{"id":6782,"date":"2025-09-18T00:00:36","date_gmt":"2025-09-18T03:00:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6782"},"modified":"2025-09-17T19:47:38","modified_gmt":"2025-09-17T22:47:38","slug":"xxiv-jueves-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxiv-jueves-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXIV Jueves durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6782-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/18-septiembre-audio-XXIV-JuevesDuranteAno-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/18-septiembre-audio-XXIV-JuevesDuranteAno-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/18-septiembre-audio-XXIV-JuevesDuranteAno-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/18-septiembre-audio-XXIV-JuevesDuranteAno-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a><\/span><span class=\"cf0\">Un fariseo invit\u00f3 a Jes\u00fas a comer con \u00e9l. Jes\u00fas entr\u00f3 en la casa y se sent\u00f3 a la mesa. Entonces una mujer pecadora que viv\u00eda en la ciudad, al enterarse de que Jes\u00fas estaba comiendo en casa del fariseo, se present\u00f3 con un frasco de perfume. Y coloc\u00e1ndose detr\u00e1s de \u00e9l, se puso a llorar a sus pies y comenz\u00f3 a ba\u00f1arlos con sus l\u00e1grimas; los secaba con sus cabellos, los cubr\u00eda de besos y los ung\u00eda con perfume.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Al ver esto, el fariseo que lo hab\u00eda invitado pens\u00f3: \u00abSi este hombre fuera profeta, sabr\u00eda qui\u00e9n es la mujer que lo toca y lo que ella es: \u00a1una pecadora!\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Pero Jes\u00fas le dijo: \u00abSim\u00f3n, tengo algo que decirte.\u00bb \u00ab\u00a1Di, Maestro!\u00bb, respondi\u00f3 \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">\u00abUn prestamista ten\u00eda dos deudores: uno le deb\u00eda quinientos denarios, el otro cincuenta. Como no ten\u00edan con qu\u00e9 pagar, perdon\u00f3 a ambos la deuda. \u00bfCu\u00e1l de los dos amar\u00e1 m\u00e1s?\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Sim\u00f3n contest\u00f3: \u00abPienso que aquel a quien perdon\u00f3 m\u00e1s.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Jes\u00fas le dijo: \u00abHas juzgado bien.\u00bb Y volvi\u00e9ndose hacia la mujer, dijo a Sim\u00f3n: \u00ab\u00bfVes a esta mujer? Entr\u00e9 en tu casa y t\u00fa no derramaste agua sobre mis pies; en cambio, ella los ba\u00f1\u00f3 con sus l\u00e1grimas y los sec\u00f3 con sus cabellos. T\u00fa no me besaste; ella, en cambio, desde que entr\u00e9, no ces\u00f3 de besar mis pies. T\u00fa no ungiste mi cabeza; ella derram\u00f3 perfume sobre mis pies. Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor. Pero aquel a quien se le perdona poco, demuestra poco amor.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Despu\u00e9s dijo a la mujer: \u00abTus pecados te son perdonados.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Los invitados pensaron: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es este hombre, que llega hasta perdonar los pecados?\u00bb Pero Jes\u00fas dijo a la mujer: \u00abTu fe te ha salvado, vete en paz.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra del Se\u00f1or<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Hoy la Palabra de Dios nos vuelve a deslumbrar en una escena maravillosa, cargada de gestos, de palabras, de signos, tanto que podr\u00edamos pasar horas contempl\u00e1ndola; pero hoy elijo quedarme con tres im\u00e1genes: la de Jes\u00fas que es por supuesto el centro y el due\u00f1o de todo lo que pasa, \u00c9l sabe lo que pasa en el coraz\u00f3n del este fariseo, en el coraz\u00f3n tuyo y en el m\u00edo, en todos los corazones; sabe lo que pasa en el coraz\u00f3n de esa mujer y tambi\u00e9n, vuelvo a decir, en el nuestro.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Por otro lado, est\u00e1 el fariseo; el que lo invit\u00f3, el anfitri\u00f3n, el que cree ser due\u00f1o de todo, due\u00f1o de la situaci\u00f3n <\/span><span class=\"cf1\">\u2013pero en realidad todo le pasa por encima\u2013 y termina quedando expuesto ante todos como el peor anfitri<\/span><span class=\"cf0\">\u00f3n: sin amor, sin coraz\u00f3n, sin entra\u00f1as, sin paz en su alma.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Y finalmente, esta gran mujer, un ejemplo de mujer, llena de amor, llena de detalles, es un derroche de amor para con Jes\u00fas. \u00a1Qu\u00e9 importan al final sus pecados, si fue la que en definitiva m\u00e1s am\u00f3, m\u00e1s amor demostr\u00f3! Ella se fue en paz, aun habi\u00e9ndose expuesto a ser burlada, criticada, despreciada, con todo se fue finalmente en paz. \u00a1Qu\u00e9 ejemplo de mujer, qu\u00e9 ejemplo de actitud! Hay mujeres en el Evangelio que nos conmueven, y esta es una de ellas; no sabemos su nombre, sabemos simplemente que la juzgaban como pecadora, pero en realidad sabemos que fue la que m\u00e1s am\u00f3 y eso es en definitiva lo m\u00e1s importante y lo m\u00e1s lindo.