar que los textos de la Palabra de Dios son como un organismo vivo que se necesitan el uno al otro, la una a la otra, que se comprenden el uno con el otro, y eso lo hace m\u00e1s desafiante para interpretarla, y al mismo tiempo con m\u00e1s vida, para dar vida, con una riqueza inagotable. Hoy se comprende mejor que el amor que Jes\u00fas nos pide que tengamos, proviene del Padre, \u00e9l mismo lo recibe de su Padre y nos lo dio a nosotros derramando en nuestros corazones el Esp\u00edritu Santo. Por eso hoy quer\u00eda que continuemos la reflexi\u00f3n con algunas preguntas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 es lo que nos mueve a levantarnos cada d\u00eda? Es bueno preguntarse esto cada tanto. Hace bien. \u00bfQu\u00e9 es lo que te mueve a levantarte ahora, en este momento? S\u00e9 que algunos escuchan los audios casi desde la cama. \u00bfQu\u00e9 es lo que te mueve a prepararle el desayuno a tus hijos, a ayudarlo a empezar el d\u00eda? \u00bfQu\u00e9 es lo que causa que, aunque est\u00e9s cansado, todos los d\u00edas hagas el esfuerzo para ir al trabajo y buscar el pan de cada d\u00eda a la mesa de tu familia? \u00bfQu\u00e9 causa que seas capaz de perdonar una ofensa de alguien a quien amas? \u00bfQu\u00e9 es lo que te causa deseos de hacer el bien a tu familia, a tus amigos? \u00bfCu\u00e1l es el motor de tus acciones de cada momento? Seguramente no somos siempre conscientes de cada acci\u00f3n, seguramente no pensamos detenidamente cada cosa que hacemos, pero seguramente podemos coincidir que lo que nos mueve a hacer todo eso que hacemos en nuestra vida, con m\u00e1s o menos matices, en definitiva, es el amor. Es esa fuerza invisible que vive en nuestro interior y nos hace volcarnos hacia afuera, y hace que lo que muchas veces no queremos hacer, podamos hacerlo, nos hace levantarnos, nos hace tener detalles, sacrificarnos, nos hace desvelarnos, cansarnos, hace que podamos darle un poco m\u00e1s de gusto a la vida.<\/em><\/p>\n<p><em>Amar es bueno y hace bien, por supuesto, eso no es ninguna novedad. Amamos porque amar nos da vida y amando ayudamos a vivir a otros. Al mismo tiempo, es verdad que la palabra \u00abamor\u00bb est\u00e1 desgastada, est\u00e1 banalizada. Est\u00e1 tan mal usada que a veces nos da miedo usarla entre los pares, entre los m\u00e1s cercanos.<\/em><\/p>\n<p><em>Me emocion\u00f3 el otro d\u00eda cuando una ni\u00f1a muy peque\u00f1a se me acerc\u00f3, me abraz\u00f3 y me dijo: \u00abTe amo, padre\u00bb. \u00abTe amo\u00bb, me dijo. \u00a1Qu\u00e9 lindo!, esa naturalidad de los ni\u00f1os que son capaces de decir lo que a nosotros nos da tanta verg\u00fcenza. Porque est\u00e1 tan mal usada que, como dije, a algunos cristianos nos da verg\u00fcenza hablar del amor, porque parece que decir amor es demasiado sentimental, demasiado meloso, dulce, como si fuera que los sentimientos no son tan buenos. Pero, por otro lado, la usan tanto algunos o la usan tan mal que abusan del uso y terminan vaci\u00e1ndola de su contenido. Si digo muchas veces amor y no s\u00e9 lo que es amar o no amo de verdad, la palabra ya no tiene sentido. Creo que no debemos caer en esos extremos. Acord\u00e9monos que los extremos siempre, de alguna manera, se tocan. Ser equilibrado en la vida cuesta much\u00edsimo, porque hay que andar haciendo un esfuerzo para no caerse, ni para un lado, ni para el otro. Andar por una cornisa equilibr\u00e1ndonos implica estar siempre atentos, implica mirar donde pisamos, donde no hay que dejarse vencer por el v\u00e9rtigo. Sin embargo, Algo del Evangelio de hoy habla del amor. Jes\u00fas habla del amor sin miedo, del amor del Padre, de su amor y de c\u00f3mo tenemos que amarnos entre nosotros. \u00bfPor qu\u00e9 entonces nos puede causar pudor hablar del amor? \u00bfNo ser\u00e1 que todav\u00eda no sabemos plenamente lo que es amar? \u00bfPor qu\u00e9 entonces algunos abusan tanto de la palabra siendo algo tan delicado y serio? \u00bfNo ser\u00e1 que en realidad creen que aman, pero todav\u00eda les falta much\u00edsimo? Amar es cosa seria, para amar en serio no basta con decir que amamos, no basta con hacer regalos a los dem\u00e1s, no basta con hacer lo que nos sale naturalmente.<\/em><\/p>\n<p><em>Para amar en serio, en realidad tenemos que reconocer, revivir, experimentar esa corriente de amor que proviene del Padre, que pas\u00f3 por su Hijo y que est\u00e1 sembrado en nosotros para ayudarnos a amar. Jes\u00fas no nos habla de un simple amor humano, espont\u00e1neo, sino que nos habla del amor del cielo, amor de Dios que se derrama en corazones humanos imposibilitados para amar como Dios ama. Hay que ser sinceros, no tenemos la fuerza para amar tanto. Pero podemos si nos damos cuenta que el amor no es un mandamiento que obliga desde afuera, sino que es vida que brota desde adentro y que descubre lo m\u00e1s verdadero que tenemos. Jes\u00fas nos ayuda a descubrir que podemos amar porque en realidad somos amados por \u00e9l y por el Padre. Esa es la clave. Podemos amar porque somos amados, podemos amar si \u00abpermanecemos\u00bb en esto, si reconocemos esta verdad. No se puede amar bien si no se acepta semejante misterio y regalo. No se puede vivir este mandamiento que brota desde adentro si no se reconoce tambi\u00e9n que amar y ser amados, entregarse y dejar que los otros nos amen, no es una obligaci\u00f3n, sino que es una necesidad del alma, del coraz\u00f3n. Necesitamos amar, necesitamos un motivo para vivir, necesitamos experimentar amor de Dios por medio de gestos humanos. Necesitamos darnos cuenta que el amor es cosa seria, que Dios se tom\u00f3 en serio el amor y por eso nos am\u00f3 hasta el extremo, para que ese amor nos despertara nuestros deseos de entregarnos.<\/em><\/p>\n<p><em>Si hoy no est\u00e1s bien, o cuando no estemos pasando buenos momentos en la vida, porque parece que el amor est\u00e1 muy lejos, porque la vida parece un \u00abvalle de l\u00e1grimas\u00bb, no te olvides que tenemos otras opciones\u2026 buscar ese amor por nosotros mismos. No esperar a que el amor nos venga a buscar, que nos encuentre, porque en realidad ya est\u00e1 adentro nuestro. El amor en realidad est\u00e1 siempre, al alcance de nuestras decisiones, a un paso que a veces parece muy largo, pero posible. El amor aparece muchas veces cuando nos decidimos a darlo a los dem\u00e1s con nuestra presencia, con nuestros gestos, con nuestra escucha.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abComo el Padre me am\u00f3, tambi\u00e9n yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecer\u00e1n en mi amor, como yo cumpl\u00ed los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6131,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-6130","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6130","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6130"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6130\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6135,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6130\/revisions\/6135"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6131"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6130"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6130"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6130"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}