{"id":6629,"date":"2025-08-23T00:00:00","date_gmt":"2025-08-23T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6629"},"modified":"2025-08-22T08:55:50","modified_gmt":"2025-08-22T11:55:50","slug":"xx-sabado-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xx-sabado-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XX S\u00e1bado durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6629-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/23-agosto-audio-XX-SabadoDuranteAno-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/23-agosto-audio-XX-SabadoDuranteAno-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/23-agosto-audio-XX-SabadoDuranteAno-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/23-agosto-audio-XX-SabadoDuranteAno-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a la multitud y a sus disc\u00edpulos:<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">\u00abLos escribas y fariseos ocupan la c\u00e1tedra de Mois\u00e9s; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se gu\u00eden por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los dem\u00e1s, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y o\u00edrse llamar &#8220;mi maestro&#8221; por la gente.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">En cuanto a ustedes, no se hagan llamar &#8220;maestro&#8221;, porque no tienen m\u00e1s que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen &#8220;padre&#8221;, porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco &#8220;doctores&#8221;, porque s\u00f3lo tienen un Doctor, que es el Mes\u00edas.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Que el m\u00e1s grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza ser\u00e1 humillado, y el que se humilla ser\u00e1 ensalzado.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra del Se\u00f1or<\/span><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">No es f\u00e1cil ser constantes en la vida. A veces se nos caen los brazos. A veces no tenemos fuerza para levantarlos. A veces nos entusiasmamos y despu\u00e9s, de golpe, viene un ventarr\u00f3n y se lleva todo aquello que hab\u00edamos anidado en el coraz\u00f3n, como una fuerza que nos supera. Pero siempre tenemos la posibilidad de volver a mirar al cielo simb\u00f3licamente, de volver a elevar nuestro coraz\u00f3n a nuestro buen Dios que siempre nos est\u00e1 escuchando, que siempre nos est\u00e1 mirando y sabe lo que nos pasa. \u00c9l es el \u00fanico que sabe el porqu\u00e9 de nuestros cansancios, el porqu\u00e9 de nuestras dudas, el porqu\u00e9 de nuestros miedos.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Y tenemos que poner la mirada en \u00e9l una vez m\u00e1s, nuestro coraz\u00f3n, donde siempre estar\u00e1 la fuerza necesaria para volver a empezar, para volver a decir: \u00abEsto me hac\u00eda bien\u00bb, \u00abtengo que volver a hacerlo\u00bb, \u00abesto es m\u00ed salvaci\u00f3n\u00bb, \u00abesto es el camino\u00bb, \u00abvos <\/span><span class=\"cf0\">sos<\/span><span class=\"cf0\"> la verdad y vos <\/span><span class=\"cf0\">sos<\/span><span class=\"cf0\"> la vida\u00bb, \u00abvos <\/span><span class=\"cf0\">sos<\/span><span class=\"cf0\"> el que me da la fuerza para seguir cada d\u00eda\u00bb. Y aunque todo el mundo nos se\u00f1ale y todo el mundo se nos burle e incluso piensen que invocar a Dios y buscarlo es de infantiles, es de personas que no piensan. Los que tenemos fe tenemos que volver a decir una vez m\u00e1s que \u00abeste es el camino\u00bb, que \u00abpase lo que pase siempre ser\u00e1 el camino\u00bb y que \u00abpase lo que pase en \u00e9l encontramos la paz\u00bb.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Y este camino tiene un final feliz; el final que la Palabra de Dios siempre nos ense\u00f1a; el final que todos necesitamos volver a recordar en el coraz\u00f3n para decir: \u00abS\u00ed, es por ac\u00e1. Puedo levantarme otra vez y puedo volver a empezar. Puedo volver a pedir perd\u00f3n. Puedo volver a rezar, a mirarlo cara a cara y a decirle que \u201cac\u00e1 estoy\u201d. S\u00ed, es verdad, con mis debilidades, con mis cansancios, con mis dudas, con mis vaivenes, pero ac\u00e1 estoy\u00bb.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Hoy es uno de esos d\u00edas, especialmente para los que estamos con alguna responsabilidad de dentro de la Iglesia, porque Algo del Evangelio de hoy es un llamado de atenci\u00f3n para los que transmitimos y ense\u00f1amos la fe, pero tambi\u00e9n para los que la reciben. La soberbia del alma se mete en cualquier coraz\u00f3n. No conoce fronteras y tenemos que aprender a percibirla tanto en nuestro coraz\u00f3n, para expulsarla, como en el de los otros, para evitar que nos haga mal, porque a veces la soberbia de otros a nosotros tambi\u00e9n nos ciega y nos hace tomar malas decisiones.