{"id":7505,"date":"2026-01-22T00:00:42","date_gmt":"2026-01-22T03:00:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7505"},"modified":"2026-01-21T10:15:19","modified_gmt":"2026-01-21T13:15:19","slug":"ii-jueves-durante-el-ano-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/ii-jueves-durante-el-ano-3\/","title":{"rendered":"II Jueves durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7505-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/22-enero-audio-II-JuevesDuranteAno-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/22-enero-audio-II-JuevesDuranteAno-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/22-enero-audio-II-JuevesDuranteAno-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/22-enero-audio-II-JuevesDuranteAno-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas se retir\u00f3 con sus disc\u00edpulos a la orilla del mar, y lo sigui\u00f3 mucha gente de Galilea. Al enterarse de lo que hac\u00eda, tambi\u00e9n fue a su encuentro una gran multitud de Judea, de Jerusal\u00e9n, de Idumea, de la Transjordania y de la regi\u00f3n de Tiro y Sid\u00f3n. Entonces mand\u00f3 a sus disc\u00edpulos que le prepararan una barca, para que la muchedumbre no lo apretujara.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Porque, como curaba a muchos, todos los que padec\u00edan alg\u00fan mal se arrojaban sobre \u00e9l para tocarlo. Y los esp\u00edritus impuros, apenas lo ve\u00edan, se tiraban a sus pies, gritando: \u00ab\u00a1T\u00fa eres el Hijo de Dios!\u00bb Pero Jes\u00fas les ordenaba terminantemente que no lo pusieran de manifiesto.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra del Se\u00f1or<\/span><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Una vez, una mujer anciana muy sencilla me conmovi\u00f3 en una charla. Me dijo: \u00abPadre, yo cuando rezo el Padrenuestro lloro (por adentro pens\u00e9: \u201c\u00a1Qu\u00e9 tierno! Ojal\u00e1 pudiera yo tambi\u00e9n llorar de amor cuando rezo\u201d), pero <\/span><span class=\"cf1\">\u2013sigui<\/span><span class=\"cf0\">\u00f3 dici\u00e9ndome<\/span><span class=\"cf1\">\u2013 lloro al decir las palabras \u201cperdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden\u201d, porque, padre, yo no puedo perdonar a alguien que me hizo mucho mal, y si no puedo perdonar, <\/span><span class=\"cf0\">\u00bfc\u00f3mo voy a decir eso?\u00bb.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00a1C\u00f3mo me conmovi\u00f3! Una sinceridad admirable y una gran consciencia de la incoherencia interior que viv\u00eda, no voluntaria, sino que no la pod\u00eda manejar, pero al mismo tiempo una lecci\u00f3n de amor para m\u00ed, para vos tambi\u00e9n. Una lecci\u00f3n de deseo de amar, de deseo de perdonar en serio, que se contrapone a muchas veces cosas que escucho, que escuchamos, personas que creen que no tienen pecado, incluso van a la iglesia, van y se acercan y dicen: \u00abPadre, la verdad que no yo no le haga mal a nadie\u00bb, y es verdad, puede ser que no le haga mal a nadie, pero \u00bfest\u00e1n haciendo el bien? \u00bfEstamos haciendo todo lo que podemos? Por eso, recuerdo esa conversaci\u00f3n con esa se\u00f1ora ya anciana tan sincera.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Ya quisiera tener esa consciencia de darme cuenta de que muchas veces no estoy perdonando, muchas veces tengo resentimientos, rencores, muchas veces cr\u00edtico y se\u00f1alo a los dem\u00e1s. Porque, no es que esta mujer no quer\u00eda perdonar, \u00a1no pod\u00eda!, no pod\u00eda y como no pod\u00eda, sufr\u00eda por no poder y sufr\u00eda por sentir que, de alg\u00fan modo, enga\u00f1aba a Dios. En realidad, sufr\u00eda su propia debilidad, no es que la eleg\u00eda. A veces queremos, pero no podemos, por lo menos por el momento.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00bfCu\u00e1ntas veces queremos y no podemos? \u00bfPero en realidad lo enga\u00f1aba a Dios? Para m\u00ed no, esa mujer ya de alg\u00fan modo estaba perdonando, ya el querer de alg\u00fan modo es poder, ya el querer es un empezar a perdonar. \u00a1Lo dem\u00e1s vendr\u00e1 con el tiempo!, pidi\u00e9ndole al Se\u00f1or esa gracia. Dios mira el coraz\u00f3n, Dios mira lo que nadie ve, Dios no mira como miramos nosotros y eso es lo que nos tiene que dar mucha paz. Jes\u00fas no mira y se\u00f1ala como los fariseos, que se\u00f1alan para acusar, para regodearse del mal ajeno. Eso es lo que venimos escuchando estos d\u00edas.