{"id":6950,"date":"2025-10-18T00:00:26","date_gmt":"2025-10-18T03:00:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=6950"},"modified":"2025-10-17T08:03:40","modified_gmt":"2025-10-17T11:03:40","slug":"fiesta-de-san-lucas-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/fiesta-de-san-lucas-3\/","title":{"rendered":"Fiesta de San Lucas"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6950-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/18-octubre-audio-FiestaSanLucas-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/18-octubre-audio-FiestaSanLucas-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/18-octubre-audio-FiestaSanLucas-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/18-octubre-audio-FiestaSanLucas-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>El Se\u00f1or design\u00f3 a otros setenta y dos, y los envi\u00f3 de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde \u00c9l deb\u00eda ir.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Y les dijo: \u00abLa cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al due\u00f1o de los sembrados que env\u00ede trabajadores para la cosecha. \u00a1Vayan! Yo los env\u00edo como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni provisiones, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Al entrar en una casa, digan primero: &#8220;\u00a1Que descienda la paz sobre esta casa!&#8221; Y si hay all\u00ed alguien digno de recibirla, esa paz reposar\u00e1 sobre \u00e9l; de lo contrario, volver\u00e1 a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: &#8220;El Reino de Dios est\u00e1 cerca de ustedes&#8221;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra del Se\u00f1or<\/span><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">San Lucas es el evangelista que, entre tantas caracter\u00edsticas particulares que tiene, le gust\u00f3 pintarnos a un Jes\u00fas orante y misericordioso. Un Jes\u00fas que se hac\u00eda tiempo para estar tranquilo con su Padre del cielo, con nuestro Pap\u00e1. Son muchos los momentos en donde este evangelista nos cuenta que Jes\u00fas se apartaba para orar, en donde hablaba sobre la oraci\u00f3n y, por supuesto, en donde nos ense\u00f1\u00f3 a orar por un especial pedido de sus disc\u00edpulos: \u00abSe\u00f1or, ense\u00f1anos a orar\u2026\u00bb, le dijeron. Por eso me parece lindo que, en este d\u00eda, en esta fiesta nos enfoquemos en esto, creo que nos puede hacer bien, porque en definitiva lo que nos cambia el coraz\u00f3n, lo que hace la diferencia en nuestra vida, es la oraci\u00f3n.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Podemos leer la Biblia de punta a punta mil veces, pero si no rezamos con ella, solo nos quedamos con la historia, solo nos quedan datos, informaci\u00f3n. El que reza con la Palabra de Dios es el que cambia o se deja cambiar, es el que est\u00e1 siempre atento, el que se deja encontrar por ella, m\u00e1s que andar buscando lo que dice. Es Dios el que nos encuentra con su Palabra, y para eso hay que escucharla, rezarla y masticarla.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00bfY si nos preguntamos hoy algunas cosas? \u00bfQu\u00e9 nos han ense\u00f1ado de ni\u00f1os, por ejemplo, sobre la oraci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 hemos recibido? \u00bfC\u00f3mo estamos viviendo hoy nuestra relaci\u00f3n con Dios que es Padre, que en definitiva se define mucho en nuestra manera de rezar? \u00bfSeguimos pensando como ni\u00f1os y rezando como adultos o pensamos como adultos y rezamos como ni\u00f1os? Seguramente nos han ense\u00f1ado cosas muy buenas, recibimos muy buenos consejos. Por ah\u00ed nos dijeron alguna vez que \u00abnunca nos acostemos sin antes haber rezado, o bien nunca nos durmamos sin haber por lo menos rezado algo\u00bb; y eso est\u00e1 muy bien.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Por ah\u00ed nos ense\u00f1aron con el ejemplo, nuestra abuela, nuestra madre, nuestro padre. Cada uno podr\u00e1 pensar en lo suyo. Pero cada uno tambi\u00e9n tiene que reflexionar sobre si la oraci\u00f3n diaria, m\u00e1s all\u00e1 de lo que nos pase y como la hagamos, es o no una \u00abnecesidad\u00bb del coraz\u00f3n. \u00bfNecesito hablar y escuchar a Jes\u00fas todos los d\u00edas? \u00bfLo necesito o lo siento como una obligaci\u00f3n? \u00bfCu\u00e1ndo no rezo siento culpa porque no cumpl\u00ed o porque en realidad no habl\u00e9 con Aquel que me hace tanto bien escucharlo siempre?