{"id":6418,"date":"2025-07-15T00:00:55","date_gmt":"2025-07-15T03:00:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6418"},"modified":"2025-07-14T18:07:32","modified_gmt":"2025-07-14T21:07:32","slug":"xv-martes-durante-el-ano-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xv-martes-durante-el-ano-3\/","title":{"rendered":"XV Martes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6418-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/15-julio-audio-XV-MartesDuranteAno-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/15-julio-audio-XV-MartesDuranteAno-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/15-julio-audio-XV-MartesDuranteAno-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/15-julio-audio-XV-MartesDuranteAno-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas comenz\u00f3 a recriminar a aquellas ciudades donde hab\u00eda realizado m\u00e1s milagros, porque no se hab\u00edan convertido. \u00ab\u00a1Ay de ti, <\/span><span class=\"cf0\">Coroza\u00edn<\/span><span class=\"cf0\">! \u00a1Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sid\u00f3n, hace tiempo que se habr\u00edan convertido, poni\u00e9ndose cilicio y cubri\u00e9ndose con ceniza. Yo les aseguro que, en el d\u00eda del Juicio, Tiro y Sid\u00f3n ser\u00e1n tratadas menos rigurosamente que ustedes.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Y t\u00fa, Cafarna\u00fam, \u00bfacaso crees que ser\u00e1s elevada hasta el cielo? No, ser\u00e1s precipitada hasta el infierno. Porque si los milagros realizados en ti se hubieran hecho en Sodoma, esa ciudad a\u00fan existir\u00eda. Yo les aseguro que, en el d\u00eda del Juicio, la tierra de Sodoma ser\u00e1 tratada menos rigurosamente que t\u00fa\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra del Se\u00f1or<\/span><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">El doctor de la Ley que le pregunt\u00f3 a Jes\u00fas qu\u00e9 era lo que ten\u00eda que hacer para heredar la Vida eterna, en realidad, sab\u00eda perfectamente lo que ten\u00eda que hacer, solo intentaba poner a prueba a Jes\u00fas, para ver qu\u00e9 le contestaba, pero en el fondo, jam\u00e1s pens\u00f3 que el Maestro iba a responderle con una par\u00e1bola para dejarlo \u00abboquiabierto\u00bb, fue demasiada sabidur\u00eda para un doctor de este mundo, para alguien que se cre\u00eda sabio pero que, en definitiva, no lo era y que termin\u00f3 siendo puesto en evidencia. La par\u00e1bola del buen samaritano fue, para el doctor de la Ley y es para nosotros, un cachetazo a la hipocres\u00eda religiosa, a la falsa idea de una religiosidad fr\u00eda y sin coraz\u00f3n, que es capaz, bajo apariencia de bien, de olvidarse de lo m\u00e1s esencial de la ley de Dios, del deseo de un Padre que quiere que tengamos compasi\u00f3n los unos por los otros. Sin compasi\u00f3n por el que sufre no hay religiosidad posible, en el fondo, no hay verdadera \u00abligaz\u00f3n\u00bb al creador, no hay enlace con el Dios de amor que predicamos y decimos amar<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Eso intent\u00f3 mostrar Jes\u00fas con esta maravillosa par\u00e1bola que escuchamos el domingo pasado. El samaritano, esa clase de hombre que era despreciada por los jud\u00edos de esa \u00e9poca, fue el \u00fanico que tuvo compasi\u00f3n. Lo mismo puede pasar hoy y pasa, muchas personas que, incluso dicen no creer, o no son cercanos a la Iglesia, pueden comportarse con m\u00e1s compasi\u00f3n por el que sufre, que muchos de nosotros, los cristianos, y eso es para pensar y tambi\u00e9n hacer un mea culpa.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Resulta raro y dif\u00edcil escuchar de labios de Jes\u00fas un reproche, un reto, un enojo. Sin embargo, los hay en los Evangelios y no lo podemos ocultar y callar, Jes\u00fas lo hizo y ser\u00eda de necios esquivar estas palabras de algo de Evangelio de hoy. \u00bfQu\u00e9 hacemos como predicadores, los que nos toca vivir de la pr\u00e9dica? \u00bfMe pongo a hablar de otra cosa? No. Preferimos hablar de lo que Jes\u00fas nos dice hoy a todos. Porque no hay peor cosa que al escuchar el Evangelio, andar pensando que se refiere a otros, andar buscando a quien le cabe bien lo que hoy dice Jes\u00fas.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Al mismo tiempo, como dec\u00edamos ayer, no todo se comprende en el momento, la paciencia es necesaria en toda dimensi\u00f3n de la vida, y mucho m\u00e1s en el camino de la fe, donde lentamente vamos siendo ense\u00f1ados por el Maestro divino, que es Jes\u00fas. Por eso, tranquilos. Estemos en paz. Como dice la misma Palabra de Dios en la Carta a los Hebreos: \u00abDios, en cambio, nos corrige para nuestro bien, a fin de comunicarnos su santidad.