{"id":6507,"date":"2025-08-01T00:00:25","date_gmt":"2025-08-01T03:00:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6507"},"modified":"2025-07-31T08:54:50","modified_gmt":"2025-07-31T11:54:50","slug":"xvii-viernes-durante-el-ano-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xvii-viernes-durante-el-ano-3\/","title":{"rendered":"XVII Viernes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6507-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/01-agosto-audio-XVII-ViernesDuranteAno-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/01-agosto-audio-XVII-ViernesDuranteAno-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/01-agosto-audio-XVII-ViernesDuranteAno-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/01-agosto-audio-XVII-ViernesDuranteAno-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Al llegar a su pueblo, se puso a ense\u00f1ar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">\u00ab\u00bfDe d\u00f3nde le vienen, dec\u00edan, esta sabidur\u00eda y ese poder de hacer milagros? \u00bfNo es este el hijo del carpintero? \u00bfSu madre no es la que llaman Mar\u00eda? \u00bfY no son hermanos suyos Santiago, Jos\u00e9, Sim\u00f3n y Judas? \u00bfY acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? \u00bfDe d\u00f3nde le vendr\u00e1 todo esto?\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Y Jes\u00fas era para ellos un motivo de esc\u00e1ndalo. Entonces les dijo: \u00abUn profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Y no hizo all\u00ed muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra del Se\u00f1or<\/span><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00bfTuviste la experiencia alguna vez en tu vida de pedir algo con insistencia y recibirlo? \u00bfExperimentaste esa linda sensaci\u00f3n de tener la certeza de que tus oraciones fueron escuchadas cuando brotaron desde lo m\u00e1s profundo del coraz\u00f3n? Es lindo saber que Dios Padre est\u00e1 esperando que pidamos eso que \u00c9l mismo desea darnos, eso que \u00c9l quiere que aprendamos a pedirle a tiempo y a destiempo, porque en el fondo es lo que realmente necesitamos. La vida actual nos llen\u00f3 de tantas \u201cnecesidades\u201d innecesarias, que sin darnos cuenta olvidamos que \u201csolo una es necesaria\u201d.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Pero bueno, c\u00f3mo explicarle esto a un mundo que se enorgullece al sentir y convencerse que lo material y superficial es la respuesta a todas nuestras b\u00fasquedas. Nosotros no podemos caer en esta trampa tan tramposa, nosotros vivimos en este mundo, pero no somos de este mundo. Los cristianos debi\u00e9ramos ser los que ponemos un poco de cordura y templanza a tanto desenfreno y deseo de tener\u2026 Nosotros deber\u00edamos darnos cuenta de que en la oraci\u00f3n del Padrenuestro est\u00e1 sintetizado todo lo que necesitamos para la \u201cvida en abundancia\u201d que nos propone Jes\u00fas. Por eso hoy pidamos el Esp\u00edritu Santo, como nos ense\u00f1aba Jes\u00fas en el evangelio del domingo, pid\u00e1moslo con confianza e insistencia.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y m\u00e1s cortante que cualquier espada de doble filo: ella penetra hasta la ra\u00edz del alma y del esp\u00edritu, de las articulaciones y de la m\u00e9dula, y discierne los pensamientos y las intenciones del coraz\u00f3n\u201d.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Sigamos encontrando la respuesta a lo que venimos reflexionando en estos d\u00edas sobre el porqu\u00e9 a estas palabras\u2026 porqu\u00e9 lo que dice Dios es vivo y eficaz, sobre el porqu\u00e9 la palabra de Dios es como una espada, que corta y penetra hasta el fondo del alma, del coraz\u00f3n, del esp\u00edritu. En realidad, podr\u00edamos decir el para qu\u00e9. \u00bfPara qu\u00e9 la palabra de Dios corta y penetra? Bueno, la respuesta es sencilla, la da la misma palabra. Para ayudarnos a \u201cdiscernir los pensamientos y las intenciones del coraz\u00f3n\u201d Vale la pena que entendamos qu\u00e9 es discernir, que quiere decir distinguir entre varias cosas, saber separar para poder elegir.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">La palabra de Dios penetra en nosotros para que nosotros sepamos distinguir lo que en nuestra cabeza y coraz\u00f3n aparece muchas veces mezclado y confuso. Por eso el que escucha a Dios cada d\u00eda es, a la larga, el m\u00e1s sabio, porque discierne seg\u00fan los pensamientos y deseos de Dios, que son los que jam\u00e1s se equivocar\u00e1n. Eso ser\u00eda lo ideal, pensar y sentir lo que piensa y siente Dios, para decidir lo que m\u00e1s nos lleve al fin para el que fuimos creados, amar y ser amados como \u00c9l nos ense\u00f1\u00f3.