{"id":6794,"date":"2025-09-20T00:00:44","date_gmt":"2025-09-20T03:00:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6794"},"modified":"2025-09-19T08:25:25","modified_gmt":"2025-09-19T11:25:25","slug":"xxiv-sabado-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxiv-sabado-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXIV S\u00e1bado durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6794-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/20-septiembre-audio-XXIV-SabadoDuranteAno-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/20-septiembre-audio-XXIV-SabadoDuranteAno-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/20-septiembre-audio-XXIV-SabadoDuranteAno-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/20-septiembre-audio-XXIV-SabadoDuranteAno-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Como se reun\u00eda una gran multitud y acud\u00eda a Jes\u00fas gente de todas las ciudades, \u00e9l les dijo, vali\u00e9ndose de una par\u00e1bola: \u00abEl sembrador sali\u00f3 a sembrar su semilla. Al sembrar, una parte de la semilla cay\u00f3 al borde del camino, donde fue pisoteada y se la comieron los p\u00e1jaros del cielo. Otra parte cay\u00f3 sobre las piedras y, al brotar, se sec\u00f3 por falta de humedad. Otra cay\u00f3 entre las espinas, y estas, brotando al mismo tiempo, la ahogaron.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Otra parte cay\u00f3 en tierra f\u00e9rtil, brot\u00f3 y produjo fruto al ciento por uno.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Y una vez que dijo esto, exclam\u00f3: \u00ab\u00a1El que tenga o\u00eddos para o\u00edr, que oiga!\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Sus disc\u00edpulos le preguntaron qu\u00e9 significaba esta par\u00e1bola, y Jes\u00fas les dijo: \u00abA ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; a los dem\u00e1s, en cambio, se les habla en par\u00e1bolas, para que miren sin ver y oigan sin comprender.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">La par\u00e1bola quiere decir esto: La semilla es la Palabra de Dios. Los que est\u00e1n al borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el demonio y arrebata la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Los que est\u00e1n sobre las piedras son los que reciben la Palabra con alegr\u00eda, apenas la oyen; pero no tienen ra\u00edces: creen por un tiempo, y en el momento de la tentaci\u00f3n se vuelven atr\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Lo que cay\u00f3 entre espinas son los que escuchan, pero con las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, se van dejando ahogar poco a poco, y no llegan a madurar. Lo que cay\u00f3 en tierra f\u00e9rtil son los que escuchan la Palabra con un coraz\u00f3n bien dispuesto, la retienen, y dan fruto gracias a su constancia.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra del Se\u00f1or<\/span><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00abComo se reun\u00eda una gran multitud y acud\u00eda a Jes\u00fas gente de todas las ciudades, \u00e9l les dijo vali\u00e9ndose de una par\u00e1bola\u00bb. Hay que ponerse en contexto, en ese lugar, en ese momento, en esa situaci\u00f3n de la historia, en la que Jes\u00fas aprovecha las multitudes para ense\u00f1arles. Las multitudes seguramente buscaban otra cosa; buscaban saciar su deseo de ser sanados, curados, su deseo de alimento, por los milagros que \u00e9l hac\u00eda. Pero, sin embargo, Jes\u00fas les ense\u00f1a. \u00a1Cu\u00e1nto nos ense\u00f1a este Evangelio de hoy! \u00a1Cu\u00e1nto nos ense\u00f1a a los miembros de la Iglesia, a los que evangelizamos, cuando pensamos que hay que darle a las personas, a los corazones, lo que ellos buscan! No siempre, no siempre es as\u00ed. Tenemos que aprender a discernir, como lo hizo Jes\u00fas en ese tiempo.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Hoy las multitudes tambi\u00e9n est\u00e1n hambrientas de Jes\u00fas; hoy m\u00e1s que nunca. Y tambi\u00e9n nos equivocamos, porque no escuchamos a Jes\u00fas. No nos damos cuenta de que las personas necesitan la Palabra de Dios. Necesitan escuchar qu\u00e9 es lo que Dios dice y ense\u00f1a, qu\u00e9 es lo que Dios quiere. Porque solo desde ah\u00ed, solo desde adentro del coraz\u00f3n, siguiendo las ense\u00f1anzas de nuestro Padre del cielo, vendr\u00e1 la verdadera sanaci\u00f3n de los corazones. Todo lo dem\u00e1s <\/span><span class=\"cf1\">\u2013s<\/span><span class=\"cf0\">\u00ed<\/span><span class=\"cf1\">\u2013 puede venir (las curaciones del cuerpo, la expulsi<\/span><span class=\"cf0\">\u00f3n de demonios, los milagros de la multiplicaci\u00f3n de los panes), pero lo que la Palabra da no lo puede dar otra cosa que la boca y el coraz\u00f3n de Jes\u00fas.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Habl\u00e1ndonos en par\u00e1bolas, Jes\u00fas, en Algo del Evangelio de hoy, tambi\u00e9n nos ense\u00f1a, de alg\u00fan modo, cosas sin decirlo, con su modo de ense\u00f1ar. Nos ense\u00f1a que la realidad que nos circunda, las cosas que pasan, no se definen con una frase, con una idea, ni con una sola par\u00e1bola, por ejemplo; sino que con muchas frases y muchas par\u00e1bolas uno puede acercarse un poco m\u00e1s a la verdad del Reino de Dios, pero que jam\u00e1s podremos atraparla del todo.