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Es verdad que toda correcci\u00f3n, en el momento de recibirla, es motivo de tristeza y no de alegr\u00eda; pero m\u00e1s tarde, produce frutos de paz y de justicia en los que han sido adiestrados por ella\u00bb (Hb. 12, 10-11). \u00bfA qui\u00e9n le gusta ser corregido, a qui\u00e9n le alegra ser corregido? Solo al que alcanz\u00f3 una sabidur\u00eda y santidad que le permiten descubrir en todo, la voluntad de Dios. Nosotros, simples cristianos que andamos luchando d\u00eda a d\u00eda la santidad, no podemos decir lo mismo, me parece.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Nos cuesta ser corregidos y mucho m\u00e1s a veces por Jes\u00fas, no solo porque toda correcci\u00f3n molesta, sino porque muchas veces tenemos una imagen desdibujada de \u00e9l, una especie de hombre buenazo sin fuerza que habl\u00f3 solo de un amor sentimental y de la paz, olvid\u00e1ndonos de las otras dimensiones del amor, que tambi\u00e9n es el NO, la correcci\u00f3n, la lucha interior y exterior, el sufrimiento y tantas cosas m\u00e1s. Jes\u00fas ama plenamente y por eso nos quiere ense\u00f1ar a amar plenamente.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Ayer nos exig\u00eda un amor por encima de nuestra familia. Jes\u00fas nos ama incondicionalmente y por eso tiene todo \u00abel derecho\u00bb de entristecerse y reprocharnos nuestra falta de amor como lo hizo con estas ciudades, <\/span><span class=\"cf0\">Coroza\u00edn<\/span><span class=\"cf0\">, Betsaida y <\/span><span class=\"cf0\">Cafarna\u00fan<\/span><span class=\"cf0\">, que nos representan a todos nosotros, que vivimos llenos de dones, que recibimos tantas gracias y milagros en nuestra vida. \u00bfEst\u00e1s seguro de que el reproche de Jes\u00fas no es como una caricia al alma? \u00bfNo pens\u00e1s que el reproche de Jes\u00fas se puede trasformar en una palabra al o\u00eddo, llena de paciencia, una palabra de \u00e1nimo para que, de una vez por todas amemos y hagamos lo que \u00c9l desea de nosotros? \u00bfAlguna vez no les reprochaste a tus hijos la falta de amor? \u00bfAlguna vez como hijo, no te diste cuenta que amaste muy poco a tus padres en comparaci\u00f3n con lo que ellos te amaron?<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Si sos adulto, \u00bfNo te pas\u00f3 alguna vez que se te cay\u00f3 la cara de verg\u00fcenza al ver todo el amor que tantos seres queridos te dieron y darte cuenta lo poco que lo hemos correspondido? A m\u00ed s\u00ed, muchas veces. Jes\u00fas nos ama infinitamente m\u00e1s de lo que podemos imaginar. Qu\u00e9 lindo que es pensar que nos puede reprochar con amor y dolor. No nos demos el lujo de enojarnos. Pobre Jes\u00fas. Tanto amor hacia nosotros y tan poco correspondido. \u00a1Pobre Jes\u00fas! \u00a1Si por lo menos hoy, vos y yo, hici\u00e9ramos algo m\u00e1s para demostrarle nuestro amor, aunque parezca poco! \u00a1Si por lo menos en este d\u00eda hici\u00e9ramos lo posible para no ofendernos o entristecernos, por una correcci\u00f3n de amor! \u00a1Si por lo menos hoy aprendi\u00e9ramos de las correcciones que nos ayudan a crecer!<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas comenz\u00f3 a recriminar a aquellas ciudades donde hab\u00eda realizado m\u00e1s milagros, porque no se hab\u00edan convertido. \u00ab\u00a1Ay de ti, Coroza\u00edn! \u00a1Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sid\u00f3n, hace tiempo que se habr\u00edan convertido, poni\u00e9ndose cilicio y cubri\u00e9ndose con ceniza. Yo les aseguro [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6419,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-6418","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6418","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6418"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6418\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6422,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6418\/revisions\/6422"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6419"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6418"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6418"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6418"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}