{"id":6207,"date":"2025-06-05T00:00:48","date_gmt":"2025-06-05T03:00:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6207"},"modified":"2025-06-04T09:08:30","modified_gmt":"2025-06-04T12:08:30","slug":"vii-jueves-de-pascua-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/vii-jueves-de-pascua-2\/","title":{"rendered":"VII Jueves de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6207-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/05-junio-audio-VII-JuevesPascua-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/05-junio-audio-VII-JuevesPascua-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/05-junio-audio-VII-JuevesPascua-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/05-junio-audio-VII-JuevesPascua-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas levant\u00f3 los ojos al cielo y or\u00f3 diciendo:<\/p>\n<p>\u00abPadre santo, no ruego solamente por ellos, sino tambi\u00e9n por los que, gracias a su palabra, creer\u00e1n en m\u00ed. Que todos sean uno: como t\u00fa, Padre, est\u00e1s en m\u00ed y yo en ti, que tambi\u00e9n ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que t\u00fa me enviaste.<\/p>\n<p>Yo les he dado la gloria que t\u00fa me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno -yo en ellos y t\u00fa en m\u00ed- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que t\u00fa me has enviado, y que yo los am\u00e9 c\u00f3mo t\u00fa me amaste.<\/p>\n<p>Padre, quiero que los que t\u00fa me diste est\u00e9n conmigo donde yo est\u00e9, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conoc\u00ed, y ellos reconocieron que t\u00fa me enviaste. Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguir\u00e9 dando a conocer, para que el amor con que t\u00fa me amaste est\u00e9 en ellos, y yo tambi\u00e9n est\u00e9 en ellos.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a1C\u00f3mo cuesta entender a veces que realmente Jes\u00fas ya triunf\u00f3 en este mundo, que su triunfo est\u00e1 asegurado, que comenz\u00f3 con su misterio pascual, con su muerte, con su resurrecci\u00f3n, con su ascensi\u00f3n a los cielos y, finalmente, con su env\u00edo al Esp\u00edritu! Y a partir de ese momento hist\u00f3rico, del triunfo del bien ya est\u00e1 asegurado. Es verdad, vos me dir\u00e1s: \u00abPero \u00bfy d\u00f3nde est\u00e1 verdaderamente el triunfo?, \u00bfpor qu\u00e9 sigue existiendo el mal?, \u00bfpor qu\u00e9 tanta injusticia, tanta falta de amar?\u00bb. Bueno, es verdad, hasta que Jes\u00fas no vuelva glorioso en su segunda venida el triunfo no est\u00e1 consumado, pero ya est\u00e1 comenzado, podr\u00edamos decir, comenz\u00f3.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, volvamos a reafirmar una vez m\u00e1s la fe en que Jes\u00fas est\u00e1 resucitado, con su cuerpo, con la humanidad que nos incluye a nosotros, a la derecha del Padre intercediendo por nosotros, d\u00e1ndonos su amor, d\u00e1ndonos su Esp\u00edritu para que elijamos a cada instante siempre el bien. Por eso ahora, vos y yo elijamos el bien una vez m\u00e1s, elijamos amar. En la medida que amemos vamos a hacer presente el triunfo de Jes\u00fas que ya nos trajo con su amor, con su presencia y quiere hacerse presente en cada instante en nuestras vidas y en las de los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy tiene que ver, de alguna manera, con esta verdad de fe. \u00bfPensaste en eso alguna vez? \u00bfPensaste en que Jes\u00fas quiere que seamos uno con \u00e9l, uno como es \u00e9l con el Padre? Esa es la verdad de fe. Saber que no estamos solos y que Jes\u00fas piensa en nosotros y pide por nosotros, nos hace muy bien, nos hace confiar m\u00e1s en lo que no vemos que en lo que vemos. Saber que somos uno con \u00e9l, con el Padre y que por eso desea Jes\u00fas que seamos uno con \u00e9l, creo que da \u00e1nimo para confiar en que la obra de la unidad siempre es de Dios y no nuestra, aunque nosotros debemos colaborar. Saber que el amor con que se aman el Padre y el Hijo puede ser el mismo amor con el que nos amemos nosotros y entre nosotros, es una gran noticia.