{"id":6501,"date":"2025-07-31T00:00:38","date_gmt":"2025-07-31T03:00:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6501"},"modified":"2025-07-31T08:58:21","modified_gmt":"2025-07-31T11:58:21","slug":"xvii-jueves-durante-el-ano-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xvii-jueves-durante-el-ano-3\/","title":{"rendered":"XVII Jueves durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6501-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/31-julio-audio-XVII-JuevesDuranteAno-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/31-julio-audio-XVII-JuevesDuranteAno-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/31-julio-audio-XVII-JuevesDuranteAno-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/31-julio-audio-XVII-JuevesDuranteAno-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a la multitud: \u00abEl Reino de los Cielos se parece tambi\u00e9n a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando est\u00e1 llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sent\u00e1ndose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. As\u00ed suceder\u00e1 al fin del mundo: vendr\u00e1n los \u00e1ngeles y separar\u00e1n a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. All\u00ed habr\u00e1 llanto y rechinar de dientes.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">\u00bfComprendieron todo esto?\u00bb \u00abS\u00ed\u00bb, le respondieron.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Entonces agreg\u00f3: \u00abTodo escriba convertido en disc\u00edpulo del Reino de los Cielos se parece a un due\u00f1o de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo.\u00bb Cuando Jes\u00fas termin\u00f3 estas par\u00e1bolas se alej\u00f3 de all\u00ed.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra del Se\u00f1or<\/span><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">La insistencia en la oraci\u00f3n es directamente proporcional, a nuestros deseos de obtener lo que pedimos\u2026 Cuando abandonamos la oraci\u00f3n, en el fondo, es porque no deseamos tanto lo que creemos desear y por lo cual nos acercamos a pedir. Es cierto que esto es complejo, porque por un lado est\u00e1n nuestros deseos y por otro los deseos de Dios, que por m\u00e1s que sepamos algo, no sabemos todo y como dec\u00edamos ayer \u201cno sabemos pedir como es debido\u201d.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Este es uno de los temas centrales del evangelio que nos regalaba la liturgia del domingo. Jes\u00fas no solo nos ense\u00f1\u00f3 el padrenuestro para que \u201crepitamos frases hechas\u201d, sino que, adem\u00e1s, la misma oraci\u00f3n del Se\u00f1or es una escuela del coraz\u00f3n, es escuela que nos ense\u00f1a pedag\u00f3gicamente, cu\u00e1les deber\u00edan ser nuestras prioridades al desear, cu\u00e1les deben ser nuestros deseos m\u00e1s profundos, o, dicho de otro modo, qu\u00e9 es lo que Dios Padre quiere que deseemos. La realidad es que muchas veces insistimos en la oraci\u00f3n en temas que no deber\u00edamos insistir y no insistimos en los que deber\u00edamos insistir, es muy humano. Y de nuestra falta de oraci\u00f3n, o desde nuestra oraci\u00f3n mal orientada, muchas veces provienen todas nuestras aflicciones e incluso nuestros enojos o frustraciones para con Dios.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Hay cosas en la vida que se entienden con el tiempo. Necesitan tiempo. Todo necesita tiempo. El evangelio no es la excepci\u00f3n, Jes\u00fas se hizo hombre en el tiempo, se tom\u00f3 tiempo para estar con nosotros, estuvo sujeto al tiempo y le gust\u00f3 pasar tiempo con los suyos. Pensemos que Jes\u00fas estuvo treinta a\u00f1os con sus padres hasta que decidi\u00f3 tomarse tiempo para ense\u00f1ar, expulsar demonios y curar a los enfermos.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Se tom\u00f3 tiempo para ense\u00f1arles a sus disc\u00edpulos, estuvo tres a\u00f1os con ellos y les tuvo una paciencia de \u201cfierro\u201d para saber esperarlos, en su estreches de mente, en sus terquedades, en sus cerrazones. <\/span><span class=\"cf0\">Imaginate<\/span><span class=\"cf0\"> que a los disc\u00edpulos les result\u00f3 dif\u00edcil estando con Jes\u00fas cara a cara, <\/span><span class=\"cf0\">\u00bfqu\u00e9<\/span><span class=\"cf0\"> nos hace pensar que a nosotros que desde hace no mucho tiempo estamos escuchando la palabra de Dios seriamente, se nos har\u00e1 f\u00e1cil?