{"id":6685,"date":"2025-09-01T00:00:18","date_gmt":"2025-09-01T03:00:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6685"},"modified":"2025-08-31T17:44:44","modified_gmt":"2025-08-31T20:44:44","slug":"xxii-lunes-durante-el-ano-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxii-lunes-durante-el-ano-3\/","title":{"rendered":"XXII Lunes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6685-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/01-septiembre-audio-XXII-LunesDuranteAno-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/01-septiembre-audio-XXII-LunesDuranteAno-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/01-septiembre-audio-XXII-LunesDuranteAno-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/01-septiembre-audio-XXII-LunesDuranteAno-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas fue a Nazaret, donde se hab\u00eda criado; el s\u00e1bado entr\u00f3 como de costumbre en la sinagoga y se levant\u00f3 para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isa\u00edas y, abri\u00e9ndolo, encontr\u00f3 el pasaje donde estaba escrito:<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">&#8220;El Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque me ha consagrado por la unci\u00f3n. \u00c9l me envi\u00f3 a llevar la Buena Noticia los pobres, a anunciar la liberaci\u00f3n a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Jes\u00fas cerr\u00f3 el Libro, lo devolvi\u00f3 al ayudante y se sent\u00f3. Todos en la sinagoga ten\u00edan los ojos fijos en \u00e9l. Entonces comenz\u00f3 a decirles: \u00abHoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de o\u00edr.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Todos daban testimonio a favor de \u00e9l y estaban llenos de admiraci\u00f3n por las palabras de gracia que sal\u00edan de su boca. Y dec\u00edan: \u00ab\u00bfNo es este el hijo de Jos\u00e9?\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Pero \u00c9l les respondi\u00f3: \u00abSin duda ustedes me citar\u00e1n el refr\u00e1n: &#8220;M\u00e9dico, c\u00farate a ti mismo.&#8221; Realiza tambi\u00e9n aqu\u00ed, en tu patria, todo lo que hemos o\u00eddo que sucedi\u00f3 en Cafarna\u00fam.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Despu\u00e9s agreg\u00f3: \u00abLes aseguro que ning\u00fan profeta es bien recibido en su tierra. Yo les aseguro que hab\u00eda muchas viudas en Israel en el tiempo de El\u00edas, cuando durante tres a\u00f1os y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azot\u00f3 a todo el pa\u00eds. Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado El\u00edas, sino a una viuda de Sarepta, en el pa\u00eds de Sid\u00f3n. Tambi\u00e9n hab\u00eda muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino Naam\u00e1n, el sirio.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Al o\u00edr estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y, levant\u00e1ndose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intenci\u00f3n de despe\u00f1arlo. Pero Jes\u00fas, pasando en medio de ellos, continu\u00f3 su camino.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra del Se\u00f1or<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Qu\u00e9 lindo empezar una nueva semana de la mano de Jes\u00fas, que siempre nos habla al coraz\u00f3n, para que escuchemos su voz y demos frutos de santidad. A partir de hoy, durante la semana, hasta el tiempo de adviento, nos acompa\u00f1ar\u00e1 el evangelio de san Lucas; cada evangelista, debemos recordar, tiene su propia mirada sobre el misterio de la vida de Jes\u00fas, por decirlo as\u00ed, y eso nos puede ayudar a enriquecer lo que vamos aprendiendo sobre \u00c9l, que siempre es inagotable.<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">De las ense\u00f1anzas del evangelio de ayer, esas que brotaron de las par\u00e1bolas de Jes\u00fas al ver que en ese banquete al cual lo invitaron, muchos buscaban los primeros puestos, floreci\u00f3 una ense\u00f1anza profunda que deseo que nos acompa\u00f1e durante estos d\u00edas, algo sobre esa virtud tan necesaria como olvidada, la humildad. La humildad, por ser la virtud opuesta a la soberbia, esa que fomenta y exacerba el deseo desordenado de la propia excelencia, es la que modera ese deseo haciendo que busquemos someternos a nuestro Padre, por amor, con libertad, sin desear otra cosa que su gloria. Continuaremos con este lindo tema estos d\u00edas.<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Bueno con este esp\u00edritu volvamos a Algo del Evangelio de hoy.