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Al hablarnos del Reino de Dios en par\u00e1bolas, \u00e9l nos ense\u00f1a a ser humildes de alg\u00fan modo, a ir entendiendo de a poco y, al mismo tiempo, saber que jam\u00e1s entenderemos todo. Por eso \u00abAlgo\u00bb del Evangelio, \u00bf<\/span><span class=\"cf0\">entend\u00e9s<\/span><span class=\"cf0\">? Cuando queremos atrapar la verdad, hacerla nuestra; cuando creemos que sabemos todo de Dios, de nuestra fe, de nuestra vida espiritual, de lo que nos pasa <\/span><span class=\"cf1\">\u2013por saber algunas <\/span><span class=\"cf0\">\u00abfrases\u00bb que son verdad<\/span><span class=\"cf1\">\u2013, es cuando en realidad sabemos muy poco.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf1\">Por eso, la escena de hoy nos regala una de las par<\/span><span class=\"cf0\">\u00e1bolas aparentemente m\u00e1s sencillas, pero al mismo tiempo m\u00e1s profundas.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Tu vida, y la m\u00eda, la verdad que es un poco de todo. Es compleja. Todo est\u00e1 mezclado en nuestro coraz\u00f3n. Tenemos, por decirlo as\u00ed, todos los terrenos en el coraz\u00f3n. No somos lo uno o lo otro. No somos blanco y negro, tambi\u00e9n hay grises. Hay terrero pedregoso tambi\u00e9n. Tenemos malezas, partes de camino duras y, tambi\u00e9n, tierra f\u00e9rtil. Algunas palabras de Dios prenden, crecen <\/span><span class=\"cf1\">\u2013por decirlo as<\/span><span class=\"cf0\">\u00ed<\/span><span class=\"cf1\">\u2013, <\/span><span class=\"cf0\">\u00abgerminan\u00bb, f\u00e1cil en nuestro coraz\u00f3n y otras, lamentablemente, las desperdiciamos. Con algunos temas de la Palabra de Dios nos entusiasmamos m\u00e1s y otros ni los escuchamos.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">En nuestro coraz\u00f3n adem\u00e1s tenemos que reconocer que tambi\u00e9n hay ciza\u00f1a sembrada por el \u00abenemigo\u00bb, hay maleza, o por personas que se disfrazan de \u00abenemigos\u00bb y act\u00faan en nuestra vida como sembradores de ciza\u00f1a. Y adem\u00e1s nosotros mismos tambi\u00e9n nos transformamos en tierra f\u00e9rtil para la ciza\u00f1a, cuando no rechazamos el mal en nuestro coraz\u00f3n y somos, de alg\u00fan modo, nuestros propios \u00abenemigos\u00bb. \u00bfCu\u00e1ntas veces somos nosotros mismos los que boicoteamos la acci\u00f3n de Dios en nuestro coraz\u00f3n y no dejamos que prevalezca la buena semilla y el amor?<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00bfQu\u00e9 podemos hacer? \u00bfRasgarnos las vestiduras?, \u00bfgolpearnos el pecho? No. Podemos ser tierra f\u00e9rtil cada d\u00eda un poco m\u00e1s, hoy, en este d\u00eda, en este s\u00e1bado.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Tenemos que ser tierra de la buena, de la que recibe la Palabra, la que le da un buen espacio de crecimiento, le da aire, la riega, le remueve alrededor para que penetren los nutrientes, le quita las espinas, la abona y sabe esperar para ver el fruto. Porque para ver el fruto hay que esperar. La din\u00e1mica de la Palabra de Dios en nuestra vida es como la semilla y la tierra. Es una relaci\u00f3n constante que no termina nunca. Una necesita de la otra. Es un trabajo de todos los d\u00edas. La semilla de la Palabra de Dios necesita de nuestro coraz\u00f3n y necesita tambi\u00e9n un buen ambiente para crecer. La semilla tiene todo su potencial y nosotros tambi\u00e9n.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">En la semilla est\u00e1 todo lo disponible para que se produzca un \u00e1rbol lleno de frutos. La semilla est\u00e1 todos los d\u00edas disponible. La est\u00e1s escuchando ahora, en este audio. Todos los d\u00edas <\/span><span class=\"cf0\">pod\u00e9s<\/span><span class=\"cf0\"> escucharla. Tu respuesta es hoy, no ma\u00f1ana. No hay que posponer. Nuestra respuesta no es a futuro, es ahora. Podemos dar mucho fruto. Podemos dar mucho m\u00e1s de lo que damos. Podemos hacer algo m\u00e1s para amar, para perdonar, para crecer, para ayudar, para hacer crecer a otros. Podemos mucho m\u00e1s. No seamos mezquinos, no midamos tanto.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Dejemos que el amor de Dios que es inmensamente generoso <\/span><span class=\"cf1\">\u2013como este sembrador de la par<\/span><span class=\"cf0\">\u00e1bola que siembra sabiendo que mucho se perder\u00e1<\/span><span class=\"cf1\">\u2013; que esta verdad, nos transforme en serio. No nos conformemos con la mediocridad de este mundo y, muchas veces, de nuestra amada Iglesia, que no termina de despertarse para llevar el mensaje de Dios a los dem<\/span><span class=\"cf0\">\u00e1s. \u00ab\u00a1El que tenga o\u00eddos para o\u00edr, que oiga!\u00bb.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como se reun\u00eda una gran multitud y acud\u00eda a Jes\u00fas gente de todas las ciudades, \u00e9l les dijo, vali\u00e9ndose de una par\u00e1bola: \u00abEl sembrador sali\u00f3 a sembrar su semilla. Al sembrar, una parte de la semilla cay\u00f3 al borde del camino, donde fue pisoteada y se la comieron los p\u00e1jaros del cielo. 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