{"id":7535,"date":"2026-01-28T00:00:26","date_gmt":"2026-01-28T03:00:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7535"},"modified":"2026-01-27T08:08:18","modified_gmt":"2026-01-27T11:08:18","slug":"iii-miercoles-durante-el-ano-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-miercoles-durante-el-ano-3\/","title":{"rendered":"III Mi\u00e9rcoles durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7535-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/28-enero-audio-III-MiercolesDuranteAno-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/28-enero-audio-III-MiercolesDuranteAno-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/28-enero-audio-III-MiercolesDuranteAno-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/28-enero-audio-III-MiercolesDuranteAno-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas comenz\u00f3 a ense\u00f1ar de nuevo a orillas del mar. Una gran multitud se reuni\u00f3 junto a \u00e9l, de manera que debi\u00f3 subir a una barca dentro del mar, y sentarse en ella. Mientras tanto, la multitud estaba en la orilla. \u00c9l les ense\u00f1aba muchas cosas por medio de par\u00e1bolas, y esto era lo que les ense\u00f1aba:<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">\u00ab\u00a1Escuchen! El sembrador sali\u00f3 a sembrar. Mientras sembraba, parte de la semilla cay\u00f3 al borde del camino, y vinieron los p\u00e1jaros y se la comieron. Otra parte cay\u00f3 en terreno rocoso, donde no ten\u00eda mucha tierra, y brot\u00f3 en seguida porque la tierra era poco profunda; pero cuando sali\u00f3 el sol, se quem\u00f3 y, por falta de ra\u00edz, se sec\u00f3. Otra cay\u00f3 entre las espinas; estas crecieron, la sofocaron, y no dio fruto. Otros granos cayeron en buena tierra y dieron fruto: fueron creciendo y desarroll\u00e1ndose, y rindieron ya el treinta, ya el sesenta, ya el ciento por uno.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Y dec\u00eda: \u00ab\u00a1El que tenga o\u00eddos para o\u00edr, que oiga!\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Cuando se qued\u00f3 solo, los que estaban alrededor de \u00e9l junto con los Doce, le preguntaban por el sentido de las par\u00e1bolas. Y Jes\u00fas les dec\u00eda: \u00abA ustedes se les ha confiado el misterio del Reino de Dios; en cambio, para los de afuera, todo es par\u00e1bola, a fin de que miren y no vean, oigan y no entiendan, no sea que se conviertan y alcancen el perd\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Jes\u00fas les dijo: \u00ab\u00bfNo entienden esta par\u00e1bola? \u00bfC\u00f3mo comprender\u00e1n entonces todas las dem\u00e1s?<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">El sembrador siembra la Palabra. Los que est\u00e1n al borde del camino, son aquellos en quienes se siembra la Palabra; pero, apenas la escuchan, viene Satan\u00e1s y se lleva la semilla sembrada en ellos.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Igualmente, los que reciben la semilla en terreno rocoso son los que, al escuchar la Palabra, la acogen en seguida con alegr\u00eda; pero no tienen ra\u00edces, sino que son inconstantes y, en cuanto sobreviene la tribulaci\u00f3n o la persecuci\u00f3n a causa de la Palabra, inmediatamente sucumben.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Hay otros que reciben la semilla entre espinas: son los que han escuchado la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducci\u00f3n de las riquezas y los dem\u00e1s deseos penetran en ellos y ahogan la Palabra, y esta resulta infructuosa.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Y los que reciben la semilla en tierra buena, son los que escuchan la Palabra, la aceptan y dan fruto al treinta, al sesenta y al ciento por uno.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra del Se\u00f1or<\/span><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Ayer me equivoqu\u00e9 al empezar diciendo que la comunicaci\u00f3n es de a dos, en realidad es de a tres. La comunicaci\u00f3n humana siempre es de a dos, pero en la comunicaci\u00f3n con Dios, no podemos olvidarnos de un protagonista m\u00e1s, el Esp\u00edritu Santo. En definitiva, es \u00c9l, el que nos ayudar\u00e1 a comprender lo que Dios Padre nos quiere decir por medio de su Palabra.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Por eso en la comunicaci\u00f3n divina siempre hay un y tercero que me comunica lo que Dios me quiere decir, yo que lo recibo, pero alguien que est\u00e1 oculto, silencioso, que nos ayuda a comprenderlo, que es nada m\u00e1s ni nada menos que el mismismo Dios en su Esp\u00edritu. Te lo cuento con un testimonio.