{"id":7261,"date":"2025-12-11T00:00:38","date_gmt":"2025-12-11T03:00:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7261"},"modified":"2025-12-10T08:16:52","modified_gmt":"2025-12-10T11:16:52","slug":"ii-jueves-de-adviento-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/ii-jueves-de-adviento-2\/","title":{"rendered":"II Jueves de Adviento"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7261-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/11-diciembre-audio-II-JuevesAdviento-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/11-diciembre-audio-II-JuevesAdviento-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/11-diciembre-audio-II-JuevesAdviento-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/11-diciembre-audio-II-JuevesAdviento-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a la multitud:<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">\u00abLes aseguro que no ha nacido ning\u00fan hombre m\u00e1s grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el m\u00e1s peque\u00f1o en el Reino de los Cielos es m\u00e1s grande que \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Desde la \u00e9poca de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo. Porque todos los Profetas, lo mismo que la Ley, han profetizado hasta Juan. Y si ustedes quieren creerme, \u00e9l es aquel El\u00edas que debe volver.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">\u00a1El que tenga o\u00eddos, que oiga!\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra del Se\u00f1or<\/span><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00a1Cu\u00e1nto cuesta hoy en d\u00eda en el mundo de la fe, por decirlo de alguna manera, en la Iglesia, escuchar la palabra convertirse, cambiar, dejar el pecado, dejar atr\u00e1s el lastre que no nos deja caminar libremente! Parece ser una palabra que muchos no se animan a decir, porque, en definitiva, todos tenemos que reconocer que no somos perfectos, que no somos santos y que la Iglesia est\u00e1 en camino. Desde el papa hasta el \u00faltimo de los cristianos tienen que convertirse. \u00a1C\u00f3mo me cuesta muchas veces escuchar a veces en las confesiones a personas que se acercan a confesarse, pero sin embargo dicen que no tienen pecado!, por supuesto que no es con mala intenci\u00f3n, por supuesto que muchas veces es por ignorancia; y en ese acercamiento hay algo, ya por supuesto de arrepentimiento.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Por lo menos reconocen que tienen que confesarse, pero tambi\u00e9n uno piensa cu\u00e1nto nos queda caminar a los cristianos y aprender que no puedo acercarme a decirle a Dios que no tengo pecado, que no reconozco nada malo en m\u00ed; y, por otro lado, tambi\u00e9n podemos encontrar personas y corazones escrupulosos que ven pecado en cualquier lado, incluso donde no lo hay.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Pero no es cuesti\u00f3n de hablar de personas, aunque me sirve de ejemplo. Lo que quiero decir es que este tiempo de Adviento tambi\u00e9n es tiempo de conversi\u00f3n, es de reconocimiento, por eso aparec\u00eda la figura de Juan el Bautista, el domingo, invit\u00e1ndonos a la conversi\u00f3n, a allanar los caminos, a preparar los senderos de alguna manera, a preparar el coraz\u00f3n. Esa frase tan trillada que la decimos tantas veces, pero <\/span><span class=\"cf0\">\u00bfqu\u00e9<\/span><span class=\"cf0\"> hacemos para allanar el camino? \u00bfQu\u00e9 hacemos para preparar el coraz\u00f3n? \u00bfNos sentamos realmente alg\u00fan d\u00eda en este tiempo para hacer silencio y decir: \u00abSe\u00f1or, <\/span><span class=\"cf0\">\u00bfqu\u00e9<\/span><span class=\"cf0\"> tengo que cambiar? \u00bfQu\u00e9 ves en m\u00ed que yo no veo?<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Que tu luz, Se\u00f1or, nos d\u00e9 la luz y nos permita dar un paso m\u00e1s en nuestra fe\u00bb? No podemos vivir en la mediocridad de este mundo, no podemos pensar que somos cristianos que no tenemos que cambiar. Tenemos que cambiar, tenemos que cambiar nuestra manera de pensar, pensar como piensa Dios. Tenemos que dominar nuestras pasiones, nuestros deseos que a veces nos abruman y nos hacen reaccionar de un modo que no nos parecemos en nada a Jes\u00fas. Tenemos que continuamente abrirnos a su gracia, a la oraci\u00f3n, al silencio.