<\/em><\/p>\n<p><em>Es un regalo del Dios que es Padre, del Padre del cielo para todos, que nos sintamos uno aun en medio de las diferencias, que busquemos unirnos a pesar de tantas divisiones y enfrentamientos. Es necesario volver a sentir que somos \u00abuno\u00bb y que, cada d\u00eda m\u00e1s, tenemos que ser \u00abuno\u00bb con Jes\u00fas y entre nosotros. Es lindo revivir en carne propia esta escena del Evangelio de hoy, en la que Jes\u00fas rez\u00f3 por nosotros, por los que creemos gracias al testimonio de los Ap\u00f3stoles. \u00bfTe imagin\u00e1s a Jes\u00fas rezando por nosotros para que seamos \u00abuno\u00bb, para que dejemos tanta divisi\u00f3n, para que nos amemos como \u00e9l nos am\u00f3, para que gracias al mensaje de la unidad ayudemos a que otros crean tambi\u00e9n en \u00e9l? \u00bfTe imagin\u00e1s ahora a miles de cristianos que necesitan de nuestra oraci\u00f3n pero que, al mismo tiempo, seguramente rezan tambi\u00e9n por vos y por m\u00ed? \u00bfTe das cuenta que la oraci\u00f3n une y nos hace sentir uno, con el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo?<\/em><\/p>\n<p><em>Si se puede hablar, de alguna manera, de que a Dios le \u00abduele\u00bb algo, de que Jes\u00fas \u00absufre\u00bb por algo, incluso ahora, podr\u00edamos decir que es por la falta de unidad, es por no comprender su coraz\u00f3n y empe\u00f1arnos muchas veces en diferenciarnos olvid\u00e1ndonos de lo esencial. No vamos hablar ac\u00e1 de las divisiones hist\u00f3ricas entre los cristianos que aun hoy nos mantienen separados y que parecen ser irreconciliables en algunos casos, aunque la Iglesia hizo y hace mucho por la unidad \u2013como tambi\u00e9n hizo y a veces hizo mucho por la falta de uni\u00f3n\u2013, sino que se me ocurre que podemos pensarlo incluso dentro de nuestra misma Iglesia, donde muchas veces seguimos pareciendo de \u00abbandos\u00bb distintos, algo que no podemos aceptar. Lo que m\u00e1s hiere a las familias son las divisiones internas, no los ataques desde afuera. Lo que m\u00e1s hiere a la Iglesia hoy, a tu parroquia, a tu comunidad, a tu grupo de oraci\u00f3n, son las divisiones internas e innecesarias. Para que el mundo crea que Jes\u00fas es el enviado del Padre, nosotros debemos amarnos como \u00e9l nos ama, con el amor que viene de \u00e9l, con el amor incondicional que est\u00e1 siempre.<\/em><\/p>\n<p><em>Intentemos hoy \u00abmeternos\u00bb en esta maravillosa escena del Evangelio.<\/em><\/p>\n<p><em>Imaginemos a Jes\u00fas rezando por cada uno de nosotros, para que seamos uno. Imaginemos que ahora hay miles de hermanos que necesitan de nuestra fuerza, de nuestra oraci\u00f3n, de que nos sintamos uno, para que el mundo crea y, al mismo tiempo, hagamos un esfuerzo para evitar cualquier tipo de divisi\u00f3n, ya sea de palabra, de pensamiento, de obra u omisi\u00f3n. No vale la pena, porque as\u00ed nadie podr\u00e1 darse cuenta de que Jes\u00fas nos ama.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas levant\u00f3 los ojos al cielo y or\u00f3 diciendo: \u00abPadre santo, no ruego solamente por ellos, sino tambi\u00e9n por los que, gracias a su palabra, creer\u00e1n en m\u00ed. Que todos sean uno: como t\u00fa, Padre, est\u00e1s en m\u00ed y yo en ti, que tambi\u00e9n ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6208,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-6207","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6207","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6207"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6207\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6211,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6207\/revisions\/6211"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6208"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6207"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6207"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6207"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}