{"id":7438,"date":"2026-01-10T00:00:33","date_gmt":"2026-01-10T03:00:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7438"},"modified":"2026-01-09T16:45:18","modified_gmt":"2026-01-09T19:45:18","slug":"feria-de-navidad-19","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/feria-de-navidad-19\/","title":{"rendered":"Feria de Navidad"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7438-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/10-enero-audio-FeriaNavidad-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/10-enero-audio-FeriaNavidad-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/10-enero-audio-FeriaNavidad-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/10-enero-audio-FeriaNavidad-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Hijos m\u00edos:<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Nosotros amamos porque Dios nos am\u00f3 primero.<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">El que dice: \u00abAmo a Dios\u00bb,<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">y no ama a su hermano, es un mentiroso.<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cf0\">\u00bfC\u00f3mo puede amar a Dios, a quien no ve,<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">el que no ama a su hermano, a quien ve?<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">Este es el mandamiento que hemos recibido de \u00c9l:<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">el que ama a Dios<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">debe amar tambi\u00e9n a su hermano.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">El que cree que Jes\u00fas es el Cristo<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">ha nacido de Dios;<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">y el que ama al Padre<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">ama tambi\u00e9n al que ha nacido de \u00c9l.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">La se\u00f1al de que amamos a los hijos de Dios<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">es que amamos a Dios<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">y cumplimos sus mandamientos.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">El amor a Dios consiste en cumplir sus mandamientos,<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">y sus mandamientos no son una carga,<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">porque el que ha nacido de Dios, vence al mundo.<br \/>\n<\/span><span class=\"cf0\">Y la victoria que triunfa sobre el mundo es nuestra fe.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra de Dios<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00bfSab\u00edas que, si alguna vez lograste hacer algo que humanamente parec\u00eda imposible, lograste entregarte hacia alguien d\u00e1ndote a vos mismo y despu\u00e9s pensaste c\u00f3mo fue posible hacer esto; sab\u00edas que eso no pudo haber venido de otro lado que de Dios? Si nosotros no somos capaces de amar, de tener caridad hacia alguien que nos parec\u00eda imposible, si hemos sido capaces de perdonar\u2026 pens\u00e1. Y sab\u00e9s que pudiste perdonar lo que parec\u00eda imposible o te agachaste, te hiciste otro cercano a alguien que estaba sufriendo.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Fuiste capaz incluso de, no s\u00e9, limpiar a una persona darle parte de tus bienes. Pens\u00e1 en la obra de caridad m\u00e1s grande que te ha salido del coraz\u00f3n en tu vida. Bueno, \u00bfsab\u00edas que eso no pudo haber venido de otro lado, de otro lugar que no es de Dios mismo?<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00abNosotros amamos porque Dios nos am\u00f3 primero\u00bb. El amor procede de Dios, la caridad procede de Dios. El amor humano procede del amor humano, de nuestros afectos, de nuestras relaciones humanas naturales, amistades que hemos elegido, familiares, pero incluso <\/span><span class=\"cf1\">\u2013vos sab<\/span><span class=\"cf0\">\u00e9s muy bien y yo tambi\u00e9n<\/span><span class=\"cf1\">\u2013 a veces en la familia necesitamos caridad, no el simple amor humano, no el v<\/span><span class=\"cf0\">\u00ednculo de sangre, no alcanza. A veces nos cuesta amar much\u00edsimo a nuestros seres queridos, porque, bueno, no los hemos elegido.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Por eso el amor m\u00e1s simple, podr\u00edamos decir, el m\u00e1s f\u00e1cil es el de la amistad, que es el que se elige. Pero bueno, no quiero irme por las ramas. Lo que quiero decir es que la caridad procede de Dios, la caridad es el amor a los otros por amor a Dios; y como Dios nos am\u00f3 primero, y hemos experimentado ese amor y tenemos que seguir experiment\u00e1ndolo, es de ah\u00ed donde surge la fuerza, incluso la necesidad de amar a los otros como Dios nos ama. Por eso el que dice que ama a Dios, pero no ama a su hermano, es un mentiros.