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00bfEs posible que a veces la soberbia tenga tanta fuerza y a veces vivamos como si fu\u00e9ramos los \u00fanicos en este mundo? \u00bfEs posible que siendo tan poca cosa nos la creamos tanto? Vos dir\u00e1s: \u00abBueno\u2026 no es para tanto. No somos tan soberbios todos\u00bb. Es bueno que cada uno se deje interpelar por las palabras de Jes\u00fas. La soberbia en realidad toma mil colores y tonos distintos seg\u00fan la responsabilidad, seg\u00fan la personalidad y la experiencia de vida de cada uno, y justamente el peor mal de la soberbia es que, a veces, no se ve. Es imperceptible.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Solo una luz de afuera puede ayudarnos a iluminar nuestro coraz\u00f3n y a hacernos dar cuenta lo centrado en nosotros mismos que estamos y cu\u00e1nto nos enferma eso. No solo puede ser soberbio el engre\u00eddo, el que se lleva todo por delante, el altanero, sino tambi\u00e9n puede ser soberbio el apocado y silencioso, el que parece humilde desde afuera. La soberbia no es una cuesti\u00f3n externa principalmente, sino del coraz\u00f3n.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Dije que la soberbia toma mil colores. Ahora, en el Evangelio de hoy, las palabras de Jes\u00fas son lapidarias, especialmente con los que ten\u00edan una funci\u00f3n en el pueblo de Israel. Y sin miedo tenemos que trasladarlas al Pueblo de la Iglesia de Dios, especialmente a los ministros, a los que deben servir a otros, a los que entregaron su vida para servir a los dem\u00e1s. Cuando la soberbia ataca a los ministros de la Iglesia, obispos, sacerdotes, di\u00e1conos, consagrados y consagradas, ataca a la cabeza y si la cabeza es soberbia, el cuerpo tambi\u00e9n se va enfermando de este virus que a veces es imperceptible. Tambi\u00e9n pasa en cualquier grupo humano, en cualquier comunidad, hasta en una empresa. S\u00e9 que suena muy duro, pero la verdad es que hay que decirlo.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">No hay que tenerle miedo, especialmente nosotros, los sacerdotes, de decir las cosas como son y de incluso evaluarnos a nosotros mismos, pero siempre con amor. Cuando la soberbia se entremezcla con un cargo, con una posici\u00f3n eclesial, con una cuesti\u00f3n de poder, se puede transformar en una bomba de tiempo. \u00abQue el m\u00e1s grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza ser\u00e1 humillado, y el que se humilla ser\u00e1 ensalzado\u00bb.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Estas palabras de Jes\u00fas todos los sacerdotes deber\u00edamos grabarlas en el coraz\u00f3n, vivirlas y no escaparles, y los laicos deber\u00edan repetirlas y decirlas con caridad a quien vean que \u00abpone cargas en los dem\u00e1s que ni ellos mismos pueden llevar\u00bb; a quien escuchen que predica una cosa y despu\u00e9s hace otra; a quien le gusta ser sacerdote para tener poder; a quien les gusta disfrutar de tener un privilegio; a quien cree ser m\u00e1s importante por ser llamado padre, maestro, doctor, o por tener un t\u00edtulo y haber estudiado un poco m\u00e1s y saber algunas cuestiones de fe; a quien somete y manipula a las personas a su cargo, aun, incluso sin darse cuenta.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">El problema no es solo del que manipula con su poder, sino tambi\u00e9n del que se deja manipular. Muchas veces, \u00abla culpa, como se dice, no es solo del chancho, sino del que le da de comer\u00bb. La soberbia se retroalimenta y no se extirpa del coraz\u00f3n hasta que Jes\u00fas no nos abre los ojos y nos ayuda a darnos cuenta cu\u00e1nto tiempo hemos perdido por andar enfermos sin s\u00edntomas, asintom\u00e1ticos.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">No vamos a ser cre\u00edbles en este mundo, que siempre espera de nosotros lo mejor, si no somos humildes. Sin verdadera humildad no hay evangelizaci\u00f3n profunda, no hay testimonio posible, duradero y eficaz. Sencillamente porque el que nos salv\u00f3 no se la crey\u00f3. Si \u00e9l no se la \u00abcrey\u00f3\u00bb, si Jes\u00fas fue tan humilde, <\/span><span class=\"cf0\">\u00bfqu\u00e9<\/span><span class=\"cf0\"> nos queda a nosotros?<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Rez\u00e1<\/span><span class=\"cf0\"> siempre por los sacerdotes. <\/span><span class=\"cf0\">Rez\u00e1<\/span><span class=\"cf0\"> siempre por nosotros, los ministros de la Iglesia. Recemos por todos los que le toca servir, por aquellos que Dios eligi\u00f3 para que sean humildes y, a veces, no lo son. Todos lo necesitamos. La Iglesia los necesita, vos tambi\u00e9n.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a la multitud y a sus disc\u00edpulos: \u00abLos escribas y fariseos ocupan la c\u00e1tedra de Mois\u00e9s; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se gu\u00eden por sus obras, porque no hacen lo que dicen. 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