{"id":6201,"date":"2025-06-04T00:00:22","date_gmt":"2025-06-04T03:00:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6201"},"modified":"2025-06-02T08:24:53","modified_gmt":"2025-06-02T11:24:53","slug":"vii-miercoles-de-pascua-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/vii-miercoles-de-pascua-2\/","title":{"rendered":"VII Mi\u00e9rcoles de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6201-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/04-junio-audio-VII-MiercolesPascua-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/04-junio-audio-VII-MiercolesPascua-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/04-junio-audio-VII-MiercolesPascua-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/04-junio-audio-VII-MiercolesPascua-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas levant\u00f3 los ojos al cielo, y or\u00f3 diciendo:<\/p>\n<p>\u00abPadre santo, cuida en tu Nombre a aquellos que me diste, para que sean uno, como nosotros. Mientras estaba con ellos, cuidaba en tu Nombre a los que me diste; yo los proteg\u00eda y no se perdi\u00f3 ninguno de ellos, excepto el que deb\u00eda perderse, para que se cumpliera la Escritura.<\/p>\n<p>Pero ahora voy a ti, y digo esto estando en el mundo, para que mi gozo sea el de ellos y su gozo sea perfecto.<\/p>\n<p>Yo les comuniqu\u00e9 tu palabra, y el mundo los odi\u00f3 porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del Maligno. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.<\/p>\n<p>Cons\u00e1gralos en la verdad: tu palabra es verdad. As\u00ed como t\u00fa me enviaste al mundo, yo tambi\u00e9n los env\u00edo al mundo. Por ellos me consagro, para que tambi\u00e9n ellos sean consagrados en la verdad.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas ascendi\u00f3 a los cielos y est\u00e1 sentado a la derecha del Padre, lo rezamos y creemos cada domingo cuando recitamos el Credo. Decimos que est\u00e1 sentado a la derecha del Padre, de modo simb\u00f3lico, para interceder por nosotros, para seguir obrando con poder en nuestros corazones. Que est\u00e9 sentado a la derecha del Padre quiere decir que fue \u00abglorificado\u00bb, fue premiado por su Padre por haber hecho su voluntad hasta al final, y de esa manera, nos devolvi\u00f3 la dignidad de ser hijos de Dios, nos hizo hijos adoptivos del Padre y hermanos suyos, como dec\u00edamos en estos d\u00edas, ahora la humanidad est\u00e1 junto a Dios. Hizo lo que el hombre no podr\u00eda haber hecho jam\u00e1s, hizo lo que nosotros no podr\u00edamos hacer jam\u00e1s si no fuese por su gracia, por su amor, por su intercesi\u00f3n. Por eso, el s\u00edmbolo de estar sentado no quiere mostrar quietud, espera pasiva, sino todo lo contrario, quiere decir verdadero poder, poder que triunfa amando, poder que atrae por amor. Quiere decir que solo \u00e9l se merece nuestro amor y todo lo que \u00e9l ama debe ser amado por nosotros, por el solo hecho de que \u00e9l lo ama.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas ahora, en este instante, nos est\u00e1 atrayendo con sus palabras, con las que acabamos de escuchar, con las que escucharemos durante el d\u00eda, con el amor de tus m\u00e1s cercanos, con el amor a los m\u00e1s necesitados, en alguna adoraci\u00f3n que te llame al silencio, con tu oraci\u00f3n silenciosa de cada d\u00eda. Jes\u00fas est\u00e1 \u00absentado\u00bb, pero est\u00e1 trabajando m\u00e1s que nadie en esta tierra, est\u00e1 amando a todos, con el amor del Padre, como ama el Padre, d\u00e1ndonos su Esp\u00edritu, a todos, sin condici\u00f3n, a buenos y malos.