{"id":6212,"date":"2025-06-06T00:00:52","date_gmt":"2025-06-06T03:00:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6212"},"modified":"2025-06-05T10:02:14","modified_gmt":"2025-06-05T13:02:14","slug":"vii-viernes-de-pascua-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/vii-viernes-de-pascua-2\/","title":{"rendered":"VII Viernes de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6212-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/06-junio-audio-VII-ViernesPascua-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/06-junio-audio-VII-ViernesPascua-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/06-junio-audio-VII-ViernesPascua-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/06-junio-audio-VII-ViernesPascua-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Habi\u00e9ndose aparecido Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos, despu\u00e9s de comer, dijo a Sim\u00f3n Pedro: \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas m\u00e1s que estos?\u00bb<\/p>\n<p>El le respondi\u00f3: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te quiero.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo: \u00abApacienta mis corderos.\u00bb<\/p>\n<p>Le volvi\u00f3 a decir por segunda vez: \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas?\u00bb<\/p>\n<p>\u00c9l le respondi\u00f3: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or, sabes que te quiero.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo: \u00abApacienta mis ovejas.\u00bb<\/p>\n<p>Le pregunt\u00f3 por tercera vez: \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme quieres?\u00bb<\/p>\n<p>Pedro se entristeci\u00f3 de que por tercera vez le preguntara si lo quer\u00eda, y le dijo: \u00abSe\u00f1or, t\u00fa lo sabes todo; sabes que te quiero.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo: \u00abApacienta mis ovejas. Te aseguro que cuando eras joven t\u00fa mismo te vest\u00edas e ibas a donde quer\u00edas. Pero cuando seas viejo, extender\u00e1s tus brazos, y otro te atar\u00e1 y te llevar\u00e1 a donde no quieras.\u00bb De esta manera, indicaba con qu\u00e9 muerte Pedro deb\u00eda glorificar a Dios. Y despu\u00e9s de hablar as\u00ed, le dijo: \u00abS\u00edgueme.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas ascendi\u00f3 a los cielos para ser glorificado por el Padre y desde ah\u00ed, seguir pastoreando su reba\u00f1o, seguir atray\u00e9ndonos d\u00eda a d\u00eda con su amor. La gloria de Jes\u00fas fue haber cumplido la voluntad de su Padre y hoy, tambi\u00e9n, es ayudarnos a cumplirla a nosotros que somos sus hijos, d\u00e1ndonos su amor y su fortaleza. Por eso, nosotros, los que de alguna manera ya estamos \u00abascendidos\u00bb a los cielos, porque, de alg\u00fan modo, su amor nos elev\u00f3, los que ya recibimos el amor de Jes\u00fas por el Esp\u00edritu Santo, los que ya disfrutamos de tener algo de nuestro coraz\u00f3n en el de \u00e9l, no debemos olvidarnos de ayudar a los otros; a los alejados, a los olvidados, los tristes, los que no tienen fe, los enojados, los abatidos, los enfermos, para que no se olviden que nuestra vida tiene otro sentido, que el sentido \u00faltimo de lo que hacemos no pasa por esta tierra, que fuimos creados para lo eterno, para el cielo, para ser santos, para amar eternamente.<\/em><\/p>\n<p><em>La escena de Algo del Evangelio de hoy es parte de un relato m\u00e1s extenso: Jes\u00fas a la orilla del lago, esperando a los disc\u00edpulos \u2013\u00bfte acord\u00e1s?\u2013 con el fuego encendido, la pesca milagrosa, los disc\u00edpulos maravillados por semejante milagro y, finalmente, este di\u00e1logo emocionante con Sim\u00f3n, al que Jes\u00fas le cambi\u00f3 el nombre por Pedro. \u00a1Qu\u00e9 lindo que es poder imaginar lo que Jes\u00fas resucitado pudo lograr finalmente en el coraz\u00f3n de su gran amigo Pedro! Es lindo poder imaginar lo que Jes\u00fas quiere lograr en el tuyo y el m\u00edo ahora, mientras escuchamos su Palabra.<\/em><\/p>\n<p><em>Algunos elementos nos pueden ayudar, pensando en nuestra vida de disc\u00edpulos, desde donde nos toca vivir la fe, ya sea como sacerdotes, como consagrados, como laicos, como padres, como madres, como maestros, seg\u00fan donde cada uno est\u00e9, seg\u00fan lo que cada uno eligi\u00f3. Antes que nada, imaginar esta escena siendo nosotros mismos los protagonistas. Nosotros como Pedro, alguna vez negamos al Se\u00f1or, con nuestros silencios, con nuestras omisiones, con nuestras promesas incumplidas, con nuestros pecados hacia otros, con nuestros pecados ocultos, nuestras incoherencias, nuestra corrupci\u00f3n de alg\u00fan modo social de la cual a veces somos parte, con nuestra soberbia, con tantas cosas m\u00e1s y con la que haremos. Pero a nosotros tambi\u00e9n como a Pedro se nos puede sentar Jes\u00fas al lado y nos puede decir esto mismo: \u00ab\u00bfMe am\u00e1s, me am\u00e1s? \u00bfMe quer\u00e9s?