{"id":7387,"date":"2026-01-01T00:00:30","date_gmt":"2026-01-01T03:00:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7387"},"modified":"2025-12-31T12:18:42","modified_gmt":"2025-12-31T15:18:42","slug":"solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios-3\/","title":{"rendered":"Solemnidad de Santa Mar\u00eda Madre de Dios"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7387-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/01-enero-audio-SolemnidadSantaMariaMadreDios-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/01-enero-audio-SolemnidadSantaMariaMadreDios-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/01-enero-audio-SolemnidadSantaMariaMadreDios-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/01-enero-audio-SolemnidadSantaMariaMadreDios-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Los pastores fueron r\u00e1pidamente y encontraron a Mar\u00eda, a Jos\u00e9, y al reci\u00e9n nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que hab\u00edan o\u00eddo decir sobre este ni\u00f1o, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que dec\u00edan los pastores.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Mientras tanto, Mar\u00eda conservaba estas cosas y las meditaba en su coraz\u00f3n. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que hab\u00edan visto y o\u00eddo, conforme al anuncio que hab\u00edan recibido.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Ocho d\u00edas despu\u00e9s, lleg\u00f3 el tiempo de circuncidar al ni\u00f1o y se le puso el nombre de Jes\u00fas, nombre que le hab\u00eda sido dado por el \u00c1ngel antes de su concepci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra del Se\u00f1or<\/span><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Empezamos un nuevo a\u00f1o, un nuevo a\u00f1o de la mano de Jes\u00fas y de Mar\u00eda. M\u00e1s de dos mil a\u00f1os desde que el Hijo de Dios lleg\u00f3 al mundo y se hizo hombre para quedarse entre nosotros. La historia de la humanidad no est\u00e1 ajena a lo que pas\u00f3 hace m\u00e1s de dos mil a\u00f1os, aunque muchos no lo quieran reconocer. Aunque a muchos no les importe o se olviden, Jes\u00fas est\u00e1 y estar\u00e1 entre nosotros hasta el fin de los tiempos. \u00c9l estuvo junto a nosotros en el a\u00f1o que pas\u00f3 y estar\u00e1 con nosotros en este a\u00f1o que empezamos juntos. Esa es la certeza de la fe, aunque no sepamos lo que pasar\u00e1. Todo ser\u00e1 distinto si estamos con \u00e9l, si nos dejamos amar por \u00e9l, si nos jugamos por \u00e9l.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">En este a\u00f1o que comienza pidamos al Se\u00f1or que nos bendiga y nos proteja. Tomando lo de la primera lectura de hoy del libro de los N\u00fameros: \u00abQue el Se\u00f1or te bendiga y te proteja. Que el Se\u00f1or haga brillar su rostro ante ti y te muestre su gracia. Que el Se\u00f1or te descubra su rostro y te conceda la paz\u00bb. Todos tenemos que pedir esto para nosotros, para nuestras familias, para nuestras comunidades, para nuestros pa\u00edses, para la Iglesia, para el mundo entero.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00abQue el Se\u00f1or nos muestre su rostro y nos conceda la paz\u00bb. Esta es la oraci\u00f3n de bendici\u00f3n que todos debemos desear para los otros, para los que no tienen paz, para los que la perdieron, para los que se les escap\u00f3 de la mano la felicidad por buscarse a s\u00ed mismos. Nosotros podemos pedirla para nosotros, para todos los que escuchan d\u00eda a d\u00eda la Palabra de Dios y para aquellos que no la tienen; es lo mejor que podemos pedir.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Mientras tanto, pasan muchas cosas en nuestras vidas, en la vida de la Iglesia, en la vida del mundo. Mientras tanto, el mundo sigue su curso como yendo hacia \u00abqui\u00e9n sabe d\u00f3nde\u00bb. Lo mismo le pas\u00f3 de alg\u00fan modo a Mar\u00eda en Algo del Evangelio de hoy. Mientras ella hab\u00eda dado a luz a su hijo, los pastores iban a verla, los pastores contaban lo que escuchaban. Igualmente fueron los llamados \u00abMagos de Oriente\u00bb. Y Mar\u00eda, mientras tanto, \u00bfqu\u00e9 hac\u00eda?