{"id":7345,"date":"2025-12-25T00:00:44","date_gmt":"2025-12-25T03:00:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7345"},"modified":"2025-12-23T08:10:36","modified_gmt":"2025-12-23T11:10:36","slug":"solemnidad-de-navidad-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/solemnidad-de-navidad-4\/","title":{"rendered":"Solemnidad de Navidad"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7345-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/25-diciembre-audio-Solemnidad-de-Navidad-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/25-diciembre-audio-Solemnidad-de-Navidad-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/25-diciembre-audio-Solemnidad-de-Navidad-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/25-diciembre-audio-Solemnidad-de-Navidad-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Al principio exist\u00eda la Palabra,<br \/>\ny la Palabra estaba junto a Dios,<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">y la Palabra era Dios.<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">Al principio estaba junto a Dios.<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">En ella estaba la vida,<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">y la vida era la luz de los hombres.<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">La luz brilla en las tinieblas,<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">y las tinieblas no la percibieron.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">La Palabra era la luz verdadera<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">que, al venir a este mundo,<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">ilumina a todo hombre.<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">Ella estaba en el mundo,<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">y el mundo fue hecho por medio de ella,<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">y el mundo no la conoci\u00f3.<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">Vino a los suyos,<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">y los suyos no la recibieron.<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">Pero a todos los que la recibieron,<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">a los que creen en su Nombre,<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">Ellos no nacieron de la sangre,<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">ni por obra de la carne,<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">ni de la voluntad del hombre,<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">sino que fueron engendrados por Dios.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Y la Palabra se hizo carne<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">y habit\u00f3 entre nosotros.<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">Y nosotros hemos visto su gloria,<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">la gloria que recibe del Padre como Hijo \u00fanico,<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">lleno de gracia y de verdad.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra del Se\u00f1or<\/span><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Estamos en Navidad y estaremos en Navidad por unos cuantos d\u00edas. Las cosas lindas hay que festejarlas mucho tiempo y lo lindo de la vida necesita tiempo para que decante, para poder llegar a lo profundo del coraz\u00f3n del que cree, del que cree en Jes\u00fas, en el Dios hecho hombre, en el \u00abDios con nosotros\u00bb. Algo tan incre\u00edble y maravilloso como la Navidad necesita ocho d\u00edas de contemplaci\u00f3n. Por eso, hoy empezamos el tiempo de Navidad y este gran d\u00eda durar\u00e1 ocho d\u00edas, y se llama Octava de Navidad. As\u00ed que empezamos a transitar estos d\u00edas tan lindos de la mano de la Iglesia, que nos ense\u00f1a siempre.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Vuelvo a decir: estamos en la Navidad y llegamos, como dec\u00edamos ayer, como llegamos. No s\u00e9 c\u00f3mo habr\u00e1s vivido la Nochebuena, la Noche santa, pero si tuviste ojos de fe, si te pusiste los anteojos de Jes\u00fas, seguramente te diste cuenta de muchas cosas que no parecen tener mucho que ver con lo que en realidad celebramos los cristianos, pero no importa.