{"id":7277,"date":"2025-12-14T00:00:36","date_gmt":"2025-12-14T03:00:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7277"},"modified":"2025-12-12T08:27:19","modified_gmt":"2025-12-12T11:27:19","slug":"iii-domingo-de-adviento-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-domingo-de-adviento-3\/","title":{"rendered":"III Domingo de Adviento"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7277-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/14-diciembre-audio-III-DomingoAdviento-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/14-diciembre-audio-III-DomingoAdviento-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/14-diciembre-audio-III-DomingoAdviento-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/14-diciembre-audio-III-DomingoAdviento-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Juan el Bautista oy\u00f3 hablar en la c\u00e1rcel de las obras de Cristo, y mand\u00f3 a dos de sus disc\u00edpulos para preguntarle: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el que ha de venir o debemos esperar a otro?\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Jes\u00fas les respondi\u00f3: \u00abVayan a contar a Juan lo que ustedes oyen y ven: los ciegos ven y los paral\u00edticos caminan; los leprosos son purificados y los sordos oyen; los muertos resucitan y la Buena Noticia es anunciada a los pobres. \u00a1Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Mientras los enviados de Juan se retiraban, Jes\u00fas empez\u00f3 a hablar de \u00e9l a la multitud, diciendo:<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">\u00ab\u00bfQu\u00e9 fueron a ver al desierto? \u00bfUna ca\u00f1a agitada por el viento? \u00bfQu\u00e9 fueron a ver? \u00bfUn hombre vestido con refinamiento? Los que se visten de esa manera viven en los palacios de los reyes.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">\u00bfQu\u00e9 fueron a ver entonces? \u00bfUn profeta? Les aseguro que s\u00ed, y m\u00e1s que un profeta. El es aquel de quien est\u00e1 escrito: &#8220;Yo env\u00edo a mi mensajero delante de ti, para prepararte el camino&#8221;.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Les aseguro que no ha nacido ning\u00fan hombre m\u00e1s grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el m\u00e1s peque\u00f1o en el Reino de los Cielos es m\u00e1s grande que \u00e9l.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra del Se\u00f1or<\/span><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Sorprenderse, o dejarse sorprender, mejor dicho. Esa es la invitaci\u00f3n de la Iglesia en estos d\u00edas a trav\u00e9s de las lecturas. Nunca te olvides que la Iglesia es Madre, s\u00ed, tiene sus tropiezos, tiene sus dolores, pero es Madre que nos va ense\u00f1ando lentamente, y ella se deja ense\u00f1ar por el Esp\u00edritu Santo desde hace 2000 a\u00f1os. Comenzamos la tercera semana de adviento con este domingo de la \u201calegr\u00eda\u201d, as\u00ed se le llama. Porque ya estamos m\u00e1s cerca, se viene la salvaci\u00f3n, se viene el nacimiento y por eso se tiene que ir despertando lentamente la alegr\u00eda profunda en nuestras almas.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Acordate que para eso ven\u00edamos haciendo un peque\u00f1o camino desde hace dos domingos, te lo recuerdo, despertarnos, convertirnos y hoy sorprendernos. No vamos a caer en la \u201cmatem\u00e1tica\u201d de la fe y pensar que una cosa sigue a la otra como si fueran n\u00fameros, como si fu\u00e9ramos \u201cf\u00f3rmulas\u201d a resolver. No s\u00e9 qu\u00e9 es lo primero y que viene despu\u00e9s. Lo importante es que anhelemos esto, lo busquemos, lo pidamos con todo nuestro coraz\u00f3n, porque todos lo necesitamos de una manera u otra, desde el m\u00e1s cercano al m\u00e1s lejano.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Vos y yo estamos en diferentes momentos, caminos y estados espirituales, pero todos vamos hacia el mismo lado. Todos necesitamos amar y conocer m\u00e1s a Jes\u00fas, nuestra esperanza. Todos necesitamos encontrarlo y para eso tenemos que dejarnos sorprender. Jes\u00fas no es como muchas veces pensamos. Algo del Evangelio de hoy nos da una pista linda. Juan el Bautista, aquel que la semana pasada anunciaba y ped\u00eda conversi\u00f3n con vehemencia y dureza, casi como pensando que el Mes\u00edas ser\u00eda un Mes\u00edas que vendr\u00eda a juzgar e implantar el juicio de Dios, hoy pregunta si ese Jes\u00fas es o no el Mes\u00edas. \u00ab\u00bfEres t\u00fa el que ha de venir o debemos esperar a otro?