{"id":6543,"date":"2025-08-07T00:00:31","date_gmt":"2025-08-07T03:00:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6543"},"modified":"2025-08-06T08:51:08","modified_gmt":"2025-08-06T11:51:08","slug":"xviii-jueves-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xviii-jueves-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XVIII Jueves durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6543-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/07-agosto-audio-XVIII-JuevesDuranteAno-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/07-agosto-audio-XVIII-JuevesDuranteAno-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/07-agosto-audio-XVIII-JuevesDuranteAno-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/07-agosto-audio-XVIII-JuevesDuranteAno-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Al llegar a la regi\u00f3n de <\/span><span class=\"cf0\">Cesarea<\/span><span class=\"cf0\"> de Filipo, Jes\u00fas pregunt\u00f3 a sus disc\u00edpulos: \u00ab\u00bfQu\u00e9 dice la gente sobre el Hijo del hombre? \u00bfQui\u00e9n dicen que es?\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Ellos le respondieron: \u00abUnos dicen que es Juan el Bautista; otros El\u00edas; y otros, Jerem\u00edas o alguno de los profetas.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">\u00abY ustedes, les pregunt\u00f3, <\/span><span class=\"cf0\">\u00bfqui\u00e9n<\/span><span class=\"cf0\"> dicen que soy?\u00bb Tomando la palabra, Sim\u00f3n Pedro respondi\u00f3: \u00abT\u00fa eres el Mes\u00edas, el Hijo de Dios vivo.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Y Jes\u00fas le dijo: \u00abFeliz de ti, Sim\u00f3n, hijo de Jon\u00e1s, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que est\u00e1 en el cielo.\u00bb Y yo te digo: \u00abT\u00fa eres Pedro, y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecer\u00e1 contra ella. Yo te dar\u00e9 las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedar\u00e1 atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedar\u00e1 desatado en el cielo.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Entonces orden\u00f3 severamente a sus disc\u00edpulos que no dijeran a nadie que \u00e9l era el Mes\u00edas.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Desde aquel d\u00eda, Jes\u00fas comenz\u00f3 a anunciar a sus disc\u00edpulos que deb\u00eda ir a Jerusal\u00e9n, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que deb\u00eda ser condenado a muerte y resucitar al tercer d\u00eda. Pedro lo llev\u00f3 aparte y comenz\u00f3 a reprenderlo, diciendo: \u00abDios no lo permita, Se\u00f1or, eso no suceder\u00e1.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Pero \u00e9l, d\u00e1ndose vuelta, dijo a Pedro: \u00ab\u00a1Ret\u00edrate, ve detr\u00e1s de m\u00ed, Satan\u00e1s! T\u00fa eres para m\u00ed un obst\u00e1culo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra del Se\u00f1or<\/span><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Todo pecado o vicio, tiene, por decirlo de una manera, \u201chijas e hijos\u201d, pecados derivados. En el caso de la avaricia, se dice que son: la dureza de coraz\u00f3n, la inquietud, la violencia, la mentira, el perjurio, el fraude y la traici\u00f3n. Caemos en la avaricia cuando retenemos riquezas o cuando las adquirimos. Del retener riquezas, procede en primera medida, la dureza de coraz\u00f3n, porque se cierra a la compasi\u00f3n hacia los otros, en especial hacia los m\u00e1s necesitados. A los avaros se les endurece el coraz\u00f3n m\u00e1s y m\u00e1s, en la medida que retienen y no son generosos. Un avaro no se conmueve antes las necesidades ajenas, piensa que no le corresponde, se queda fr\u00edo, inconmovible, se desentiende.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Del adquirir muchas riquezas se sigue el af\u00e1n de poseer m\u00e1s y m\u00e1s, y el coraz\u00f3n nunca est\u00e1 satisfecho, por eso busca por todos los medios, no importa si son buenos o malos, aumentar lo que tiene, nunca se sacia. Como dice el Eclesiast\u00e9s, \u201cel que ama el dinero, no se ve lleno de \u00e9l\u201d. Por eso el avaro vive inquieto, inseguro, siempre tiene miedo. Esta inquietud, esta ansiedad por tener y tener puede llevar al avaro a la violencia y al enga\u00f1o, con tal de conseguir lo que desea. Por otro lado, la mentira es la consecuencia l\u00f3gica de aquel que desea conseguir por cualquier medio, lo que desea. Se mienten los esposos, los hijos a los padres, los empleados a sus jefes, los jefes a sus empleados, se miente en los negocios, los abogados a sus clientes, los clientes a sus abogados. Incluso la mentira puede llegar a estar afirmada por un perjurio, que es cuando se enga\u00f1a jurando.