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Un ejemplo claro y palpable de lo que intento decirte aparece en algo del evangelio de hoy. Los \u201cparroquianos\u201d de Jes\u00fas, los de su mismo pueblo conf\u00edan en sus propios criterios y pensamientos y por eso, ese Jes\u00fas que ve\u00edan sus propios ojos, tan pero tan humano, tan pero tan carpintero, tan pero tan normal, no les cab\u00eda en sus par\u00e1metros de lo que un profeta deb\u00eda ser.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Es imposible que uno de los nuestros sea alguien que hable en nombre de Dios. Eso es ser profeta\u2026 escuchar a Dios, escuchar su palabra y hablar a los dem\u00e1s de lo que escuchamos, habiendo discernido nuestros pensamientos y deseos. Es imposible que el hijo de un carpintero sea tan sabio, hable con tanta sabidur\u00eda.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00a1Qu\u00e9 hip\u00f3critas o necios que somos a veces los hombres! Los de ese tiempo y los de ahora. Los de la Iglesia y los de afuera. Muchas veces podemos ser como veletas que vamos tras pensamientos o sentimientos que no son los de Dios porque no sabemos discernir. Por ejemplo: Si alguien nos cae bien, todo lo que sale de su boca se convierte en \u201cpalabra de Dios\u201d, es incre\u00edble.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Pasa con los pol\u00edticos, con los profesores, con los sacerdotes, con todos. Si alguien me cae bien, pero porque en el fondo representa mi pensamiento, mis deseos, soy capaz de adularlo y cegarme de una manera infantil, por el solo hecho de que dice lo que quiero escuchar o est\u00e1 en contra de los que yo aborrezco. Ahora\u2026 no me importa su vida moral, sus locuras o incoherencias, sino que dice lo que quiero escuchar. Lo mismo nos puede pasar al rev\u00e9s\u2026 cuando alguien que no me cae tan bien, dice verdades que no quiero escuchar, pero por el solo hecho de que esa persona no las vive o no es muy amable al decirlas, no valoro ni me importa lo que dice.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00bfQu\u00e9 hacemos? Ni una cosa ni la otra. \u00bfQu\u00e9 importa entonces? Importa lo que dice. Cuanta m\u00e1s verdad es una verdad menos importa quien la dice.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Jes\u00fas fue rechazado por sus \u201cparroquianos\u201d, como nos pasa a nosotros en nuestras familias, en nuestras comunidades, en nuestros ambientes porque muchas veces no podemos superar estos obst\u00e1culos tan obvios, pero tan dif\u00edciles de saltar.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Dios quiso hacerse normal, y por eso se hizo hombre. Dios quiso hablarnos normalmente y por eso tuvo boca y coraz\u00f3n. Jes\u00fas fue muy hombre, sin dejar de ser muy Dios. Nosotros podemos ser nombres y mujeres muy de Dios, muy profetas, sin dejar de ser humanos, es m\u00e1s, buen signo es que no dejemos de ser muy hombres y mujeres, con todas las letras.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Aprendamos a escuchar a todos, porque m\u00e1s all\u00e1 de la palabra de Dios escrita, Dios nos habla por medio de todos, incluso de los que a veces despreciamos.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al llegar a su pueblo, se puso a ense\u00f1ar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados. \u00ab\u00bfDe d\u00f3nde le vienen, dec\u00edan, esta sabidur\u00eda y ese poder de hacer milagros? \u00bfNo es este el hijo del carpintero? \u00bfSu madre no es la que llaman Mar\u00eda? \u00bfY no son hermanos suyos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6508,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-6507","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6507","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6507"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6507\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6511,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6507\/revisions\/6511"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6508"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6507"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6507"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6507"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}