<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Escuchar y meditar con Algo del Evangelio de hoy es un modo tambi\u00e9n de rezar. Es la manera m\u00e1s clara de saber lo que Dios Padre nos quiere decir, por medio de las palabras que quedaron en los evangelios, en labios de Jes\u00fas, en sus gestos y acciones. Por eso cada d\u00eda es necesario decirnos: \u00abHoy voy a rezar con el Evangelio\u2026\u00bb; hoy m\u00e1s que nunca con el Evangelio de Lucas en su d\u00eda, en su fiesta. Lucas no fue un disc\u00edpulo directo de Jes\u00fas, pero se encarg\u00f3 de recopilar y ordenar todo lo que Jes\u00fas hab\u00eda dicho y hecho, dej\u00e1ndolo para siempre a nuestra disposici\u00f3n, para nuestra oraci\u00f3n.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">No escribi\u00f3 una biograf\u00eda hist\u00f3rica de nuestro Maestro, sino que nos cuenta algunas cosas de su vida cargadas de fe, para suscitar nuestra fe, para animar nuestra fe, para sostenerla. Algo que no podemos olvidar cuando rezamos, cuando hablamos con el Padre del cielo, teniendo en cuenta lo que dice hoy, es pedir que haya m\u00e1s \u00abtrabajadores para la cosecha\u00bb: \u00abRueguen al due\u00f1o de los sembrados que env\u00ede trabajadores para la cosecha\u00bb. Si hay algo por lo cual tenemos que rezar cada d\u00eda todos los cristianos, es para que Dios Padre env\u00ede m\u00e1s \u00abtrabajadores\u00bb a recoger lo que \u00c9l siembra d\u00eda a d\u00eda y hace crecer. Los sacerdotes son tan necesarios como la oraci\u00f3n. Sin oraci\u00f3n no hay \u00abtrabajadores\u00bb, hay hombres que se consagran, pero no trabajadores.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Lo que Jes\u00fas y la Iglesia necesitan son sacerdotes, consagrados, consagradas que trabajen, que, a pesar de todo, no abandonen por el camino, que no se aburguesen en la comodidad de este mundo que busca acomodarse continuamente. Son necesarios m\u00e1s santos, m\u00e1s santos que hasta el final de sus vidas con su trabajo y oraci\u00f3n, entreguen la vida por los dem\u00e1s, den su vida por los dem\u00e1s.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">La oraci\u00f3n de todos los cristianos es lo que \u00abmueve\u00bb el coraz\u00f3n de Dios para hacer de hombres y mujeres comunes, personas entregados, entregadas a la misi\u00f3n de anunciar \u00abque el Reino de Dios est\u00e1 cerca\u00bb. Esa es la misi\u00f3n de aquellos que escuchan el llamado, de trabajar por \u00c9l todos los d\u00edas, obviamente sabiendo que hay que descansar, pero para poder trabajar m\u00e1s, anunciando que Jes\u00fas est\u00e1 cerca y entre nosotros, aunque a veces no parezca, aunque a veces nos desanimemos y tengamos ganas de bajar los brazos.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em><span class=\"cf0\">Terminemos con algunas otras preguntas: \u00bfRezamos por esta intenci\u00f3n de vez en cuando? \u00bfRezamos en nuestro grupo de oraci\u00f3n por aquellos que son llamados? \u00bfRezamos en nuestras comunidades por estas intenciones? \u00bfRezamos por nuestros sacerdotes, por nuestros consagrados, por aquellos que me guiaron en la fe? Si sos madre o padre, \u00bfte anim\u00e1s a pedirle a Dios Padre que tu hijo, que tu hija se consagran a \u00c9l? Recemos hoy todos, no solo para que haya m\u00e1s personas que se consagran al Reino, sino para que haya cada d\u00eda m\u00e1s que trabajen en serio por amor a Jes\u00fas y a su pueblo.<\/span><\/em><\/p>\n<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-6950-2\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/18-octubre-audio-FiestaSanLucas-C.mp3?_=2\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/18-octubre-audio-FiestaSanLucas-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/18-octubre-audio-FiestaSanLucas-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Se\u00f1or design\u00f3 a otros setenta y dos, y los envi\u00f3 de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde \u00c9l deb\u00eda ir. Y les dijo: \u00abLa cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al due\u00f1o de los sembrados que env\u00ede trabajadores para la cosecha. \u00a1Vayan! Yo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6951,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-6950","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6950","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6950"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6950\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6954,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6950\/revisions\/6954"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6951"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6950"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6950"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6950"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}