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">No es para enojarse ni para ver lo negativo, sino que es para aprender y seguir creciendo. El mundo sigue su curso y nosotros estamos en este mundo. Como dice Jes\u00fas: \u00abEstamos en el mundo, pero no somos de este mundo\u00bb. \u00ab\u00c9l vino al mundo y el mundo no lo conoci\u00f3 <\/span><span class=\"cf1\">\u2013dice la Palabra de hoy\u2013. Vino a los suyos y los suyos no la recibieron<\/span><span class=\"cf0\">\u00bb.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Nuestra l\u00f3gica, la l\u00f3gica humana, espera otra cosa cuando se le habla de Dios. Nuestro coraz\u00f3n espera cosas grandes cuando escucha la palabra todopoderoso, omnipotente, Mes\u00edas, por ejemplo. Nuestro coraz\u00f3n a veces se resiste a pensar que lo grande puede estar todo metido en lo peque\u00f1o, lo divino puede estar en lo humano. Sin embargo, si queremos empezar a entender que es la Navidad, la natividad del Se\u00f1or, y que es el misterio de la Encarnaci\u00f3n, es bueno que nos vayamos acostumbrando a eso, a las locuras de Dios.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Creemos en un Dios que va bastante a contramano de este mundo. Por eso el mundo no lo recibi\u00f3 <\/span><span class=\"cf1\">\u2013como dice la Palabra de Algo del Evangelio de hoy\u2013, por eso el mundo hoy no lo recibe mucho a Jes<\/span><span class=\"cf0\">\u00fas, por eso vos y yo a veces nos cuesta tanto recibirlo verdaderamente en el coraz\u00f3n.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Lo lindo de estos d\u00edas es aprender a recibir a nuestro Salvador. Hay que entrenarse para recibirlo, en saber abrirle las puertas, para no ser como los del mundo que no lo recibieron, para no ser como la mayor\u00eda del mundo que no lo recibe, que lo deja pasar. Jes\u00fas hoy tambi\u00e9n sigue naciendo en pesebres escondidos, pobres y silenciosos de tantos altares y corazones en el mundo; sigue naciendo mientras el mundo sigue en la suya; sigue muriendo busc\u00e1ndose solo as\u00ed mismo y no encontrando m\u00e1s que vac\u00edo.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00abLa Palabra se hizo carne\u00bb, dice Algo del Evangelio de hoy. La Palabra se hizo hombre y naci\u00f3 entre nosotros, vivi\u00f3 entre nosotros, muri\u00f3 entre nosotros y ahora est\u00e1 entre nosotros. Que la Palabra se haya hecho carne, se haya hecho hombre, quiere decir que todo lo que Dios quer\u00eda decirnos nos lo quiso decir de una vez para siempre, y no por medio de sonidos de palabras que van por el aire <\/span><span class=\"cf1\">\u2013como son las que usamos nosotros\u2013, sino por medio de una Persona, del Hijo, de Jes<\/span><span class=\"cf0\">\u00fas. Que habl\u00f3 tambi\u00e9n con palabras, pero que habl\u00f3 mucho m\u00e1s con su presencia, con sus gestos, con sus silencios, con sus acciones y tambi\u00e9n, por supuesto, con sus palabras.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">No pienses hoy en todo lo que hizo y habl\u00f3 Jes\u00fas, sino en todo lo que no hizo y call\u00f3 desde que estuvo en un pesebre. No pienses tanto en todo lo que ten\u00e9s que hacer por \u00e9l, sino tratemos mejor de imaginarnos estando en el pesebre y teniendo a un ni\u00f1o en nuestros brazos, recibiendo a Jes\u00fas. Jes\u00fas, Dios y hombre en los brazos de cada hombre, dej\u00e1ndose abrazar y cuidar. Ese ni\u00f1o que te est\u00e1s imaginando, el que naci\u00f3 en los brazos de Mar\u00eda y fue cuidado por ella y Jos\u00e9, es luz y vida. Es amor que ilumina y da vida. Es vida que ilumina para amar. Es luz que da vida y amor.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Un ni\u00f1o que es Dios, un Dios que se hace ni\u00f1o para que dejemos de tenerle miedo a nuestro buen Dios, como si \u00e9l fuera algo raro y molesto en nuestras vidas. Tenemos a Dios en las manos, se nos vino a entregar.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Lo tenemos en el coraz\u00f3n para que lo abracemos, para recibirlo de la mejor manera posible. Todav\u00eda estamos a tiempo de vivir bien esta Navidad, de recibir a nuestro Salvador y no dejarlo solo como lo dejaron los de su tiempo. No dejemos solo hoy a nadie, a nadie que se nos cruce por el camino y tengamos la oportunidad de recibir. A Jes\u00fas lo recibimos en la Eucarist\u00eda, pero tambi\u00e9n en los otros. Pensemos hoy de qu\u00e9 manera podemos recibir esa palabra que contiene todo lo que Dios nos quiso decir de una vez para siempre.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al principio exist\u00eda la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. 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