{"id":6269,"date":"2025-06-17T00:00:32","date_gmt":"2025-06-17T03:00:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6269"},"modified":"2025-06-15T09:28:46","modified_gmt":"2025-06-15T12:28:46","slug":"xi-martes-durante-el-ano-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xi-martes-durante-el-ano-3\/","title":{"rendered":"XI Martes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6269-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/17-junio-audio-XI-MartesDuranteAno-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/17-junio-audio-XI-MartesDuranteAno-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/17-junio-audio-XI-MartesDuranteAno-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/17-junio-audio-XI-MartesDuranteAno-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>Ustedes han o\u00eddo que se dijo: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo y odiar\u00e1s a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; as\u00ed ser\u00e1n hijos del Padre que est\u00e1 en el cielo, porque \u00e9l hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.<\/p>\n<p>Si ustedes aman solamente a quienes los aman, \u00bfqu\u00e9 recompensa merecen? \u00bfNo hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, \u00bfqu\u00e9 hacen de extraordinario? \u00bfNo hacen lo mismo los paganos?<\/p>\n<p>Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que est\u00e1 en el cielo.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Cuando se sube una monta\u00f1a, se experimentan muchas sensaciones. Lo habr\u00e1s vivido alguna vez; si no, te lo voy contando. Los comienzos siempre son para entusiasmarse, siempre es lindo empezar, es lindo emprender un viaje nuevo, una ruta nueva, aunque parezca dif\u00edcil. Por eso, cuando se empieza a subir una monta\u00f1a, a treparla, como decimos, generalmente se empieza con ganas, mirando la cumbre, mirando el lugar donde queremos llegar, mirando la meta, y eso moviliza el caminar. La cumbre atrae, las ganas de estar all\u00ed, anima a levantar la cabeza y a poner todas las fuerzas en cada paso. Imaginemos eso. Imaginemos eso mismo en este momento, pero siendo Jes\u00fas la cumbre, siendo \u00e9l mismo la meta. \u00c9l est\u00e1 en la cumbre, habl\u00e1ndonos, esper\u00e1ndonos, dici\u00e9ndonos este serm\u00f3n desde la monta\u00f1a para darnos vida, para ense\u00f1arnos a amar con todo el coraz\u00f3n, para ayudarnos a que descubramos todo lo que podemos amar.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando se escucha la Palabra de Dios, se experimentan tambi\u00e9n muchas sensaciones; ojal\u00e1 que estemos experimentando las ganas de escuchar, las ganas de subir para ver mejor y escuchar de cerca. Sin embargo, hay que reconocer que cuando uno escucha las palabras de Dios, como la de hoy, y piensa que la cumbre del amor, es el amor a los enemigos, nos puede tambi\u00e9n pasar lo contrario, nos puede pasar que se nos van las ganas de subir, sobre algo de esto intentaremos hablar en esta reflexi\u00f3n. Es como si nos dijeran: \u00abMir\u00e1, ten\u00e9s que subir al Everest, al monte m\u00e1s alto del mundo\u00bb, nos parece imposible, pensamos que no podemos llegar. \u00bfPodemos llegar hasta el amor a los enemigos?<\/em><\/p>\n<p><em>Como dec\u00edamos ayer, no se puede ver bien sin subir, no se puede comprender la Palabra entonces sin hacer un esfuerzo para salir de uno mismo. Mucho menos las palabras de Algo del Evangelio hoy, que parecen cada vez m\u00e1s dif\u00edciles e imposibles para nuestra pobre mente y nuestro coraz\u00f3n a veces tan mezquino y tan herido, que no termina de comprender el infinito amor de Dios, que no hace distinci\u00f3n y hace llover sobre todos, buenos y malos, malos y buenos.