{"id":6343,"date":"2025-07-01T00:00:10","date_gmt":"2025-07-01T03:00:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6343"},"modified":"2025-06-30T08:02:44","modified_gmt":"2025-06-30T11:02:44","slug":"xiii-martes-durante-el-ano-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xiii-martes-durante-el-ano-3\/","title":{"rendered":"XIII Martes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6343-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/01-julio-audio-XIII-MartesDuranteAno-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/01-julio-audio-XIII-MartesDuranteAno-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/01-julio-audio-XIII-MartesDuranteAno-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/01-julio-audio-XIII-MartesDuranteAno-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas subi\u00f3 a la barca y sus disc\u00edpulos lo siguieron. De pronto se desat\u00f3 en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubr\u00edan la barca. Mientras tanto, Jes\u00fas dorm\u00eda.<\/p>\n<p>Acerc\u00e1ndose a \u00e9l, sus disc\u00edpulos lo despertaron, dici\u00e9ndole: \u00ab\u00a1S\u00e1lvanos, Se\u00f1or, nos hundimos!\u00bb<\/p>\n<p>El les respondi\u00f3: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 tienen miedo, hombres de poca fe?\u00bb Y levant\u00e1ndose, increp\u00f3 al viento y al mar, y sobrevino una gran calma.<\/p>\n<p>Los hombres se dec\u00edan entonces, llenos de admiraci\u00f3n: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Empezar el d\u00eda escuchando la Palabra de Dios es dejarnos decir lo mejor que podemos escuchar al despertar cada d\u00eda, cuando a veces lo rutinario se hace tedioso, se hace aburrido, se hace mon\u00f3tono. Empezar escuchando la palabra de Dios, es dejar que, antes que nada, \u00c9l nos diga: \u201cBuen d\u00eda, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1s?\u201d \u00bfA qui\u00e9n de nosotros le gusta o le hace bien que no lo saluden al comenzar el d\u00eda? \u00bfEn qu\u00e9 clase de familia se niega el saludo al verse por primera vez cuando despunta el alba? Me parece que, a nadie, no es sano no saludarse, no desearse un buen d\u00eda. Bueno, podr\u00edamos pensar que Dios quiere lo mismo para nosotros, desea animarnos al empezar el d\u00eda para que nos sintamos amados y acompa\u00f1ados. En realidad \u00bfsab\u00e9s porqu\u00e9 nuestra vida a veces es siempre lo mismo, rutinaria? Porque no escuchamos a Dios, no escuchamos ni meditamos la Palabra de Dios. Jes\u00fas, como dice la misma Palabra es \u201cel mismo ayer, hoy y siempre\u201d, pero al mismo tiempo, es siempre nuevo, siempre actual y \u201chace nuevas todas las cosas\u201d. Si vos y yo vivi\u00e9ramos cada d\u00eda con la certeza de que Dios siempre tiene algo nuevo que decirnos, que Dios siempre tiene algo nuevo que sanar, que consolar, que animar, que resucitar, que corregir\u2026 \u00bfNo crees que escucharlo ser\u00eda siempre algo lindo, pero nuevo? Si la palabra que escuchamos a la ma\u00f1ana, o bien cuando podemos; ahora mientras viaj\u00e1s, mientras desayun\u00e1s, mientras trabaj\u00e1s, y hac\u00e9s lo posible para que permanezca en tu coraz\u00f3n, repiti\u00e9ndola, record\u00e1ndola, medit\u00e1ndola, vas a ver que siempre ser\u00e1 nueva y sanante. Esta semana intentaremos reflexionar sobre la permanencia en el coraz\u00f3n de la Palabra de Dios durante el d\u00eda. No puede quedarse solamente en un buen d\u00eda, sino que necesita anidar y dar fruto.