{"id":7402,"date":"2026-01-04T00:00:24","date_gmt":"2026-01-04T03:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7402"},"modified":"2026-01-02T08:44:52","modified_gmt":"2026-01-02T11:44:52","slug":"ii-domingo-de-navidad-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/ii-domingo-de-navidad-2\/","title":{"rendered":"II Domingo de Navidad"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7402-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/04-enero-audio-II-DomingoNavidad-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/04-enero-audio-II-DomingoNavidad-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/04-enero-audio-II-DomingoNavidad-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/04-enero-audio-II-DomingoNavidad-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Al principio exist\u00eda la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoci\u00f3. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. Y la Palabra se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo \u00fanico, lleno de gracia y de verdad.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra del Se\u00f1or<\/span><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Si escuchaste la Palabra de Dios en estos \u00faltimos d\u00edas de Navidad, por ah\u00ed estar\u00e1s pensando que este Evangelio ya lo escuchaste alguna vez. Y s\u00ed, es verdad, esta es la tercera vez en ocho d\u00edas que aparece este Evangelio de Juan en la liturgia. A veces pasan estas cosas, y a veces son, digamos as\u00ed, \u00aba prop\u00f3sito\u00bb. Pero lo primero que te recomiendo es que no pienses que ya est\u00e1, que no hace falta escucharlo otra vez. Esa es la peor tentaci\u00f3n que sufrimos todos los hijos de Dios para con nuestro Padre del Cielo que nos habla siempre de mil maneras distintas. Pensar que Dios ya no tiene nada que decirnos, pensar que ya escuchamos varias veces lo mismo y por eso ya lo sabemos, que ya lo comprendemos, que ya lo conozco, en el fondo no nos hace bien.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Nada m\u00e1s alejado de la novedad y de las sorpresas que Dios siempre quiere darnos por medio de su Hijo, que es la Palabra. \u00c9l no es palabra vac\u00eda o llena de contenidos para recordar, como las cosas que estudiamos, sino que es Palabra llena de vida, de luz y de amor y, por supuesto, da vida, ilumina y llena de amor. Por eso, siempre que la escuchamos, sabiendo esto, puede volvernos a sorprender. Ojal\u00e1 que hoy nos sorprenda otra vez la Palabra de Dios, como ya lo hizo tantas veces en nuestros corazones.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Y entre tantas cosas que podemos seguir meditando de Algo del Evangelio de hoy, que es inagotable, porque es como de alg\u00fan modo el resumen, el pr\u00f3logo del Evangelio de Juan, hoy pienso lo siguiente: Dios quiso quedarse con nosotros para siempre. Dice san Juan que \u00abla Palabra se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros\u00bb. Puso su carpa, su morada entre nosotros, tambi\u00e9n puede traducirse. Dios eligi\u00f3 venir \u00e9l mismo a hablarnos y evitar as\u00ed los mensajeros y las malas interpretaciones.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Dios Padre no quiso que su pensar, su querer, su sentir, quedase en palabras que se las lleva el viento, como decimos, sino que quiso enviar a su Hijo, para que haci\u00e9ndose hombre, para que haci\u00e9ndose carne, como dice la Escritura, pueda estar presente en cada uno de nosotros y hablarnos como hablamos nosotros; hablarnos como hombres, tray\u00e9ndonos las cosas del Padre.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">La Palabra de Dios, o sea, todo lo que Dios Padre quiso decirnos, es el mismo Jes\u00fas, toda su persona. Todo lo que hizo, sinti\u00f3 y vivi\u00f3, hoy podemos conocerlo gracias a las palabras escritas que quedaron en los evangelios (sus acciones, sus gestos) y tambi\u00e9n por las palabras que se transmitieron de coraz\u00f3n a coraz\u00f3n desde los ap\u00f3stoles, de creyente a creyente, a lo largo de toda la historia de la Iglesia, en la tradici\u00f3n de la Iglesia. As\u00ed nos llega hoy a nosotros la Palabra de Dios.