{"id":6668,"date":"2025-08-29T00:00:16","date_gmt":"2025-08-29T03:00:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6668"},"modified":"2025-08-28T09:54:29","modified_gmt":"2025-08-28T12:54:29","slug":"memoria-del-martirio-de-san-juan-bautista-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/memoria-del-martirio-de-san-juan-bautista-3\/","title":{"rendered":"Memoria del Martirio de San Juan Bautista"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6668-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/29-agosto-audio-MartirioSanJuanBautista-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/29-agosto-audio-MartirioSanJuanBautista-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/29-agosto-audio-MartirioSanJuanBautista-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/29-agosto-audio-MartirioSanJuanBautista-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Herodes, en efecto, hab\u00eda hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herod\u00edas, la mujer de su hermano Felipe, con la que se hab\u00eda casado. Porque Juan dec\u00eda a Herodes: &#8220;No te es l\u00edcito tener a la mujer de tu hermano&#8221;.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Herod\u00edas odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no pod\u00eda, porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo proteg\u00eda.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Un d\u00eda se present\u00f3 la ocasi\u00f3n favorable. Herodes festejaba su cumplea\u00f1os, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea. La hija de Herod\u00edas sali\u00f3 a bailar, y agrad\u00f3 tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: &#8220;P\u00eddeme lo que quieras y te lo dar\u00e9&#8221;. Y le asegur\u00f3 bajo juramento: &#8220;Te dar\u00e9 cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino&#8221;. Ella fue a preguntar a su madre: &#8220;\u00bfQu\u00e9 debo pedirle?&#8221;. &#8220;La cabeza de Juan el Bautista&#8221;, respondi\u00f3 esta.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">La joven volvi\u00f3 r\u00e1pidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: &#8220;Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista&#8221;.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">El rey se entristeci\u00f3 mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla. En seguida mand\u00f3 a un guardia que trajera la cabeza de Juan. El guardia fue a la c\u00e1rcel y le cort\u00f3 la cabeza. Despu\u00e9s la trajo sobre una bandeja, la entreg\u00f3 a la joven y esta se la dio a su madre.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Cuando los disc\u00edpulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cad\u00e1ver y lo sepultaron.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra del Se\u00f1or<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Me animo a poder darte un consejo hoy, que me lo doy siempre tambi\u00e9n a m\u00ed mismo, que es en realidad para cada d\u00eda, para siempre\u2026 un consejo para todos: \u00a1No aflojemos! \u00a1No hay que aflojar! S\u00e9 que a veces nos agarran tristezas y des\u00e1nimos, pero no hay que aflojar, te pido por favor. Muchas cosas podemos dejar de hacer en nuestra vida. Muchas cosas nos pueden pasar. Muchas cosas cambian y es verdad que es bueno que as\u00ed sea. Las cosas cambian, pero hay cosas que no deben cambiar nunca. Hay algo que no debe cambiar y debe permanecer siempre, aun en las dificultades m\u00e1s complicadas, y es\u2026 el seguir escuchando, o sea, no dejar de escuchar.<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">No dejemos de escuchar la palabra de cada d\u00eda, no lo dejes. No importa c\u00f3mo, con qui\u00e9n o por medio de qui\u00e9n. Lo importante es escuchar, pero la palabra de Dios, no tantos comentarios\u2026 la palabra de Dios. Por eso dig\u00e1monos a nosotros mismos ahora, en el silencio de tu casa, de tu jard\u00edn, de tu habitaci\u00f3n, o alzando la voz: \u00a1Quiero seguir escuchando! Me hace tanto bien cuando escucho en serio. No puedo dejar de escuchar. No puedo olvidarme de todas las cosas que la palabra de Dios cada d\u00eda me ilumin\u00f3 tantas veces. Dig\u00e1mosle hoy todos a Jes\u00fas: No quiero dejar de escuchar Maestro bueno. No quiero caer en la tentaci\u00f3n tan tentadora de pensar que ya est\u00e1, que ya me las s\u00e9 todas, que me aburr\u00ed de la palabra; \u00a1de cansarme de tu Padre!<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">La clave es no perder la memoria, no olvidarse de todo lo que Dios va haciendo en nosotros a medida que escuchamos y por eso es necesario siempre ser agradecidos. Todos estamos unidos por la palabra de Dios en este momento, ahora, vos y yo, que hace que su obra vaya m\u00e1s all\u00e1 de lo que nuestra percepci\u00f3n puede lograr comprender. Esto es verdad y nos ayuda mucho a todos, porque estamos unidos por la misma palabra. La palabra que transmite una verdad. \u00bfCu\u00e1l verdad? La misma verdad que defendi\u00f3 Juan el Bautista hasta el final y por la que tuvo que morir decapitado. S\u00ed, tan triste como eso.