{"id":7407,"date":"2026-01-05T00:00:15","date_gmt":"2026-01-05T03:00:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7407"},"modified":"2026-01-02T08:48:54","modified_gmt":"2026-01-02T11:48:54","slug":"feria-de-navidad-15","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/feria-de-navidad-15\/","title":{"rendered":"Feria de Navidad"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7407-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/05-enero-audio-FeriaNavidad-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/05-enero-audio-FeriaNavidad-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/05-enero-audio-FeriaNavidad-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/05-enero-audio-FeriaNavidad-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Hijos m\u00edos: La noticia que oyeron desde el principio es esta: que nos amemos los unos a los otros. No hagamos como Ca\u00edn, que era del Maligno y mat\u00f3 a su hermano. \u00bfY por qu\u00e9 lo mat\u00f3? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano, en cambio, eran justas. No se extra\u00f1en, hermanos, si el mundo los aborrece. Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la Vida, porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida, y ustedes saben que ning\u00fan homicida posee la Vida eterna. En esto hemos conocido el amor: en que \u00c9l entreg\u00f3 su vida por nosotros. Por eso, tambi\u00e9n nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos. Si alguien vive en la abundancia, y viendo a su hermano en la necesidad, le cierra su coraz\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo permanecer\u00e1 en \u00e9l el amor de Dios? Hijitos m\u00edos, no amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad. En esto conoceremos que somos de la verdad, y estaremos tranquilos delante de Dios aunque nuestra conciencia nos repro<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra de Dios<\/span><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00abEn el atardecer de la vida, seremos juzgados por el amor\u00bb, dec\u00eda san Juan de la Cruz. Una frase, una expresi\u00f3n muy conocida, que de alg\u00fan modo resume lo esencial de nuestra vida cristiana, que de alg\u00fan modo estamos escuchando c\u00f3mo, reiteradamente, en esta primera Carta del Ap\u00f3stol san Juan, se nos invita a profundizar en lo que muchas veces olvidamos.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">El cristianismo, la Iglesia Cat\u00f3lica, es verdad, a lo largo de los tiempos ha ido creciendo. Y como instituci\u00f3n humana, y al mismo tiempo santa, que es, por supuesto que a lo largo del tiempo ha ido adquiriendo costumbres, tradiciones y normas que siempre buscan y nos quieren ayudar a que comprendamos lo esencial del amor. Pero tambi\u00e9n no podemos mentirnos a nosotros mismos y decir que muchas veces tantas cosas han ahogado lo m\u00e1s esencial. Porque lo mismo pasa en nuestra vida cotidiana: nos olvidamos de lo esencial. Por eso en esta primera Carta del Ap\u00f3stol san Juan, una y mil veces m\u00e1s, se nos vuelve a decir que es en definitiva por lo que se nos juzgar\u00e1.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Nosotros hemos conocido el amor de Dios. Los cristianos somos aquellos que reconocemos que Dios nos am\u00f3 primero y que \u00c9l entreg\u00f3 su vida por nosotros. Y si no comprendemos esa gran verdad, finalmente nunca podremos traslucir en nuestras obras lo que el Se\u00f1or quiere de nosotros. \u00ab\u00c9l entreg\u00f3 su vida por nosotros\u00bb, dice san Juan. Tambi\u00e9n nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos. Esa es la gran pregunta que tenemos que hacernos cada d\u00eda: \u00bfhoy pude amar a mis hermanos? \u00bfC\u00f3mo va a permanecer el amor de Dios en nosotros si no amamos? O, dicho de otra manera, \u00bfpermanece el amor de Dios en nosotros, si tenemos odios, broncas, rencores; si juzgamos a los dem\u00e1s y si buscamos mordernos entre nosotros?<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Por eso, san Juan tambi\u00e9n dice que \u00abaquel que aborrece a su hermano, aquel que lo odia es un homicida\u00bb, o sea, mata al otro. Lo mata con la palabra, con la mirada, con la indiferencia y de tantos modos distintos, y as\u00ed vive este mundo. Por eso el mundo aborrece a aquel que ama, porque no puede comprender c\u00f3mo puede brotar de su coraz\u00f3n amor, cuando recibi\u00f3 odio; porque no puede comprender c\u00f3mo puede perdonar, cuando fue ofendido; porque no puede comprender c\u00f3mo puede tener misericordia, cuando alguien cay\u00f3 en lo m\u00e1s bajo.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Pregunt\u00e9monos hoy si estamos amando como Jes\u00fas ama. No hagamos como Ca\u00edn, que mat\u00f3 a su hermano. \u00c9l era el Maligno y termin\u00f3 matando a su hermano. Nosotros tambi\u00e9n, muchas veces, nos podemos comportar como Ca\u00edn y no ver a nuestros hermanos como pares, como aquellos que tienen la misma dignidad de hijos de Dios, y por eso podemos matar con la palabra y de tantas maneras distintas. \u00a1Qu\u00e9 bien nos hace escuchar una vez m\u00e1s esta expresi\u00f3n de san Juan!, tan fuerte pero tan verdadera: \u00abNo amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad\u00bb.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Ama de verdad aquel que lo trasluce con sus obras, no que solo dice lo que hay que hacer, sino que lo hace. Por eso los santos fueron aquellos que amaron mucho y hablaron mucho menos. Y conoceremos la verdad si aprendemos a amar, y estaremos tranquilos delante de Dios, aunque a veces nuestra conciencia nos pueda reprochar algo, porque, es verdad, no somos perfectos. Sin embargo, la gran noticia es que \u00abDios es m\u00e1s grande que nuestra conciencia\u00bb. \u00c9l conoce todas las cosas, conoce nuestras obras, las obras que incluso nosotros mismos no hemos sabido valorar de nuestra entrega.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00a1Qu\u00e9 lindo es saber que \u00abDios es m\u00e1s grande que nuestra conciencia\u00bb! Entregu\u00e9mosle todo lo que hacemos, cada d\u00eda. Entregu\u00e9mosle en la ma\u00f1ana, cuando nos levantamos, nuestras obras, aunque a veces pueden estar te\u00f1idas con las impurezas de nuestro ego\u00edsmo. Entregu\u00e9mosle cada noche todo lo que hicimos. Busquemos amar como \u00c9l nos ama, porque \u00c9l entreg\u00f3 su vida por nosotros.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hijos m\u00edos: La noticia que oyeron desde el principio es esta: que nos amemos los unos a los otros. No hagamos como Ca\u00edn, que era del Maligno y mat\u00f3 a su hermano. \u00bfY por qu\u00e9 lo mat\u00f3? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano, en cambio, eran justas. No se extra\u00f1en, hermanos, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7408,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-7407","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7407","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7407"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7407\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7411,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7407\/revisions\/7411"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7408"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7407"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7407"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7407"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}