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Es un mentiroso, a veces me sale decir en las confesiones cuando hay ciertas personas que se acercan y dicen: \u00abPadre, yo no tengo pecado\u00bb. Parad\u00f3jicamente a veces pasa eso en las confesiones, le cito la Carta de San Juan que dice: \u00abEl que dice que no tiene un pecado es un mentiroso\u00bb. F\u00edjate lo de hoy tambi\u00e9n. Cualquier acto de falta de caridad contra un hermano es de alguna manera un acto y una falta de amor hacia Dios. El que no ama a su hermano es un mentiroso diciendo que ama a Dios.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Claro, es f\u00e1cil decir que amamos a Dios, que no vemos y que es bondadoso con nosotros, nos perdona siempre y nos escucha, es f\u00e1cil decir que lo amamos pero finalmente despreciar a un hermano, por ejemplo, es un signo claro de nuestra falta de amor a Dios.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">El que ama a Dios ama a todo lo que nace de Dios, todos nosotros, vos y yo, nacemos de Dios, hemos nacido de Dios. Hasta el peor delincuente en este mundo, hasta la persona m\u00e1s despreciada por el mundo, es amada por Dios como nos ama a vos y a m\u00ed, porque \u00abDios es Padre y hace llover sobre buenos y malos\u00bb. Por eso qu\u00e9 bien nos hace terminar este tiempo de Navidad plante\u00e1ndonos verdaderamente nuestra fe, nuestra fe est\u00e1 vac\u00eda si no podemos o si nos decidimos amar a los dem\u00e1s.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Una cosa es lucharla, todos tenemos que lucharla para amar, todos tenemos que volver a empezar, todos tenemos que volver a decir: \u00abSe\u00f1or, ay\u00fadame, ay\u00fadame a perdonar, ay\u00fadame a ver mejor a esta persona, ay\u00fadame a verla con tus ojos\u00bb. Eso es una cosa; ahora, otra cosa es cuando hemos decidido a no amar. Si decidimos no amar, rechazar toda lucha interior, en el coraz\u00f3n y nos golpeamos el pecho, como se dice habitualmente, vamos a Misa, rezamos, recibimos la Eucarist\u00eda, pero nos decidimos a no amar, a defenestrar a los dem\u00e1s, a criticar con voluntad, con decisi\u00f3n, a despreciar a otros.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Bueno, el amor de Dios no est\u00e1 en nosotros\u2026no est\u00e1 en nosotros. Y eso es lo peor. Ese es el peor de los pecados, porque incluso a veces pasa al rev\u00e9s. Hay personas que no vienen a Misa, no reciben los sacramentos y a veces aman a los dem\u00e1s con un amor que procede de Dios y no se dan cuenta, y perdonan y son bondadosas. Entonces la se\u00f1al que amamos a Dios es que cumplimos sus mandamientos, su mandamiento o sus mandamientos, pero que est\u00e1 resumido en uno solo: amar a los dem\u00e1s como \u00e9l nos ha amado.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Por eso hay que seguir insistiendo en que Dios nos ama infinitamente; y si Dios te ama infinitamente, ten\u00e9s que ser capaz de amar. Tenemos que ser capaces de amar como \u00e9l ama. Los mandamientos no son una carga, porque la caridad en definitiva es un yugo liviano, un yugo suave que nos aligera la carga, en realidad para ayudarnos a amar mejor y m\u00e1s.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em><span class=\"cf0\">Que el Se\u00f1or nos conceda a todos la gracia de sentirnos a todos amados, experimentarnos a todos amados por \u00e9l, para que realmente podamos amar a nuestros hermanos.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hijos m\u00edos: Nosotros amamos porque Dios nos am\u00f3 primero. El que dice: \u00abAmo a Dios\u00bb, y no ama a su hermano, es un mentiroso. \u00bfC\u00f3mo puede amar a Dios, a quien no ve, el que no ama a su hermano, a quien ve? Este es el mandamiento que hemos recibido de \u00c9l: el que ama [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7440,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-7438","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7438","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7438"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7438\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7445,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7438\/revisions\/7445"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7440"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7438"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7438"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7438"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}