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">El farise\u00edsmo mira lo externo y se olvida del coraz\u00f3n. El farise\u00edsmo de nuestro coraz\u00f3n se queda con la c\u00e1scara de las cosas y se olvida que la c\u00e1scara puede estar fea, podrida, pero no siempre el coraz\u00f3n. Podemos andar rotos por la vida, nadie se da cuenta en el fondo que nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 unido a nuestro Se\u00f1or. El fariseo que llevamos dentro entonces no puede ver m\u00e1s all\u00e1 de la ley y no sabe aplicar o entender la ley en cada contexto, por eso la aplica a rajatabla en cualquier circunstancia olvid\u00e1ndose de las personas.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">El fariseo que nos acecha no ve personas amadas por el Padre, ve oportunidades para mostrar su capacidad de juzgar, no de amar. En cambio, Jes\u00fas es el juez misericordioso por excelencia que mejor nos conoce y sabe de nuestras luchas, de nuestros silencios, de nuestros dolores, de nuestros intentos que fracasan, de nuestros deseos desordenados, de nuestros pecados no deseados pero cometidos, sabe todo, incluso m\u00e1s que nosotros, por eso solo \u00e9l puede juzgarnos con verdad y amor.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00c9l no nos se\u00f1ala como los fariseos, como los que tenemos a nuestro alrededor que, por m\u00e1s buenos que sean, no nos conocen. \u00c9l nos abraza, nos quiere abrazar. \u00bfPara qu\u00e9? Para curarnos, para sacarnos los \u00abesp\u00edritus impuros\u00bb que nos atormentan, que no nos dejan ser libres, verdaderos hijos del Padre.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Al mismo tiempo, seg\u00fan Algo del Evangelio de hoy, Jes\u00fas no se deja \u00abse\u00f1alar\u00bb por cualquiera, no se deja \u00abapretujar\u00bb. Se deja se\u00f1alar por aquellos que son humildes como Juan Bautista, no por los que lo quieren manipularlo, no por los que quieren utilizar, no por los que utilizan mal su nombre. No se puede manipular a Dios. No podemos usarlo para nuestra conveniencia. Ante los gritos de los esp\u00edritus impuros, dice la Palabra que \u00abJes\u00fas les ordenaba terminantemente que no lo pusieran de manifiesto\u00bb.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00bfTe preguntaste alguna vez por qu\u00e9 Jes\u00fas no quer\u00eda que se difunda las cosas que hac\u00eda? \u00bfPor qu\u00e9 Jes\u00fas no quer\u00eda que digan qui\u00e9n era? Justamente por esto que venimos hablando. Porque \u00e9l quer\u00eda y quiere ense\u00f1arnos a no mirar las apariencias \u00fanicamente, sino a mirar el coraz\u00f3n. No hay que se\u00f1alar por lo externo. Lo que m\u00e1s hace sufrir a Jes\u00fas, es que nos quedemos con las apariencias de lo que hizo y no con su coraz\u00f3n.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00c9l no quer\u00eda ser un \u00abmilagrero\u00bb m\u00e1s, no quer\u00eda ser un \u00absanador\u00bb del mont\u00f3n, no quer\u00eda ser \u00abla soluci\u00f3n\u00bb a los problemas. Jes\u00fas no quer\u00eda vivir de la apariencia, sino que quer\u00eda mostrarnos su coraz\u00f3n, quiere mostrarnos su coraz\u00f3n, quiere que nos enamoremos de su coraz\u00f3n. \u00c9l quiere que lo amemos, que lo amemos por lo que es y no por lo que hace, as\u00ed como quiere que nos amemos entre nosotros por lo que somos y no por lo que hacemos. Por eso prohib\u00eda que le hagan mala propaganda, porque la propaganda lo \u00fanico que exalta es lo que las personas hacen y hace muy dif\u00edcil que veamos lo que las personas son.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Busquemos seguir a Jes\u00fas como \u00e9l quiere que lo sigamos. Pensemos a qu\u00e9 Jes\u00fas andamos siguiendo, a qui\u00e9n nos se\u00f1alaron alguna vez. Recemos si verdaderamente al se\u00f1alar a Jes\u00fas para que otros lo sigan, estamos se\u00f1alando el coraz\u00f3n o la c\u00e1scara de nuestra fe.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas se retir\u00f3 con sus disc\u00edpulos a la orilla del mar, y lo sigui\u00f3 mucha gente de Galilea. Al enterarse de lo que hac\u00eda, tambi\u00e9n fue a su encuentro una gran multitud de Judea, de Jerusal\u00e9n, de Idumea, de la Transjordania y de la regi\u00f3n de Tiro y Sid\u00f3n. Entonces mand\u00f3 a sus disc\u00edpulos que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7506,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-7505","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7505","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7505"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7505\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7509,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7505\/revisions\/7509"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7506"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7505"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7505"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7505"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}