<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">No es f\u00e1cil comprender el evangelio, pero no porque las palabras escritas son dif\u00edciles o porque nos presente teoremas matem\u00e1ticos imposibles de resolver, sino porque la palabra de Dios es el coraz\u00f3n y la mente de Dios. Las palabras de Jes\u00fas, sus actitudes y sus gestos, son la forma de pensar y sentir de Dios, y comprender, aceptar y cambiar nuestra manera de pensar para que sea parecida a la de Dios, es todo un camino, muchas veces dificil\u00edsimo de transitar.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00a1Nos cuesta cambiar! No queremos cambiar, somos reacios a cambiar, est\u00e1 comprobado cient\u00edficamente, nuestro cerebro quiere repetir acciones para que no le generen un desgaste. No nos gusta cuando alguien nos cambia algo, nos gustan las cosas como nosotros queremos o pensamos que tienen que ser y todo cambio nos produce un cierto \u201cstress\u201d. Tengamos paciencia, teng\u00e1monos paciencia mutuamente. No podemos cambiar de un d\u00eda para el otro. No podemos comprender de un d\u00eda para el otro. Siempre hay que volver a empezar.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Fij\u00e9monos en la par\u00e1bola de Algo del Evangelio de hoy. El plan de Dios, es el plan de la paciencia, el plan de esperar hasta el final. No estamos en el tiempo de la selecci\u00f3n todav\u00eda, estamos en el tiempo de la pesca. \u00abEl Reino de los Cielos se parece tambi\u00e9n a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces.\u00bb Dios pesca con red, no pesca seleccionando. \u00c9l quiere que en esa red entren todos y solamente al final de la historia, al final de nuestra vida, abrazar\u00e1 lo bueno y rechazar\u00e1 lo malo.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00bfComprendemos esto? Estas son las cosas de Dios que muchas veces nos cuesta aceptar y cambiar. Por ah\u00ed la entendemos, pero no solo hay que entender las palabras, sino que tambi\u00e9n hay que empezar a vivirlas, hay que empezar a transmitirlas, con nuestra forma de pensar, de hablar y de sentir. \u00a1Cuesta cambiar! Somos reacios a cambiar. Los disc\u00edpulos contestaron r\u00e1pidamente que comprend\u00edan, sin embargo, en los comienzos de la Iglesia, intentaron hacer una selecci\u00f3n, intentaron ser ellos los que decid\u00edan qui\u00e9n pod\u00eda y quien no pod\u00eda estar en la red del Reino de los Cielos. Tuvo que aparecer San Pablo para hacerles ver a los disc\u00edpulos que ten\u00edan que abrirse al mundo.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00bfNo hacemos lo mismo nosotros muchas veces? \u00bfNo somos selectivos en nuestros ambientes, en nuestros grupos, en nuestras parroquias? \u00bfNo somos selectivos al hacer apostolado? \u00bfNo ser\u00e1 que muchas veces m\u00e1s que pescar con red pescamos con mira telesc\u00f3pica eligiendo lo que nos parece? \u00bfNo ser\u00e1 que nos falta bastante coraz\u00f3n y amplitud de mente para dejar que sea Dios el que elija?<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">El Reino de Dios es como una red que se tira al mar, no es una ca\u00f1a de pescar, no es un detector de bondad. En el Reino de Dios hay de todo un poco, por eso tenemos que aprender a convivir y no juzgar tanto. Aprender a pensar c\u00f3mo piensa el due\u00f1o del Reino y dejar de pensar como pensamos nosotros. Dejemos que el Rey, el due\u00f1o del Reino, haga lo que le parezca. Mientras tanto, nosotros, vivamos como hijos, sabiendo que tenemos toda clase de hermanos, pero que en definitiva, son hermanos.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a la multitud: \u00abEl Reino de los Cielos se parece tambi\u00e9n a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando est\u00e1 llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sent\u00e1ndose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. 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