<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Pidieron que la cabeza de Juan- de este hombre justo y santo- sea llevada en una bandeja. Toda una imagen de lo que es capaz de hacer el ser humano que no vive en la verdad, cortarle la cabeza a alguien por ser incapaz de reconocer la verdad, por ser incapaz de jugarse por ella.<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Hoy en Algo del Evangelio celebramos su martirio, su testimonio de amor por la verdad. Si prestamos atenci\u00f3n, no hay muchas palabras de este gran hombre en los evangelios. No habla directamente, especialmente hoy, simplemente dicen que \u00e9l dec\u00eda: &#8220;No te es l\u00edcito tener a la mujer de tu hermano&#8221;, o sea, le dec\u00eda la verdad a Herodes. Sin embargo, la escena s\u00ed est\u00e1 plagada de palabras de otros, de di\u00e1logos falsos e hip\u00f3critas, de mentiras, de cobard\u00edas, enga\u00f1os, vendettas, falsos juramentos y vanidades.<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Como pasa hoy en d\u00eda cuando vemos a alg\u00fan medio de comunicaci\u00f3n. Todo es vanidad, todo para lograr a veces matar la verdad. As\u00ed es la historia de este mundo lejos de Dios, que odia la verdad y le gusta vivir en las tinieblas, desde siempre y m\u00e1s todav\u00eda desde la llegada a este mundo de la Verdad, que es nuestro buen y amado Jes\u00fas. El mundo sin \u00e9l es un mundo lleno de hipocres\u00eda y falto de verdad. El mundo sin Jes\u00fas es un mundo que preferir\u00eda salvarse a s\u00ed mismo antes que dar la vida por la verdad.<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Del mismo modo obra la cobard\u00eda en nuestro coraz\u00f3n cuando no nos animamos a jugarnos por esta verdad con amor o por bronca matamos algunas verdades (o personas que dan testimonio de la verdad) con nuestras palabras. El martirio de Juan el Bautista, de San Juan, es un espejo que, por contraste, nos puede mostrar la debilidad de este mundo y de nuestros corazones, que les cuesta much\u00edsimo reconocer la verdad y jugarse por ella. \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil es encontrar en este mundo, y aun tambi\u00e9n entre personas de fe, cristianos que se jueguen por la verdad! \u00a1C\u00f3mo cuesta encontrar cristianos que realmente vivan por ella, que no tengan miedo de hablar y defender a Jes\u00fas hasta el final, y no a los gritos, sino con amor!<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Es verdad que hay mucha gente buena en este mundo, mucha gente buena en la Iglesia, pero hay pocas personas, pocos sacerdotes, que se animan a hablar la verdad (en todas sus dimensiones) hasta el final, su verdad, la verdad de Jes\u00fas, la verdad de esta vida, la verdad de la Iglesia. Es muy f\u00e1cil ser como Herodes, como Herod\u00edas y su hija, como los que estaban ese d\u00eda en esa fiesta, en ese cumplea\u00f1os, o como ese guardia que cumpli\u00f3 una orden. Es f\u00e1cil no jugarse por nada y callar toda la deshonestidad, mentira, corrupci\u00f3n, acomodo, falsedad y enga\u00f1o que hay por ah\u00ed dando vueltas, alrededor nuestro. Es f\u00e1cil. Nadie nos dice nada, es \u201cpol\u00edticamente correcto\u201d. Es un modo de subsistir.<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Pero&#8230; \u00bfverdaderamente preferimos eso? \u00bfPreferimos vivir acomodados y ser recordados como mediocres y tibios? \u00bfNo es m\u00e1s gratificante vivir por la verdad, por Jes\u00fas, dejando algo m\u00e1s grande en este mundo, algo que perdure para siempre? Pens\u00e9moslo hoy. Tom\u00e9monos un tiempo para rezar y meditar.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Herodes, en efecto, hab\u00eda hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herod\u00edas, la mujer de su hermano Felipe, con la que se hab\u00eda casado. Porque Juan dec\u00eda a Herodes: &#8220;No te es l\u00edcito tener a la mujer de tu hermano&#8221;. Herod\u00edas odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no pod\u00eda, porque Herodes lo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6669,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-6668","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6668","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6668"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6668\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6672,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6668\/revisions\/6672"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6669"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6668"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6668"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6668"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}