{"id":7474,"date":"2026-01-16T00:00:47","date_gmt":"2026-01-16T03:00:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7474"},"modified":"2026-01-15T09:30:48","modified_gmt":"2026-01-15T12:30:48","slug":"i-viernes-durante-el-ano-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/i-viernes-durante-el-ano-3\/","title":{"rendered":"I Viernes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7474-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/16-enero-audio-I-ViernesDuranteAno-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/16-enero-audio-I-ViernesDuranteAno-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/16-enero-audio-I-ViernesDuranteAno-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/16-enero-audio-I-ViernesDuranteAno-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas volvi\u00f3 a Cafarna\u00fan y se difundi\u00f3 la noticia de que estaba en la casa. Se reuni\u00f3 tanta gente, que no hab\u00eda m\u00e1s lugar ni siguiera delante de la puerta, y \u00e9l les anunciaba la Palabra.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Le trajeron entonces a un paral\u00edtico, llev\u00e1ndolo entre cuatro hombres. Y como no pod\u00edan acercarlo a \u00e9l, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jes\u00fas estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paral\u00edtico. Al ver la fe de esos hombres, Jes\u00fas dijo al paral\u00edtico: \u00abHijo, tus pecados te son perdonados.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Unos escribas que estaban sentados all\u00ed pensaban en su interior: \u00ab\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 diciendo este hombre? \u00a1Est\u00e1 blasfemando! \u00bfQui\u00e9n puede perdonar los pecados, sino s\u00f3lo Dios?\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Jes\u00fas, advirtiendo en seguida que pensaban as\u00ed, les dijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 est\u00e1n pensando? \u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s f\u00e1cil, decir al paral\u00edtico: &#8220;Tus pecados te son perdonados&#8221;, o &#8220;Lev\u00e1ntate, toma tu camilla y camina&#8221;? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paral\u00edtico- yo te lo mando, lev\u00e1ntate, toma tu camilla y vete a tu casa.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">\u00c9l se levant\u00f3 en seguida, tom\u00f3 su camilla y sali\u00f3 a la vista de todos. La gente qued\u00f3 asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: \u00abNunca hemos visto nada igual\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra del Se\u00f1or<\/span><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Jes\u00fas, al bautizarse, como lo escuch\u00e1bamos en el Evangelio del domingo, se sumergi\u00f3 en las aguas de este mundo contaminadas por el pecado, que agobia y el que no deja vivir, en definitiva, al hombre, ni a vos ni a m\u00ed, nos perturba. Por eso, al sumergirse, nos regal\u00f3 la nueva vida de los hijos de Dios, la que nos permite dejar que a nosotros nos invada otra cosa, la gracia, lo sobrenatural, ese mundo invisible que nos circunda y que todo lo invade tambi\u00e9n, todo lo penetra, todo lo transforma desde adentro, todo lo quiere cambiar.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Ese es el mensaje que estuvimos repasando de alguna manera como trasfondo en esta semana: poder cambiar movidos por la gracia y por la fe que nos abre otro panorama. El que tiene fe puede ver cosas que los otros no ven, no por m\u00e9rito propio sino por gracia. Como me dec\u00eda Daniel, me acuerdo, ese hombre que se convirti\u00f3 hace poquito y estaba maravillado por todo lo que ve\u00eda. El mundo era el mismo, sin embargo, \u00e9l lo ve\u00eda todo distinto. \u00c9l ve\u00eda cosas que antes no ve\u00eda. \u00bfNo te pas\u00f3 eso alguna vez? Sigamos este camino de poder cambiar para creer m\u00e1s y seguir creyendo para poder cambiar.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Me animo a decir que la Iglesia, nuestra amada Iglesia, es como algo del Evangelio de hoy, es una casa com\u00fan, Jes\u00fas dentro de esa casa anunciando su Palabra (un mensaje de vida que quiere asombrar, que quiere ser novedoso, que quiere dar vida), mucha gente reunida para escuchar, algunos adentro, y mucha gente tambi\u00e9n afuera queriendo entrar, herida para poder ser sanada.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">La humildad nos deber\u00eda llevar a pensar que todos andamos o anduvimos de alguna manera en camilla alguna vez, tirados por ah\u00ed\u2026Camilleros, como he dicho tantas veces, o llevados en camilla, paral\u00edticos, o por lo menos alg\u00fan d\u00eda nos tocar\u00e1. Si no andamos en camilla, estamos rengueando por ah\u00ed, estamos asomados a la ventana de la casa queriendo escuchar lo que Jes\u00fas dice, estamos rengueando, nos duele algo, estamos llevando a otros. Si no andamos rengueando, alguien se est\u00e1 jugando la vida por nosotros y nos est\u00e1 llevando en camilla hacia Jes\u00fas.