<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00bfQu\u00e9 podemos aprender de estas palabras? Me parece que cuatro cosas, fundamentalmente:<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Jes\u00fas habla de que viene a cumplir una misi\u00f3n, es el enviado del Padre a cumplir una misi\u00f3n en nosotros, en cada ser humano, \u00c9l es el d\u00f3cil a la Palabra, por supuesto \u00c9l mismo es la Palabra, pero fue humilde y d\u00f3cil al env\u00edo del Padre, viniendo a hacer lo que \u00c9l le ped\u00eda.<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00bfY qu\u00e9 vino hacer Jes\u00fas al mundo? Vino a liberarnos; a permitirnos ver, quitarnos la ceguera; a darnos libertad; y a proclamar un a\u00f1o de gracia.<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Muchas veces <\/span><span class=\"cf1\">\u2013no s<\/span><span class=\"cf0\">\u00e9 si te pasar\u00e1<\/span><span class=\"cf1\">\u2013 tenemos una idea reducida de lo que vino a hacer Jes<\/span><span class=\"cf0\">\u00fas a nuestra vida. S\u00ed, vino a salvarnos del pecado y eso es verdad y lo vivimos, lo experimentamos; pero a veces, ese &#8220;salvarnos del pecado&#8221; no terminamos de darnos cuenta a qu\u00e9 se refiere profundamente o pensamos que simplemente es el perd\u00f3n de los pecados que recibimos cuando nos confesamos; pero Jes\u00fas quiere ir m\u00e1s all\u00e1, no s\u00f3lo desea perdonarnos los pecados a trav\u00e9s de la confesi\u00f3n, sino adem\u00e1s quiere liberarnos de todo lo que el pecado produce en nuestra vida, todos los problemas, todas las consecuencias que ese pecado trajo al mundo, la debilidad que nos arrastra al pecado, las cadenas que nos atan al pecado, las ra\u00edces que lo producen; por eso dice la palabra de hoy, que Jes\u00fas viene a liberarnos, liberarnos porque estamos cautivos de muchas cosas, cautivos de nosotros mismos, cautivos de pecados que nos tienen atados, cautivos de personas, de afectos, de cosas, estamos cautivos y \u00c9l tambi\u00e9n quiere liberarnos de esto.<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Por eso, tambi\u00e9n se puede decir que estamos ciegos, no vemos bien, no vemos las cosas con claridad; por eso \u00c9l viene a darnos una mirada diferente de nuestra vida, una mirada diferente de la realidad, una mirada distinta de todo lo que nos pasa para que tengamos una mirada de fe, sobrenatural.<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Tambi\u00e9n viene a dar la libertad, a ayudarnos a elegir bien, a permitirnos desplegar nuestra capacidad de elegir, lo mejor que Dios nos dio, elegir siempre su amor.<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Y, por \u00faltimo, Jes\u00fas tambi\u00e9n vino a proclamar un a\u00f1o de gracia; eso quiere decir que estamos en el tiempo de la misericordia, en el tiempo del perd\u00f3n, en el tiempo de la reparaci\u00f3n de todas las cosas malas que podemos tener en nuestra vida, lo malo que hicimos y nos hicieron; Jes\u00fas nos viene a dar, simb\u00f3licamente un a\u00f1o de gracia, un tiempo del perd\u00f3n.<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Que esta semana empecemos con esta certeza, de que Jes\u00fas viene a salvarnos, la palabra viene a salvarnos \u00bfde qu\u00e9? Eso ya tiene que responderlo cada uno, personalmente. <\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas fue a Nazaret, donde se hab\u00eda criado; el s\u00e1bado entr\u00f3 como de costumbre en la sinagoga y se levant\u00f3 para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isa\u00edas y, abri\u00e9ndolo, encontr\u00f3 el pasaje donde estaba escrito: &#8220;El Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque me ha consagrado por la unci\u00f3n. \u00c9l me [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6686,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-6685","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6685","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6685"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6685\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6689,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6685\/revisions\/6689"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6686"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6685"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6685"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6685"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}