{"id":6173,"date":"2025-05-30T00:00:20","date_gmt":"2025-05-30T03:00:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6173"},"modified":"2025-05-27T13:25:00","modified_gmt":"2025-05-27T16:25:00","slug":"vi-viernes-de-pascua-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/vi-viernes-de-pascua-2\/","title":{"rendered":"VI Viernes de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6173-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/30-mayo-audio-VI-ViernesPascua-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/30-mayo-audio-VI-ViernesPascua-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/30-mayo-audio-VI-ViernesPascua-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/30-mayo-audio-VI-ViernesPascua-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>En aquel tiempo, Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abLes aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrar\u00e1. Ustedes estar\u00e1n tristes, pero esa tristeza se convertir\u00e1 en gozo.<\/p>\n<p>La mujer, cuando va a dar a luz, siente angustia porque le lleg\u00f3 la hora; pero cuando nace el ni\u00f1o, se olvida de su dolor, por la alegr\u00eda que siente al ver que ha venido un hombre al mundo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n ustedes ahora est\u00e1n tristes, pero yo los volver\u00e9 a ver, y tendr\u00e1n una alegr\u00eda que nadie les podr\u00e1 quitar. Aquel d\u00eda no me har\u00e1n m\u00e1s preguntas.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>En definitiva, el mensaje central del Evangelio del domingo, que venimos desmenuzando, era que el Se\u00f1or les promet\u00eda a sus disc\u00edpulos y a nosotros habitar en nosotros por medio del amor. Por lo cual es claro pensar y concluir que para no sentirnos nunca solos o para vencer ese sentimiento de soledad que a veces nos puede sobrevenir por las distintas dificultades que nos toca vivir cada d\u00eda, por la falta de amor que nos rodea, es amar; o sea, para no sentirnos solos, tenemos que amar, no esperar tanto que nos amen, no estar continuamente mendigando amor, sino, en definitiva, darnos cuenta que muchos necesitan de nuestro amor. Y es el mismo Se\u00f1or que cuando amamos, ama a trav\u00e9s de nosotros. Por eso, para que la soledad no nos angustie y no nos inquiete, tenemos que vencerla saliendo de nosotros mismos, saliendo a amar, no encerr\u00e1ndonos.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Me parece que no hay imagen m\u00e1s elocuente, m\u00e1s gr\u00e1fica, que diga m\u00e1s, para Algo del Evangelio de hoy, que la imagen del parto, la imagen de dar a luz para manifestarnos la realidad de la vida, de nuestra vida de fe tambi\u00e9n. Porque la vida, podr\u00edamos decir, que es esto: una gran experiencia de dar a luz, de dar a luz continuamente diferentes realidades. Jes\u00fas vino a eso, vino a pasar por este mundo para finalmente dar luz, darnos luz, para que a trav\u00e9s de su vida la luz llegue tambi\u00e9n a nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Nuestra vida es un gran parto, pero pens\u00e9moslo positivamente, es un gran dar a luz, es un conjunto de situaciones en la que damos y se nos da luz continuamente. As\u00ed es nuestra vida espiritual, nuestra vida cristiana, nuestra vida de fe; porque la vida cristiana no est\u00e1 ajena a lo que vivimos, el mensaje cristiano no est\u00e1 ajeno a la realidad de nuestra vida cotidiana. El que quiere escaparle a esto, el que quiere buscar otro camino, el que quiere pensar que la vida no es de alguna manera un paso, un continuo paso de aquello que no se ve a aquello que se empieza a ver, del dolor hacia algo mejor, del sufrimiento hacia algo m\u00e1s fruct\u00edfero, de la tristeza hacia lo que se puede transformar en gozo, de la muerte a la vida; el que piensa que la vida no es eso, todav\u00eda no entendi\u00f3 la vida. Porque a esto no se le puede escapar; la vida tiene mucho de esto. Jes\u00fas con su Pascua \u2013en este tiempo que estamos viviendo\u2013 nos quiere ense\u00f1ar eso, que la vida es pasar, hay que pasar y por eso la imagen de dar a luz es algo tan lindo y que nos puede ayudar. Hay que pasar.<\/em><\/p>\n<p><em>Habr\u00e1s escuchado alguna vez esa frase tan conocida de santa Teresa de Jes\u00fas que dice as\u00ed: \u00abLa paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene nada le falta, solo Dios basta\u00bb. Por eso hay que aprender a vivir en paciencia, hay que aprender a soportar y esperar para que finalmente llegue la luz. Eso vive una madre cuando lleva en su vientre a su hijo, eso vive una madre cuando tiene que dar a luz, pero miremos lo positivo: es para dar luz, es para dar un nuevo nacimiento, es para dar vida, para transformar el mundo. Una vida transforma al mundo; la vida de tus hijos transform\u00f3 tu propia familia, transform\u00f3 much\u00edsimas cosas.<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, en esta vida, este viernes en tu vida y en la m\u00eda, en este viernes concreto que estamos viviendo hay que aprender a vivir partos tambi\u00e9n, hay que aprender a veces a sufrir cosas para encontrar algo mejor; hay que aprender a morir a nuestros caprichos para encontrar el verdadero amor; hay que aprender a morir al pecado para encontrar lo lindo que es la gracia y la vida; hay que aprender a callar para encontrar lo gratificante que es el hablar en el momento justo; hay que aprender a vivir la soledad para disfrutar lo lindo de una buena compa\u00f1\u00eda; hay que aprender tantas cosas y a veces solamente se aprende pasando por momentos dif\u00edciles para poder dar a luz.<\/em><\/p>\n<p><em>Si sos padre, si sos madre, no le prives a tus hijos de vivir \u00abpartos\u00bb en sus vidas; no hay que tenerle miedo a los momentos dif\u00edciles porque a trav\u00e9s de esos momentos aprender\u00e1n lo lindo que es la alegr\u00eda de encontrar luz cuando todo parece oscuro, cuando todo parece dif\u00edcil.<\/em><\/p>\n<p><em>Si est\u00e1s triste, aprend\u00e9 a levantar la cabeza, a darte cuenta lo que ten\u00e9s alrededor, las personas que te quieren. Si ves a alguien triste, aprend\u00e9 a acompa\u00f1arlo para que sepa que solo esperando se puede encontrar el gozo y la alegr\u00eda verdadera. Si est\u00e1s viviendo momentos de dificultad o dolor por alguna ausencia, aprend\u00e9 a ver lo lindo que es encontrar compa\u00f1\u00eda en otras cosas, en otras situaciones.<\/em><\/p>\n<p><em>De todo lo malo que nosotros percibimos como malo en definitiva siempre se puede sacar algo bueno; de todo lo que parece muerte siempre podremos rescatar algo de vida. Nunca estamos completamente solos como para pensar que nada nuevo puede venir.<\/em><\/p>\n<p><em>Ojal\u00e1 que tengamos un buen viernes, ojal\u00e1 que sepamos dar a luz diferentes situaciones, ojal\u00e1 que encontremos la alegr\u00eda de estar con Jes\u00fas sabiendo que \u00e9l siempre nos ayuda a sacar resurrecci\u00f3n de aquello que parece que est\u00e1 perdido.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En aquel tiempo, Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abLes aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrar\u00e1. Ustedes estar\u00e1n tristes, pero esa tristeza se convertir\u00e1 en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz, siente angustia porque le lleg\u00f3 la hora; pero cuando nace el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6174,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-6173","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6173","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6173"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6173\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6177,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6173\/revisions\/6177"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6174"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6173"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6173"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6173"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}