\u00bb \u00bfJuan el Bautista dud\u00f3?<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Y digamos que se sorprendi\u00f3, se sorprendi\u00f3 al no ver a un Jes\u00fas \u201cque ponga las cosas en su lugar\u201d, \u201cque ponga orden\u201d, \u201cque haga justicia\u201d. La sorpresa de Juan el Bautista se transform\u00f3 en duda y en obst\u00e1culo para creer en Jes\u00fas. \u00bfJuan el Bautista dud\u00f3? Digamos que un poco s\u00ed, a pesar de ser el hombre \u201cm\u00e1s grande nacido de mujer\u201d como dijo Jes\u00fas. \u00a1Qu\u00e9 bueno que es Jes\u00fas! Ni siquiera se molest\u00f3 un poquito al saber que el hombre que hab\u00eda preparado su camino no lo comprendi\u00f3.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">En definitiva, Dios nos sorprendi\u00f3 a todos, Dios nos sorprende a todos. Para algunos esa sorpresa es atractiva y para otros esa sorpresa se transforma en una piedrita en el zapato. \u00bfC\u00f3mo es posible que Dios sea a as\u00ed, todo lo contrario, a lo que yo pensaba? Las ideas de Dios que andan dando vueltas por ah\u00ed, en tu cabecita, en la m\u00eda y en la de tantos, se chocan contra el Dios verdadero, con Jes\u00fas, que no vino todav\u00eda a juzgar y a condenar <\/span><span class=\"cf1\">\u2013 como a veces quisi<\/span><span class=\"cf0\">\u00e9ramos <\/span><span class=\"cf1\">\u2013 sino a perdonar, salvar y convertir nuestro coraz<\/span><span class=\"cf0\">\u00f3n. \u00a1Menos mal! Menos mal para m\u00ed y menos mal para vos.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Juan el Bautista se sorprendi\u00f3 y dud\u00f3, pero Jes\u00fas lo esper\u00f3, le ense\u00f1\u00f3, le mostr\u00f3 el camino verdadero. Nosotros nos tenemos que dejar sorprender, cada uno debe sorprenderse de la bondad y la misericordia de Jes\u00fas, pero despu\u00e9s de esto\u2026 \u00bfQu\u00e9 actitud tomar? \u00bfMe sorprendo y me lleno de alegr\u00eda, o me sorprendo y me cierro, sin poder entender a un Jes\u00fas tan, pero tan misericordioso?<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">La sorpresa es posible si el coraz\u00f3n se abre. La sorpresa es imposible si andamos queriendo controlar todo, incluso como tiene que ser o no Dios, como tiene que ser o no mi hijo, mi marido, mi mujer, el vecino, la realidad, el pa\u00eds, la Iglesia. El que controla y quiere \u201cdominarlo\u201d todo no se sorprende o se sorprende para mal.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">El que se va despertando de la \u201cmodorra\u201d de la fe, el que se deja convertir y cambiar por la bondad de Dios, de golpe puede llegar a esta Navidad sorprendi\u00e9ndose de que Jes\u00fas sea as\u00ed y nos tenga tanto amor y paciencia, tanta misericordia y perd\u00f3n, a vos y a m\u00ed. Hagamos el esfuerzo de quitarnos las falsas ideas de Dios que nos han metido, sin querer o queriendo, no importa, pero falsas.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Dios es ternura y amor, su juicio llegar\u00e1 al fin de los tiempos, mientras tanto hay misericordia, mientras tanto nos espera y nos espera, y nos anima a andar por ese camino con todos. \u00bfTe sorprende esto? Espero que s\u00ed. \u00bfTe alegra esto? Espero que tambi\u00e9n.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan el Bautista oy\u00f3 hablar en la c\u00e1rcel de las obras de Cristo, y mand\u00f3 a dos de sus disc\u00edpulos para preguntarle: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el que ha de venir o debemos esperar a otro?\u00bb Jes\u00fas les respondi\u00f3: \u00abVayan a contar a Juan lo que ustedes oyen y ven: los ciegos ven y los paral\u00edticos caminan; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7278,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-7277","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7277","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7277"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7277\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7281,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7277\/revisions\/7281"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7278"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7277"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7277"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7277"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}