<\/em><\/p>\n<p><em>Seguramente en nuestra vida hemos o\u00eddo muchas cosas, quiz\u00e1s nos ense\u00f1aron muchas cosas, de alg\u00fan modo fuimos adquiriendo muchas ense\u00f1anzas, costumbres, modos de pensar y sentir, algunas muy buenas y otras no tanto. Todos fuimos aprendiendo a amar como pudimos, seg\u00fan lo que vimos, seg\u00fan lo que nos ense\u00f1aron y lo que pudimos comprender. Muchas cosas las copiamos sin darnos cuenta, otras fuimos construy\u00e9ndolas nosotros mismos con nuestro discernimiento. En definitiva, lo que quiero decir es que no somos perfectos ni mucho menos, ya lo sabemos, no amamos perfectamente, no sabemos amar como Dios y a veces no podemos, aunque queremos. Creo que no es necesario ser muy inteligente o humilde para reconocer esta verdad, incluso experimentarlo puede ser causa de sufrimiento interior; nos gustar\u00eda amar m\u00e1s y mejor, muchas veces, porque fuimos creados para eso, sin embargo, experimentamos nuestra debilidad y no nos alcanza nuestro pobre amor. A pesar de todo esto, hoy Jes\u00fas nos habla del desaf\u00edo m\u00e1s grande que podamos imaginar: \u00abSuban el Everest, subilo, vos pod\u00e9s. \u201cSean perfectos como es perfecto el Padre que est\u00e1 en el cielo\u201d\u00bb. Una propuesta que se puede estampar, chocar contra nuestra raz\u00f3n y nuestro coraz\u00f3n. Es necesario que hagamos alguna aclaraci\u00f3n previa para que no nos resulte todav\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil aceptar estas palabras de Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>No debemos confundir la palabra \u00abperfecci\u00f3n\u00bb con perfeccionismo, como una pretensi\u00f3n de no equivocarse nunca, como un perfeccionismo voluntarista, alcanzado por nuestra obsesi\u00f3n de no equivocarnos y ser buenos para los dem\u00e1s. Jes\u00fas se refiere a otra cosa. En el fondo podr\u00edamos decir que nos est\u00e1 diciendo: \u00abAmen como ama mi Padre, amen porque mi Padre los ama, hagan lo que hagan, amen a buenos y malos como mi Padre lo hace\u00bb. Un hijo de Dios quiere amar como su Padre, eso nos est\u00e1 diciendo. Por eso seguimos con el tema de ser hijos y de vivir y amar como el Hijo de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Porque si somos hijos, \u00bfc\u00f3mo vamos a despreciar a otro hijo de Dios, c\u00f3mo es posible que odiemos a un hermano? Si somos hijos de un mismo Padre que ama a todos, y no por un merecimiento, \u00bfc\u00f3mo es posible que seamos capaces, por ejemplo, de negarle el saludo a alguien? El odio, el negar un saludo, el rencor, el devolver con el mal al mismo mal recibido, son reacciones de los que todav\u00eda no se sienten hijos y hermanos de todos los hijos del Padre. De aquellos que todav\u00eda no tienen la fe suficiente.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas nos pide estas actitudes, no solo por los enemigos, sino tambi\u00e9n por nosotros mismos. No solo porque todos son dignos de ser amados, sino porque nosotros tampoco somos dignos de odiar a nadie, no fuimos creados para odiar. El odio no solo da\u00f1a al que lo recibe, da\u00f1a al que lo tiene. Nos hace mal a nosotros mismos. Por eso al perdonar a un enemigo, a alguien que nos hizo el mal, nos perdonamos a nosotros mismos. \u00bfQui\u00e9nes son entonces nuestros enemigos?, podr\u00edamos preguntarnos. No solo los que alguna vez nos hicieron el mal, sino tambi\u00e9n aquellos que nos cuesta amar, por distintos motivos, los que nuestro coraz\u00f3n rechaza por \u00abuna cuesti\u00f3n de piel\u00bb, como decimos a veces. Y entonces \u00bfqu\u00e9 nos pide Jes\u00fas? \u00bfQu\u00e9 seamos amigos a la fuerza? No. Lo que nos pide es otro tipo de amor, no un amor de amistad, nos pide que por lo menos no le neguemos el saludo, que recemos por ellos, que no critiquemos, que no lo juzguemos y que por supuesto no le hagamos el mal. Porque no debemos hacer lo que no nos gusta que nos hagan.<\/em><\/p>\n<p><em>Nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 hecho para cosas grandes. Somos hijos de un Padre que ama a todos y est\u00e1 deseando que sus hijos no se desprecien entre s\u00ed. Probemos hoy saludar al que no nos saluda, probemos hoy rezar por el que no nos quiere, por el que nos hizo el mal. Vamos a ver que no nos vamos a arrepentir.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: Ustedes han o\u00eddo que se dijo: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo y odiar\u00e1s a tu enemigo. 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