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">La cuesti\u00f3n es que todos somos parte de esta Iglesia y todos vamos a estar con Jes\u00fas, ese es en definitiva el destino de nuestras vidas, ir a sus pies. Queremos estar con \u00e9l cueste lo que cueste. Ojal\u00e1 que nos brote hoy este sentimiento, entrando por cualquier lugar, en definitiva, no importa; algunos entran osadamente y estrepitosamente por el techo, rompiendo todo porque no aguantan m\u00e1s; otros por la ventana de la Iglesia como queriendo ver qu\u00e9 hay adentro, no importa; otros por la puerta, por la entrada normal, dir\u00edamos. Lo importante en definitiva es llegar a sus pies.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Para eso vino Jes\u00fas al mundo, para que podamos encontrarnos con \u00e9l, para ense\u00f1arnos a encontrarnos con todos los que lo buscan y encontrarse con los que lo buscan con sinceridad. Por eso, en definitiva, qu\u00e9 importa por d\u00f3nde entran los dem\u00e1s a la Iglesia, dejemos de mirar de reojo a otros.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Pensemos mejor entonces c\u00f3mo alguien y el mismo Jes\u00fas se las ingeni\u00f3 para que nosotros entremos a la Iglesia; alguna vez, por ah\u00ed, por el \u00abtecho\u00bb para ponernos a los pies de Jes\u00fas. Por ah\u00ed vos te las ingeniaste por amor a alguien y por fe a llevar a sus pies a otro que andaba sin poder moverse por el dolor, por el ego\u00edsmo que muchas veces paraliza, por la tristeza, por el miedo, por la soberbia que endurece el coraz\u00f3n y no deja amar, por la pereza que nos tira y no nos deja hacer nada, por la dejadez, por la bronca, por el odio, por el deseo de tener todo para nada, por la vanidad, por la lujuria que enceguece el coraz\u00f3n, por alguna adicci\u00f3n, por la p\u00e9rdida del sentido de la vida.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Si no lo hicimos nunca, pensemos, siempre hay alg\u00fan herido por ah\u00ed en el camino. Recemos, nosotros hagamos nuestra parte, no nos perdamos la oportunidad. Hagamos el esfuerzo con este Evangelio de hoy. Por ejemplo, imaginemos que Jes\u00fas nos dice personalmente estas palabras: \u00abHijo, tus pecados te son perdonados. Hijo, tus pecados te son perdonados. Yo te lo mando, lev\u00e1ntate, toma tu camilla y anda a tu casa\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 maravilla!<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Tenemos que volver a nuestra casa con la camilla, tenemos que levantarnos, tenemos que dejarnos perdonar. Jes\u00fas nos anima a dejar la camilla de la comodidad, donde por ah\u00ed nos quedamos haci\u00e9ndonos las v\u00edctimas muchas veces para que otros nos lleven. \u00c9l nos invita a volver a la casa de nuestro coraz\u00f3n que abandonamos de hace tiempo, por mil razones; por el activismo exacerbado de esta vida, por ser mam\u00e1s, por ser padres y nos olvidamos de nosotros; por el pecado que nos carcome a veces el coraz\u00f3n y nos va consumiendo, por haber abandonado lo m\u00e1s querido, lo m\u00e1s sagrado, por aquello que pensamos que nunca \u00edbamos a abandonar, solo por ser ingenuos, por habernos alejado de la casa m\u00e1s linda que es la Iglesia, por creer que pod\u00edamos solos.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00c9l nos lo manda, \u00e9l nos perdona, \u00e9l te perdona, \u00e9l te pide que te levantes, \u00e9l te perdona, \u00e9l nos quiere curar el coraz\u00f3n paralizado que a veces quiere dejar de latir por amor, por tener miedo. El perd\u00f3n de Jes\u00fas moviliza y nos ayuda a cargar nosotros mismos con la camilla que antes nos llevaba por no poder caminar. \u00a1Qu\u00e9 paradoja! \u00a1Qu\u00e9 incre\u00edble!, \u00bfno? Eso es volver a nacer, eso es la humildad, eso es querer cambiar, eso es tener fe.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas volvi\u00f3 a Cafarna\u00fan y se difundi\u00f3 la noticia de que estaba en la casa. Se reuni\u00f3 tanta gente, que no hab\u00eda m\u00e1s lugar ni siguiera delante de la puerta, y \u00e9l les anunciaba la Palabra. Le trajeron entonces a un paral\u00edtico, llev\u00e1ndolo entre cuatro hombres. Y como no pod\u00edan acercarlo a \u00e9l, a causa [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7475,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-7474","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7474","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7474"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7474\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7478,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7474\/revisions\/7478"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7475"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7474"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7474"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7474"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}