{"id":7241,"date":"2025-12-07T00:00:34","date_gmt":"2025-12-07T03:00:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7241"},"modified":"2025-12-05T13:14:25","modified_gmt":"2025-12-05T16:14:25","slug":"ii-domingo-de-adviento-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/ii-domingo-de-adviento-2\/","title":{"rendered":"II Domingo de Adviento"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7241-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/07-diciembre-audio-II-DomingoAdviento-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/07-diciembre-audio-II-DomingoAdviento-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/07-diciembre-audio-II-DomingoAdviento-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/07-diciembre-audio-II-DomingoAdviento-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>En aquel tiempo, se present\u00f3 Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea: \u00abConvi\u00e9rtanse, porque el Reino de los Cielos est\u00e1 cerca.\u00bb A \u00e9l se refer\u00eda el profeta Isa\u00edas cuando dijo: Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Se\u00f1or, allanen sus senderos.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Juan ten\u00eda una t\u00fanica de pelos de camello y un cintur\u00f3n de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. La gente de Jerusal\u00e9n, de toda la Judea y de toda la regi\u00f3n del Jord\u00e1n iba a su encuentro, y se hac\u00eda bautizar por \u00e9l en las aguas del Jord\u00e1n, confesando sus pecados.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Al ver que muchos fariseos y saduceos se acercaban a recibir su bautismo, Juan les dijo:<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">\u00abRaza de v\u00edboras, \u00bfqui\u00e9n les ense\u00f1\u00f3 a escapar de la ira de Dios que se acerca? Produzcan el fruto de una sincera conversi\u00f3n, y no se contenten con decir: &#8220;Tenemos por padre a Abraham&#8221;. Porque yo les digo que de estas piedras Dios puede hacer surgir hijos de Abraham. El hacha ya est\u00e1 puesta a la ra\u00edz de los \u00e1rboles: el \u00e1rbol que no produce buen fruto ser\u00e1 cortado y arrojado al fuego.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Yo los bautizo con agua para que se conviertan; pero aquel que viene detr\u00e1s de m\u00ed es m\u00e1s poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. El los bautizar\u00e1 en el Esp\u00edritu Santo y en el fuego. Tiene en su mano la horquilla y limpiar\u00e1 su era: recoger\u00e1 su trigo en el granero y quemar\u00e1 la paja en un fuego inextinguible.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra del Se\u00f1or<\/span><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Despertarse para convertirse. Esa es la invitaci\u00f3n de estos dos primeros domingos de adviento. \u00bfTe acord\u00e1s que el domingo pasado se nos invitaba a despertarnos? Bueno ahora, hoy se nos invita a convertirnos. Animarse a cambiar. El domingo anterior y toda la semana buscamos despertarnos de la \u201cmodorra\u201d de la fe, porque a veces andamos como son\u00e1mbulos por la vida espiritual y por eso parecemos despiertos, pero en realidad estamos dormidos, sin fervor, sin alma, sin alegr\u00eda espiritual, casi sin fe. Nos mimetizamos con el ambiente que nos rodea y terminamos siendo como camaleones.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Mientras deber\u00edamos ir preparando el coraz\u00f3n para la Navidad, la fiesta de la pobreza y el silencio, nosotros \u201caferrados\u201d a la l\u00f3gica del mundo consumista sin querer o queriendo, andamos preparando la billetera para ver cu\u00e1nto vamos a poder gastar, comprar, regalar y comer. Andamos de despedida en despedida, de egreso en egreso, de esto a lo otro, casi sin tener tiempo para preguntarnos en serio estas cosas. \u00bfEstoy despierto? \u00bfEstoy dispuesto a convertirme, a cambiar, a tomarme en serio la Palabra de Dios?<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Hoy, Algo del Evangelio nos trae las palabras de Juan el Bautista, el precursor, una figura important\u00edsima de este tiempo de adviento, porque con su vida y sus palabras, fue el que prepar\u00f3 el camino al salvador y por eso su ejemplo nos ayuda a nosotros a prepararnos concretamente a celebrar la Navidad, sin olvidarnos que Jes\u00fas puede volver en cualquier momento.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Convertirse es, en lenguaje de hoy, prepararse y allanar el camino. Jes\u00fas es demasiado importante como para no prepararle un buen lugar donde pisar, quitando los obst\u00e1culos que hacen que \u00c9l a veces no pueda entrar a nuestro coraz\u00f3n. Podr\u00edamos decir que hay dos actitudes que podemos tomar ante esta invitaci\u00f3n a convertirse. La de los humildes y sencillos que iban de todos lados para bautizarse, confesando sus pecados, aceptando que el pecado, el error, la debilidad, era parte de sus vidas, y la actitud de los fariseos y saduceos que se \u201chac\u00edan bautizar\u201d pero en el fondo eran v\u00edboras, ten\u00edan el coraz\u00f3n orientado hacia otro lado.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Se cre\u00edan que alcanzaba con decir que eran \u201chijos de Abraham\u201d para salvarse. Nosotros dir\u00edamos hoy, que alcanza con ser cristiano de nombre, alcanza con tener el \u201ccertificado de bautismo\u201d para ser bueno. No, todo lo contrario, no alcanza y adem\u00e1s tenemos una mayor responsabilidad. Tenemos que dar fruto en serio, porque seremos juzgados por lo que se nos ha dado.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00bfDe qu\u00e9 lado estamos o queremos estar? \u00bfDe los que todos los d\u00edas nos sentimos necesitados y somos conscientes de nuestros pecados y de nuestra necesidad de cambiar, de convertirnos? \u00bfO de los que andamos por la vida creyendo y pregonando que no tenemos mucho que cambiar, que \u201cya est\u00e1 soy as\u00ed\u201d, los malos son los otros, no soy tan malo, no le hago mal a nadie? \u00bfCreemos en que siempre debemos convertirnos, en que siempre podemos dar un paso m\u00e1s o estamos dormidos todav\u00eda y nos cre\u00edmos que ya alcanzamos la meta?<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Esa es la propuesta de este domingo. Con seriedad, con la seriedad que tiene la Palabra de Dios, con la seriedad de lo que significa que Dios sea amor, sea Padre, pero que al mismo tiempo desea que amemos en serio, que nunca nos quedemos conformes con lo que somos, sino que siempre aspiremos a m\u00e1s, a ser santos, a cambiar, a luchar contra lo que nos hace mal, renunciar a lo que nos aleja de Jes\u00fas, a transmitir tambi\u00e9n que la fe implica esfuerzo y entrega diaria para que d\u00e9 fruto, el fruto que Dios Padre quiere.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em><span class=\"cf0\">Todos tenemos que convertirnos un poco. Si estamos despiertos recemos y pensemos. Si todav\u00eda estamos dormidos, nos queda tiempo para despertarnos.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En aquel tiempo, se present\u00f3 Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea: \u00abConvi\u00e9rtanse, porque el Reino de los Cielos est\u00e1 cerca.\u00bb A \u00e9l se refer\u00eda el profeta Isa\u00edas cuando dijo: Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Se\u00f1or, allanen sus senderos. 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