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Cuando esto va creciendo en el coraz\u00f3n, se puede llegar al fraude, que es cuando el enga\u00f1o va acompa\u00f1ado de la acci\u00f3n. Por \u00faltimo, la traici\u00f3n se da cuando eso se dirige hacia una persona, como en el caso de Judas con Jes\u00fas, que fue capaz de entregarlo por unas monedas. Todo esto no es para mirar \u00fanicamente lo negativo, sino para que comprendamos porqu\u00e9 para Jes\u00fas el remedio a todos estos males, es la generosidad y la conciencia de que cada d\u00eda puede ser el \u00faltimo, y que no vale la pena acumular por acumular, como nos ense\u00f1aba la par\u00e1bola del domingo.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">En Algo del Evangelio de hoy, como Pedro, somos capaces de confesar la fe en Jes\u00fas y ayudar a que otros la descubran, y al mismo tiempo, o al instante, transformarnos en obst\u00e1culos para que otros crean en \u00c9l, porque nuestros pensamientos no siempre son los de Dios. Por m\u00e1s que creamos que Jes\u00fas es el Hijo de Dios, no siempre pensamos y sentimos como \u00c9l. Podemos ser obst\u00e1culos, podemos dejarnos llevar por nuestros pensamientos o el de los dem\u00e1s. Creer as\u00ed nom\u00e1s, dici\u00e9ndolo sin despreciar, creen muchos\u2026 ahora\u2026creer bien, como Jes\u00fas quiere, creen los que reciben el don de lo alto, del Padre, y son pocos. Los cristianos tambi\u00e9n vivimos a veces esta dualidad y luchamos d\u00eda a d\u00eda para no ser obst\u00e1culos de Jes\u00fas, para \u00e9l y para los dem\u00e1s. No debe haber tristeza m\u00e1s grande para cualquiera de nosotros, por lo menos para m\u00ed, que alejar a alguien de Jes\u00fas por nuestro mal ejemplo, que alguien por vos y por m\u00ed se aleje del amor de Dios.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Es un peso muy grande el que llevamos, y al mismo tiempo, es algo que no siempre depende de nosotros y por eso no debemos creer que todo depende de nosotros. Por m\u00e1s buenos y santos que seamos, muchas personas nos rechazar\u00e1n, nos criticar\u00e1n y no creer\u00e1n, porque siempre encontrar\u00e1n un porqu\u00e9 o una excusa para no creer. De la misma manera que le pas\u00f3 a Jes\u00fas. No podemos pretender que lo que hacemos agrade y conforme a todos, no pretendamos nunca eso. Porque creer es un don que regala el Padre, no es algo que fabricamos ni imponemos nosotros. Nosotros, y tambi\u00e9n vos, solo somos un medio, un puente, pero que muchas veces puede romperse o simplemente los dem\u00e1s no lo quieren usar. Hay que conocer nuestra fe para amarla, hay que conocer que significa tener fe, hay que amar nuestra fe para conocerla mejor.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">No nos olvidemos que se cree por gracia de Dios y se responde por decisi\u00f3n propia. No nos olvidemos de rezar hoy por todos los que no tienen fe, especialmente por los que est\u00e1n sufriendo grandes pruebas y no entienden el sentido de sus vidas. Recemos tambi\u00e9n por aquellos que tienen mayor responsabilidad en la transmisi\u00f3n de la fe, como el Papa, los obispos, los sacerdotes y di\u00e1conos, por los consagrados y consagradas, por todo el pueblo cristiano.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al llegar a la regi\u00f3n de Cesarea de Filipo, Jes\u00fas pregunt\u00f3 a sus disc\u00edpulos: \u00ab\u00bfQu\u00e9 dice la gente sobre el Hijo del hombre? \u00bfQui\u00e9n dicen que es?\u00bb Ellos le respondieron: \u00abUnos dicen que es Juan el Bautista; otros El\u00edas; y otros, Jerem\u00edas o alguno de los profetas.\u00bb \u00abY ustedes, les pregunt\u00f3, \u00bfqui\u00e9n dicen que soy?\u00bb [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6544,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-6543","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6543","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6543"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6543\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6547,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6543\/revisions\/6547"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6544"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6543"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6543"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6543"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}