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u201cHace algunos meses, como suelo hacer todas las ma\u00f1anas, me sent\u00e9 a escuchar la Palabra. Y como tantas otras veces, el texto era uno ya conocido: Mateo 1, la genealog\u00eda de Jes\u00fas. Mientras escuchaba esa larga lista de nombres, no pude evitar pensar lo mismo de siempre: \u00bfqu\u00e9 sentido tiene semejante detalle?, \u00bfqu\u00e9 reflexi\u00f3n puede salir de un texto as\u00ed, m\u00e1s all\u00e1 de conocer el linaje?, \u00bfy si justo es lo primero que lee alguien que nunca abri\u00f3 una Biblia y se encuentra con esta enumeraci\u00f3n interminable? A medida que avanzaba el audio, esos pensamientos segu\u00edan rondando mi cabeza.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Al d\u00eda siguiente, de manera muy simple, abro YouTube y el primer video que aparece es el testimonio de un jud\u00edo convertido al cristianismo. Empiezo a escucharlo y cuenta que, al conocer a un grupo de cristianos que predicaban en una plaza de Israel, decidi\u00f3 tomar una Biblia con la intenci\u00f3n de informarse para poder rebatirlos y defender su fe. Varias veces discut\u00eda con ellos, debatiendo p\u00fablicamente.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Lo que me impact\u00f3 fue que relat\u00f3 que, al abrir la Biblia por primera vez, lo primero que ley\u00f3 fue justamente Mateo 1, la genealog\u00eda. Y cont\u00f3 que, apenas comenz\u00f3 a recorrer los nombres, algo le atraves\u00f3 el coraz\u00f3n: reconoci\u00f3 uno por uno a sus antepasados, tal como los conoc\u00eda por la Tor\u00e1. Ese pasaje despert\u00f3 en \u00e9l un inter\u00e9s profundo, que lo llev\u00f3 a seguir leyendo, cap\u00edtulo tras cap\u00edtulo, hasta llegar, sin la ayuda directa de nadie, a reconocer quien era Jes\u00fas.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Ah\u00ed entend\u00ed algo que no hab\u00eda visto antes: que incluso esos textos que a nosotros nos parecen dif\u00edciles, Dios los usa. Y que la Palabra realmente nunca vuelve vac\u00eda, aunque en el momento no sepamos a qui\u00e9n, c\u00f3mo o cu\u00e1ndo va a tocar.\u201d<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Algo del Evangelio de hoy nos introduce en las par\u00e1bolas, unos de los modos que eligi\u00f3 Jes\u00fas para hablarnos, para instruirnos de las realidades del Reino que no podemos ver con nuestros ojos. Las realidades del Reino de Dios, sobre su modo de estar presente entre nosotros, su modo de ejercer su acci\u00f3n en nuestras vidas y, finalmente, la forma en la cual podemos responderle. Ser\u00edan esos tres ejes, o tres dimensiones del Reino de Dios, del Reino de los Cielos, o podr\u00edamos llamarlo el Reino del Padre y sus hijos.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Una cosa es lo que Dios es, m\u00e1s all\u00e1 de nosotros, otra cosa es lo que Dios hace para que podamos descubrirlo y otra cosa es lo que nosotros somos y hacemos para dejar o no que \u00e9l obre en nuestras vidas. En realidad, es muy tajante decir: una cosa es esto o lo otro, pero bueno sirve para entender y vivirlo.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Todo se da junto en nuestro coraz\u00f3n, en nuestra vida. Dios Padre que no se cansa de sembrar, siempre, a tiempo y a destiempo. Siembra en todos lados, en donde parece que nunca brotar\u00e1 y por supuesto, en las tierras donde estar\u00e1 asegurada la cosecha. Siembra con generosidad, sin c\u00e1lculo, con abundancia, no mezquina nunca, no es como nosotros <\/span><span class=\"cf1\">\u2013menos mal\u2013 que a veces escatimamos y calculamos demasiado. La semilla que siembra el Padre es la mejor, siempre, en cierto sentido no depende de la tierra, sino que en su interior contiene toda la fuerza para crecer, dar fruto y seguir dando semillas.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf1\">Y finalmente, las tierras corazones, el tuyo y el m<\/span><span class=\"cf0\">\u00edo, son los que \u00abmisteriosamente\u00bb terminan \u00abdefiniendo el partido\u00bb, porque por m\u00e1s bueno que sea el sembrador y por m\u00e1s buena que sea la semilla, si la tierra no es apta, o no se cuida la planta durante su crecimiento, dif\u00edcilmente d\u00e9 los frutos que el sembrador Dios sue\u00f1a.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Tremenda responsabilidad que tenemos entre manos. Tenemos el mejor sembrador, las mejores semillas, pero tenemos que trabajar para que nuestros corazones no sean de piedra, cambien y crean que estamos para dar frutos, frutos de santidad para ofrecerle a nuestro Padre del Cielo, ese Padre que no se cansa de creer y cambiar por sus hijos, por vos y por m\u00ed, por tantos.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas comenz\u00f3 a ense\u00f1ar de nuevo a orillas del mar. Una gran multitud se reuni\u00f3 junto a \u00e9l, de manera que debi\u00f3 subir a una barca dentro del mar, y sentarse en ella. 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