<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Dice la Palabra: \u00abMientras tanto, Mar\u00eda conservaba estas cosas y las meditaba en su coraz\u00f3n\u00bb. Mientras tanto, mientras viv\u00eda el misterio m\u00e1s grande que podamos imaginar (conservar su virginidad y ser madre de Dios al mismo tiempo), ella conservaba y meditaba, guardaba y reflexionaba todo en su coraz\u00f3n. Hay cosas que nos tocan vivir que no tenemos tiempo para \u00abdigerirlas\u00bb, como se dice, y por eso hay que guardarlas. Hay que conservarlas para poder meditarlas despu\u00e9s m\u00e1s tranquilos, para poder rumiarlas mientras el tiempo no puede detenerse, mientras nosotros no podemos detenernos por una cosa o por la otra.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Esto le pas\u00f3 tambi\u00e9n a Mar\u00eda: un embarazo milagroso, una familia sagrada, un hijo de su vientre que tambi\u00e9n era Dios. Pero adem\u00e1s Mar\u00eda vivi\u00f3 cosas muy dif\u00edciles: la incomprensi\u00f3n de lo que Dios le ped\u00eda, el intento de abandono de su futuro esposo, el tener que dar a luz en un lugar indigno, el tener que huir a Egipto al poco tiempo de haber nacido su hijo por miedo a que Herodes lo mate, el tener que volver a su tierra natal por caminos y situaciones dif\u00edciles, el vivir en un pueblo sencillo y pobre durante toda su vida, el haber sido v\u00edctima de los comentarios ajenos y tantas cosas m\u00e1s que ni imaginamos.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Lo bueno y lo malo viene junto en la vida. As\u00ed es la vida de Mar\u00eda tambi\u00e9n, de Jos\u00e9 y de Jes\u00fas. As\u00ed es nuestra vida. Demasiado como para poder comprenderlo todo en un d\u00eda. Por eso, mientras la visitaban los pastores y le contaban \u00abtodo lo que hab\u00edan o\u00eddo hablar del ni\u00f1o\u00bb, ella guardaba con cuidado todas las palabras para poder recordarlas y volver a pasarlas por el coraz\u00f3n. Recordar significa volver a pasar por el coraz\u00f3n aquello que hemos vivido para poder sacar fruto, tanto de lo bueno como aquello que tambi\u00e9n fue dif\u00edcil.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Terminando un a\u00f1o y comenzando otro, es lindo pedirle este don a Mar\u00eda <\/span><span class=\"cf1\">\u2013madre de Dios y madre nuestra\u2013, pedirle saber guardar, custodiar lo vivido, para despu<\/span><span class=\"cf0\">\u00e9s poder meditar, recordando, rumiando tantas gracias vividas en este a\u00f1o, tantos regalos de Dios que a veces nos han pasado de largo sin darnos cuenta.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Recordar para agradecer. S\u00ed, darle gracias al Se\u00f1or por haber caminado junto a nosotros este a\u00f1o, darle gracias por todo y en todo.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Recordar tambi\u00e9n para aprender. S\u00ed, para saber cu\u00e1l es el camino correcto la pr\u00f3xima vez, para saber lo que Dios quiere en situaciones semejantes, para ser m\u00e1s fieles a su seguimiento.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Recordar para confiar. S\u00ed, para poder confiar m\u00e1s y poner el a\u00f1o que estrenamos en sus manos. Porque hemos experimentado que nunca nos suelta la mano a pesar de todo, que nos acompa\u00f1ar\u00e1 y seguir\u00e1 acompa\u00f1\u00e1ndonos como lo hizo siempre, en este a\u00f1o que termina.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Recordar para pedir. S\u00ed, pedir y suplicar porque no sabemos lo que nos pasar\u00e1 a veces, porque tambi\u00e9n nos reconocemos d\u00e9biles y temerosos y necesitamos su presencia y su gracia en nuestras vidas.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00abQue el Se\u00f1or nos bendiga y nos proteja. Que el Se\u00f1or haga brillar su rostro sobre nosotros y nos muestre su gracia. Que el Se\u00f1or nos descubra su rostro y nos conceda la paz\u00bb.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los pastores fueron r\u00e1pidamente y encontraron a Mar\u00eda, a Jos\u00e9, y al reci\u00e9n nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que hab\u00edan o\u00eddo decir sobre este ni\u00f1o, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que dec\u00edan los pastores. Mientras tanto, Mar\u00eda conservaba estas cosas y las meditaba en su coraz\u00f3n. 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