{"id":7335,"date":"2025-12-23T00:00:57","date_gmt":"2025-12-23T03:00:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7335"},"modified":"2025-12-22T09:26:03","modified_gmt":"2025-12-22T12:26:03","slug":"feria-de-adviento-18","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/feria-de-adviento-18\/","title":{"rendered":"Feria de Adviento"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7335-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/23-diciembre-audio-FeriaAdviento-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/23-diciembre-audio-FeriaAdviento-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/23-diciembre-audio-FeriaAdviento-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/23-diciembre-audio-FeriaAdviento-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Cuando lleg\u00f3 el tiempo en que Isabel deb\u00eda ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la hab\u00eda tratado, se alegraban con ella. A los ocho d\u00edas, se reunieron para circuncidar al ni\u00f1o, y quer\u00edan llamarlo Zacar\u00edas, como su padre; pero la madre dijo: \u00abNo, debe llamarse Juan.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Ellos le dec\u00edan: \u00abNo hay nadie en tu familia que lleve ese nombre.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Entonces preguntaron por se\u00f1as al padre qu\u00e9 nombre quer\u00eda que le pusieran. Este pidi\u00f3 una pizarra y escribi\u00f3: \u00abSu nombre es Juan.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Todos quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacar\u00edas recuper\u00f3 el habla y comenz\u00f3 a alabar a Dios.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Este acontecimiento produjo una gran impresi\u00f3n entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la regi\u00f3n monta\u00f1osa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su coraz\u00f3n y se dec\u00edan: \u00ab\u00bfQu\u00e9 llegar\u00e1 a ser este ni\u00f1o?\u00bb Porque la mano del Se\u00f1or estaba con \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra del Se\u00f1or<\/span><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Recuerdo que cuando era ni\u00f1o (supongo que entre los ocho y los diez a\u00f1os), mi madre y mi padre me ense\u00f1aban que el que me traer\u00eda los regalos en la Nochebuena ser\u00eda el ni\u00f1ito Jes\u00fas, as\u00ed me dec\u00edan, el ni\u00f1ito Jes\u00fas. Por supuesto que yo estaba tan convencido de que realmente era \u00e9l, que me acuerdo que incluso iba a esperarlo a la puerta, que ten\u00eda un vidrio que permit\u00eda ver para afuera, que hab\u00eda en mi casa, con ganas de encontr\u00e1rmelo, no s\u00e9, como viniendo entre las nubes, volando.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Mientras tanto, no s\u00e9 qui\u00e9n de mi familia iba escondido y pon\u00eda los regalos en el \u00e1rbol de Navidad para terminar de completar la ilusi\u00f3n, para darle forma a la ilusi\u00f3n. Pens\u00e1ndolo bien, pens\u00e1ndolo hoy como adulto, \u00bfera realmente un enga\u00f1o?, \u00bfera una ilusi\u00f3n? \u00bfMe enga\u00f1aban al decirme que era Jes\u00fas el que nos regalaba algo esa noche? Por supuesto que en parte s\u00ed, pero yendo a lo m\u00e1s profundo: \u00bfno es m\u00e1s realidad esto que el hecho de estar esperando a alguien que no sabemos qui\u00e9n es y que realmente no existe, que nos traer\u00e1 algo volando con unos renos por ah\u00ed? \u00bfNo ser\u00e1 que nuestra fe es mucho m\u00e1s real que ciertas tradiciones que se han ido comercializando?<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Es verdad que empez\u00f3 en lo profundo o all\u00e1 en lo lejos como un santo que regalaba y llevaba cosas en Navidad, pero esa es la verdadera tradici\u00f3n que nos han transmitido desde los comerciales, desde el marketing. Nuestra fe es mucho m\u00e1s real. Es verdad de fe que Jes\u00fas est\u00e1 en todos lados. Es mucho m\u00e1s verdad que \u00e9l prometi\u00f3 quedarse con nosotros hasta el fin de los tiempos y es totalmente verdad que continuamente nos trae regalos para darnos una felicidad distinta y duradera.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">En realidad, en estos d\u00edas no debemos esperar cosas, sino que debemos esperarlo a \u00e9l. \u00c9l es el regalo, y la irrealidad o fantas\u00eda de que hay otro que nos trae regalos no hace m\u00e1s que a veces opacar la verdadera realidad que quiere transmitir la fe y la Navidad. Por eso, disculp\u00e1 que insista, s\u00e9 que a veces soy medio pesado con este tema.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">S\u00e9 que esto no tiene mucho \u00abrating\u00bb para mis audios, pero incluso en nuestra propia Iglesia uno se puede llegar a encontrar con muchos pesebres vivientes y a veces con mucha Navidad, con mucho de aquel hombre de rojo y, al mismo tiempo, con sacerdotes, padres, catequistas que les ense\u00f1an a sus ni\u00f1os que el 24 a la noche viene alguien que no es Jes\u00fas a traer regalos. Lo s\u00e9, pero no importa. Yo prefiero ense\u00f1ar lo que es realmente la Navidad.