\u00bb. Recemos si podemos pensando en esta situaci\u00f3n. Intentemos armar nuestro propio di\u00e1logo con el Se\u00f1or. Mientras tanto digo algunas cosas que nos pueden ayudar.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas no reclama el amor como lo hacemos nosotros. Jes\u00fas reclama, por decirlo de alguna manera, pero amando y ense\u00f1ando a amar. Nosotros a veces reclamamos como refregando al otro su carencia, o sea, mostrando lo que el otro no hizo y lo que nosotros hubi\u00e9semos hecho. Jes\u00fas, en cambio, reclama amor, amando. Las palabras del Maestro hacia Pedro son en realidad una delicadeza de su coraz\u00f3n para quien ser\u00e1 el primer pastor de toda la Iglesia, lo que nosotros hoy llamamos papa. Jes\u00fas no le reclama su falta de amor anterior, sino que lo conduce a sincerarse consigo mismo y a terminar confesando lo mejor que pod\u00eda confesar: \u00abT\u00fa lo sabes todo, Se\u00f1or; tu sabes que te quiero\u00bb. Jes\u00fas, ya lo sab\u00e9s, no llama a los perfectos, sino que nos llama para llevarnos a la perfecci\u00f3n. No llam\u00f3 a Pedro por ser perfecto, sino que lo hace capaz para amar y hace capaz y capaces de amar a los que llama, hizo que Pedro aprendiera a amar lentamente.<\/em><\/p>\n<p><em>En la escena de hoy, llama a Pedro, pero tambi\u00e9n a vos y a m\u00ed, no porque tengamos certificado de buena conducta, porque nunca nos equivocamos o porque nunca lo haremos o porque nunca lo negamos, sino que nos llama para ense\u00f1arnos a hacer un camino de humildad, el de reconocer que no podemos amar como nosotros creemos, sino que tenemos que dejarnos ense\u00f1ar y que este camino es largo, dura toda la vida, hasta el final, hasta que nos \u00ablleven a donde no queramos\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Solo podemos seguir a Jes\u00fas en serio, con sinceridad, sin caretas, si reconocemos que el \u00fanico que lo sabe todo es \u00e9l, y que nosotros lo \u00fanico que podemos hacer es aceptar esto con humildad. Si no, no estamos siguiendo a Jes\u00fas, nos estaremos siguiendo a nosotros y a nuestras propias fuerzas.<\/em><\/p>\n<p><em>Por \u00faltimo, lo \u00fanico que \u00e9l quiere de nosotros es que hagamos todo lo posible para amarlo con todas nuestras fuerzas, que busquemos amarlo como podamos; lo otro, lo har\u00e1 \u00e9l mismo. A Pedro, para hacerlo Pastor, no le pidi\u00f3 m\u00e1s que su coraz\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 pens\u00e1s que nos puede pedir a nosotros? No nos pide reconocimientos, grandes t\u00edtulos, mucho estudio, que nos aplaudan, que nos sigan, que nos quieran y tantas cosas m\u00e1s. Jes\u00fas nos pide que le entreguemos nuestro coraz\u00f3n para amarlo, porque si nuestro coraz\u00f3n tiende hacia \u00e9l, es garant\u00eda de que ir\u00e1 creciendo y de que lo dem\u00e1s es superficial, circunstancial, lo dem\u00e1s es pasajero. Dios Padre quiera que hoy que todos podamos decir: \u00abSe\u00f1or, t\u00fa lo sabes todo; t\u00fa sabes que te quiero\u00bb.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Habi\u00e9ndose aparecido Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos, despu\u00e9s de comer, dijo a Sim\u00f3n Pedro: \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas m\u00e1s que estos?\u00bb El le respondi\u00f3: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te quiero.\u00bb Jes\u00fas le dijo: \u00abApacienta mis corderos.\u00bb Le volvi\u00f3 a decir por segunda vez: \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas?\u00bb \u00c9l le respondi\u00f3: \u00abS\u00ed, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6213,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-6212","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6212","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6212"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6212\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6216,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6212\/revisions\/6216"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6213"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6212"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6212"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6212"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}