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Sobre c\u00f3mo eligi\u00f3 Dios hablarnos, sobre el modo que tiene de comunicarse con nosotros, tenemos much\u00edsimo para aprender. Porque de nuestra boca y del coraz\u00f3n pueden y salen palabras que iluminan, palabras que dan vida, que ayudan, que consuelan, que animan, que levantan; o bien de nuestro coraz\u00f3n pueden tambi\u00e9n pensarse palabras, y salir finalmente de nuestra boca, y que no sean palabras de vida, sino que engendran tinieblas y muerte a nuestro alrededor y en nuestro interior. Nuestras palabras y las de los dem\u00e1s influyen much\u00edsimo en el color, por decirlo de alg\u00fan modo, que toma el ambiente en el que nos movemos.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Nuestras palabras y no solo me refiero a las que salen de nuestra boca, sino a nuestros gestos, a nuestra presencia, a nuestra manera de mirar, de relacionarnos con los dem\u00e1s. Las palabras y el modo de comunicarnos expresan qu\u00e9 pensamos, lo que sentimos y lo que deseamos. Y cuando nos comunicamos, transmitimos eso, lo que sentimos, pensamos y deseamos. Adem\u00e1s, nuestras palabras pueden estar acompa\u00f1adas de gestos que afirman o desmienten lo que expresamos. \u00a1Cu\u00e1ntas veces \u00abborramos\u00bb, como se dice, con el codo lo que escribimos con la mano! \u00a1Cu\u00e1ntas veces un gesto vale m\u00e1s que mil palabras!, o sea, dice mucho m\u00e1s de lo que quisimos decir con esas palabras.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Podr\u00edamos decir entonces que la mayor parte de nuestra vida, o mucho del tiempo, es un tratar de ir aprendiendo e ir educando nuestro modo de hablar, de comunicarnos con los dem\u00e1s; un ir encontrando esa concordancia entre el coraz\u00f3n, la cabeza y lo que expresamos; un ir aprendiendo mirando a Jes\u00fas, c\u00f3mo Dios quiere comunicarse con nosotros y c\u00f3mo nosotros tenemos que comunicarnos con los dem\u00e1s y qu\u00e9 cosas tenemos que comunicar a los dem\u00e1s. Tambi\u00e9n es un ir aprendiendo a escuchar y a comprender lo que otros quieren decirnos.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00a1Si supi\u00e9ramos expresarnos bien!, \u00bfcu\u00e1ntos malestares nos ahorrar\u00edamos? \u00a1Si supi\u00e9ramos escuchar y comprender mejor a los dem\u00e1s y no leer entrel\u00edneas, juzgando lo que nos dicen!, \u00bfcu\u00e1ntos malos humores nos evitar\u00edamos en nosotros y en los dem\u00e1s?<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Bueno, la Palabra de Dios, Jes\u00fas, es luz, da luz, ilumina las tinieblas de nuestro coraz\u00f3n y nuestro alrededor. La Palabra de Dios, Jes\u00fas, es vida y da vida, vivifica todo coraz\u00f3n que toca, todo creyente que la recibe y la quiere llevar a su vida.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00bfAlguien se imagina a Jes\u00fas hablando mal, gritando y tratando mal a los otros? Dif\u00edcil, \u00bfno? \u00c9l vino a ense\u00f1arnos la verdad, pero nos la ense\u00f1\u00f3 bien. No solo hay que ense\u00f1ar cosas verdaderas, sino ense\u00f1arlas bien y con el ejemplo de la vida. No solo hay que decir la verdad, sino hay que decirla bien, hay que decirla con amor.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Pidamos hoy a la Palabra, que es Jes\u00fas, a aprender a hablar y a comunicarnos como \u00e9l lo hizo, con nuestros gestos y con nuestras miradas, con todo lo que hacemos, y a escuchar bien y saber decir las cosas y a expresarlas con amor. El amor es el que abre los corazones para que pueda entrar la luz y la verdad, la vida de Jes\u00fas. Probemos lo lindo que es escuchar, probemos lo lindo que es hablar bien. \u00c9l nos habl\u00f3 bien, hagamos lo que \u00e9l hizo. Que la Palabra de Dios penetre en nuestros corazones.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al principio exist\u00eda la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. 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