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Pienso y rec\u00e9 dos cosas para dejarte meditando hoy (adem\u00e1s de todo lo que pod\u00e9s pensar de Algo del Evangelio de este d\u00eda): por un lado, la actitud del fariseo y, por otro lado, la actitud de esta mujer <\/span><span class=\"cf1\">\u2013la que m<\/span><span class=\"cf0\">\u00e1s am\u00f3<\/span><span class=\"cf1\">\u2013; creo que son como dos modos de pararse frente a la vida y frente a Jes<\/span><span class=\"cf0\">\u00fas.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Te dir\u00eda que nuestra vida es como un ir de a poco, lentamente d\u00e1ndonos cuenta que porque hemos sido perdonados, tenemos mucho para dar y mucho para amar. Lo que pasa es que a veces hemos banalizado tanto la palabra \u00abpecado\u00bb, y a veces a algunos les da tanto rechazo, que o nos quedamos en los pecaditos que cometemos diariamente, esos peque\u00f1os de cada d\u00eda y confesamos finalmente siempre lo mismo, mir\u00e1ndonos a nosotros como unos tremendos narcisistas; o bien, lo minimizamos tanto y nos cansamos de escuchar esta palabra \u00abpecado\u00bb, que ya parece que finalmente nada es pecado.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Y como nada es pecado, no hay perd\u00f3n; y como no hay perd\u00f3n, no hay amor verdadero; en definitiva, no hay salvaci\u00f3n, \u00bfa qu\u00e9 vino Jes\u00fas? Sin perd\u00f3n no hay amor verdadero. Jes\u00fas nos ayuda hoy a salir de estos caminos sin salida, de estos dos extremos, nos quiere llevar a algo mucho m\u00e1s profundo; a saber que todos fuimos perdonados, pecando mucho o poco, no importa; todos hemos sido perdonados, tarde o temprano tendremos que caer en la cuenta de esto. Esto nos puede llevar todo la vida, pero tarde o temprano caeremos a los pies de Jes\u00fas alg\u00fan d\u00eda para demostrarle tanto amor por todo lo que nos ha perdonado, por todo lo que nos ha dado.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Nuestra vida cristiana es un ir descubriendo el amor, un ir dej\u00e1ndonos encontrar, un tomar consciencia con el coraz\u00f3n de esta verdad profunda; por eso hoy antes que hacer muchas cosas pensemos en esto, si no comprendemos esto estaremos como el fariseo: mirando a todos, juzgando todo, incluso a Jes\u00fas que es capaz de perdonar todo.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Si crees que se te perdon\u00f3 poco, seguramente que andar\u00e1s por la vida con aires de suficiencia pensando en los grandes pecadores que andan por ah\u00ed&#8230; \u00bfCrees que eso te da la paz que viene de Jes\u00fas? \u00bfCrees que la vida cristiana es un andar inmaculado por ah\u00ed recolectando m\u00e9ritos por ser mejores que otros?<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">No podemos ser mejores en realidad, m\u00e1s buenos y m\u00e1s santos, si no nos damos cuenta que antes fuimos perdonados, mucho antes de que nos di\u00e9ramos cuenta. Y por eso hoy <\/span><span class=\"cf1\">\u2013como esta gran mujer\u2013, tenemos que tirarnos a los pies de Jes<\/span><span class=\"cf0\">\u00fas, en el Sagrario, en la intimidad de nuestro coraz\u00f3n, para demostrarle todo el amor que podamos, porque hemos sido perdonados.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un fariseo invit\u00f3 a Jes\u00fas a comer con \u00e9l. Jes\u00fas entr\u00f3 en la casa y se sent\u00f3 a la mesa. Entonces una mujer pecadora que viv\u00eda en la ciudad, al enterarse de que Jes\u00fas estaba comiendo en casa del fariseo, se present\u00f3 con un frasco de perfume. Y coloc\u00e1ndose detr\u00e1s de \u00e9l, se puso a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6783,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-6782","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6782","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6782"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6782\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6788,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6782\/revisions\/6788"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6783"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6782"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6782"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6782"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}