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Para eso es el tiempo de Adviento, \u00a1despert\u00e9monos! \u00a1Despert\u00e9monos que llega Cristo! Cristo siempre est\u00e1, somos nosotros los que no lo escuchamos. Por eso solamente puede escuchar a Dios aquel que se anima a ir al desierto, como Juan el Bautista, el que se anima a apartarse un poquito.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00a1Qu\u00e9 bueno ser\u00eda que en estos d\u00edas hagamos un poco de silencio, t\u00f3mate un tiempo para ir al Sant\u00edsimo, a la adoraci\u00f3n, a la eucarist\u00eda. T\u00f3mate un tiempo para acercarte a un pesebre y preguntarte con sinceridad: \u00abSe\u00f1or, \u00bfen qu\u00e9 me tengo que convertir? \u00bfQu\u00e9 tengo que cambiar? Dame tu fuerza, dame tu gracia, porque yo no puedo. Quiero ser m\u00e1s feliz, m\u00e1s santo, m\u00e1s entregado\u00bb.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Con respecto a Algo del Evangelio de hoy parece dif\u00edcil entender que Jes\u00fas diga que \u00abno ha nacido ning\u00fan hombre m\u00e1s grande que Juan el Bautista; y, sin embargo, el m\u00e1s peque\u00f1o en el Reino de los Cielos es m\u00e1s grande que \u00e9l\u00bb. \u00bfC\u00f3mo se explica esto? \u00bfJuan el Bautista es el m\u00e1s grande o no? \u00bfA qu\u00e9 grandeza entonces se refiere el Se\u00f1or? \u00bfC\u00f3mo mide Dios, si se puede decir as\u00ed, la grandeza del alma? Toda la historia de la humanidad se dirige hacia Jes\u00fas, confluye en \u00e9l. Todo tiene sentido en \u00e9l y por \u00e9l.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Por eso los profetas anunciaron su venida, por eso Juan el Bautista fue el precursor, naci\u00f3 solo para eso, para anticipar su venida y preparar el camino. Todo esto es importante, todo lo anterior a Jes\u00fas es importante, por supuesto\u2026 pero nada supera a creer y aceptar que Dios vino a vivir entre nosotros y a darnos algo que antes no ten\u00edamos, que la humanidad no ten\u00eda: la vida divina en nuestras almas, la Vida eterna que hab\u00edamos perdido por culpa de la desobediencia de los primeros hombres y que sigue aliment\u00e1ndose de las nuestras, de las desobediencias cotidianas.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Por eso el m\u00e1s peque\u00f1o del Reino de los Cielos, del reino que se inaugur\u00f3 en la tierra con el nacimiento de Jes\u00fas, es m\u00e1s grande que Juan Bautista en ese sentido. Porque nada puede superar a la fuerza de salvaci\u00f3n que se derram\u00f3 en este mundo por medio de Jes\u00fas y del Esp\u00edritu Santo enviado despu\u00e9s de su vuelta a los cielos.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Vos y yo tenemos algo que Juan no ten\u00eda, el Esp\u00edritu Santo en nuestras almas. Por supuesto que Juan fue impulsado por el Esp\u00edritu de otro modo, pero nosotros tenemos la gracia del Esp\u00edritu\u2026como lo dice san Pablo: \u00abY la esperanza no quedar\u00e1 defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo, que nos ha sido dado\u00bb. El que vive y experimenta este misterio, no tiene nada que envidiar al hombre m\u00e1s grande nacido de mujer, Juan Bautista, ni a los que vivieron junto a Jes\u00fas. Porque Dios habita en su coraz\u00f3n, porque Dios act\u00faa en su coraz\u00f3n y su Esp\u00edritu hace presente a cada instante su amor en todos lados, en el tuyo y en el m\u00edo. \u00bfSab\u00edas?<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Vos y yo somos grandes, no por lo que hicimos o por lo que haremos, sino por lo que tenemos, por lo que recibimos. \u00a1Qu\u00e9 maravilla! \u00a1Cu\u00e1nto para agradecer! Gracias, Jes\u00fas, por darnos tu vida, por darnos tu Esp\u00edritu y hacernos grandes, aunque seamos tan peque\u00f1os. \u00bfAhora entendemos cu\u00e1l es la grandeza que mide el Se\u00f1or o qu\u00e9 es lo que le interesa a nuestro Padre del cielo?<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a la multitud: \u00abLes aseguro que no ha nacido ning\u00fan hombre m\u00e1s grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el m\u00e1s peque\u00f1o en el Reino de los Cielos es m\u00e1s grande que \u00e9l. 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