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy tambi\u00e9n es oraci\u00f3n de Jes\u00fas que nos puede llenar de gozo el alma y animarnos a rezar de esa manera. \u00a1Qu\u00e9 lindo es pensar que Jes\u00fas se anim\u00f3 a orar en voz alta!, se anim\u00f3 a rezar frente a sus disc\u00edpulos y que, de esta manera, abri\u00f3 su coraz\u00f3n, se dio a conocer, \u00abpara que mi gozo sea el de ellos \u2013dice\u2013 y su gozo sea perfecto\u00bb, y de esta manera logr\u00f3 abrir los corazones de sus amigos. Podr\u00edamos decir que, en estos evangelios, en estas oraciones tan lindas de Jes\u00fas, \u00e9l se anim\u00f3 a descubrir sus sentimientos, sus pensamientos, no tuvo verg\u00fcenza de decir lo que pensaba y sent\u00eda, y eso nos ayuda much\u00edsimo a vos y a m\u00ed. Por un lado, porque de ese modo conocemos lo que piensa el mism\u00edsimo Dios de nosotros y qu\u00e9 piensa \u00e9l sobre \u00e9l mismo, aunque solo podemos saberlo de manera limitada, de esa manera tenemos, por decirlo as\u00ed, la \u00abllave\u00bb del coraz\u00f3n de Jes\u00fas, del Padre y del Esp\u00edritu, y podremos conocerlo cada d\u00eda m\u00e1s. Por otro lado, nos ayuda a nosotros a animarnos a abrir nuestro coraz\u00f3n hacia \u00e9l, y tambi\u00e9n a los dem\u00e1s, cuando es necesario, cuando necesitamos descubrir nosotros mismos qu\u00e9 es lo que sentimos mediante nuestras propias palabras.<\/em><\/p>\n<p><em>Esa noche Jes\u00fas pidi\u00f3 por sus amigos, pidi\u00f3 por nosotros, por vos y por m\u00ed, para que el Padre nos cuide del Maligno, de aquel que quiere apartarnos siempre del camino de la verdad y del amor. Por eso Jes\u00fas rog\u00f3 para que \u00abnos consagre en la verdad\u00bb, no para sacarnos de este mundo, sino para que nos libre de la mentalidad de este mundo apartado de Dios. Podemos hablar del \u00abmundo\u00bb en dos sentidos, o por lo menos el evangelista Juan habla en dos sentidos, por un lado, el mundo como creaci\u00f3n de Dios, consecuencia y objeto de su amor, y, por otro lado, mundo en el sentido negativo, como todo aquello que est\u00e1 en el mundo, pero no quiere pertenecer a Dios, como aquellos que reniegan de su creador, de su Padre; una mentalidad, digamos as\u00ed, contraria al amor del Padre. Por eso dice Jes\u00fas que \u00abnosotros somos del mundo, pero no somos del mundo\u00bb y el \u00abmundo los odi\u00f3\u00bb. Estamos en el mundo, nacimos en este mundo, pero nuestra mentalidad y coraz\u00f3n no deben ser para el mundo que se aleja de \u00e9l. Fuimos creados y salvados para librarnos de las ataduras de este mundo que no quiere amar a Dios, sino que quiere hacer de esta tierra \u00absu propio mundo\u00bb, olvid\u00e1ndose que es del Padre, que estamos hechos para la patria del cielo.<\/em><\/p>\n<p><em>Son muchas las cosas que podemos meditar a partir de esta oraci\u00f3n tan linda, pero prefiero que oremos como Jes\u00fas or\u00f3, que pidamos para nosotros lo que Jes\u00fas pidi\u00f3 para nosotros. Que deseemos lo mismo que \u00e9l dese\u00f3 para nosotros. Que nuestros deseos sean los de \u00e9l, que nuestros anhelos sean los de Dios, que nuestras b\u00fasquedas sean las de \u00e9l, que nuestra misi\u00f3n sea la misma que la de Jes\u00fas\u2026 \u00abAs\u00ed como t\u00fa me enviaste al mundo, yo tambi\u00e9n los env\u00edo al mundo\u00bb. No nos olvidemos que nacimos en este mundo, pero no debemos mimetizarnos con \u00e9l, \u00abno somos del mundo\u00bb. Consagr\u00e9monos a la verdad, al amor, dej\u00e9monos llenar con las palabras de Jes\u00fas, que son amor y verdad.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas levant\u00f3 los ojos al cielo, y or\u00f3 diciendo: \u00abPadre santo, cuida en tu Nombre a aquellos que me diste, para que sean uno, como nosotros. Mientras estaba con ellos, cuidaba en tu Nombre a los que me diste; yo los proteg\u00eda y no se perdi\u00f3 ninguno de ellos, excepto el que deb\u00eda perderse, para [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6202,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-6201","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6201","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6201"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6201\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6206,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6201\/revisions\/6206"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6202"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6201"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6201"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6201"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}