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Con respecto a Algo del Evangelio de hoy: Me pregunto: \u00bfQui\u00e9n de nosotros no estuvo alguna vez en una tormenta? \u00bfQui\u00e9n de nosotros no experiment\u00f3 la sensaci\u00f3n de que hay tormentas que parecen que no pasan jam\u00e1s, donde todo se pone negro y parece que el cielo se viene abajo? Si actualmente una tormenta nos molesta a pesar de las comodidades con las cu\u00e1les, en general, todos vivimos\u2026 \u00bfImaginamos lo que significaba una tormenta en los tiempos antiguos en donde todo era m\u00e1s precario y en donde faltaban tantas cosas que para nosotros son normales? Realmente una tormenta era un problema, y mucho m\u00e1s estando en el mar, donde todo es incontrolable e inestable. Pero al mismo tiempo\u2026 \u00a1Qu\u00e9 linda sensaci\u00f3n experimentamos cuando las tormentas paran y todo empieza a aclararse, cuando las nubes empiezan a correrse y dejan ver el sol \u00bfQui\u00e9n de nosotros no escuch\u00f3 el famoso dicho \u201csiempre que llovi\u00f3 par\u00f3? Las tormentas molestan, pero pasan, no son eternas. La oscuridad no es muy agradable, pero pasa, siempre amanece, siempre vuelve a salir el sol. Es bueno y necesario que utilicemos esta analog\u00eda, esta imagen que nos regala la palabra de Dios de hoy, para pensarlo en nuestra vida de fe, en nuestra vida espiritual que muchas veces pasa por tormentas duras y duraderas, tormentas dif\u00edciles en donde todo se pone negro, en donde parece que a Jes\u00fas no le importa porque est\u00e1 dormido.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas viajando con nosotros tambi\u00e9n a veces se duerme, pero no est\u00e1 ausente. Hoy da la sensaci\u00f3n que Jes\u00fas quiere ense\u00f1arles algo a sus amigos y a nosotros, a trav\u00e9s de la experiencia de una tormenta en el mar, porque la vida tambi\u00e9n tiene mucho de esto, son inevitables, aunque no nos gusten.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfNo ser\u00e1 que Jes\u00fas a veces \u201cse duerme\u201d para que de nuestro coraz\u00f3n salga el deseo de despertarlo, o m\u00e1s bien para despertarnos a nosotros? \u00bfNo ser\u00e1 que Jes\u00fas deja que vengan las tormentas de la vida para que no nos olvidemos que \u00c9l es el due\u00f1o de la historia, de la creaci\u00f3n, de la Iglesia, de nuestra vida y que \u201csin \u00c9l nada podemos hacer\u201d? \u00bfNo ser\u00e1 que a veces es necesario experimentar que nos hundimos para que recordemos que somos fr\u00e1giles, necesitados y que cuando nos olvidamos de esto nos hundimos? \u00bfNo ser\u00e1 que tenemos miedo porque somos hombres y mujeres de poca fe, como los disc\u00edpulos? \u00bfNo ser\u00e1 que tenemos poca fe porque nos creemos que somos los capitanes de nuestra vida, que es el barco? \u00bfNo ser\u00e1 que muchas veces solo nos acordamos de Jes\u00fas en medio de las tormentas?<\/em><\/p>\n<p><em>Si andamos en medio de una tormenta de la vida, en medio de la oscuridad, pensando que Jes\u00fas no est\u00e1, que todo es una mentira, que en realidad \u00c9l no se hizo cargo de nuestros problemas, que se durmi\u00f3 cuando m\u00e1s lo necesit\u00e1bamos, alcemos nuestro grito al cielo. Gritemos y vayamos a despertar a Jes\u00fas. Aunque \u00c9l no lo necesite, lo necesitamos nosotros. Vos y yo tenemos que aprender a pedir ayuda y no esperar a que el barco se hunda para que los dem\u00e1s sepan lo que nos pasa. La vida es linda, pero dif\u00edcil, hay tormentas. No es de poco hombre o mujer gritarle a Jes\u00fas que nos salve, \u201cSe\u00f1or s\u00e1lvanos que nos hundimos\u201d, es de fuertes. Es fuerte el que se reconoce d\u00e9bil y es verdaderamente d\u00e9bil, el que jam\u00e1s se reconoce fr\u00e1gil. Si todav\u00eda no pasaste por tormentas, no te olvides de esta escena cuando te toque. En tiempos de tormentas se aconseja no tomar decisiones, no cambiar lo decidido. El tiempo de tormenta es tiempo de crecimiento, tiempo de prueba, pero es tiempo de fe, de confiar, de saber que tarde o temprano todo pasar\u00e1, y aparecer\u00e1 Jes\u00fas para calmar las aguas que nos atemorizan.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas subi\u00f3 a la barca y sus disc\u00edpulos lo siguieron. De pronto se desat\u00f3 en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubr\u00edan la barca. Mientras tanto, Jes\u00fas dorm\u00eda. 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