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00bfQu\u00e9 nos pas\u00f3 a los cat\u00f3licos que sin darnos cuenta hemos abandonado a lo m\u00e1s nuestro? \u00bfNo ser\u00e1 que perdimos algo de nuestra fe, nuestras ra\u00edces m\u00e1s profundas? \u00bfNo \u00edbamos a Misa el 24 a la noche, incluso a las doce, en la Misa de Gallo? La fe deber\u00eda envolver toda nuestra vida, toda nuestra cultura, nuestro modo de pensar, de sentir, de ense\u00f1ar, de celebrar, de descansar, de disfrutar. Fe y vida son una misma cosa para el que cree. La fe nos ayuda a vivir de un modo diferente y la vida cambia cuando se cree en Jes\u00fas.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Fe y vida es la s\u00edntesis a la que debemos aspirar para ser cristianos en serio y no cristianos privados, cristianos \u00abde sal\u00f3n\u00bb cristianos que nos privamos de lo m\u00e1s nuestro, cristianos que escondemos la fe, que nos avergonzamos de decir que la Navidad es de Jes\u00fas (solo de \u00e9l); pero que tambi\u00e9n es para todos, si entendemos lo que estamos haciendo, lo que estamos celebrando. Ser\u00eda bueno que nos encarguemos de no callar esta verdad en estos d\u00edas.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">En Algo del Evangelio de hoy Zacar\u00edas recupera el habla que hab\u00eda perdido por haber dudado del anuncio del \u00c1ngel, de que ser\u00eda el padre de Juan el Bautista. Cuando no creemos, cuando no confiamos en las promesas que nos hace Dios, cuando no confiamos en que Jes\u00fas es el due\u00f1o y centro de la historia, de nuestras vidas, somos apresados por el silencio; pero no porque dejamos de hablar, literalmente, sino porque en realidad no hablamos o hablamos mal de Dios.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Hablamos de otras cosas, perdemos la capacidad de hablar bien de nuestro buen Dios, que es Padre. Dios pasa a ser una idea. Jes\u00fas no es alguien a quien amamos, sino que es una doctrina, un buen hombre que nos habla de amor, incluso puede ser una gran moral, una cosa abstracta a la que decimos que seguimos.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00bfEn qu\u00e9 andamos nosotros hoy concretamente, antes de llegar la Nochebuena? \u00bfDe qu\u00e9 vamos a hablar hoy a los dem\u00e1s? \u00bfY en la Nochebuena? \u00bfAndamos como Zacar\u00edas, mudos por Dudar, y nos transformamos en cristianos que no pueden alabar a Dios, o sea que no pueden reconocer que Dios es Dios y nosotros solo unas peque\u00f1as creaturas amadas por \u00e9l?<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Zacar\u00edas recuper\u00f3 el habla no para decir cosas sin sentido, para cantar cosas sin sentido, para pedir cosas para \u00e9l o para enojarse por no haber podido hablar tanto tiempo. \u00abRecuper\u00f3 el habla y comenz\u00f3 a alabar\u00bb, as\u00ed dice el Evangelio. Empez\u00f3 a darle a Dios lo que le correspond\u00eda, o sea, todo su amor, su alabanza.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Solo podremos alabar a Dios de coraz\u00f3n en estos d\u00edas si reconocemos lo que \u00e9l hizo en nosotros y por nosotros. Se hizo ni\u00f1o, se hizo beb\u00e9, para que aprendamos a abrazarlo sin condiciones, sin peros, aceptando su amor silencioso pero eficaz, aunque todos andemos gritando y corriendo. Si no reconocemos eso, en esta Navidad andaremos mudos de lo importante y llenos de palabras vac\u00edas.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Que Jes\u00fas nos conceda lo que m\u00e1s necesitamos para poder alabar en serio, para poder gritar sin miedo y verg\u00fcenza lo que Dios hizo por nosotros. Vayamos al pesebre, guiados por la luz de Jes\u00fas. Acerqu\u00e9monos en estos d\u00edas a un pesebre a disfrutar del silencio de un Dios que se hizo ni\u00f1o por vos y por m\u00ed, por todos.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando lleg\u00f3 el tiempo en que Isabel deb\u00eda ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la hab\u00eda tratado, se alegraban con ella. A los ocho d\u00edas, se reunieron para circuncidar al ni\u00f1o, y quer\u00edan llamarlo Zacar\u00edas, como su padre; pero la madre [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7336,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-7335","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7335","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7335"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7335\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7339,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7335\/revisions\/7339"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7336"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7335"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7335"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7335"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}